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May
31
Grafiscopio
“Cliente no me ha pagado”: la importancia de prevenir
Cliente, Metodológico, Negociación
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Muchos, demasiados colegas se quejan o lamentan a causa de un cliente que les debe dinero hace días, meses, años, o que en la práctica nunca pagó. Enseguida buscan ayuda y preguntan qué se puede hacer para forzar un pago pendiente. Hay buenos artículos que orientan sobre cómo enfrentar el caso (p. ej., “qué decirle a un cliente que no paga”, Algo Amarillo, Argentina), pero mejor aun es tomar precauciones: actuar antes de que surja el problema. Esto es lo que pocos hacen.

Sorprende, además, que tantos tropiecen con la misma piedra: una y otra vez denuncian ser víctimas de clientes que no pagan, lo que suena bastante parecido a una adicción (repetir una conducta autodestructiva). Es como si disfrutaran el riesgo o sufrimiento. Nunca aprenden, y de paso mal educan al cliente (que se convence de que así trabajan los freelancers creativos), como muestra esta infografía, cortesía de Fotoseeds.com/Petapixel.com.

Lo importante es que el problema tiene remedio, y muchas de las amargas experiencias que he leído se pueden evitar si practicamos algunas formalidades al momento de negociar:

Anticipo

Pacta siempre anticipo de dinero (50% del total antes de empezar cualquier labor). Esta es la vía más simple para distinguir a un cliente confiable de otro charlatán. Si no tiene dinero en caja chica (o dice que “paga cuando cliente suelte el pago”), es lo mismo que estés apostando en el casino, donde por cierto trabajas menos y te diviertes más.

Como dije en otro artículo, hay quienes temen pedir anticipo o desisten apenas cliente frunce el ceño. Esto, que puede ser comprensible viniendo de un amateur, no cabe entre especialistas, y a menudo obedece a necesidad o baja autoestima (personal y/o profesional), lo que impide negociar de igual a igual. Las razones para pedir anticipo son tan evidentes que no admiten explicaciones: 1) adquisición de recursos materiales o humanos para realizar la tarea, 2) garantía de pago o kill fee (compensación en caso de que se cancele el proyecto), según advierte Jacci Howard Bear (About.com) en este artículo.

Contrato

Firma contratos de prestación de servicios a honorarios (como el que ofrecemos), donde se estipulen claramente las condiciones del trabajo: fechas de entrega, número máximo de correcciones, hitos de pago, plazos de pago, derechos. Además, conviene firmar este documento ante notario, para darle validez pública (frente a terceros), no solamente privada (entre las partes), ya que un cliente inescrupuloso podría luego argumentar que la del documento “no es su firma”. El contrato favorece a ambas partes -obligándoles a cumplir lo acordado- y es una poderosa arma a nuestro favor en caso de litigio.

Algunos profesionales consideran exagerado firmar contrato para todo tipo de trabajos (personalmente lo aplico en proyectos de cierta magnitud, con presupuestos superiores a $300.000), pero otros, como Bryce Bladon, sugieren usarlos para cualquier encargo.

Nunca negociar informalmente

Jamás negocies “a lo compadre”, aunque se trate de amigos o gente de aparente confianza, sobre todo si es primera vez que trabajas para ellos. Tampoco mediante simples tratos de palabra, o vía telefónica. Procura que todos los temas críticos (plazos, pagos, condiciones, derechos) queden estipulados por escrito, al menos en un correo electrónico, que tiene validez legal como prueba y que en caso de ser alterado puede constituir figura penal.

Informarse

Estudia bien la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena (o la de tu país), para saber cuáles son tus derechos como creador de obra gráfica, visual o audiovisual; cuándo se han infringido y a qué sanción -multa o incluso presidio- se exponen los que utilizan tu creación sin autorización.

La necesidad es mala consejera

Ciertos colegas estafados dicen que la necesidad les impidió rechazar un encargo en condiciones poco claras, o exigir que se aclaren. Lo que no comprenden es que ejecutar la tarea -sin pactar condiciones formales- no garantiza el pago que supuestamente cubrirá su necesidad. Y si ese pago llega muy tarde, se ha depreciado. Por cierto, hay un costo de oportunidad que también representa pérdida, pues el tiempo que te tomó hacer ese trabajo pudo aprovecharse para conseguir otro cliente. Me dirás que otro cliente es algo posible, mientras que el actual es algo cierto. Respondo: si te debe dinero hace meses, ¿qué tan cierto era?

Conclusiones

En suma, la mejor forma de acabar con los “chantas” del medio no es solo -o no tanto- denunciarlos cuando ya han actuado, sino neutralizarlos antes de que cometan la irregularidad o infracción, y para eso debemos tomar medidas nosotros, no esperar a que ellos recapaciten o se informen. A veces nos preocupa espantar a un cliente con formalidades, pero todas las precauciones que no tomamos por temor o desidia se pagan caro cuando nos timan o debemos esperar años para que salga un pago pendiente.

Es fácil victimizarse, y culpar a un cliente por su falta de ética profesional, pero esto encubre otra conducta del adicto: la negación. Para resolver el problema debemos empezar reconociendo que nos equivocamos al aceptar un trabajo en condiciones informales. De este modo seremos capaces de mirar en perspectiva y tomar precauciones para la siguiente oportunidad, algo fundamental para que nuestras profesiones sean respetadas, pues mientras la mayoría negocie informalmente, seguirá colaborando para que existan malos clientes.



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