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Ene
18
Grafiscopio
Sitios especializados en empleo para diseñadores chilenos
Comercial, Laboral
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En esta publicación —en continua actualización— queremos compartir algunos sitios con ofertas específicas para diseñadores gráficos chilenos, con objeto de refinar su búsqueda (economizar tiempo, concentrar todos en un solo punto) y filtrar datos en beneficio de nuestra audiencia.

Se agradece todo tipo de links o datos adicionales, con el solo requisito de que no sean sitios sobre diseño en general ni bolsas de empleo genéricas: deben ser especializadas en diseño o tener una sección dedicada puntualmente al área.

Empleos para Diseñadores en Chile. Fanpage (Facebook) administrada por Jorge Llantén, diseñador gráfico y docente, con ofertas exclusivas para el sector.
https://www.facebook.com/empleosdisenadoreschile/

LYNX Design. Perfil Twitter con énfasis en ofertas laborales para diseñadores de todo Chile (no solo área metropolitana)
https://twitter.com/LYNXDesign

Open D, Diseño para todos. Grupo Facebook chileno sobre diversos temas de la profesión. Entre ellos, ofertas de empleo y práctica profesional.
https://www.facebook.com/groups/opendiseno/

Grafiscopio. Nuestra fanpage oficial en Facebook. Compartimos ofertas de empleo (jornada completa, parcial y freelance), NO publicamos ofertas de práctica profesional
https://www.facebook.com/grafiscopio/

BrandWarm. Sitio web orientado al sector publicitario, marketing e industria creativa. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
https://brandwarmcl.wordpress.com/category/trabajo/

Get on Board. Bolsa de empleo. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
https://www.getonbrd.cl/

PubliPega. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
http://publipega.com/

Starter Daily. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
https://starterdaily.com/empleos/arte-y-diseno

Zapping Latam. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
http://www.zappinglatam.com/category/ofertas/arte-diseno/ofertas/

Casa Ideas. Portal de Empleos de la cadena de retail. Frecuentemente aparecen cargos para depto. de diseño y producción de la empresa, extraídas de la base de datos de Trabajando.com
http://www.casaideas.trabajando.com/

Buscandriu. Sitio web que rastrea y difunde avisos laborales de diversas fuentes. Incluye ofertas para diseñadores
http://www.buscandriu.cl/

Mamá Freelance. Sitio web orientado a madres que trabajan en forma autónoma o remota. Incluye sección de ofertas laborales para diseñadores
https://www.mamafreelance.com/bolsa-de-trabajo/

Incesante. Fanpage (Facebook) orientada específicamente a empleos del área publicitaria e industria creativa. Diversos avisos para diseñadores
https://www.facebook.com/incesante/

Trabajando.cl. Versión chilena de Trabajando.com. Contiene ofertas laborales para diseñadores (aunque no incluye una sección específica)
https://www.trabajando.cl/

Linkedin. Red social profesional. A menudo publican muy buenas ofertas específicas para diseñadores, pero requiere crear una cuenta y seguir a personas vinculadas al área. También se puede refinar la búsqueda utilizando palabras clave (p. ej. “diseñador gráfico”) en el recuadro superior izq., y luego haciendo click en pestaña “empleos”.
https://www.linkedin.com/

Ofertas Laborales Diseño UC. Orientadas específicamente a alumnos de esta casa de estudios (empresas que buscan el perfil de egresado de Diseño UC).
http://diseno.uc.cl/estudiar-en-diseno-uc/ofertas-laborales/

TuTrabajo.cl Portal creado en julio 2018. El buscador permite filtrar a ofertas de empleo por área o carrera. Además empleadores pueden publicar ofertas laborales gratis.
http://www.tutrabajo.cl/

Ene
10
Grafiscopio
Encuesta laboral Diseño en Chile 2017-2018
Editorial, Laboral, Metodológico
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Desde hace al menos 2 años hemos detectado que empresas, casas de estudios, instituciones y organizaciones vinculadas al Diseño en Chile proponen metas, líneas de acción o instancias que al parecer no se condicen con la realidad del sector, o mejor dicho, parten del supuesto de representar los intereses del mismo, lo que podría revelar un sesgo de falso consenso. Así, vemos discursos orientados a investigación y emprendimiento, o donde el énfasis está puesto en un área específica del Diseño (p. ej.: mobiliario, visualización de datos o service design) que desestiman o desconocen si dicha agenda coincide con las motivaciones de quienes ejercen la profesión, e interpreta su situación laboral. ¿Están los diseñadores chilenos interesados en investigar o emprender? Y en tal caso, ¿Cuántos de ellos?; Si hablamos de empleabilidad, ¿Nos referimos exclusivamente a empleo asalariado? ¿Cuántos diseñadores están satisfechos con su empleo o desean independizarse? Y entre quienes aspiran a hacerlo ¿Pretenden formar empresa o ejercer de forma autónoma (freelance)?; ¿Qué especialidad aglutina a la mayoría de diseñadores chilenos, ergo debería concentrar recursos y esfuerzos para potenciarla?

