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Ago
27
Grafiscopio
Agencias: el problema de la jornada laboral (y el pago de horas extra)
Debate, Laboral, Legal
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Si hubiese un compendio de prácticas viciosas en el medio gráfico, seguramente incluiría la singular jornada laboral en agencias: quedarse hasta altas horas de la noche para entregar un proyecto, o amanecer en la oficina (a cambio de tomar libre el día siguiente) son situaciones que vengo escuchando hace años (la cuestión no es reciente ni mucho menos exclusiva de Chile: este artículo de Domestika.org revela que en España se discute desde -por lo menos- 2008). Al principio me sonaban pintorescas o propias del rubro. Hoy, en cambio, creo necesario erradicarlas.

1) QUÉ DICEN LAS ENCUESTAS

Para dilucidar si este asunto era generalizado o aislado, publiqué una encuesta en Facebook y Twitter. Fue como destapar una alcantarilla. Las experiencias compartidas dan cuenta de un problema no menor: el empleado no solo debe trabajar más de las 45 horas semanales que establece la ley laboral, sino que en muchos casos no recibe pago por las horas extraordinarias que cumple (al punto que esto se pacta en contratos). Una encuesta de Universia (2011) arrojó que 68,1% de empleados -de varios rubros, no solo Publicidad- no recibe pago por horas extra, dato avalado por un estudio de Trabajando.com (71% de las empresas chilenas no paga horas extra).

2) EL FAMOSO ARTÍCULO 22

“Las cosas siempre han funcionado así”, dirán muchas agencias, lo que aparte de un franco argumento ad antiquitatem va contra lo que señala el art. 2º del Código Civil chileno: «La costumbre no constituye derecho sino en los casos en que la ley se remite a ella.»

Por lo que leí, algunos empleadores intentarían ampararse en el inciso 2º del Art. 22 del Código del Trabajo para no pagar horas extraordinarias. Al respecto, conviene tener claro lo que establece la Dirección del Trabajo:

«De conformidad con lo establecido en el inciso segundo del artículo 22 del Código del Trabajo, pueden quedar excluidos de la limitación de jornada de trabajo, esto es, de las 45 horas semanales, los gerentes, administradores, apoderados con facultades de administración y todos aquellos que trabajen sin fiscalización superior inmediata. También quedan excluidos los contratados por el Código del Trabajo para prestar servicios en su propio hogar o en un lugar libremente elegidos por ellos; y los agentes comisionistas y de seguro, vendedores viajantes, cobradores y demás similares que no ejerzan sus funciones en el local del establecimiento. Lo anterior significará que el trabajador no se encuentra obligado a registrar la hora de llegada y salida diaria en el registro de control de asistencia que lleve la empresa por cuanto no tiene jornada laboral que cumplir. No obstante lo anterior, si las partes convienen una jornada de trabajo sujeta a un horario, entonces el dependiente deberá registrar las horas de inicio y término de su jornada diaria en el referido registro por cuanto en tal caso las partes habrían renunciado a la franquicia que otorga en señalado inciso 2° del artículo 22. Cualquiera sea la situación, el contrato de trabajo deberá siempre establecer los días de la semana en que el trabajador prestará los servicios convenidos. La duración de la presencia en su lugar de trabajo de los dependientes que se encuentran excluidos de la limitación de jornada está sólo determinada por los requerimientos propios del cargo, independientemente de la jornada de trabajo existente en la empresa o del horario de su funcionamiento, pudiendo ser superior o inferior a estos parámetros según las circunstancias y sin sujeción a control.

