Derecho autor
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Nov
30
Grafiscopio
¿Debo usar contrato para cualquier trabajo, por insignificante que sea?
Derecho autor, Legal, Propiedad Intelectual
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RESPUESTA CORTA: sí.

RESPUESTA LARGA: cuando oímos la palabra «contrato», generalmente pensamos en un manuscrito muy serio, con ribetes dorados y sello de lacre. Lo cierto es que hay diversas formas contractuales, desde un “apretón de manos” (contrato consensual) hasta una escritura pública (“ante notario”). Lo importante es que toda negociación sea pactada POR ESCRITO, ya que esto deja evidencia comprobable de lo acordado: tarea, fecha y forma de pago, condiciones de trabajo (p. ej., autónomo) y sobre todo, derechos de autor (algo que una Orden de Compra no considera, por mucho que sea un documento con validez legal y vinculante; por ello se recomienda acompañarla de un contrato que se refiera a derechos). Incluso un mail es -bajo cierta óptica- una forma de contrato, ya que tiene validez como prueba legal y alterar su contenido o datos (fecha, hora) puede ser penalizado.

En EEUU se usa el vocablo «agreement» (acuerdo) para referirse a un documento escrito que tiene carácter de contrato, pero sin la “carga” legal y/o emocional de esta palabra, evitando así espantar al cliente. Pero más allá de la forma, el fin sigue siendo el mismo: garantizar que la negociación se realice en un marco de formalidad. Por ello diversas fuentes de este y otros países desarrollados insisten en recomendar el uso de contratos para TODO tipo de trabajos, en oposición a los acuerdos “de palabra“ que suelen abonar terreno para malentendidos, problemas (para ambas partes: cliente y prestador de servicios creativos) e incluso infracciones (según el reciente estudio “The Costs of NonPayment” [2015, Freelancers Union, USA] apenas un 28% de freelancers usa SIEMPRE un contrato, lo que naturalmente deriva en pagos pendientes o estafas para quienes no tomaron la precaución de usarlo).

¿CONVIENE QUE UN ABOGADO REVISE MIS CONTRATOS?

Es lo ideal. Un abogado no solo es especialista en materias laborales y legales, sino que según nuestro ordenamiento jurídico es el único profesional facultado para interpretar la Ley. Ahora bien, esto no quiere decir que todos tus contratos deban pasar por el visado de un abogado, pues sería poco práctico y además oneroso. Eso sí, para encargos de cierta relevancia o envergadura donde la explotación comercial de obra gráfica será importante para tu bolsillo o portafolio, siempre será aconsejable recurrir a los servicios de un experto en la materia. Si no conoces alguno, puedes revisar nuestro directorio de abogados y estudios jurídicos especializados en Propiedad Intelectual y Derecho de Autor.

ANEXO: Modelo de contrato de prestación de servicios gráficos a honorarios
A modo de referencia puedes revisar nuestro contrato tipo descargable, especialmente su anexo legal, sobre derechos, revisado por abogado especialista en Propiedad Intelectual.

Ago
26
Grafiscopio
Cuando tu obra aparece en TV… sin permiso
Audiovisual, Derecho autor, Propiedad Intelectual
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Encontrar casualmente una fotografía, ilustración, diseño o video de tu autoría en televisión es siempre sorpresivo, aunque no siempre halagador. Existe la idea popular -hasta cierto punto avalada por los propios creativos- de que «toda publicidad es buena», lo cual no es cierto en todos los casos y puede prestarse para infracciones más o menos graves. Este artículo no pretende acusar, sino alertar y educar al respecto.

En un tweet (publicado a las 16:38 hrs – 24 jul 2016), el ilustrador chileno @kaekin alertó sobre la publicación de una de sus ilustraciones en la estación televisiva La Red, como documenta la siguiente imagen:

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Además, al día siguiente el mismo canal de TV publicó en el programa Mentiras Verdaderas una ilustración realizada por Marcelo Pérez Dalannays (Director de Grafiscopio) para revista Muy Interesante Chile (ver screen-cap más abajo).

¿Qué ocurrió aquí? Tal vez se trate de franco desconocimiento de la Propiedad Intelectual, un problema generalizado que lleva a cometer faltas involuntarias -como tomar material gráfico o audiovisual de internet pensando que es de Dominio Público-, lo que sin embargo no es atenuante desde el punto de vista de la Ley chilena, concretamente el Art. 8º de nuestro Código Civil: «Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia» y en Chile, la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual fue promulgada el 28 de Agosto de 1970.

1) ¿ES LEGAL USAR IMÁGENES AJENAS EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN?

Según José Manuel Muñiz, abogado especialista en Derecho de Autor, Consejero para Otros Formatos Audiovisuales del Consejo del Arte y la Industria Audiovisual (CAIA) y docente de Grafiscopio:

«La gente usualmente comete el error de asumir que por estar una imagen disponible en internet, esta se encuentra ubicada en el dominio público o patrimonio cultural común. La verdad es que toda imagen posee -en principio- un titular exclusivo de derechos, y por ende estamos limitados en el uso que podemos darle. Ahora bien, para cada caso existen excepciones legales, que nos permiten hacer uso de obras que en principio nos están prohibidas o impedidas. Un ejemplo para este caso es lo que dispone el Artículo 71 letra B de la ley 17.336 de Propiedad Intelectual, que permite a cualquier persona usar un fragmento de otra obra, sin pagar derechos y sin requerir autorización del titular. Lo importante, sin embargo, es recordar que las excepciones están para permitir un uso en casos específicos. Por ejemplo, en la excepción ya indicada, el uso debe ser para fines de cita, crítica, ilustración de un asunto o enseñanza de este. Además debemos recordar que, aún cuando la excepción nos permite usar la obra sin pagar derechos ni pedir autorizaciones, ello jamás nos exime de la obligación de indicar expresa y claramente la identidad de la obra y de su autor.»

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2) ¿PUEDE UN LOCAL COMERCIAL MOSTRAR MI OBRA EN PANTALLAS SIN MI PERMISO?

Es común que tiendas de electrónica doméstica exhiban imágenes en televisores y/o monitores de computador para demostrar las propiedades de tales aparatos. ¿Qué ocurre cuando incluyen imágenes ajenas?

Según la Ley chilena existen las llamadas Excepciones y Limitaciones al Derecho de Autor, que son situaciones específicas donde una obra protegida por Derecho de Autor puede ser usada sin autorización del autor ni deber de compensarlo económicamente. En Chile se encuentran normadas por el Art. 71 de la Ley 17.336, que incluye varias letras. Una de ellas, la letra E, señala textualmente:

Artículo 71 E. «En los establecimientos comerciales en que se expongan y vendan instrumentos musicales, aparatos de radio o televisión o cualquier equipo que permita la emisión de sonidos o imágenes, podrán utilizarse libremente y sin pago de remuneración, obras o fonogramas, con el exclusivo objeto de efectuar demostraciones a la clientela, siempre que éstas se realicen dentro del propio local o de la sección del establecimiento destinada a este objeto y en condiciones que eviten su difusión al exterior.

En el caso de los establecimientos comerciales en que se vendan equipos o programas computacionales, será libre y sin pago de remuneración la utilización de obras protegidas obtenidas lícitamente, con el exclusivo objeto de efectuar demostraciones a la clientela y en las mismas condiciones señaladas en el inciso anterior.»

3) ¿QUÉ OCURRE CON LA PUBLICIDAD TELEVISIVA?

Si hay un área inapropiada para usar obra ajena es en Publicidad, dado su carácter específicamente comercial. En cuanto a la producción de material publicitario, el abogado Rodrigo Lavados explica en este artículo que algunas agencias utilizan el trabajo de diversos autores sin haber celebrado contratos que hagan referencia expresa al tema derechos (en su lugar negocian con simple orden de compra), exponiéndose a reclamos de quienes participaron en la creación de tales piezas publicitarias.

Sin perjuicio de lo anterior -y partiendo del supuesto de que se pactaron correctamente derechos- advierte el abogado José Manuel Muñiz que en Publicidad se produce una excepción según la cual no es obligación citar el nombre del (los) autor(es) de una determinada obra gráfica o audiovisual encomendada por un cliente o agencia. El objeto de esta norma es evitar generar confusión en el consumidor (al mezclar marcas y autores). Es por ello que en avisos comerciales televisivos (y publicidad en general) no figuran créditos que mencionen autores.