Como un primer paso para aclarar esto, Grafiscopio lanzó (noviembre 2017) una encuesta nacional vigente hasta diciembre 2018, que busca actualizar y refinar la data del Mapeo de Industrias Creativas CNCA (2014) y MiFuturo (Mineduc). Enlace directo, aquí:

https://goo.gl/forms/gxHemAsjft5pZLsB2

El documento consta de 14 preguntas centradas en aspectos laborales y profesionales. Solo debes contestar las que te atañen, por lo que será aun más breve para algunos.

ALCANCE Y PERSPECTIVAS

Si bien aspiramos a reunir un tamaño de muestra lo bastante representativo, no pretendemos restar validez ni desacreditar la información aportada por el CNCA o MiFuturo. Nos basta con refinar, complementar y sobre todo actualizar las fuentes ahí citadas (como RadiografíaDiseno.cl, que abordó los distintos formatos laborales de ejercicio profesional en Chile, pero cuya data se remonta a 2011, por tanto no solo ha quedado obsoleta sino que el propio sitio ya no existe). La idea es que sirva de referencia y se tome en cuenta a la hora de proponer una hoja de ruta o atribuirse la vocería de esta disciplina en nuestro país.

Desde ya invitamos a todo diseñador chileno a participar en la encuesta y agradecemos de antemano a cualquiera que nos ayude a difundirla.

Marcelo Pérez Dalannays
Director Grafiscopio.com

Ene
9
Grafiscopio
¿Es obligatorio que un trabajador capacite a su reemplazante?
Laboral, Legal, Negociación
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Tomaste la decisión de renunciar a tu empleo o te despidieron, pero antes de poder salir, tu jefe solicita que destines tiempo a inducción, formación o capacitación de quien ocupará tu puesto. ¿Es legal esto? Y más específicamente ¿Está obligado un trabajador a capacitar a su reemplazante o sustituto?

Grafiscopio contactó a la Dirección del Trabajo para salir de dudas y analizar una práctica relativamente común (lo cual no implica que sea legítima, pues según el art. 2º del Código Civil chileno: «La costumbre no constituye derecho sino en los casos en que la ley se remite a ella»). Entonces, ¿Qué dice la Ley? A continuación transcribimos textualmente la respuesta de la Dirección del Trabajo:

«De conformidad a lo previsto en el artículo 7 del Código del Trabajo, Contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada. De esta forma, resulta obligatorio para el empleador dar cumplimiento a las dos obligaciones principales que se desprende de lo antes referido, por una parte, proporcionar al trabajador el trabajo convenido en el contrato y, en segundo lugar, pagar la remuneración pactada, correspondiendo al trabajador cumplir con su obligación correlativa de prestar los servicios realizando las labores asignadas por el empleador.

De esta manera, el trabajador está obligado a realizar todas las labores que le asigne el empleador que se hayan pactado en el respectivo contrato si tales labores las asigna para ser realizadas dentro de la jornada de trabajo convenida en el mismo contrato, tiempo que le pertenece al empleador porque lo está remunerando. Así las cosas, el dependiente sólo estaría en su derecho a negarse a realizar labores asignadas por el empleador si éstas no corresponden en su naturaleza a las convenidas en el contrato o las debe realizar fuera de su jornada habitual de trabajo.

De esta forma, el trabajador que renunciará al trabajo o será despedido no se encuentra en caso alguno obligado a capacitar a la persona que lo reemplazará en el cargo, salvo que voluntariamente lo quiera hacer.»

LEY VS. MUNDO REAL

Si bien hemos visto que el trabajador no está obligado a capacitar a su reemplazante salvo que el contrato lo exija, en la práctica algunas personas acceden por un fin estratégico: quieren retirarse en buenos términos, para contar con la recomendación de su empleador cuando busquen nuevo trabajo. En mercados laborales pequeños como el chileno esto puede ser importante a futuro (enemistarse con una empresa o cliente es hacerlo con otros 4 ó 5 de sus contactos), lo que justifica ciertas concesiones en el presente. Como afirma Sue Shellenbarger en su artículo para el Wall Street Journal (2 Ene., 2018), «La gente recuerda una primera y última impresión», por tanto abandonar tu empleo de buena manera es aconsejable.

Como sea, ten siempre en cuenta que si la capacitación no fue pactada expresamente en el contrato, dicha actividad pasa a ser un acuerdo de voluntades, por tanto no deberías prodigarte demasiado ni tu empleador está en posición de plantear exigencias más allá de lo razonable. Si vas a hacerlo, procura negociar el tiempo necesario y suficiente, pero no mucho más. Al fin y al cabo ¡Vas a cambiar de empleo!

