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May
8
Grafiscopio
Cómo negociar un workshop para empresa
Académica, Negociación, Tarifas
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De vez en cuando ilustradores, diseñadores o fotógrafos son contactados por agencias de publicidad o por el área de diseño de alguna empresa, para dictar un taller privado, exclusivo para empleados. ¿Cómo negociar este servicio profesional?

A modo de referencia: según artículo publicado en diario El Mercurio (10 mayo, 2015) en Chile el valor promedio por clases particulares universitarias(*) varía entre $15.000 y $25.000 (22 a 37 dólares), sin embargo un workshop (o taller) tiene carácter colectivo, y resulta más apropiado cobrarlo como tal: con tarifas por alumno que actualmente varían en promedio entre $45.000 y $100.000 (66 a 48 dólares) por cursos de 2 a 5 sesiones. En otras palabras si el grupo es de 10 alumnos, la tarifa total rondaría entre $450.000 y $1 millón en total (660 a 1.470 dólares).

Tus honorarios deberían ser más cercanos a esta última cifra, sobre todo porque en la práctica estás “formando a tu competencia”: o sea que tal vez no vuelvas a ser convocado por la empresa para futuros proyectos, pues los asignarán (por menos precio) a los empleados que tú mismo capacitaste. En consecuencia, tu tarifa debería compensar este costo de oportunidad.

Finalmente, procura que todas las condiciones de la actividad profesional queden estipuladas en alguna forma contractual, especialmente medio y fecha de pago. No está de más negociar un anticipo (de al menos 30% del total) para cubrir gastos de preparar el curso (investigación, selección de material gráfico para generar presentación y/o ejercicios durante la clase, etc). Por cierto, averigua si el organizador pretende dejar registro audiovisual del curso, pues esto eleva la tarifa, dado que involucra tus derechos de autor.

Jun
28
Grafiscopio
Cómo tributar por talleres, cursos y ferias de Arte
Legal, Metodológico, Tributario
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Entre las actividades que normalmente realizan profesionales independientes y artesanos hay dos muy populares: dictar cursos (workshop, taller, clases prácticas o técnicas) y participar en ferias de Arte o Diseño de carácter ocasional (p. ej., una jornada o un fin de semana). Ambas representan un ingreso complementario y a veces el principal, cuando el trabajo para clientes no alcanza para cubrir gastos, sostener un negocio o incluso una familia. La pregunta es ¿Deben tributar por los ingresos que generen? Y si es así, ¿Cómo y cuánto?

1) QUÉ DICE LA LEY

De partida acabemos con un mito: la creencia de que ciertas actividades no están obligadas o no ameritan tributar porque generan ingresos modestos a los que el SII sencillamente «no presta atención». Al respecto, el Decreto Ley 824 -más conocido como Ley sobre Impuesto a la Renta (o LIR)– es categórico:

«Párrafo 3°
 De los contribuyentes

 Artículo 3.°- Salvo disposición en contrario de la presente ley, TODA PERSONA domiciliada o residente en Chile, pagará impuesto sobre sus rentas DE CUALQUIER ORIGEN, sea que la fuente de entradas esté situada dentro del país o fuera de él, y las personas no residentes en Chile estarán sujetas a impuestos sobre sus rentas cuya fuente esté dentro del país…»

Teniendo claro lo anterior -importante para no evadir impuestos, lo cual es ilegal- veamos cómo se tributa por estas actividades.

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2) ¿CÓMO TRIBUTAR POR DICTAR UN CURSO, WORKSHOP O TALLER?

Si eres profesional independiente o artesano (es decir particular, persona natural, contribuyente de 2ª Categoría de la LIR) y quieres dictar un curso o taller, debes proceder como sigue:

1) Una vez recaudado el monto por inscripción[*] emites boleta de honorarios a nombre de cada alumno (explicándoles que esto no implica ningún compromiso para ellos ante el SII). En este caso tú retienes el impuesto de 10%, dado que seguramente tus alumnos serán personas naturales, no empresas. En este artículo explicamos cómo se emite boleta de honorarios para persona natural.

2) Declaras la suma total de impuestos mediante Formulario 29 del SII, al mes siguiente. En este artículo explicamos paso a paso cómo se hace.