4) ¿QUÉ SANCIONES IMPLICA USAR IMÁGENES AJENAS EN TELEVISIÓN?

Descontando los casos tipificados como Excepciones y Limitaciones al Derecho de Autor (que son legítimos), y volviendo a nuestro artículo sobre infracciones, la utilización de obra ajena sin autorización es una de las conductas sancionadas por la ley 17.336 (Art. 79 No 1 y 2) con una multa de entre 5 a 1000 UTM, dependiendo del monto del perjuicio.

¿Qué medidas tomar si has sido víctima de este tipo de infracción? Puedes revisar nuestro plan de acción en este artículo.

5) CONSIDERACIONES ADICIONALES

  • En el caso de las obras audiovisuales (videoclip, documental ,etc), no debe olvidarse que muchas veces se trata de obras colaborativas, donde participan varios autores (animador, ilustrador, guionista), por tanto su divulgación exige el consentimiento de todos los coautores y la infracción a sus derechos podría implicar acciones legales no de uno, sino de varios creadores.
  • Como vimos en otro artículo sobre casos excepcionales de titularidad de derechos de autor, las obras creadas por funcionarios públicos pertenecen a su institución, por tanto esta puede permitir el uso por parte de una estación televisiva sin notificar al autor de dicha obra.
Mar
28
Grafiscopio
Derecho de Autor y Contratos en el medio Audiovisual
Audiovisual, Derecho autor, Negociación
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Pocos realizadores audiovisuales saben cómo operan los derechos en su área. La información disponible es escasa o está dispersa, lo que puede ocasionar graves perjuicios tanto financieros como legales. Este artículo busca ayudarles a despejar dudas, o por lo menos visibilizar un asunto que debe ser incorporado a su quehacer y exige investigación en profundidad, pues resumirlo en unas cuantas líneas sería imposible.

1) ¿QUÉ SIGNIFICA AUDIOVISUAL?

Parece obvio que hablamos de cualquier creación compuesta por imagen + sonido, como el cine, televisión, publicidad de TV, videos, animación (motion graphics), y en gral toda presentación proyectada en una pantalla o soporte. Sin embargo, la definición no es tan clara en el caso de videojuegos, que según la OMPI son al mismo tiempo obra audiovisual y software (en la proporción que cada país determina). Además, se ha de tomar en cuenta una distinción importante para negociación de creaciones audiovisuales, y es aquella entre Obra y Producción.

Al respecto, el Art. 3º de la Ley 19.981 sobre Fomento Audiovisual en Chile (2004, actualizada en 2006) define:

a) Obra audiovisual: Toda creación expresada mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización, incorporadas, fijadas o grabadas en cualquier soporte, que esté destinada a ser mostrada a través de aparatos de proyección o cualquier otro medio de comunicación o de difusión de la imagen y del sonido, se comercialice o no.

b) Producción audiovisual: El conjunto sistematizado de aportes creativos y de actividades intelectuales, técnicas y económicas conducentes a la elaboración de una obra audiovisual. La producción reconoce las etapas de investigación, preproducción o desarrollo de proyectos, de rodaje y de posproducción, así como las actividades de promoción y distribución a cargo del productor.

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2) ¿ESTÁN LAS CREACIONES AUDIOVISUALES PROTEGIDAS POR DERECHO DE AUTOR?

Si hablamos de intérpretes o ejecutantes -actores, cantantes-, el asunto está aun en discusión a nivel mundial (al respecto, Chile fue el primer país latinoamericano, y séptimo en el mundo, en ratificar el tratado de Beijing sobre interpretaciones y ejecuciones audiovisuales, para proteger a ejecutantes de obras audiovisuales). Estos son los llamados derechos conexos, que competen a intérpretes.

Si hablamos de obras y producciones audiovisuales, la respuesta es: sí. En Chile el Art. 3º de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual señala que «quedan especialmente protegidos con arreglo a la presente ley»:

5) Las adaptaciones radiales o televisuales de cualquiera producción literaria, las obras originalmente producidas por la radio o la televisión, así como los libretos y guiones correspondientes.

8) Las obras cinematográficas.

10) Las esferas geográficas o armilares, así como los trabajos plásticos relativos a la geografía, topografía o a cualquiera otra ciencia, y en general los materiales audiovisuales.

15) Los videogramas y diaporamas.

3) ¿CÓMO OPERA EL DERECHO DE AUTOR EN EL ÁMBITO AUDIOVISUAL?

La misma ley antes mencionada contiene varios artículos que hablan de “obra” en general y son también aplicables al área que nos convoca (P. ej., arts. 18 al 20). Sin embargo, conviene advertir que las creaciones audiovisuales suele involucrar el trabajo de varios autores (imagen, sonido, etc) y personas (desde Productor a asistentes de cámara y otros operarios técnicos), por tanto se trata de obras en colaboración más que individuales (aunque estas últimas también son posibles). Lo anterior es clave para determinar a quién pertenece la obra y de qué forma.

El Código de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Audiovisuales (Proyecto TRAMA, Red de Trabajadores de la Cultura – Chile) es un documento exhaustivo que regula y define las relaciones laborales y contractuales en dicha área. Ofrece información y recomendaciones que van desde jornada de trabajo hasta anatomía de un contrato; Lectura primordial, ya que muchas veces el creador audiovisual ejercerá su labor por cuenta propia, en forma independiente (freelancer) o por período de tiempo acotado, es decir no sujeto a la rigurosa protección del Código del Trabajo, sino a la voluntad de las partes, característica de acuerdos civiles, lo que hace imperioso un correcto rayado de cancha a través de contratos a honorarios. ¿Qué sucede en cambio, cuando es un empleado con contrato indefinido? Veamos el próximo punto:

3.1) El creador audiovisual contratado en empresa

En este escenario (trabajo con contrato indefinido y sueldo, bajo régimen de dependencia y subordinación; NO freelance a honorarios), las condiciones de desempeño y propiedad de la obra deberían regirse por el contrato laboral entre empleado y empleador. Ahora, si se trata de un funcionario público (p. ej., de alguna organización, institución o fundación estatal), su obra y trabajo quedan sujetos a los casos especiales de titularidad que estudiamos aquí, uno de los cuáles determina que las obras creadas por funcionarios públicos pertenecen a su institución.

3.2) Producción Audiovisual

Más arriba distinguimos entre Obra y Producción audiovisual. En tal sentido, el Párrafo II sobre “Normas Especiales” de la Ley 17.336 chilena se refiere específicamente a la figura y atribuciones del productor de una obra cinematográfica, en sus arts. 25 al 34.

4) DOCUMENTACIÓN

Este apartado tiene por objeto recopilar y poner a disposición de realizadores audiovisuales información básica para el trabajo profesional.

4.1) Leyes

  • Ley 17.336 de Propiedad Intelectual (Derecho de Autor) Chile
  • Ley 19.889 de los trabajadores del Arte y el espectáculo Chile
  • Ley 19.981 de Fomento al Audiovisual Chile
  • Ley de Donaciones Culturales Chile

4.2) Sitios de interés / información

4.3) Entidades relacionadas con Obra, Producción e Intérpretes Audiovisuales en Chile

4.4) Modelos de contrato Audiovisual

Ago
28
Grafiscopio
Cómo negociar con una Editorial
Derecho autor, Editorial, Negociación
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Publicar un libro es el sueño de todo escritor, y también de varios ilustradores (libro-álbum), dibujantes de cómic, diseñadores y artistas visuales. Sin embargo, el afán por ver tu obra en vitrina de librerías o la tentación de un trabajo remunerado, sumados al desconocimiento del Derecho de Autor (materia de primera importancia en el rubro editorial) podrían nublar tu razonamiento y convertir ese sueño en pesadilla.

Este artículo no busca predisponer a creadores contra editoriales, sino entregarles información para que protejan su obra y la negocien del modo más provechoso posible, dado que un creativo subsiste gracias a la explotación comercial de sus derechos intelectuales (cosa que pocos saben o aquilatan) y un libro exitoso puede generar importantes ganancias.