Nov
10
Grafiscopio
¿Por qué pagar derechos intelectuales?
Cliente, Negociación, Propiedad Intelectual
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«¿Derechos? ¿Por qué me vas a cobrar eso?» Pregunta razonable que varios clientes formulan en negociaciones por obra creativa. Lo importante es que tanto ellos como los prestadores de servicios gráficos entiendan exactamente qué están transando y qué valor o ventaja encierran los derechos intelectuales para ambas partes. En otras palabras, por qué pagarlos es una inversión y no un gasto.

1) FIRST THINGS FIRST: LOS CREATIVOS VIVEN DE SUS DERECHOS

Suena poético, pero es algo bastante concreto: los autores de creaciones intelectuales viven de la explotación comercial de sus derechos (como instruyen la OMPI, CERLALC o el BID), por tanto lo que negocian no es tanto la ejecución sino la forma en que tales creaciones serán usadas (aplicaciones, territorio y vigencia). Así, un profesional creativo gestiona y administra sus derechos de manera estratégica, para convertir el fruto de su conocimiento y esfuerzo en fuente de ingresos a corto y largo plazo. En general la regla es que mientras más derechos (o más definitivos) desee el comprador de la obra, mayor será el precio al que la venderá su autor. ¿Y qué gana el cliente con todo esto? Lo veremos a continuación:

2) PROPIEDAD (OWNERSHIP)

Por definición toda obra intelectual (artística, literaria, musical, inventos, etc) lleva aparejados derechos. Esto la distingue de cualquier otro producto que puedes usar libremente con solo pagarlo (un reloj, una prenda, etc). Si compraste una obra artística o diseño eres dueño de ella, pero no necesariamente titular de derechos de autor para usarla como quieras:

 

Por ello, como empleador o cliente es fundamental que obtengas autorización (mediante licencia) o titularidad (mediante cesión parcial o total) de derechos de una obra intelectual para usarla en la forma que necesites y dentro de un marco legal. En su artículo titulado “Understanding Intellectual Property: Ownership”, Seedcamp (UK) explica la importancia de entender este aspecto y las potenciales consecuencias de que un negocio (empresa o StartUp) no sea propietario intelectual de las creaciones que producen sus empleados o trabajadores externos (freelancers). Por el contrario, al convertirse en titular de derechos, el empleador o cliente tiene libertad para sub-licenciar su trabajo a terceros, ampliar su producción o emprendimiento en el tiempo y a mayor territorio, etc.

3) EXCLUSIVIDAD / DISTINCIÓN

Gracias a internet, hoy en día es posible encontrar marketplaces como Envato o Fiverr que venden soluciones gráficas (logotipos, plantillas para sitio web y mockups de papelería corporativa, íconos, fotografía, etc.) a precio módico y “royalty free”, o sea libre de pago de derechos, o más exactamente de regalías. Pero como todo lo económico tiene un precio que se paga caro de otra forma: no es exclusivo. Esto quiere decir que muchos clientes —incluso tu competidor directo— pueden adquirir el mismo material u ostentar tu misma imagen de marca, lo que generará confusión entre consumidores o usuarios y potencial pérdida de participación en el mercado (market share). Puede que esta razón no convenza a negocios pequeños de ambiciones modestas, pero un cliente que aspira a encabezar y/o controlar su nicho de mercado buscará distinguirse de la competencia, y en otro artículo hemos visto datos objetivos que prueban cómo el diseño puede hacer la diferencia entre prosperidad y fracaso de un producto o negocio.

Un ejemplo conocido en materia de derechos son los contratos editoriales, donde estas empresas suelen negociar licencias exclusivas para impedir que la obra encomendada a ilustradores sea vendida a otra casa editorial, lo que no solo es razonable, sino estratégicamente astuto.

3) MULTIPLICIDAD DE USO

Los derechos patrimoniales de autor —aquellos que pueden venderse o cederse, en oposición a los derechos morales— comprenden varias facultades: reproducción de una obra (generar copias), modificación (adaptarla a diversos formatos, realizar cambios), distribución (permitir la entrega a público) y publicación (divulgarla por cualquier medio). Mientras no tengas permiso o no seas titular de derechos (según establece en Chile el art. 20 de la Ley 17.336 de Prop. Intelectual), todo uso no pactado en una negociación es delito. Dicho de otra forma: invertir en derechos te permitirá mayor libertad de maniobra para los usos que tu empresa o proyecto requieran.

Un ejemplo son las campañas publicitarias, donde el uso de una obra comercialmente exitosa va a extenderse a diversos formatos durante varios años. Por ello es importante negociar correctamente la propiedad intelectual de creaciones publicitarias.

4) REDUCCIÓN DE RIESGO

De todo lo anterior se deduce que adquirir una obra original y sus derechos reduce riesgos como competidores, confusión entre tus usuarios/consumidores y demandas judiciales por plagio o uso no autorizado. Un creativo novato no te hablará de derechos, pero a futuro podría denunciarte. Un profesional en cambio te hará saber desde el comienzo lo que implica una negociación por obra intelectual y te evitará posteriores inconvenientes. Recuerda que el daño emergente y el monto del perjuicio a lo largo del tiempo son clave en demandas y pueden ser agravantes del delito.

