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“Plagio Inc.”: Sobre infracciones a copyright en agencias
Debate, Propiedad Intelectual, Publicidad
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El bullado caso de plagio (feb. 2016) en que se vio envuelta la prestigiosa agencia Porta luego de presentar un comercial de TV para CMR Falabella casi idéntico al de Cadillac, vuelve a poner en el tapete la mecánica de trabajo al interior de empresas creativas (agencias publicitarias, productoras audiovisuales, estudios de Diseño) y las repercusiones que puede tener sobre su imagen y la de sus clientes.

Por insólito que parezca, no es primera vez que Porta se ve involucrada en algo así y frente el mismo cliente (Falabella): en 2007 protagonizó el caso “Panda Punk”, verdadero hito en la historia de las licencias Creative Commons en Chile. Aquí surgen dos preguntas: ¿Es que no aprendieron la lección? Y aun más importante, ¿Por qué ocurre esto y cómo remediarlo?

1) LA CULTURA SWEATSHOP

En psiquiatría se dice que la administración de fármacos que no venga acompañada de terapia sólo alivia el síntoma, pero no el problema que lo origina. Análogamente, una multa no impedirá que sigan ocurriendo plagios. En el caso de las agencias hay que buscar las causas en su dinámica de trabajo, fuente de toda práctica viciada, fuga de talentos y/o faltas a la Ética. En este artículo vimos en qué consiste la cultura “sweatshop” y sus dramáticas consecuencias.

Dicha mecánica laboral puede poner presión sobre los ejecutantes, que muchas veces se ven forzados a seguir al pie de la letra instrucciones de directores empeñados en satisfacer las exigencias del cliente a toda costa («quieren ESTO. Hazlo igual»). Deb McAlister comenta la encrucijada en este artículo, que por cierto nos lleva al siguiente punto.

2) RESPONSABILIDAD DEL EQUIPO

Sería injusto e inexacto atribuir responsabilidad ética solamente a los directores creativos o a “la agencia”, como si fuera una entidad impersonal, un edificio operado por máquinas. La culpa en empresas creativas se extiende desde directores hasta ejecutantes, por el hecho palmario de que una campaña o pieza publicitaria no son producidas por un solo hombre. Un diseñador que siguió adelante con el encargo a sabiendas de que era plagio, o guardó silencio para no perder el empleo, o ignoraba que pudiera tratarse de una copia (por escasa cultura general sobre la competencia y/o referentes de su rubro), es igualmente responsable -aunque de nuevo, víctima de la cultura sweatshop-. A esto se refiere Mike Monteiro en su polémica conferencia How designers destroyed the world (2014).

3) DESCONOCIMIENTO SOBRE PROPIEDAD INTELECTUAL

Aparte de la presión y el miedo, un caso de plagio en agencias responde en primer término a desconocimiento (o a veces desprecio) de la Propiedad Intelectual, defecto sistémico que se hizo patente hoy, pero ya existía cuando tuvo lugar el seminario ad-hoc, a cargo del abogado Rodrigo Lavados (2009), y confesado por el entonces presidente de la ANDA (lo que es serio, teniendo en cuenta el Art. 8 de nuestro Código Civil: Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia.” En Chile la Ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual fue promulgada en 1970). Pero téngase presente que este fenómeno afecta no solo a países emergentes. Ocurre también en las “grandes ligas”: baste recordar el caso Ogilvy para Volkswagen, el de varias agencias “tributarias” de Heineken o el de Dentsu Malasia para WWF, que de todos modos no atenúa una falta simplemente porque otros la cometan.

Yo mismo fui víctima de infracción a derechos por parte de una agencia publicitaria, hace unos años. Según el abogado que me representó, los argumentos esgrimidos por la agencia para justificar su proceder no tenían sustento (empezando porque no hubo contrato escrito que hiciera referencia al tema derechos en la forma que dictamina el Art. 20 de la ley precitada), por lo que no tuvieron otra opción que indemnizarme. El punto es que todo esto pudo evitarse de haber existido conocimiento o respeto por la Propiedad Intelectual.

CONCLUSIONES

Hecho el diagnóstico, pasemos al tratamiento. De partida no pretendemos instalar ni fomentar una campaña de desprestigio contra agencias. Son parte de la Industria Creativa y no puede decirse seriamente que un puñado de plagios sean la norma o representen al conjunto. Es más, no todas las que obran mal lo hacen de forma premeditada, como advierte Mike Wolfsohn en su artículo para AdAge. Sin embargo, alertar sobre malas prácticas cumple una función de saneamiento y prevención que no puede ser soslayada.

El remedio, a nuestro criterio, pasa por al menos cuatro medidas:

a) Fortalecimiento y presencia efectiva del tribunal de Ética de la CONAR, para que opere con el mismo rigor que ACID en el Reino Unido, ojalá mediante educación, fiscalización y/o auditoría previas a cualquier infracción.

b) Capacitación en materia de Propiedad Intelectual. A este respecto, Grafiscopio ofrece desde ya sus servicios para dictar taller sobre el tema, exclusivo para agencias, productoras, estudios y/o empresas afines.

c) Formación académica profesional con enfoque holístico y énfasis en materias humanistas, no solamente técnicas o comerciales. Tarea que compete a las Escuelas de Publicidad.

d) Difusión pública y sistemática de este tipo de incidentes, (Ej., Copy Anticopy) para disuadir cualquier reincidencia. Gracias a internet hoy “todo se sabe” y como bien afirmó el Presidente de la Corte Suprema (2014 – 2015), Sergio Muñoz: «No hay mejor antídoto contra la corrupción que la publicidad (en el sentido de difusión) y la transparencia

ANEXOS:



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