1) CÓMO FUNCIONA EL RUBRO EDITORIAL

Miguel Ángel Ferrada es editor de Arcano IV. En nuestra entrevista y en su participación como docente del 2º Workshop Grafiscopio explica:

1) Los tipos de negociación (Contrato de edición, Licencia y Cesión para instituciones)
2) Quiénes son los actores de la cadena editorial (Autor, Editorial, Distribuidor, Librería, Agente)
3) Cómo se reparte la torta al vender un libro (ver infografía)
4) Cómo se negocia el pago de derechos a autores en el medio editorial: anticipo (o adelanto de derechos de autor) y regalías (o royalties).

infografia-editorial

Reparto convencional de la torta por venta de un libro. Dentro de los gastos editoriales (31%) se incluyen también la impresión, distribución, comercialización y recaudación. Obsérvese que el 10% asignado al “autor” debe dividirse cuando se trata de obras colaborativas (p. ej., novela gráfica donde intervienen guionista y dibujante, es decir, co-autores). Infografía por Kote Carvajal

2) PRECIO DE VENTA A PÚBLICO (PVP) vs PRECIO NETO

En este artículo explicamos la diferencia entre ambas unidades y la polémica en torno a su interpretación; asunto crítico para los autores.

3) PRECAUCIONES ELEMENTALES

Si bien varias fuentes enseñan a negociar en el mundo editorial, existe consenso en torno a 4 reglas básicas:

a) No firmes un contrato que no entiendas o que parezca confiable por estar escrito en «dialecto jurídico», o porque la Editorial lo ha puesto sobre la mesa.

b) No desarrolles muestras gratis para evaluar si tu mano se ajusta al encargo. Esto es trabajo especulativo.

c) Evita cesiones amplias o totales de derechos (son excesivas e innecesarias) o que tengan carácter exclusivo, por las razones que se explican aquí.

d) Impugna cláusulas donde te exijan ceder derechos para «todo formato existente o por existir»: nunca sabes si mañana podría surgir uno nuevo sumamente rentable, cuyas ganancias no podrás disfrutar.

4) ¿QUÉ DEBO SABER AL SENTARME A NEGOCIAR?

Marco Cánepa (CHI), Editor Gral. de El Definido y autor de Juanelo, publicó un valioso artículo titulado ¿Escribiste un libro? 9 consejos antes de firmar con una editorial, que aborda:

1) Cuánto deben pagarte por libro impreso: al menos 10% del Precio de Venta a Público (PVP) de cada ejemplar, según Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.

2) Cuánto deben pagarte por libros digitales (eBook): entre 20%-25%, dado que en este medio la editorial ahorra impresión, bodegaje y despacho. Evalúa si conviene negociar un eBook con la misma editorial o incluso saltarte al intermediario (autogestión).

3) Frecuencia de pago de liquidación por regalías: mínimo una vez al año.

4) Cómo saber si el informe anual es fidedigno: no puedes saber, por tanto conviene cultivar una relación de confianza e investigar la reputación de la editorial con que vas a trabajar.

5) ¿Pueden pagarte con libros?: Deberían pagarte en dinero. No pueden obligarte a aceptar esta modalidad, aunque en ciertos casos podría ser conveniente.

6) ¿Pueden exigirte financiar la impresión?: en este caso, lo mejor es buscar otra editorial (¿Qué sentido tiene ocuparte de una tarea que les compete?). Si aceptas, al menos asegúrate de que tu pago por Derechos incluya un porcentaje adicional por lo que financiaste.

7) ¿Debes aceptar exclusividad?: No. Si vas a negociar merchandising (mercadería asociada al libro, aplicación en otros formatos) tal vez sea más rentable hacerlo por tu cuenta y/o en contrato anexo.

8) Plazo del contrato: procura negociar el más corto posible. 2-3 años es lo aconsejable.

9) Condiciones de cierre: exige cláusula que te permita opción (pero NO obligación) de adquirir libros sobrantes.

Mariana Eguaras (ESP), periodista y consultora editorial, lleva un blog donde enseña sobre diversos temas del rubro, como el enigma del pago de anticipo o cómo detectar un contrato de edición abusivo:

CONSEJOS:

1) Estudia un Contrato de Edición desde la primera letra hasta la última.
2) Pregunta a un especialista cualquier cosa que no entiendas.
3) Quien tiene mayor poder intentará imponer sus condiciones y exigir la mayor cantidad de derechos posible. El autor debería hacer lo contrario: ceder lo menos posible.

¿EN QUÉ PONER ESPECIAL ATENCIÓN EN UN CONTRATO DE EDICIÓN?:

1) Derechos que se ceden
2) Duración del contrato
3) Idiomas en que será explotada comercialmente la obra
4) Territorio en que será explotada comercialmente la obra
5) Modalidades, formatos, plataformas o aplicaciones en que será explotada comercialmente la obra
6) Carácter de la cesión de derechos (exclusiva o no)
7) Remuneración por derechos cedidos
8) Representación y agencia (cláusula por la que el autor permite que la Editorial sea su representante y agente literario)

En su charla sobre negociación de derechos de autor (FILSA 2014, octubre), Adrián Puentes (CHI), Agente literario de escritores e ilustradores latinoamericanos, entregó una sólida batería de consejos sobre el tema, entre otros:

1) Territorio: es importante limitarlo al de distribución de la Editorial
2) Plazo: Norma en industria en español: 5 años. Resto del mundo: recomendable 20-25 años. «Indefinido»: aceptable si se incluye cláusula por “fuera de circulación”
3) Exclusividad: puede limitarse a ciertos derechos, dejando otros como no exclusivos.
4) Negociar derechos subsidiarios: se refieren al uso del contenido de un libro en un formato diferente del formato original, p. ej., adaptación a guión de película, a revistas, a merchandising, etc. Cada derecho subsidiario tiene su estándar de regalías: por lo general, al menos 20% para editorial.
5) Publicación: fijar plazo límite. Establecer tirada y precio de tapa de 1ª edición
6) Adelanto o anticipo de derechos: negociar el más alto posible, pues muchas veces no se recupera. En general se calcula por % de royalties de la primera tirada: procurar que al menos sea de 30% (editorial prestigiosa)
7) Pago de derechos: en Chile el mínimo es de 10% del PVP (NO del precio Neto) de cada ejemplar. EEUU: 8% tapa dura, 5% tapa blanda. Escalado: aumentar % luego de cierto número de ejemplares vendidos (p. ej.: sobre 5.000)

5) CONTRATO DE EDICIÓN: CONCEPTOS BÁSICOS

En su charla en Casa de Oficios (mayo 2015), el abogado Rodrigo León explicó 3 puntos clave respecto a este instrumento:

1) Se encuentra específicamente normado por el Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.
2) Tiene particular énfasis en protección de los creadores.
3) Constituye un acuerdo de publicación y NO es una cesión de derechos, por lo que debes prestar atención a cualquiera que disfrace una transferencia de derechos. Esto sería irregular.

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de Contrato de Edición, aportado gentilmente por Miguel Ángel Ferrada, editor de Arcano IV.

6) OJO CON EL VANITY PRESS

Vanity Press (algo así como “publicación por vanidad”) es un singular modelo de negocio editorial donde los autores pagan para que su libro sea publicado. Como sugiere el apodo, este recurso tienta a creadores que buscan sacar un libro a toda costa. El problema es que no hay garantía de vender el tiraje, y a la larga los costos podrían superar ampliamente los beneficios.

7) CÓMO NEGOCIAR DISEÑO Y/O ILUSTRACIONES DE UN LIBRO

El diseño de la cubierta, diagramación de páginas o las ilustraciones de un libro son tareas ajenas a un Contrato de Edición (excepto cuando las ilustraciones son parte sustancial del libro, como es el caso de un libro-álbum o álbum ilustrado). Para ilustraciones puntuales yo negocio un Contrato por Obra, y más exactamente, una licencia (o sea una autorización de uso, NO una cesión de derechos) que especifique:

1) Aplicaciones en que permito sea usada mi obra (p. ej., para ilustración de portada de libro: adaptación a pendones y letreros promocionales, banner o avatar para medio digital o audiovisual, en el caso de un book-trailer)
2) Plazo en que permito sea usada mi obra (idealmente 3 años. Nunca más de 5 ni menos «indefinido»)
3) Territorio en que permito sea usada mi obra (ojalá no indefinido)
4) Remuneración por los usos que permito
5) En caso de que la editorial quiera usar mi obra en otras aplicaciones, plazo o territorio no pactados, se puede negociar una nueva licencia o se entiende como automáticamente renovada la acordada (p. ej., si solo quieren seguir usando mi obra por más de 3 años)

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de licencia como el que he negociado con editoriales.