En pocas palabras: si no cuentas con permiso expreso para usar una obra: consíguelo, adquiere sus derechos o deja de usarla, por el bien tuyo y de tu negocio.

5) ¿CÓMO SE NEGOCIAN LOS DERECHOS INTELECTUALES?

Para este efecto se usa alguna forma contractual. (Es común que agencias publicitarias utilicen órdenes de compra (OC) en transacciones con profesionales creativos, pero aunque es legal y vinculante, este documento suele dejar fuera el tema derechos, lo que es riesgoso). Para entender la gestión de derechos en general, revisa este artículo donde tratamos el tema en profundidad.

Oct
13
Grafiscopio
¿El cliente es tuyo o de la agencia?
Legal, Metodológico, Pregunta
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Navegando por redes sociales encontré una pregunta interesante:

«Si eres freelancer y diseñas algo para un cliente reconocido, pero a través de una agencia, ¿Puedes decir que es tu cliente?»

Aunque de cierta forma ya traté el tema en un artículo anterior, usaré este para responder puntualmente la duda de muchos freelancers.

1) ¿QUIÉN TE CONTACTÓ?

Lo primero que debes preguntarte parece perogrullada, pero no lo es. ¿Quién te ofreció el proyecto o encargo? ¿Fue aquella gran empresa y reconocida marca (en adelante lo llamaré “El pez gordo” para diferenciarlo del término “cliente”) o fue la agencia? Lo más probable es que te haya contactado la agencia (o productora, o estudio de diseño), es decir el intermediario. En este caso y en rigor tu cliente es la agencia, que se adjudicó la cuenta y es quien negocia con el pez gordo (empresa, marca, institución, etc). De hecho este último contrata a una agencia precisamente para no tener que negociar con cada prestador de servicios gráficos (diseñador, ilustrador, fotógrafo) sino para que la agencia le entregue un servicio integral y respaldo.

2) ¿QUÉ DICE EL CONTRATO?

Sin perjuicio de lo anterior, debes revisar qué dice el contrato. En particular, quién lo firmó. Algunas veces es la agencia quien estampa su firma mediante un representante (p. ej. director creativo), con el RUT (o DNI) y dirección comercial de la agencia. Pero también puede ocurrir que el contrato sea firmado por un representante del pez gordo (p. ej. Gerente de Marketing), con datos de su empresa. En este caso tu cliente es para todo efecto legal el pez gordo, y la agencia es un simple intermediario o vocero que da instrucciones.

3) ¿QUIÉN TE ASIGNÓ TAREAS?

Como explica el abogado Arturo Massuh en nuestra entrevista, aun si no existió un contrato entre las partes es importante determinar quién te encomendó tareas (instrucciones, correcciones, etc). ¿Fue únicamente la agencia o también el pez gordo? Si es este último caso, tu cliente ya no solo es la agencia, y ojo que esta responsabilidad solidaria puede ser clave en un eventual litigio.

Fuente imagen: Twitter.com (usuario witchoria), 13:26 hrs., 5 Oct. 2017

4) ENTONCES, ¿QUÉ ESCRIBO EN MI PORTAFOLIO?

Todo lo anterior nos lleva a la pregunta de fondo: ¿Puedo agregar a mi portafolio un determinado trabajo? Y más exactamente ¿A quién menciono como “cliente”: a la agencia o al pez gordo?

Mi consejo es que todo (especialmente derechos intelectuales) quede bien definido en un contrato antes de iniciar cualquier proyecto. Idealmente agregar una glosa sobre uso justo (fair use) que te permita mostrar la obra o diseño en tu portafolio para fines profesionales (promocionar tus servicios, sin explotación comercial). Independiente de esto, menciona siempre a ambos: agencia y pez gordo.

Si se trata de una obra colaborativa (donde intervienen diversos autores, p.ej. mural, sitio web, etc) todos comparten la autoría y sugiero que obtengas permiso por escrito (p. ej. mail) de cada autor para presentar la obra, y que en tu portafolio menciones a cada co-autor. Presentarla como exclusivamente tuya no solo es poco ético, sino que es un delito.

Si el contrato que firmaste no hizo referencia al uso justo, pide siempre permiso escrito a la agencia y/o al pez gordo antes de agregar material a tu portafolio. Esto te evitará reclamos o demanda judicial. Ahora, si no hubo contrato en absoluto, nadie puede impedir que uses libremente una obra cuya autoría y titularidad de derechos te pertenece, pero de todas formas menciona siempre a ambos —agencia y pez gordo— como dueños (*) de tu trabajo.

(*) Como sabemos, ser dueño de una obra intelectual (haberla comprado) no implica ser titular de derechos intelectuales sobre ella. Así mismo, las instrucciones dadas por el director de una agencia no bastan para que se atribuya co-autoría ni derechos sobre tu obra.