Sin embargo, debe hacerse presente que el artículo 42 letra a) del Código del Trabajo establece respecto de los trabajadores exceptuados de jornada que, se presumirá que el trabajador está afecto a cumplimiento de jornada cuando deba registrar por cualquier medio y en cualquier momento del día el ingreso o egreso a sus labores, o bien cuando el empleador efectuare descuentos por atrasos en que incurra el trabajador. Asimismo, se presumirá que el trabajador está afecto a la jornada ordinaria, cuando el empleador, por intermedio de un superior jerárquico, ejerciere una supervisión o control funcional y directo sobre la forma y oportunidad en que se desarrollen las labores, entendiéndose que no existe tal funcionalidad cuando el trabajador sólo entrega resultados de sus gestiones y se reporta esporádicamente, especialmente en el caso de desarrollar sus labores en Regiones diferentes de la del domicilio del empleador. En consecuencia, si a pesar de haberse establecido en el contrato la exclusión de jornada, en los hechos el trabajador registra por cualquier medio y en cualquier momento del día el ingreso o egreso a sus labores, o el empleador efectúa descuentos por los atrasos en que incurra o el empleador, por intermedio de un superior jerárquico, ejerce una supervisión o control funcional y directo sobre la forma y oportunidad en que se desarrollen las labores, ello significa que debiera establecerse una jornada laboral determinada en contrato y el trabajador debería registrar su ingreso y salida diaria en el registro de asistencia.»

Lo anterior es determinante, pues según parece este inciso se interpreta libremente, y lo que es más preocupante: las obligaciones laborales estatuidas por el Código del Trabajo serían reemplazadas por beneficios (día libre posterior a entrega o trasnoche, comida rápida a cuenta del empleador, estrechar vínculos de equipo, etc), una compensación insuficiente y al borde de la legalidad.

3) LA CULTURA SWEATSHOP

En un artículo para About.com titulado “The Problems of Advertising Sweatshops”, el experto en Publicidad Paul Suggett comenta la receta para el desastre en este rubro. Sweatshop significa, según el Merriam-Webster, una tienda o fábrica donde los empleados trabajan largas horas, por baja remuneración y en condiciones insalubres. Suggett denuncia que las “horas sweatshop” son la norma en muchas agencias publicitarias, alimentada por miedo (de directivos a perder al cliente, y de subordinados a perder su empleo), salarios fijos (“te pagarán lo mismo independiente de las horas que trabajes”) y competitividad (“el cliente necesita la campaña en 2 semanas; podemos tenerla en una”). La tragedia de este modelo es que no se sostiene a largo plazo -o eso plantea Suggett- pues empieza siendo eficaz, pero termina afectando la moral de los trabajadores, la calidad del producto y provoca fuga de talentos o incluso la extinción de la agencia. Sin embargo, yo diría que muchas sobreviven -y prosperan- aun a pesar de ser sweatshops. ¿Por qué? Porque disponen de una cantera inagotable de nuevos talentos (para reemplazar a los fundidos), sin experiencia -ni conocimientos sobre leyes laborales- que necesita eso, dinero y el estatus que otorga decir que trabajas para una importante.

4) EL PROBLEMA VIENE DE ARRIBA

Una de las razones que explican esta mala práctica dice relación con que los directivos de agencias transfieren a sus subordinados un error de planificación que comienza desde el cliente, quien no comprende la naturaleza o magnitud de lo que encarga, pero necesita promocionar su producto a gran escala y cuanto antes. Así, con tal de adjudicarse la “cuenta” (el cliente, proyecto o campaña), los directivos de agencias prometen plazos -o productos- imposibles, que los diseñadores y otros empleados de escalafón inferior deben absorber. Aquella ley de Murphy: “nada es imposible para quien no debe hacerlo él mismo” grafica muy bien la situación. “No hay duda de que muchas de las grandes agencias trabajan horas extra porque creen ésa es la manera correcta. Es mucho más fácil decir ‘vamos a trabajar durante el fin de semana’ que operar el cambio global que las agencias realmente necesitan”, dice James Cooper, ex director creativo de JWT, en este artículo, reforzando mi tesis de que muchas agencias simplemente replican y perpetúan una dinámica defectuosa porque es más fácil que planificar u organizarse.

Pero no todo es culpa del empleador: se necesitan 2 para bailar tango y así como hay empleados que se resignan a la extensión de jornada laboral por miedo, hay quienes la aceptan -e incluso promueven- por una idea distorsionada de “compromiso”: demostrar lealtad mediante este tipo de sacrificios.