8) NEGOCIACIÓN CON EDITORIALES EN EL EXTRANJERO

Otro gran sueño de cualquier escritor o ilustrador es ser contactado por una gran editorial extranjera (como fue el caso de Frannerd), o ver su obra circulando en otros países. Para muchos esto es sinónimo de consagración profesional y por lo mismo están más expuestos a «bajar la guardia», negociando en condiciones desfavorables.

Antes de firmar, asegúrate de estudiar la mecánica de contratos internacionales y asesorarte con un abogado, agente o algún otro especialista en negociaciones editoriales (ver consejos de Adrián Puentes, más arriba). Además, en la red puedes hallar educativos artículos (en inglés: lo siento, pero si vas a negociar con extranjeros, esto es básico), como:

9) INFORMACIÓN GENERAL

En un próximo artículo trataremos dos temas relacionados al ámbito editorial: libros digitales (eBooks) y auto-publicación (self-publishing).

ANEXO: DESCARGAS

  • MODELO DE CONTRATO DE EDICIÓN (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Para desarrollo total de libros-álbum, libro de cómic, novela gráfica, etc. Cortesía Miguel A. Ferrada, Ed. Arcano IV.
  • MODELO DE CONTRATO POR OBRA (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Licencia para desarrollo puntual de diseño gráfico o ilustraciones.
May
14
Grafiscopio
Resumen charla Derecho de Autor en Casa de Oficios
Académica, Derecho autor, Propiedad Intelectual
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El pasado sábado 9 de mayo se realizó en Casa de Oficios una muy instructiva charla a cargo de Rodrigo León, abogado del renombrado estudio jurídico Silva & Cía. Aunque el título del evento fue “Derecho de Autor en Ilustración”, su enfoque resultó bastante aplicable a otras disciplinas creativas. En este artículo resumiré los aspectos más importantes.

1) VALOR DE LA CREATIVIDAD EN EL MUNDO ACTUAL Y EN CHILE

Para empezar el abogado informó que se está repartiendo a jueces y fiscales un manual de Propiedad Intelectual, pues esta materia es desconocida incluso para quienes imparten justicia. «El futuro del país está en la creatividad. Dentro de 30 años -con suerte- no quedará cobre. Ya se está probando exitosamente un nuevo material -el grafeno-, con las mismas o mejores propiedades. El problema es que 50% de la economía chilena depende de la producción de cobre. ¿Se imaginan qué ocurrirá cuando se acabe? Por ello lo que ustedes hacen, la innovación y creatividad, son la única salida y nuestro activo más importante

León advirtió que la Propiedad Intelectual es fundamental para los creativos y para el presente y futuro de países emergentes, en especial porque contribuye a democratizar la economía. Sin embargo, tanto esto como la creatividad todavía son incomprendidos o generan resistencia entre modelos de negocio o empresas grandes y tradicionales. Las pequeñas, en cambio, están más dispuestas a innovar (ergo mejor preparadas para el futuro): «Facebook, Microsoft y Google fueron creadas por estudiantes». Hoy las marcas tienen tanto o más valor que muchos productos («el nombre Google está tasado en US$ 120 millones»).

2) PROPIEDAD INDUSTRIAL VS. DERECHO DE AUTOR

En su intervención, el profesional señaló que muchos confunden Propiedad Intelectual (PI) con Derecho de Autor. Lo cierto es que la primera se divide en dos grandes cuerpos: Propiedad Industrial (que comprende marcas, patentes, diseños industriales, modelos de utilidad y denominaciones geográficas) y Derecho de Autor (Propiedad literaria, artística, derechos conexos y derechos sui géneris). La principal diferencia entre ambos sub-conjuntos de la PI es que en la Propiedad Industrial «debo registrar para que nazca el derecho». En Chile esta tarea compete al INAPI. Además, el registro de Prop. Industrial «es como las patentes de vehículos: debe hacerse país por país, y es caro en relación a su vigencia: una patente dura 15 años y un diseño industrial: 10, siendo ambos plazos no renovables».

El Derecho de Autor, en cambio, «tiene por objeto la obra, vale decir, la manifestación de la personalidad del autor en una forma determinada». Además, nace por la mera creación de una obra y no requiere formalidad alguna. Sin embargo, León comenta que es importante registrar obra -operación que en Chile compete al DDI– para acreditar autoría, aun cuando esta también puede impugnarse, p. ej. «en caso de que alguien haya inscrito una obra tuya a su nombre». Y sobre infracciones recalca: «El derecho de autor es cosa seria. Infringirlo se multa con prisión».

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3) ¿ESTÁ EL DISEÑO GRÁFICO PROTEGIDO POR DERECHO DE AUTOR?

La descripción de la Ley no alude directamente a diseño gráfico, sino a pintura, dibujo, obra artística, etc. Consultado al respecto, el jurista indica: «la protección del diseño gráfico depende de qué entendamos por ese concepto. Si se trata de logotipos, afiches o alguna otra forma determinada, están protegidos. Pero la diagramación de una revista -entendida como la estructura o ‘esqueleto’ donde se ubicarán bloques de texto e imágenes- no califica, por cuanto el derecho de autor ampara formas, y lo que tenga función meramente utilitaria no es obra

4) IMPORTANCIA DE DESARROLLAR ESTRATEGIA COMERCIAL

Según León, «los creativos invierten muchos recursos en crear, pero descuidan la estrategia comercial. Siendo justamente creativos e innovadores, deberían aprovechar los cambios tecnológicos y darles valor comercial.» Aquí cita paradigmas como el de iTunes, que revolucionaron la industria discográfica al punto de prácticamente extinguir el modelo tradicional, o el tristemente célebre caso de Kodak, que prácticamente quebró por no haber anticipado el auge de la fotografía digital. «Lo mismo pasa entre creativos. Hay modelos de negocio que están en crisis, como el rubro Editorial, y por ello es importante anticipar hacia dónde va la cosa.»

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5) DERECHOS QUE ATAÑEN AL ILUSTRADOR

El experto comentó que la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena tiene 2 Artículos especialmente importantes para ilustradores que negocian obra original (no reproducción):

Artículo 36.- El autor chileno de una pintura, escultura, dibujo o boceto tendrá, desde la vigencia de esta ley, el derecho inalienable de percibir el 5% del mayor valor real que obtenga el que lo adquirió, al vender la obra en subasta pública o a través de un comerciante establecido.
    El derecho se ejercitará en cada una de las futuras ventas de la obra y corresponderá exclusivamente al autor, y no a sus herederos, legatarios o cesionarios.
    Corresponderá al autor la prueba del precio original de la obra o de los pagados en las ventas posteriores de la misma.

 Artículo 37.- La adquisición, a cualquier título, de pinturas, esculturas, dibujos y demás obras de artes plásticas, no faculta al adquirente para reproducirlas, exhibirlas o publicarlas con fines de lucro.
    El autor conserva el derecho de reproducción de la obra, pero no podrá, salvo autorización del propietario del original, ceder o comercializar esas reproducciones. Podrá, asimismo, hacer publicar y exhibir sin fines lucrativos, las reproducciones de sus obras originales que hubiese transferido, a condición de dejar expresa constancia de que se trata de una copia del original.

5) CONTRATO DE EDICIÓN

Para Rodrigo León, el contrato editorial «es el más protector y regulado. Se trata de un documento solemne, no meramente un papelito, que además debe inscribirse en un lapso máximo de 60 días». Otro aspecto clave de esta forma contractual -de particular interés para ilustradores o creadores de obra gráfica- es que «se refiere a edición de obra. No es una cesión de derechos. Únicamente con el software hay cesión automática de derechos en Chile, pero cuando se trata de obra, los derechos no se presumen cedidos. Lo que sucede es que a veces un contrato de edición camufla una transferencia», lo que sería irregular.