Jun
14
Grafiscopio
Reutilización de obra: ¿basta agregar créditos?
Derecho autor, Legal, Negociación
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Una situación común en revistas, diarios, web, tv, o incluso entre clientes, es que una imagen adquirida por alguno de ellos sea reutilizada posteriormente y acompañada del crédito «archivo (+ nombre del medio)», como si la imagen perteneciera al repositorio de dicho medio o cliente.

Sobre este tema conviene advertir que salvo existencia de contratos donde el autor de la imagen haya cedido derechos, la revista, periódico o quien sea NO puede atribuirse propiedad de dicha obra ni reutilizarla (ver imagen más abajo). Según el Art. 18 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena:

«la PRIMERA VENTA u otra transferencia de propiedad en Chile o el extranjero, agota el derecho de distribución nacional e internacionalmente con respecto del original o ejemplar transferido.»

Por tanto los derechos de la imagen siguen siendo propiedad de su autor, y para reutilizarla debe contarse con su permiso, sea o no remunerado. Además, el crédito debe mencionar su nombre.

La única excepción a esta norma se da en la fotografía por encargo o en cualquier obra creada por funcionarios públicos (para su institución). En ambos casos la titularidad de derechos pertenece a quien encomienda la fotografía, y a la institución pública. En el caso de empleados de empresas privadas, habitualmente los derechos de toda obra creada para la empresa se mencionan en el contrato de trabajo, pero esto no puede darse por supuesto: debe ser claramente estipulado en alguna cláusula. En el caso de freelancers o proveedores externos de cualquier medio (revista, diario, tv, web, etc) NO son empleados ni están sujetos a la normativa de la empresa, por ende sus derechos y el uso que se quiera dar a su obra debe pactarse en alguna forma contractual.

Téngase en cuenta todo lo anterior, para evitar infracciones o reclamos fuera de lugar. Para información respecto a cobro por reutilización de obra, revisa nuestro artículo:

Lectora pregunta: cobro por reutilización de obra

Jun
1
Grafiscopio
Señales positivas desde las industrias creativas chilenas
Cultura, evento, Propiedad Intelectual
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El siguiente artículo es una colaboración de Pedro Pablo Leiva, abogado chileno, para Grafiscopio.

El pasado 11 de mayo asistí como espectador lego a la charla de Behance Reviews[*] (BE) que se desarrolló en la Fábrica de Medios, y fue probablemente una de las experiencias más reveladoras que he tenido en lo que va del año.

Lo primero que sorprende es el alto grado de tecnificación y calidad del trabajo presentado por los expositores, que derriba el mito y prejuicio en torno a las industrias creativas: supuestamente unos «hippies que graban videítos» o «niñitos que hacen esas tonteras de los jueguitos de video». También llama la atención el masivo interés que despiertan las industrias creativas. Tratándose de un día lluvioso y en hora punta —perfectos disuasivos para asistir a cualquier evento— había un lleno total, lográndose un peak de visualizaciones de alrededor de 350.000 personas vía live streaming en un periodo cercano a 3 horas de presentaciones.

Tras la jornada, sumada al lanzamiento del Plan Nacional de Economía Creativa y el programa de CORFO —atracción producciones audiovisuales— hace un par de semanas, queda una agradable sensación de que está despertando el movimiento necesario que nos permita diversificar la oferta exportable de Chile al ser capaz de transformar la dependencia de commodities, a una mentalidad económica enfocada en la explotación del conocimiento y talento, sus obras culturales y los parajes únicos de Chile como activos monetizables, dignos de protección.

Sin embargo, estos últimos movimientos nos plantean desafíos muy importantes como operadores de las industrias creativas, que no se limitan solamente al eterno drama de la obtención de financiamiento, sino que junto a ello debemos comprender el proceso de cómo hacer empresa.
Las lecciones aprendidas durante el BE, en primer lugar, se relacionan con que las empresas exitosas no responden al factor “suerte y puro talento” o “genialidad y pasión desenfrenada” sino que, por el contrario, son exitosas porque existe planificación y estrategia sobre cómo cumplir los objetivos fijados, sea generar un corto donde se destruye hipotéticamente el Costanera Center o el desarrollo y lanzamiento de un videojuego. Esto se relaciona esencialmente con la capacidad de comprender y manejar herramientas de planificación, definir campañas de marketing y planificar el financiamiento y presupuesto de la operación de la empresa, alejándose completamente del móvil del artista amateur, que confía únicamente en el talento como gancho comercial.

Otra lección aprendida tiene que ver con romper el comportamiento estanco de los diferentes subsectores de las industrias creativas. Esto se vincula en parte con la generación de un mercado interno para productos de los distintos subsectores de las industrias creativas, que favorezca el intercambio de “insumos” de propiedad intelectual de un área a otra, permitiendo que un diseño, ilustración, entre otros, estén disponibles para ser transformados en una obra distinta.

