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Nov
28
Grafiscopio
Carta de un colega en apuros: sobre los vicios del negocio creativo
Debate, Negociación, Pregunta
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A continuación transcribo la carta enviada a mí por un colega de Valparaíso, que desde luego edité (suprimiendo nombres que puedan comprometerlo) y condensé, para rescatar lo esencial de un caso muy frecuente, sobre el que conviene alertar:

“Mi nombre es Felipe Escobar y soy ilustrador. Tiempo atrás realicé dos encargos para un estudio de animación. Hace 2 meses terminaron de pagarme el primero, y el segundo está pendiente. He sido muy amable con “X” (el intermediario), recordándole cada cierto tiempo -no muy seguido, para no hastiarlo- que me pague lo que debe.

No pretendo difamar, sino alertar sobre clientes que utilizan el subterfugio de ser “una víctima más del mercado a gran escala chileno”. O sea que mientras a ellos no les paguen, tampoco pueden pagarnos.

“X” me contactó por mail cuando postulé ingenuamente a su encargo. Acepté sus pobres condiciones -pago sin boleta después de entrega-, pero nunca imaginé que fuera a prolongarse por meses, o tal vez eternamente. Yo cometí el error de no preverlo. Ahora les cuento para alertar a otros que estén a punto de caer en lo mismo, ya que algunas empresas subsisten con esta clase de políticas, pues siempre habrá alguien que les diga “sí”.

Esto es demasiado recurrente. “X” me escribió: “El mercado de las grandes ligas en Chile es el que abusa de los pequeños productores. Tú y yo somos víctimas del mismo enemigo. Así que lo más estúpido que podemos hacer es enfrentarnos y culparnos entre nosotros…”, lo cual me parece muy grave, porque significa que yo, como profesional, jamás me dignaré a trabajar en Chile, para empresas chilenas, y no recomendaría a ningún colega hacerlo. De este modo nuestro país se desprestigia como oportunidad de trabajo. La gente pierde interés en ejercer como artista gráfico, ergo nuestra profesión se transforma en un verdadero chiste de mal gusto. No sorprende que Chile tenga pocos ilustradores profesionales. Y los que lo son no trabajan para chilenos.

Es una discusión abierta. De hecho ignoro si ustedes acogen este tipo de denuncias, o hacen algo con ellas. Sólo espero que pueda servir a varios, o dar pie a una conversación.

PD: En cierto grupo escuché el comentario de un colega, que curiosamente tuvo apoyo entre los demás: “prefiero tener un mal cliente a no tener ninguno”. Yo no lo apruebo, sobre todo porque ya casi no trabajo para chilenos, sino mayoritariamente para extranjeros, siendo japoneses los mejores clientes que he tenido.

Saludos,

Felipe Escobar
Ilustración & Arte de Concepto
Valparaíso, Chile”

Este incidente revela varias situaciones que afectan al proveedor de servicios gráficos, y que debemos conocer y anticipar para evitar perjuicios, incluido el de perder clientes.

A menudo somos víctimas de una cadena en donde el pago del cliente (Empresa, Institución) al intermediario (Agencia, Productora) es condición para que se pague al freelancer. Conviene señalar que esto es legítimo en acuerdos civiles (a honorarios), pero requiere el consentimiento del freelancer a la cláusula “pagamos cuando cliente paga.” O sea que mientras haya proveedores dispuestos a aceptar tal condición, es muy probable que los intermediarios sigan proponiéndola, porque les conviene (pueden contar con una propuesta inmediatamente, y tomarse el tiempo que necesiten para pagarla). A propósito y aparte: todos sabemos la diferencia entre legítimo y ético, por lo que no vale la pena profundizar en esta disquisición, salvo tomar todas las precauciones necesarias en acuerdos civiles.

El subterfugio al que “X” echa mano tiene su parte de razón: es cierto que la tardanza en la cadena de pagos parte por algunas grandes empresas, pero cuando este vicio administrativo se transfiere del intermediario a los proveedores freelance, no hace más que perpetuarlo y acentuarlo. En simple: la gran empresa nunca aprenderá a respetar fechas de pago en tanto los intermediarios y freelancers actúen de forma condescendiente con ella. Aunque necesario, es difícil declarar esto por 2 motivos: 1) los eslabones inferiores de la cadena no van a reconocer de buena gana que son sumisos, 2) toda crítica a la gran empresa tiende a tomarse como expresión de resentimiento, un término que confunde mucho más de lo que ayuda a explicar el fenómeno.

Discrepo, sin embargo, con Felipe en cuanto a que fuera de Chile habría más respeto por la labor creativa. Ejemplos como este, este, este o este (por citar solo cuatro) dan cuenta de que en todas partes el trabajo freelance lleva implícito un grado de precariedad, que no debe desalentarnos, sino al contrario, ser enfrentado con dos “escudos”: la Propiedad Intelectual y la información. Si conocemos nuestros derechos y negociamos formalmente, se reduce drásticamente la posibilidad de inconvenientes como el que describe Felipe.

En suma, para revertir el problema de la cadena de pagos -y de las condiciones en que debemos operar los proveedores independientes- debemos partir desde abajo (freelancers) hacia arriba (gran empresa): si el intermediario aprende que ninguno de nosotros moverá el lápiz sin anticipo del 50%, contrato y pago del 50% restante en un plazo máximo de 30 días, tanto aquel como el cliente estarán obligados a cumplir con su parte de la negociación para obtener el producto.

Con todo, detengámonos en que la culpa no siempre es de la gran empresa, sino que a veces puede atribuirse exclusivamente a deficiencias administrativas del intermediario, que fabrica un villano ficticio para justificarse ante el proveedor freelance, o engañarlo. He conocido historias de directores de agencias que piden comprensión y prórrogas para liquidar pagos, aduciendo que “aun no les pagan el dinero” o que ellos mismos están viviendo en un régimen franciscano con tal de saldar deudas. Curiosamente, se les ve al poco tiempo en el Caribe. Y no parece un viaje para recaudar fondos…

Gracias, estimado Felipe, por confiarme tu experiencia y permitir su publicación. Espero haber ayudado a ti y otros lectores a precaver riesgos y darnos cuenta de que muchos vicios del medio gráfico -que en apariencia o en principio son atribuibles a clientes, agencias o editoriales- tienen a menudo raíz en la forma en que nosotros, los profesionales creativos independientes, negociamos.



  1. Esto es pan de cada día para cualquier freelancer. Como bien dices, muchas empresas se escudan en esto de que “la gran empresa nos tiene tomado el pago” y se defienden con cosas como que “también somos un emprendimiento” y al final prologan un ciclo que sólo nos daña a todos los que no somos una empresa consolidada. Es más, a la inversa, probablemente cuando haya algún problema con el proceso de trabajo este intermediario le diga a la gran empresa que el freelancer ha estado trabajando mal.

    Es cierto lo de que “un cliente malo es mejor que ninguno” no es un buen argumento; pero cuando faltan las lucas, se hace complicado. El tema está en que necesitamos alguna entidad que regule un poco el mercado creativo nacional. Así vamos a poder tener precios más estables, y exigir respeto como conjunto, porque si no al final sólo nos pasamos la pelota de la culpa el uno al otro, y el ponerse firme y decir “págame como sea ahora independiente de que a ti no te pague el cliente final” se convierte en un berrinche que lamentablemente pone en riesgo la reputación propia y por supuesto, los ingresos.

  2. completamente cierto

  3. Muy buen aporte

  4. Después de “postulé ingenuamente a su encargo. Acepté sus pobres condiciones”, no es necesario seguir leyendo.
    Que sirva de ejemplo para sus colegas.

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