6) CONCLUSIONES

Grafiscopio agradece a organizadores y expositor por esta didáctica charla y por el material de estudio entregado a quienes asistimos. Confiamos en que este tipo de instancias sea cada vez más frecuente, en beneficio del gran número de profesionales creativos que, como sostiene el abogado, son el futuro pilar económico y cultural de Chile.. y el mundo.

(Fotografías por Marcelo Pérez Dalannays)

Abr
7
Grafiscopio
Cómo inscribir una obra en el Depto. de Derechos Intelectuales (DDI) Chile
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
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En este video-tutorial de 3,5 minutos te enseñaré a inscribir (o registrar) en línea una obra gráfica o visual en el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) de Chile, organismo vinculado a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM). Es importante que leas este artículo antes de proceder con el trámite:

1) ¿DÓNDE INSCRIBO UNA OBRA?

Para ir directamente a la sección de inscripción de obra, modalidad en línea, haz click AQUÍ.
(También puedes ir personalmente a inscribirla, en calle Herrera #360, comuna de Santiago, a pasos de metro estación Quinta Normal.)

2) ¿ES OBLIGACIÓN INSCRIBIR O REGISTRAR UNA OBRA PARA QUE ESTÉ PROTEGIDA POR DERECHO DE AUTOR?

No. El Derecho de Autor ampara a una obra por su mera creación y no requiere ninguna formalidad para existir. Sin embargo, la inscripción es importante.

3) ¿PARA QUÉ SIRVE INSCRIBIR UNA OBRA?

Según Revistas Abiertas (ONG Derechos Digitales), inscribir «resulta conveniente, en especial cuando hay intención de explotar comercialmente una obra. La función que cumple la inscripción de una obra en el registro correspondiente es la de preconstitución de prueba; es decir, se presume que quien inscribe una obra como propia en el Registro es el autor de esa obra y tiene todos los derechos sobre la misma.» Además, el propio DDI señala que la inscripción es una valiosa prueba sobre la originalidad de una obra, reduciendo la posibilidad de plagio o evitando el uso y/o explotación comercial de otra obra muy similar. En el peor de los casos, la inscripción puede servir como evidencia pública de autoría, en caso de litigio.

4) ¿DEBO INSCRIBIR TODAS MIS OBRAS?

Como me planteó el abogado Andrés Grünewaldt, del Estudio jurídico Silva & Cía., no es necesario inscribir toda tu obra, pero sí es conveniente hacerlo con aquella relevante, p. ej., tu trabajo hecho para alguna campaña publicitaria, concurso, o como medida de prevención al entregar material gráfico para postular a algún empleo, si te someten a examen o “prueba de creatividad” (a pesar de que Grafiscopio rechaza este tipo de tests de admisión, por cuanto fomentan el trabajo especulativo).

¿QUIÉN PUEDE INSCRIBIR UNA OBRA?

Como señala el sitio ChileAtiende el registro “puede realizarse por el propio titular, por quien obtenga tal calidad por medio de la respectiva transferencia o transmisión de los derechos, o por una resolución judicial o administrativa.” Lo que nos lleva al siguiente punto:

5) ¿QUÉ SIGNIFICA EL BOTÓN “AGREGAR TITULAR”? ¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE AUTOR Y TITULAR?

El primer paso en el proceso de inscripción de obra exige “Agregar titular”: esto quiere decir quién es el dueño de los derechos patrimoniales de la obra. En el momento en que creamos una obra somos al mismo tiempo autores y titulares, pero si cedemos todos los derechos a un cliente, seguimos siendo autores (por cuanto los derechos morales son irrenunciables), pero hemos transferido la titularidad a ese cliente (que ahora es dueño de los derechos patrimoniales, o sea los de explotación comercial de la obra). Por eso en el min. 1:31 puedes ver un apartado que dice “INFORMACIÓN SOLICITANTE: ¿Es el solicitante la misma persona que el titular?”.

6) ¿PUEDO INSCRIBIR UNA IDEA?

No. El Derecho de Autor ampara obras, no ideas (nadie puede reclamar propiedad sobre el pensamiento), y esta misma lógica aplica en el caso de inscripciones. Sin embargo, no es obligación inscribir una obra acabada: basta un boceto o incluso un bosquejo rápido hecho sobre servilleta, siempre y cuando sea legible y su aporte de originalidad sea evidente. Por otro lado, una idea puede inscribirse como texto, pero de nuevo: debe ser original y suficientemente creativo, no un pensamiento genérico.

7) ¿CUÁNTO VALE INSCRIBIR UNA OBRA?

Según el Art. 76 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena:

“La inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual se hará previo pago de los siguientes derechos calculados en porcentajes sobre una unidad tributaria mensual (UTM):
1.- Proyectos de ingeniería, de arquitectura y programas computacionales, 35%;
2.- Obras cinematográficas, 40%, y
3.- Cualquier otra inscripción de las contempladas en esta ley, 10%.”

Es decir, la inscripción de una obra visual o diseño gráfico cuesta el 10% de 1 UTM. Sin embargo, hace años acudí personalmente a inscribir 5 ilustraciones para una campaña publicitaria, y el DDI me permitió gentilmente inscribir todas por el precio de una. Si tienes dudas, lo mejor es que consultes antes de proceder a inscripción.

8) ¿CUÁNTO TARDA ESTE TRÁMITE?

El proceso en línea me tomó en total cerca de 10 minutos. Sin embargo, la recepción del certificado (momento en que, en rigor, finaliza el trámite) tardó 1 mes. Ignoro si esta tardanza obedece a problemas burocráticos, al tiempo que toma cotejar la obra con otras del archivo (para determinar su originalidad) o al momento en que realicé el trámite (enero, éxodo masivo por vacaciones de verano).

9) ¿TIENE VALIDEZ LEGAL EL CERTIFICADO ESCANEADO QUE LLEGA A MI MAIL?

Fue precisamente lo que pregunté al DDI tras recibirlo. Les comenté que, según entiendo, la firma en un documento escaneado no tiene validez legal, con lo que estuvieron de acuerdo. Me ofrecieron la opción de pasar a retirar una copia personalmente a sus oficinas.

10) ¿PUEDO INSCRIBIR UNA OBRA QUE ME ENCARGÓ UN CLIENTE, O MIENTRAS SE DESARROLLA EL PROYECTO?, ¿EN QUÉ CASOS MI INSCRIPCIÓN PODRÍA SER IMPUGNADA?

Depende. Como vimos en este artículo, las instrucciones no bastan para atribuirse autoría de una obra por encargo, de manera que un cliente no puede considerarse co-autor ni evitar que la inscribas, a menos que exista un aporte creativo sustancial de su parte (p. ej., un guión, material gráfico, una novela en el caso de narrativa gráfica, etc). También es importante revisar las condiciones de un contrato -si es que lo hubo- para verificar en qué medida la titularidad de la obra pertenece al cliente. Por ej., el modelo de contrato Grafiscopio, revisado por el abogado Andrés Grünewaldt (Estudio jurídico Silva & Cía) manifiesta expresamente que el cliente autoriza al profesional creativo para inscribir la obra. Finalmente, considera los casos especiales de titularidad que advierten los abogados José Ignacio Gallardo y Juan Carlos Lara (ONG Derechos Digitales), y que podrían invalidar la inscripción de este tipo de obras. Todo lo anterior nos lleva al siguiente punto:

El portal ChileAtiende indica:

“El conservador de derechos intelectuales (jefe del Departamento de Derechos Intelectuales, DDI) podrá oponerse a la inscripción cuando ella no se refiera a bienes protegidos por los derechos de autor o los derechos conexos. También, cuando sea evidente que el bien protegido solicitado no pertenece a la persona a cuyo nombre se solicita la inscripción.

Además, deberá negarse a inscribir cuando:

– Se solicita la inscripción a favor de una persona distinta de la que aparece como autor y/o como titular de los derechos en el ejemplar o documentos que se registran, ya sea por nombre verdadero o por seudónimo inscrito.
– Se solicita la inscripción de una obra bajo seudónimo no inscrito o que no se inscribe simultáneamente.
– Se solicita el registro de seudónimos no usados públicamente.
– Las sentencias y autos aprobatorios judiciales no están ejecutoriados, pudiendo al efecto exigir constancia fehaciente.
No se presenten los instrumentos públicos o privados autorizados ante notario que acrediten los derechos transferidos entre vivos o transmitidos por causa de muerte.
– No se cumplan los requisitos establecidos por la Ley Nº17.336 o su reglamento.”