La finalidad de este mercado interno dice relación con la posibilidad de integrar diversos proveedores de insumos, que al final del día son obras de propiedad intelectual y que permiten abordar proyectos más complejos, generando obras nuevas más refinadas y de alta calidad, a una mayor velocidad, siendo por ende más eficientes en la producción. Por ejemplo, sin que un ilustrador gaste tiempo en aprender a programar desde cero, si aspira a crear videojuegos.

Finalmente, es muy necesario romper el comportamiento individualista de los diferentes subsectores de las industrias creativas para fomentar la asociatividad con industrias estratégicas como la del turismo, que actúa como embajadora de los servicios de las industrias creativas cuando posiciona al país como un destino proveedor de diseño, animación o películas. Además, es un aliado natural pues promueve y propende al mantenimiento y cuidado de la identidad de los lugares que sirven tanto como destino imperdible para un viaje, o como escenario ideal para la filmación de una obra audiovisual.

[*] Evento dedicado a potenciar el crecimiento creativo por medio de feedbacks y networking; donde los creativos pueden interactuar entre sí, compartiendo su trabajo y el desarrollo de su oficio. Esta edición estuvo enfocada en temas de Animación 3D, Ilustración, Motion Graphics, Game Design y 3D aplicado a la industria del VFX.

Pedro Pablo Leiva Olivares es abogado —Master of Laws (LL.M), UC Davis— y Gerente Legal de Etapa Zero.
May
25
Grafiscopio
Cómo evitar el «robo de ideas»
Legal, Negociación, Propiedad Intelectual
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Últimamente varios colegas denuncian haber sido víctimas de robo de ideas. Cada caso es distinto, pero el modus operandi es bastante parecido: un cliente (u organizador) les solicitó una propuesta gráfica como requisito para adjudicarse cierto proyecto. Una vez que entregaron el diseño (o ilustración, fotografía, obra, etc) no tuvieron más noticia o se les comunicó que la propuesta fue rechazada. Para su sorpresa, transcurrido cierto tiempo se enteraron de que el cliente publicó una creación sustancialmente parecida, sin reconocer la obra original ni pedirles autorización para explotar comercialmente la obra derivada. ¿Por qué ocurre esto? Y más importante: ¿Cómo prevenirlo?

¡LA IDEA FUE MÍA!

Una aclaración importante antes de desarrollar el tema: las ideas no tienen dueño, por tanto nadie puede reclamar propiedad sobre ellas. Lo que sí tiene dueño son las obras, o sea la materialización específica de una idea en alguna forma o sobre algún soporte:

LA RAÍZ DEL PROBLEMA

Como quiera que se produzca este «robo de ideas» (en rigor, de obra), la clave del problema es que los artistas gráficos suelen presentarse a licitaciones o convocatorias sin tomar precauciones, concretamente sin inscribir su obra hasta entonces inédita. El robo en estas circunstancias es bastante común y adquiere diversos mecanismos:

1) Test de admisión: suele darse en agencias, donde el postulante a un cargo debe ejecutar y entregar tareas o ejercicios para evaluar su capacidad de respuesta. P. ej.: cómo resolvería una campaña publicitaria ficticia.

2) Muestra: es común en editoriales, donde el dibujante o ilustrador debe presentar una propuesta bastante más acabada que un simple boceto lineal (más bien una obra completada, a todo color), supuestamente con objeto de evaluar cómo funciona su mano y de qué manera interpreta un texto. En ocasiones esta muestra se usa como modelo, para asignar la tarea a otro artista por menos precio.

3) Licitaciones / concursos gráficos: por medio de las bases (muchas veces leoninas) el organizador recopila un buen número de ideas gratis, de las que se apodera premiando solo a una de ellas o bien declarando desierto el concurso.

NO BASTA CON CREAR. HAY QUE INSCRIBIR

Según la OMPI o el Convenio Internacional de Berna, el derecho de autor surge por la mera creación de una obra y no requiere ninguna otra formalidad para tal protección. No obstante, en la práctica dicho amparo es insuficiente.

En un artículo titulado “no basta con crear… hay que inscribir” , la Dibam (que administra al Dpto. de Derechos Intelectuales de Chile, o DDI) explica que:

Inscribir una obra es el medio más rápido de prueba ante la ley. Frente a un juicio por derechos de autor, la prueba palpable de la obra inscrita es irrefutable. El número de inscripción ‘es como un espanta-cucos’, dice una funcionaria de esta unidad, refiriéndose a quienes se dedican al poco honroso oficio del plagio.

En simple: al presentarnos a concursos o cualquier otra convocatoria con este dato acompañando nuestra propuesta gráfica estaremos evitando cualquier robo de ideas, por el carácter disuasivo del Nº de inscripción.

Importante: el trámite de inscripción no es inmediato (obtener el certificado tarda apróx. 1 mes), pues la propuesta debe cotejarse con la base de datos del DDI. Mientras tanto podemos agregar a nuestra obra una glosa que demuestre que la inscripción se encuentra en trámite y/o pedir alguna certificación provisoria al DDI.