[*] Según instruye el SII: «En caso de prestaciones de servicios, las boletas deberán ser emitidas en el momento mismo en que la remuneración se perciba o se ponga, en cualquier forma, a disposición del prestador del servicio.»

3) ¿CÓMO TRIBUTAR POR VENTAS EN UNA FERIA DE ARTE / DISEÑO?

Supongamos que eres un ilustrador freelance sin tienda ni local establecido, que aparte de prestar servicios a clientes (ilustraciones por encargo para revistas, libros, etc) deseas participar en una feria (p. ej., Bazart) y vender tu obra directamente a público en forma de prints, camisetas, chapas y otros accesorios. ¿Cómo tributar estos ingresos?

Según informa el SII:

«Cuando una persona necesita realizar una actividad comercial por un período breve, como es el caso de las ferias artesanales de verano, por ejemplo, no requiere dar un aviso de Inicio de Actividades ni emitir documentación tributaria, sino acudir a la oficina del SII correspondiente al domicilio donde va a funcionar comercialmente, pedir la respectiva autorización y pagar los impuestos girados, conforme a los antecedentes requeridos en la oportunidad.
Puede obtener mayor información relativa a este tema en el sitio Web del SII, menú Normativa y Legislación, opción Decreto Ley N° 830 sobre Código Tributario, específicamente en su artículo 68.»

3.1) ¿SE PUEDE EMITIR BOLETA DE HONORARIOS POR LOS PRODUCTOS VENDIDOS EN UNA FERIA DE ARTE?

No. Como explica el SII, la Boleta de Honorarios es el documento que acredita ante el SII la prestación de un servicio profesional o actividad lucrativa según lo instruido en la Circular Nº 21, de 1991. En cambio cuando existe transferencia de especies o prestaciones de servicios catalogadas en arts. 52 y 53 de la Ley sobre impuesto a ventas y servicios corresponde emitir boleta de Compraventa (Ojo: incluso si se trata de una tienda online NO corresponde emitir Boleta de Honorarios). Sin embargo, para venta en ferias esporádicas de Arte / Diseño no es necesario emitir ningún tipo de boleta, pues basta contar con autorización del SII como detalla el punto #3 de este mismo artículo.

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4) ¿CÓMO TRIBUTAN LOS TALLERES ARTESANALES?

Aunque parecen lo mismo, desde el punto de vista tributario una feria de Arte (o de Diseño) NO es lo mismo que un taller artesanal. La primera se entiende como esporádica, ocasional, en cambio el segundo se refiere a un local establecido donde se producen y/o venden artículos, accesorios -y en general, productos- de forma continua. Un ejemplo de taller artesanal sería Mercado Indie.

En la sección Preguntas Frecuentes del sitio web del SII hay información exhaustiva sobre este tema:

ANEXO: MICROEMPRESAS

Se considera Microempresa a toda entidad que ejerce una actividad económica de forma regular, ya sea artesanal u otra, a título individual o familiar o como sociedad, y cuyas ventas anuales son inferiores a 2.400 UF. En esta circular del SII se explica en qué consiste una Microempresa, su régimen de tributación (y contabilidad) y aspectos propios de este tipo de contribuyente.

Confiamos en que esta información sea de utilidad para quienes transan productos o servicios creativos en alguna de las formas precitadas, y les instamos a hacerlo en consonancia con las leyes tributarias vigentes, para evitar cualquier problema presente o futuro.

(Imágenes tienda y feria Mercado Indie, gentileza de Carolina García.)

Jun
25
Grafiscopio
¿Seguro que te la puedes?
Debate, Editorial, Metodológico
3
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Cierta debilidad ante el aplauso, una conciencia poco realista de nuestras habilidades o simple necesidad financiera podrían llevarnos a cometer un error elemental: asumir cargos, proyectos o encargos para los que no estamos capacitados. Puede que nos guíen buenas intenciones o que hagamos un esfuerzo honesto de superación, pero ello no garantiza final feliz. En este artículo les invito a pensar dos veces antes de decir “sí” a cualquier propuesta.

Challenge accepted?