BONUS: TENGO OTRAS CONSULTAS ESPECÍFICAS, ¿A QUIÉN ME DIRIJO?

Jul
1
Grafiscopio
¿Cómo se aplica el pago por Derechos de Autor en el rubro editorial?
Derecho autor, Editorial, Metodológico
11
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En mi entrevista a Miguel Ángel Ferrada ya toqué el tema del Derecho de Autor en el medio editorial. Sin embargo, quedó fuera un punto no exento de controversia (y que vine a saber tiempo después): la forma en que se pagan tales derechos.

Por diversas fuentes -conversaciones, foros, artículos, redes sociales, etc- supe que ilustradores y escritores encuentran difícil vivir de los derechos de autor a menos que las ventas de un libro sean exorbitantes, con el agravante -y aquí apunta este artículo- de que varios autores no estarían recibiendo el monto íntegro por concepto de derechos que fija la Ley. Me interesó estudiar un problema que desconozco, pues mi trabajo para editoriales ha sido ocasional, y la mayoría de los contratos que firmé fueron por Obra antes que de Edición (la diferencia entre uno y otro, aquí). Para quienes, en cambio, sueñan con publicar libros o cuentan entre sus principales clientes -e ingresos- a editoriales, es motivo razonable de preocupación (y a veces, de hermetismo). A continuación expongo lo que he podido averiguar y desde luego estoy abierto a opiniones o datos que rectifiquen, complementen o confirmen esta información.

1) QUÉ DICE LA LEY

El Capítulo VI de la Ley Nº17.336 de Propiedad Intelectual chilena se refiere al Contrato de Edición. Puntualmente, en su Art. 50º, aborda el caso de remuneración consistente en participación sobre el producto de la venta (también conocida como royalties o regalías por derecho de autor):

“Artículo 50°- Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de venta al público de cada ejemplar.

En tal caso, el editor deberá rendir cuenta al titular del derecho por lo menos una vez al año, mediante una liquidación completa y documentada en que se mencione el número de ejemplares impresos, el de ejemplares vendidos, el saldo existente en bodegas, librerías, depósito o en consignación, el número de ejemplares destruidos por caso fortuito o fuerza mayor y el monto de la participación pagada o debida al autor.

Si el editor no rindiere cuenta en la forma antes especificada, se presumirá vendida la totalidad de la edición y el autor tendrá derecho a exigir el pago del porcentaje correspondiente a dicho total.”

2) CÓMO INTERPRETAN LA LEY ALGUNAS EDITORIALES Y CÓMO INCIDE EN EL PAGO DE DERECHOS DE AUTOR

El texto parece suficientemente claro. Sin embargo, algunas editoriales lo interpretan a su manera, pues aquel no definiría quién es propiamente el “público” que compra el libro. Así, optan por considerar “público” no al lector, sino a la Librería (a la que abastecen de libros), lo que obviamente incide en el 10% que finalmente recibe el autor (ilustrador, escritor, etc), como explico a continuación:

Según esta lógica, si en librerías encontramos un libro a $11.900, el desglose producto de su venta sería el siguiente: $1.900 corresponden al IVA (19% que pasa directamente al Servicio de Impuestos Internos). De los $10.000 restantes, el 40% ($4.000) pertenece a la Librería (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, publicidad, etc.) y 60% ($6.000) pertenece a la Editorial (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, bodegaje, distribución, imprenta… y derechos de autor).

Por tanto, bajo este sistema, el Autor NO recibe el 10% del precio de venta A PÚBLICO de cada ejemplar (como indica la Ley), sino el 10% del precio de venta NETO de la Editorial: o sea, el 10% de 60% del valor del libro, descontado el IVA. En resumen: por cada libro vendido a $11.900 en librerías, el Autor recibirá -en el mejor de los casos- $600 por cada ejemplar (en vez de $1.190, como indica la Ley. Multiplicando esto por un tiraje -vendido- de 1000 ejemplares, notamos bastante diferencia entre recibir $600.000 y recibir $1.190.000 ¡Prácticamente el doble!). Ahora, si el Autor (escritor) comparte derechos con un ilustrador o traductor, puede que esos $600 se reduzcan a la mitad.

Si a lo anterior agregamos que una Editorial puede realizar ventas especiales al Gobierno, a bibliotecas, a clientes especiales, o transar libros al precio que estime conveniente, tendríamos que volver a calcular los montos según la rebaja al precio de venta a público decidido por la Editorial. Es decir, si esta opta por vender el libro a una biblioteca a la mitad o un cuarto del precio de venta a público, el 10% de Derecho de Autor se calculará sobre esa mitad o ese cuarto.

3) CONCLUSIONES

Grafiscopio existe, entre otras razones, para informar y transparentar el modo en que se negocia Propiedad Intelectual, por su importancia cardinal para la industria creativa, como advierten el British Council, CERLALC o el BID: los creativos subsisten gracias a la explotación comercial de los derechos asociados a su obra. Es necesario respetar y valorar su trabajo para que sigan siendo un agente que ayude a clientes -empresas privadas, instituciones públicas, editoriales, etc- a multiplicar ventas y a difundir la Cultura. Si en cambio se ven perjudicados o amenazados, esto redundará negativamente en el crecimiento y desarrollo de su industria y del país. Ni más, ni menos.

Muchos creativos ingresan cada año al mercado. Lamentablemente suelen hacerlo con poco o ningún conocimiento sobre las leyes que los amparan, el valor de lo que hacen o cómo funciona el medio. Esto deja campo abonado para toda clase de vicios o defectos, que en parte pueden atribuirse a clientes inescrupulosos, pero también al hermetismo o miedo entre colegas, que dificulta la fijación de una doctrina de conducta y desempeño profesional común a todos(*).

Por último, debe admitirse que no todos incurren en prácticas irregulares en forma deliberada. A veces solo se ha perpetuado una norma viciada por negligencia involuntaria de clientes y proveedores, que seguramente ambos estarían dispuestos a corregir si se les enseña cómo y en qué están fallando. Confío en que sea el caso mayoritario entre las editoriales a que apunta este artículo, y que ellas entiendan el espíritu de lo que he analizado: informar más que sentenciar.

(*) Esto excluye la fijación de tarifas mínimas o estandarizadas, acto sancionado por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), Decreto Ley Nº 211 de 1973, Art. 3º, inciso a.

NOTA: en Grafiscopio nos interesa seguir recopilando datos sobre este asunto. Si has trabajado para editoriales (dentro o fuera de Chile), por favor responde a estas preguntas:

1) ¿Has recibido pago de Derechos de autor por los libros en que se ha publicado tu trabajo?

2) En caso afirmativo, ¿Qué rol cumpliste en la ejecución del libro (ilustrador, escritor, colorista, traductor, etc)?

3) ¿Qué porcentaje te asignó la editorial por ese rol? ¿El porcentaje que recibes por Derecho de Autor es sobre el precio de venta final del libro (PVP – Precio de Venta a Público) o sobre el precio de venta neto de la editorial?

Jun
13
Grafiscopio
¿Puedo agregarlo a mi portafolio?
Comercial, Derecho autor, Metodológico
0
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Básicamente agregamos material al portafolio por dos motivos: nos enorgullece el resultado y/o puede servir para enganchar nuevos clientes. Sin embargo hay veces en que no conviene hacerlo, o simplemente no tenemos derecho. ¿Cómo saberlo?

1) NO PUBLIQUES CADA COSA QUE HACES

En su notable artículo Inspiration vs imitation, Jessica Hische advierte a principiantes que eviten la tentación de publicar en internet todo lo que hacen. Más allá del valor de ser selectivo (pues no todo ejercicio habla bien de su creador), Hische alerta sobre la chance de terminar exhibiendo material demasiado inspirado en tus héroes (por no decir, imitación). Con el fan-art debes tener cuidado, ya que es obra derivada, con todo lo que eso implica.