«NO ES PLAGIO SI LA COPIA NO ES IDÉNTICA»: ¿SEGURO?

Un «ladrón de ideas» argumentará que no hubo calco, sino que tomó prestados ciertos elementos de una obra ajena, pero que en último término dieron origen a obra distinta; en otras palabras que puede haber semejanza, pero no identidad. ¿Cierto o falso?

Según la Guía “Creaciones artísticas y el derecho de autor” (OMPI, 2007) una obra no tiene que ser idéntica a otra para hablar de copia. Basta que sea sustancialmente parecida y/o que se demuestre que el autor de la copia tuvo acceso a la obra original. Por demás, ya hemos hablado de las obras derivadas, y para que estas puedan ser publicadas, reproducidas, distribuidas o explotadas comercialmente requieren autorización expresa del titular de derechos de la obra original (en Chile, según prescribe el art. 20 de la Ley 17.336 de Propiedad intelectual).

El punto, sin embargo, es probar quién tuvo la idea primero, y ahí cuentan las fechas de creación de obra (archivos originales) y nuevamente, el Nº de inscripción en el DDI, pues deja constancia sobre fecha y hora de creación. Esto es determinante en litigios, como demostró el caso del actor y guionista Álex Rivera, quien emprendió acciones legales contra la estación televisiva chilena Canal 13, por supuesto plagio.

ACCIONES LEGALES: ¿VALEN LA PENA?

Una demanda es trámite lento, caro y engorroso. Tiene sentido sólo en casos relevantes, donde haya mucho dinero en juego (hablemos de millones) y las pruebas sean muy favorables al artista. Esto lo saben algunos inescrupulosos y por ello la recomendación es no actuar sobre hechos consumados, sino tomar medidas preventivas o disuasivas como las expuestas en este artículo.

De todas formas la consulta a un abogado especialista en Propiedad Intelectual siempre será una buena inversión. Aparte de ser el único profesional facultado para interpretar la Ley, es quien mejor puede ayudarnos a determinar un plan de acción (incluyendo la vía de un acuerdo extrajudicial) o armar un caso para obtener compensación por daño emergente. Para contactar a alguno, revisa nuestro directorio de abogados.

Abr
12
Grafiscopio
Claudio Castañeda, abogado: El futuro del Derecho está en el Diseño
Diseño, Editorial, Propiedad Intelectual
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El siguiente es el primer artículo de Claudio Castañeda P., abogado chileno, para Grafiscopio.

La imbricación entre Derecho y Diseño no se agota en que el primero proteja las creaciones del segundo. La revolución tecnológica va a cambiar radicalmente el paisaje de relaciones entre personas e instituciones a través del maridaje entre diseño, programación y derecho; y creo necesario que seamos conscientes de ello.

Para que esto no suene a mesianismo hueco vale recordar el reciente caso de Joshua Browder, un programador londinense quien el 2015 (a sus 19 años) diseñó el sitio DoNotPay.co.uk, para apelar infracciones de tránsito. El procedimiento era bastante sencillo: el usuario contestaba unas cuantas preguntas a través de un chatbot y el sistema generaba un formulario automático para ser presentado al tribunal, quién terminaba rebajando o condonando completamente la multa. Se calcula que gracias a su bot se rebajaron el equivalente a 3 millones de libras en el primer año.

Esto, por supuesto, solo supone el comienzo de una evolución que tenderá a profundizarse en los próximos años y que nos afectará a todos. El Derecho está involucrado en todas las actividades humanas; todo está regulado desde que nacemos hasta que damos nuestro último respiro, tal como elocuentemente dice el iuspoeta: «No hay muerte, sino más Derecho». Y no solo eso, la omnipotencia de la ley es tal que una vez promulgada es obligatoria y se entiende conocida por todos, ficción que escapa a todo principio de realidad y que, sin embargo, nos define en nuestras relaciones sociales diariamente.

El uso de AIs para automatizar procesos y manejar grandes masas de información no es algo lejano, parte de un futuro de ciencia ficción, es algo que está pasando: los robots están aquí junto a nosotros, ayudándonos con tareas que antes parecían muy difíciles de lograr. En mi experiencia profesional, por ejemplo, encontrar determinada pieza de información era como encontrar una aguja en un pajar, dependía de la suerte. Ahora soy testigo privilegiado de la facilidad con que actualmente se puede encontrar información valiosa en solo unos cuantos clicks si se utiliza la plataforma correcta: en mi caso, Darts-Ip para encontrar información sobre Propiedad Intelectual, pero evidentemente este es solo un ejemplo. Las consecuencias saltan a la vista: el actual desarrollo de la tecnología ha de tener necesariamente correlatos en la cultura de la cual estamos siendo partes, incluido el Derecho. Así las cosas, tal como la creación de la imprenta influyó en el proceso de codificación del Derecho (recopilación y sistematización de textos jurídicos en Códigos), la tecnología actual habrá de hacer lo propio en estos tiempos, acortando la brecha entre ciudadano y ley a través de medios digitales.

