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Ene
12
Grafiscopio
Los 5 documentos para negociar proyectos
Cliente, Metodológico, Negociación
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A lo largo de varios años en funciones (2012 hasta el presente), Grafiscopio ha aportado recursos para formalizar el desempeño profesional, reduciendo así la posibilidad de que sigan ocurriendo prácticas irregulares derivadas de negociaciones informales. Entre otro material hemos publicado una serie de documentos imprescindibles para negociar cualquier proyecto del área creativa. Este artículo recopila los 5 principales (descargables y editables), para consulta rápida:

  1. CONTRATO TIPO DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS PROFESIONALES A HONORARIOS (*): fija condiciones por escrito y define el tipo de tarea, forma y fecha de pago, derechos intelectuales asociados, limita número de ajustes. Revisado por abogado especialista en Propiedad Intelectual.
  2. ORDEN DE COMPRA (OC): de utilidad para ciertas áreas o proyectos. Documento con validez legal y vinculante. Advertencia: no reemplaza al contrato.
  3. COTIZACIÓN O PRESUPUESTO FORMAL: para desglosar el cobro por servicios profesionales creativos asociados a un determinado proyecto.
  4. CARTA GANTT: para programar el desarrollo de un proyecto
  5. BRIEF CREATIVO: define exactamente qué necesita el cliente o en qué consiste un proyecto, permitiendo proponer tarifa adecuada y administrar correctamente los recursos asociados.
Recuerda que SIEMPRE será preferible poner por escrito las condiciones en que va a desarrollarse un proyecto, ya que esto previene interpretaciones arbitrarias y garantiza que ambas partes (cliente y prestador de servicios profesionales) jueguen sobre un tablero transparente y bien definido.

Si consideras que esta información ha sido de utilidad, por favor ayúdanos a difundirla para que la negociación en estos términos sea norma y no excepción.

(*) No confundir con Contrato Individual de Trabajo

 

Abr
13
Grafiscopio
5 vicios del diseñador
Debate, Diseño, Editorial, Metodológico
4
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Antes de criticar a colegas o clientes, es bueno hacerse un autoexamen para entender qué vicios o malos hábitos están conspirando contra nuestro ejercicio profesional y alejando nuevas oportunidades de trabajo o ganancias:

1) Dejar todo para última hora

“Si no fuese por el último minuto, no haríamos nada”, reza una ley de Murphy. Este es el eslogan de varios diseñadores que procrastinan por el campeonato, confiando excesivamente en su habilidad para resolver un trabajo cuando el reloj les pisa los talones. Poco aficionados a la organización, puede que se salgan con la suya en más de una oportunidad, pero tarde o temprano el truco falla y comienzan a perder clientes que no están dispuestos a tomar riesgos, o sea, casi todos.

2) Trasnochar

Este es el más popular de los vicios, y primo-hermano del anterior. El noctámbulo argumenta que de noche hay menos distracciones, lo que suena mejor que admitir la propia falta de voluntad. Y es que si bien algunos funcionan mejor cuando cae el sol, todos deben enfrentar el problema de que el mundo entero trabaje de día (especialmente los locales de fotocopias o artículos de oficina), por lo que nuestro diseñador encuentra dificultades para manejar los requerimientos de un cliente que exige presencia mientras él duerme. Por eso un trasnochador parece más atareado y agotado que el común de los mortales: en la práctica debe atender dos turnos. Además la ciencia médica ha estudiado que quienes duermen de día tienen un sueño menos reparador que el individuo normal. En buen chileno: una muerte lenta, e innecesaria.

3) Complejo de artista

Ya en las escuelas de diseño encontramos alumnos que justifican su propuesta con un simple y caprichoso: “porque sí” o “porque a mí me gusta”. Estos individuos eligieron la carrera equivocada. Piensan que el fin último de un diseñador es llevar obras únicas a galerías o museos, ignorando que nuestra labor es justamente lo contrario: reproducción en serie para uso práctico. Por lo tanto, si algo es bonito pero no sirve, pierde automáticamente la categoría de diseño. Está bien que hablemos de “subjetividad”, “expresión”, “belleza” y “sensibilidad”, pero la intención del diseñador debe estar volcada hacia afuera, a la sociedad, no hacia sí mismo ni a la obra. Trabajamos con arte, pero no somos artistas.

4) Ego

Primero muerto antes que reconocer el talento de un colega, ¿verdad? Tal vez por ese error de establecer identidad entre creativo y genio, muchos diseñadores caen en una espiral narcisista de la que nadie los saca. Cero autocrítica. Se creen especiales y les cuesta integrar equipos, pues no quieren ser defensa ni mediocampista: sólo delanteros que hacen goles y aparecen en portadas de revista. Corrosivos en la crítica hacia sus pares, resultan más exigentes que los propios clientes. En vez de colaborar como ladrillos para formar un muro, se parecen a una piscina de pelotas: todas de distinto color, lucen bonitas y numerosas juntas, pero no puedes erigir nada con ellas. Son un conjunto atomizado.

5) Compu-dependencia

Si quieres deshacerte de varios diseñadores, o reducir la competencia, corta la luz o la conexión a internet. Sí, porque un buen número de estos “profesionales” cree que las ideas, referencias y soluciones provienen únicamente de Google o Photoshop. No leen libros -de otra cosa que gráfica- ni asisten a conferencias; no visitan lugares y menos hablan con gente. Malcriados por las herramientas tecnológicas, desconocen que la técnica debe estar al servicio de la idea, y no al revés. Piensan que el software puede reemplazar a la vivencia, experimento, proceso, investigación, y sobre todo al cerebro. Igual que máquinas, son dependientes y reemplazables.

Ya lo sabes. No es un título lo que hace al profesional gráfico. Ante todo, es asunto de mentalidad, conducta y desempeño. Aléjate de estos vicios y verás cómo mejoran tu salud, reputación e ingresos.