2) SI NO HA SALIDO DEL HORNO, NO LO SIRVAS

Desde que empecé en esto aplico un precepto básico: no mostrar nada que no haya sido publicado antes por el cliente. Sé de colegas que disfrutan mostrando el proceso (work in progress o WIP) o anticipos (sneak preview), pero lo restringen a fragmentos, y asumo que si lo hacen es porque primero hablaron con el cliente sobre la política de WIP. Cierto es que somos dueños de nuestra obra mientras no cedamos derechos, pero la ética profesional dicta confidencialidad cuando no lo ha hecho un contrato(*).

3) ¿PUEDO MOSTRAR EN MI PORTAFOLIO UNA OBRA CUYOS DERECHOS CEDÍ?

Como sabes, Copyright y Derecho de Autor son semejantes, pero no idénticos. El primero, de tradición anglosajona, tiene ciertas leyes que no necesariamente operan en el segundo, de tradición continental (Francia, España, América Latina). Según Lisa Shaftel del Graphic Artists Guild , en EEUU sí se admite agregar este tipo de material al portafolio, considerando la doctrina del “fair use” (uso legítimo), siempre que:

  • No se trate de uso comercial (p. ej., no estés vendiendo reproducciones de esa obra)
  • Cites claramente en los créditos al propietario de los derechos
  • No violes algún acuerdo o cláusula de confidencialidad que hayas suscrito con el propietario de los derechos.

En consulta telefónica, el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) nos indica que en Chile la situación es parecida, pero con matices: cuando hemos cedido derechos -en especial mediante contrato- ya no podemos disponer de una obra para mostrarla en el portafolio, pues estaríamos infringiendo el derecho patrimonial de publicación, que ahora pertenece a quien transferimos nuestra titularidad de derechos. Por eso lo mejor es pedir autorización por escrito antes de cometer infracción.

4) ¿TUYO Y DE QUIÉN MÁS?

De vez en cuando practicantes o profesionales se atribuyen autoría exclusiva de un proyecto colaborativo, que suben a su portafolio sin mencionar otros nombres ni pedir permiso, lo que puede acarrear desde reclamos hasta demandas.

5) ME FUI DE LA EMPRESA, ¿ES SUYO O MÍO EL DISEÑO?

Tratamos este caso en detalle aquí.

6) CUANDO EL CLIENTE PROHIBE

En un artículo de Freelancers Union titulado What if a client forbids you from including something in your portfolio? (“Qué pasa si un cliente te prohibe incluir algo en tu portafolio”) se analiza esta situación. Si cediste derechos mediante contrato y el cliente niega autorización, ni modo: podría demandarte por infringir el derecho patrimonial de publicación.

Para prevenir esto conviene leer muy bien el contrato antes de firmarlo, y si es posible, agregar una cláusula de “portfolio use”: se permite al diseñador el uso del proyecto y cualquier diseño previo para participar en concursos, publicaciones futuras, fines educativos y/o auto-promoción, dando crédito al cliente por estos usos cuando sea necesario.

Si un cliente se niega a este tipo de cláusulas puedes compensarlo con un aumento en la tarifa. Si persiste en su negativa, mejor abandona el encargo: tu portafolio sirve para atraer nuevos clientes y un proyecto que impida exhibición es poco útil para ese fin.

7) SI NO ES TUYO, DEFINITIVAMENTE NO LO PUBLIQUES

Un análisis sobre portafolios necesariamente debe tratar el caso de individuos poco profesionales -y menos creativos- que agregan al suyo trabajo(s) ajeno(s), para postular a un empleo o ganarse un cliente. Mi recomendación es evitar a toda costa esa práctica, no solo viciosa, sino además riesgosa: podría terminar en demanda, y si no te descubre el verdadero autor de la obra o diseño, tarde o temprano tu cliente se dará cuenta de que no estás a la altura de lo que vendes, porque solo alguien mediocre se apropia del trabajo de otro.

(*) Para esta y otras situaciones, Mike Monteiro recomienda agregar a contratos la cláusula IP transfer on full payment (transferencia de derechos se hace efectiva cuando recibas el pago completo por tu trabajo).

Abr
3
Grafiscopio
¿Qué estamos enseñando a nuestros alumnos?
Derecho autor, Metodológico, Negociación
5
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Navegando -¿o naufragando?- por redes sociales encontré dos publicaciones que me preocupan, sobre todo porque involucran a estudiantes, futuros profesionales aun en etapa formativa. Preferí omitir la identidad de los autores para mantener el foco en lo que realmente importa. De poco sirve matar al mensajero.

1) “SE REGALAN DERECHOS”

derechos-alumnos-duoc

Visto en Twitter. Ignoro si el mencionado plantel respalda esta propuesta. Suponiendo que así fuese, creo que lejos de ayudar a los alumnos a insertarse en el mercado, lo que están haciendo es enseñarles a ellos y al cliente que la propiedad intelectual no tiene mayor importancia (o sea limitando el acto creativo a la mera ejecución o aplicación de cierta técnica, como haría cualquier máquina), ergo puede regalarse por un monto que de por sí ya es bastante discreto. Más aun: no queda claro si por imagen corporativa el tweet se refiere exclusivamente a logotipo o a todo lo que contiene un manual de normas gráficas.

Quiero pensar que el motivo de tamaño desacierto responde a omisión más que comisión. O sea, a ignorancia del tema derechos (asunto tan extendido como preocupante a nivel académico) más que a explotación de capital humano -e intelectual- con poca experiencia y ávido de ingresar al mercado. Sea cual sea la intención, resulta imperioso aclarar qué son y para qué sirven los derechos.

En principio la palabra lleva cierto tinte político (se le asocia con exigencias del proletariado) que distorsiona su auténtico significado. Los derechos de autor -y en particular los patrimonialesson el principal instrumento de que dispone un creador de obra intelectual (científico, literato, artista, músico, etc) para obtener beneficios económicos mediante la explotación comercial de su obra. Esto lo dicen el British Council y CERLALC a través de su Guía La Economía Creativa. Por tanto al desprenderse de ellos (cesión total) sin compensación pecuniaria, el autor de una obra ha perdido dinero hoy y mañana, pues ya no puede volver a hacer uso comercial de dicho trabajo.

El Nuevo Libro Blanco de la ilustración (FADIP España) va más lejos y advierte que los ilustradores (o cualquier otro creador de obra intelectual) perciben habitualmente remuneración no por la venta de sus obras, sino por la cesión de derechos de explotación (o patrimoniales), a cambio de una contraprestación económica proporcional. Es por ello que la guía Letras al Derecho instruye detalladamente a los autores sobre cómo negociarlos, teniendo cuidado de no entregar más de lo estrictamente necesario para el uso de una determinada obra.

Quizás todo lo anterior explica por qué hay tanto desconocimiento -o desidia- frente al tema derechos, como apunta el abogado Sebastián Alvarado en la entrevista que sostuvimos. Todo lo que debes saber sobre gestión y cobro de derechos lo he resumido en este artículo.

2) “DALE, CONCURSA”

profesor-fomenta-spec-work

Visto en un grupo abierto de Facebook (donde se compartió la advertencia que hice sobre cierto concurso), este comentario deja ver que hay profesores enseñando a sus alumnos a participar en licitaciones que promueven el trabajo especulativo. Si bien es cierto que puede haber buena intención entre quienes recomiendan a estudiantes o recién egresados postular a este tipo de eventos para ejercitar la mano, robustecer el portafolio o “ponerse en el mapa”, creo que un docente responsable debería advertir a sus alumnos que no den prioridad a esta vía ni menos cuando las bases son irregulares (p. ej.: “premios” no en dinero, sino consistentes en exposición, “ser el creador de nuestra imagen”, “aparecer en nuestras redes”, que más bien son mera explotación de derechos patrimoniales). Baste recordar la advertencia de Mike Dempsey, ex-presidente de D&AD, respecto al discurso dado por su homólogo Dick Powell a recién egresados de diseño, donde les instaba a trabajar gratis:

“Esta actitud explica el alarmante aumento de trabajo gratuito que se ha apoderado de nuestra industria, desde las agencias más pequeñas hasta las más prestigiosas. Toda compañía que promueva esto y la aceptación de trabajo sin paga para graduados está devaluando nuestra labor. La sugerencia abierta de Powell en cuanto a ‘trabajar gratis’ simplemente corrobora la noción de que lo que hacemos es algo de bajo nivel, sin mayor importancia. Que D&AD comunique este tipo de ideas es una triste señal de cómo están las cosas.”