Pero para ello necesitaremos diseñadores y programadores locales que como Browder comprendan el potencial de esta evolución y sean capaces de diseñar plataformas simples y atractivas para facilitar acceso al conocimiento legal, explicar trámites complejos y permitir a las personas realizar gestiones a través de abogados-robots siempre disponibles en nuestras pantallas. La ley no ya dispuesta en grandes masas de textos numerados en artículos e incisos, sino recopilada y sistematizada en aplicaciones ingeniosamente ilustradas para facilitar la experiencia del usuario. El futuro del Derecho, y de gran parte de toda la cultura por venir, dependerá del Diseño.

La ley al alcance de todos, una utopía razonable, tal como lo cree el mismo Browder, quien ahora trabaja en chatbots que permitan dar asistencia legal a refugiados. Lamento comunicarles, eso sí, que esto no significará la desaparición de los abogados: la tecnología puede hacer maravillas, pero claro, no milagros.

Claudio Castañeda Peñaloza es abogado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, escritor, guionista y editor, desarrolla su labor jurídica como especialista en Propiedad Intelectual para Darts-Ip.
Nov
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Grafiscopio
¿Debo usar contrato para cualquier trabajo, por insignificante que sea?
Derecho autor, Legal, Propiedad Intelectual
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RESPUESTA CORTA: sí.

RESPUESTA LARGA: Primero que todo debes saber que no hay proyectos insignificantes. Incluso los que parecen más sencillos, triviales o menores podrían llegar a tener enorme repercusión comercial, mediática y cultural. Un ejemplo clásico es el logo de Nike Inc., diseñado en 1971 por Carolyn Davidson a cambio de apenas US$ 35. Con los años la inconfundible marca se volvió sumamente valiosa y Davidson obtuvo finalmente una compensación honoraria en acciones equivalentes a US$ 600.000, más un anillo de oro y diamantes. Otro caso que ya hemos visto es el de la “sencilla” fotografía de US$ 18.000. Solo estos dos ejemplos bastan para justificar la importancia de un contrato a medida que transcurre el tiempo.

Veamos ahora el aspecto legal: cuando oímos la palabra «contrato», generalmente pensamos en un manuscrito muy serio, con ribetes dorados y sello de lacre. Lo cierto es que hay diversas formas contractuales, desde un “apretón de manos” (contrato consensual) hasta una escritura pública (“ante notario”). Lo importante es que toda negociación sea pactada POR ESCRITO, ya que esto deja evidencia comprobable de lo acordado: tarea, fecha y forma de pago, condiciones de trabajo (p. ej., autónomo) y sobre todo, derechos de autor (algo que una Orden de Compra no considera, por mucho que sea un documento con validez legal y vinculante; por ello se recomienda acompañarla de un contrato que se refiera a derechos). Incluso un mail es -bajo cierta óptica- una forma de contrato, ya que tiene validez como prueba legal y alterar su contenido o datos (fecha, hora) puede ser penalizado.

En EEUU se usa el vocablo «agreement» (acuerdo) para referirse a un documento escrito que tiene carácter de contrato, pero sin la “carga” legal y/o emocional de esta palabra, evitando así espantar al cliente. Pero más allá de la forma, el fin sigue siendo el mismo: garantizar que la negociación se realice en un marco de formalidad. Por ello diversas fuentes de este y otros países desarrollados insisten en recomendar el uso de contratos para TODO tipo de trabajos, en oposición a los acuerdos “de palabra“ que suelen abonar terreno para malentendidos, problemas (para ambas partes: cliente y prestador de servicios creativos) e incluso infracciones (según el reciente estudio “The Costs of NonPayment” [2015, Freelancers Union, USA] apenas un 28% de freelancers usa SIEMPRE un contrato, lo que naturalmente deriva en pagos pendientes o estafas para quienes no tomaron la precaución de usarlo).

¿CONVIENE QUE UN ABOGADO REVISE MIS CONTRATOS?

Es lo ideal. Un abogado no solo es especialista en materias laborales y legales, sino que según nuestro ordenamiento jurídico es el único profesional facultado para interpretar la Ley. Ahora bien, esto no quiere decir que todos tus contratos deban pasar por el visado de un abogado, pues sería poco práctico y además oneroso. Eso sí, para encargos de cierta relevancia o envergadura donde la explotación comercial de obra gráfica será importante para tu bolsillo o portafolio, siempre será aconsejable recurrir a los servicios de un experto en la materia. Si no conoces alguno, puedes revisar nuestro directorio de abogados y estudios jurídicos especializados en Propiedad Intelectual y Derecho de Autor.

ANEXO: Modelo de contrato de prestación de servicios gráficos a honorarios
A modo de referencia puedes revisar nuestro contrato tipo descargable, especialmente su anexo legal, sobre derechos, revisado por abogado especialista en Propiedad Intelectual.