De pronto recibes mail de un cliente con cierto encargo bien pagado, aunque ajeno a tu especialidad o competencias. Ya sea por lo tentador de la cifra o porque no quieres revelar impericia dices “sí” y entonces comienza la tragedia. El primer boceto está muy lejos de lo que él espera y tras una serie interminable de correcciones que no convencen a ninguna de las partes acabas molido y recibiendo el pago amargo por una obra que seguro terminará desechada.

Lo peor que puedes hacer en esta profesión es abordar un encargo que te supere a nivel calidad (más complejo o muy distinto a lo que eres capaz de hacer) o cantidad (más tareas de las que puedes cumplir en un determinado plazo). Algunos clientes piensan que somos magos, y el diseñador o ilustrador que acepta trabajos imposibles con tal de quedar bien pone en serio riesgo su reputación, pues un cliente recuerda lo último que entregaste, no tu portafolio ni resultados anteriores bien hechos. Esto nos lleva a una regla de oro: profesionalismo es, entre otras cosas, conocer tus límites y saber decir “no”.

Buen hacedor, ¿Buen profesor?

El año pasado recibí una oferta para hacer clases universitarias. Alguien que conocía mi trabajo pensó que yo era el indicado para enseñar destrezas técnicas a alumnos de pregrado. Tanto esta suposición como mi consentimiento probaron estar equivocados. El curso exigía un dominio técnico (software) que no tengo, pues mi habilidad es mucho más natural que tributaria de un programa. Entonces descubrí lo difícil que es transmitir a principiantes -ansiosos por aprender trucos- un método que aplico de forma intuitiva y nada académica. ¿Moraleja? Enseñar requiere por lo menos 2 talentos: saber sistematizar una metodología y ser buen pedagogo en el espacio puntual de una sala de clases. Claramente no es mi caso, por lo que renuncié a fin de semestre y concluí que la categoría de profesor es algo diferente a estar Licenciado o ser bueno con el lápiz.

La empresa propia: de sueño a pesadilla

No pocos creativos sueñan con armar su propia agencia, empresa o taller. Quieren ser sus propios jefes. Desafortunadamente, la noble aspiración tiende a pecar de voluntarista. Hablamos de individuos que se agrupan para ofrecer servicios profesionales sin otras capacidades que las de sus respectivas áreas (diseño, ilustración, producción audiovisual, etc). Piensan que el talento o habilidad con tal o cual software es suficiente para generar dinero, así que arriendan una oficina, la decoran y esperan a que suene el teléfono. Recién entonces descubren su ignorancia en temas de negocios y legales. Ni siquiera han hecho o leído estudios de mercado para saber qué tanta demanda tiene el producto que ofrecen, y cómo anda la competencia. Peor aun: forman equipos donde la amistad importa más que ser idóneo para un cargo, lo que puede llevar a amargas disputas cuando constituyen una sociedad formal.

Antes de armar tu propia empresa, sugiero que evalúes el aporte y capacidad real de tu proyecto y equipo. No descartes integrar uno multidisciplinario, ya que un solo experto en ventas puede traer más ingresos a tu empresa que 3 colegas gráficos. Investiga el mercado y las razones que explican el fracaso de 80% de Pymes antes de cumplir 5 años. Esto evitará que tropieces donde otros ya han caído.

El Principio de Peter

Todos los que trabajan en el departamento de diseño de cualquier empresa aspiran a un ascenso. Sin embargo, desconocen o hacen vista gorda a las responsabilidades y competencias de una jefatura. Y no solo ellos: también algunos directivos que “premian” a un empleado eficiente asignándole un puesto de mayor rango para el que no está preparado. Muy pronto, el que era buen trabajador se muestra incapaz como director y termina sancionado o despedido. ¿Qué salió mal?

Tras estudiar las jerarquías en organizaciones, Lawrence J. Peter acuñó el célebre principio homónimo, que establece:

“En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse.”

Esto no quiere decir que debamos conformarnos con puestos de subordinado o rechazar un ascenso, sino tener claro quiénes somos, para qué servimos y según eso evaluar el cargo que nos ofrecen. En materia profesional es bueno ser ambicioso, pero no vanidoso, ya que los aplausos podrían costarnos caro.

No lo olvides: ser consciente de tus capacidades y limitaciones es la mejor forma de evitar una mancha en tu hoja de servicio.