“Por si sirve decirlo, mi recomendación a cualquier egresado de diseño es que se niegue a trabajar gratis. Y mientras busca oportunidades laborales, manténgase activo creando sus propios proyectos para tonificar el músculo creativo. Cuando yo empecé visitaba librerías, estudiaba carátulas mal hechas y las rediseñaba en mis ratos libres. Eso finalmente condujo a un empleo. Uno pagado. No te rindas. Cree en ti mismo.”

MIKE DEMPSEY

Sugiero a cualquiera que piense tomar parte en algún concurso leer lo que escribí en este artículo. La única excepción a lo que propongo sería alguno organizado por instituciones sin fin de lucro o destinados a alguna causa noble, humanitaria. Todo lo demás es y debe ser remunerado. “Trabajo gratis” es simplemente una contradicción de los términos.

Dic
10
Grafiscopio
Collage y derecho de autor
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
3
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¿Es legal la técnica del collage? ¿Infringe algún derecho de autor? Dos preguntas que muchos creadores se hacen, bien por auténtica preocupación, con cierto escepticismo (como el debate que abren los artistas incluidos en el libro The alchemy of Appropriation. The science of visual theft and the new collage) o en tono desafiante (como el documental-collage o vídeo-remix “Me kago en los derechos de autor”). En este artículo despejaremos toda duda, pero antes definamos exactamente el término.

El collage es una técnica artística que consiste en crear una nueva obra mediante ensamble de varios elementos en un todo unificado. Aunque solemos limitarla a Pintura, Ilustración o Diseño (p. ej., agrupación de recortes de revistas), también es aplicable a otros medios como el audiovisual (videoclips, cine), música o literatura.

Es importante aclarar y advertir la relación entre collage y Propiedad Intelectual, a fin de orientar a artistas que piensan construir -o de hecho han construido- su portafolio en base a esta técnica, para evitarles inconvenientes como el bullado caso de plagio en que se vieron envueltas una joven ilustradora colombiana, la autora del libro y su casa editorial (nov. 2013). No se trata de las opiniones personales que cada artista pueda tener sobre el derecho de autor (“coarta la libertad”) o el collage (“muchos lo han hecho”), sino de remitirnos a lo que dice la Ley.

CopyrightAdviser.com, sitio que ofrece información general sobre copyright, responde a la pregunta de un lector: “Pretendo vender copias (prints) de collages que he creado a partir de varias revistas. ¿Infrinjo algún derecho?” 

Respuesta breve:

– ¿Usar imágenes recortadas de revistas constituye infracción?:
– ¿Soy titular de los derechos de autor del collage que he creado?: También la respuesta es  (pero bajo ciertas condiciones).

Respuesta detallada:

  • Aunque uses fragmentos pequeños de cada imagen de una revista, de todas formas necesitas permiso del titular de derecho de autor (copyright) de esas imágenes.
  • Aunque en general se establece que la infracción tiene que ver con usar una parte sustancial de obra ajena, al recortar un rostro estás usando una parte sustancial, aunque solo sea un fragmento del cuerpo de una modelo.
  • Si no quieres pagar o pedir autorización a los dueños de los derechos, puedes usar imágenes acogidas a licencia Creative Commons (CC), pero prestando atención a las condiciones de la licencia, ya que no todas permiten crear obra derivada y/o darle uso comercial.
  • Otra opción es que tú mismo hagas las fotos cuyos fragmentos usarás para armar el collage, o encargarlas a un fotógrafo, pero asegurándote de que cuentas con su permiso para usarlas.

FunnyStrange.com es un sitio administrado por la artista de collage inglesa Sarah Ovenall, quien ofrece un compendio exhaustivo de información legal sobre este tema. Entre otras definiciones aclara:

  • Que el collage es obra derivada. Es decir, está basada o incorpora elementos de obra pre-existente y/o ajena.
  • Para que una obra derivada quede amparada por el derecho de autor (copyright) debe ser significativamente distinta de la(s) obra(s) original(es) como para constituir una creación nueva. De lo contrario es mera reproducción (copia idéntica).
  • Lo más importante para el artista de collage es que una obra derivada puede incluir material protegido por derecho de autor SOLAMENTE si el autor del collage:

a) Es al mismo tiempo el autor de la(s) obra(s) original(es) de donde se extrajeron los fragmentos que lo forman.

b) Cuenta con la autorización expresa del titular de derechos de autor de la(s) obra(s) original(es). Por ej.: de la editorial que publica las revistas de donde se obtuvieron los recortes que lo forman.

Además, Ovenall enumera una serie de MITOS COMUNES sobre collage y propiedad intelectual, cuya descripción detallada (en inglés) se puede leer bajo cada uno:

  • “El collage es considerado uso legítimo (fair use), por tanto no está sujeto a leyes de copyright.”
  • “Mi collage puede incluir material protegido por copyright, mientras yo no use más del 5%, 10% o una pequeña porción de obra original.”
  • “Puedo usar material protegido por derecho de autor en mi collage, siempre y cuando yo no lo reproduzca / haga pocas copias / lo regale o done para fines benéficos.”
  • “Si algo ha sido publicado sin aviso de copyright / en lugar público / en la internet, no está protegido por copyright, y por tanto se puede usar libremente.”
  • “Mi collage es una parodia, por tanto está protegido.”
  • “Todo este palabrerío legal está bien, pero solo importa para los peces gordos. Nadie va a demandarme.”
  • “Algunos artistas se salen con la suya ignorando el copyright, ¿Puedo hacerlo yo también?”

Por su parte, la Asociación de Artistas Visuales de Islas Baleares (AVIB) expone en su artículo “Sobre los derechos de autor en los collage” el siguiente antecedente:

“Según derecho, entran en juego varios factores. Mi obra de collage se consideraría como obra compuesta (derivada), es decir, creada en base a una obra preexistente, obra objeto de propiedad intelectual. En el proceso normal de gestión de derechos se entiende esta cadena: las modelos ceden su derecho a la propia imagen (de esas fotografías concretas) al fotógrafo, y el fotógrafo cede los derechos de su obra (las fotografías) a la revista que las compra (en mi caso VOGUE y ELLE). Con lo cual, los derechos son de la revista; así debiera ser. Con todo esto, la recomendación de este abogado de “Arte y Derecho” es que me ponga en contacto con ambas editoriales y les pida permiso para utilizar esas imágenes en mi obra, para evitar así ningún tipo de problema.”

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ofrece un interesante artículo titulado “Problemas jurídicos que plantea tomar o utilizar fotografías de marcas, personas y material protegido por derecho de autor”, donde también puede hallarse información aplicable al ámbito de los collages.

 

Anexo: collage y ley de Propiedad Intelectual chilena

Nuestro país se encuentra acogido al Convenio de Berna y otros tratados que de cierta forma homologan las leyes de propiedad intelectual entre países suscritos, por lo que buena parte de la información contenida en este artículo aplica de igual forma dentro y fuera de Chile. En el caso específico del collage, sitios como FayerWayer o Quemar Las Naves advierten que hacer uno sin autorización es ilegal y plantean críticas razonables a un modelo de Derecho de Autor que bajo cierta óptica resulta demasiado restrictivo y obsoleto para la era de internet (o en un mundo donde finalmente todo es mezcla y copia, como propone este documental). Pero un juicio de valor sobre el Derecho de Autor no deja de ser simple opinión y por el momento es riesgoso darle carácter oficial pasando por alto la Ley, que en Chile aborda el tema de las obras derivadas (es decir, aquellas creadas a partir de otras obras originales) en el Art. 18:

“Sólo el titular del derecho de autor o quienes estuvieren expresamente autorizados por él, tendrán el derecho de utilizar la obra en alguna de las siguientes formas:”

inciso c): “Adaptarla a otro género, o utilizarla en cualquier otra forma que entrañe una variación, adaptación o transformación de la obra originaria, incluida la traducción.”

Por cierto que la titularidad de derecho de autor no opera en el caso del Dominio Público, fuente abierta y universal de la que Chile no está exento. Si creas un collage con material disponible en D. P., no tienes que pedir autorización a nadie ni infringes derecho alguno.

A continuación transcribimos un compendio de links para búsqueda y descarga de imágenes de uso libre (Dominio Público):