5) ¿TIENE SENTIDO?

“¿Hasta qué punto tiene sentido la cultura de las horas extra en las agencias?” es el título de un completo artículo publicado en Marketing Directo.com (2013), que aborda el tema de marras, su causa (incluida la imagen romántica del publicista clavado hasta tarde en la oficina, como muestra la popular serie de tv Mad Men), su ineficacia (no hay motivo real para extender las horas de trabajo, ni garantiza un mejor resultado) y consecuencias. Al final del artículo aparece un dato que puede ser clave: “mientras las agencias sigan empeñadas en cobrar a sus clientes por horas trabajadas, seguirá siendo muy difícil desterrar por completo la cultura de horas extra […] Sólo cuando encuentren un nueva manera de cobrar a sus clientes en función de la eficacia y el valor de sus trabajos y no de las horas invertidas en ellos, las horas extra dejarán de ser ‘norma’ en la oficina.”

6) EL PASO A LA ACCIÓN

Estoy tentado a juntar firmas (y/o testimonios) mediante una campaña en Change.org para conseguir que la Dirección del Trabajo tome cartas en el asunto y fiscalice o determine si la extensión de la jornada laboral o el no pago de horas extraordinarias son legítimas (p. ej., mediante contrato), son la norma, y si ocurren en agencias grandes, pequeñas o en todas. La idea es pasar de describir el problema(*) a cambiarlo, pero esto requiere dar la cara, y la mía por sí sola no basta: si Ed. Planeta bajó su polémico concurso gráfico fue en respuesta al reclamo de varios diseñadores (de por lo menos 2 continentes), cosa que difícilmente habría conseguido uno solo. Puedo entender y hasta cierto punto solidarizar con el miedo entre quienes temen opinar si ello compromete su fuente de trabajo(**), pero cambiar el estado de las cosas implica hacer algo. De lo contrario, es mejor guardar silencio y soportar el agua fría.

(*) Que ya es algo, como opinaba R.W. Fassbinder: «lo que no podemos cambiar, debemos al menos describirlo.»
(**) De hecho, Frédéric Beigbeder -publicista francés- fue despedido tan pronto salió a la venta 13’99 Euros, novela en que relata los pormenores al interior de una agencia. Sin embargo, la obra fue un best-seller llevado incluso al cine, y hoy el autor es toda una celebridad. Otros casos de individuos cuyo despido de agencias se convirtió en una oportunidad más que un fracaso figuran en el documental Lemonade (2009)



  1. Anda, dale que si subes la petición tienes mi voto y el de gran parte de mi red (excepto los directivos xD).
    Excelente articulo que deja en evidencia la gran deficiencia que existe con este mundillo llamado industria

  2. Me gusta la lectura. Gracias, que buen articulo.

  3. Avisa en OPEN D diseño u otro grupo cuando este la propuesta en Change, hace poco fui despedido de una agencia, por los mismos vicios de las horas extras, aludiendo a que necesitaban a alguien 24/7 en disposición y que finalmente no salia tener a cuenta alguien de mi nivel para las cosas que necesitaban hacer. (para mi una mera excusa, cuando se lo que se cobra y con 2 piezas de master banner es que pago mi sueldo mensual) Y bueno ni hablar la cantidad de trabajo que hice en un mes, que a vuelo de pájaro hizo que la agencia percibiera unos 13 millones, sin hablar de las licitaciones ganadas en las cuales realice el diseño.

    Si armas la propuesta y se lleva a la inspección del trabajo avisa, que tengo el nombre de muchas agencias grandes que se manejan de esta forma. sobre todo las del holding IPG

    Saludos

  4. Eso no pasa en Chile solamente, acá en Ecuador es igual

  5. Hola trabajado acen dos años..que
    Trabajo con el artículo 22..y.me descuntan los permiso.de mis vacación
    O demi sueldo.. Eso es legal.se puede acer..gracias

  6. No firmo libro de
    Asistencia.. Y no tengo hora de
    Salida pero .respetó.. El horarios
    Dela empresa.. Y trabajo las 45
    Hiras semanal..

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