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Abr
12
Grafiscopio
Artistas: hablemos de dinero
Comercial, Cultura, Debate
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Usar las palabras dinero, pago, negocio, venta o comercial junto a la palabra Arte es para muchos creativos un tabú, algo incómodo, controversial o impopular. Se asocia Cultura con algo cualitativo, que no puede reducirse a números sin quedar desvirtuado; una tesis proveniente de cierto enfoque socio-político que rechaza el lucro y la pretensión “capitalista” de convertir bienes culturales en bienes de consumo. Sin embargo, lo que parece un argumento más o menos válido puede tener -y de hecho tiene- repercusiones.

EL «SUCIO DINERO»

En su artículo para el diario The Guardian, Amanda Palmer analiza esta suerte de complejo que impide a artistas discutir abiertamente sobre ganancias, pérdidas o métodos de cobro:

«¿La primera regla del Club del Arte? No cuentes cómo haces que funcione. Quiero decir, no hables de tus riesgos, pérdidas y definitivamente no comentes los excéntricos atajos o desembolsos que por fin conducen a una cartera de clientes. Tal vez incluso quieras evitar llamarlos ‘clientes’, aunque tus fans sean justamente eso en el punto de venta

«Acaso el problema más común al comparar Arte y Negocio es que la definición de ‘éxito’ se enloda cuando pretendes hacer carrera (en música). Por un lado te dicen que no has “triunfado” hasta que seas una megaestrella -vivir de tu Arte no es suficiente- y, por el otro, que los músicos no deben andar preocupados de ganancias si es que son artistas “de verdad” – ¿O acaso no haces esto por pasión?»

El problema con disociar Arte y Negocios es que a la larga constituye el principal obstáculo para vivir de lo que hacemos. No se trata de lucrar (o convertirse en un Avida Dollars, mote despectivo que Breton colgó a Dalí), sino de procurarse los medios básicos de producción y subsistencia, requisito mínimo para cualquier proyecto de vida o profesional que busque ser sustentable a largo plazo. Creación y ganancias no son ni deben ser incompatibles. Esto vale también para tarifas: si están por el suelo es justamente porque nadie discute el tema, promoviendo la idea de que hablar de dinero es tabú.

cultura-no-gratis-bid

En 2013 el BID publicó la guía Economía Naranja, con datos duros sobre el potencial económico de las industrias creativas de Latinoamérica. En la pág. 95 (ver imagen arriba) afirma: «¡La Cultura NO es gratis!», y explica por qué. Pero además aborda un problema del que los propios creativos son artífices, esto es la tragedia de los comunes:

«..Cómo individuos actuando racional e independientemente, por su propio interés, terminan destruyendo de manera no intencional un recurso común, en detrimento del grupo y de ellos mismos».

Es un hecho que varios artistas trabajan gratis (o a bajo precio) por ideales como difundir la Cultura, educar o hacer lo que les apasiona, pero en el proceso están instalando sin querer la idea de que no viven de lo que hacen, ergo no necesitan ni esperan remuneración. Y en palabras de Stephen Silver, por algo hay tantos viviendo al tres y al cuatro: están dispuestos a trabajar gratis y han enseñado al mercado que la creación artística no tiene otro valor que el simbólico. Sin duda esto explica las irrisorias bases de concursos donde el premio consiste en una «placa con tu nombre» o el «privilegio (?) de que tu obra sea la imagen de nuestra marca». Después de todo los artistas se conforman con eso (…)

La reciente campaña de Derechos lanzada por el Proyecto Trama (abr. 2016) arrojó que en Chile 88,3% de trabajadores de la Cultura no tiene contrato o boletea (sólo emite boleta de honorarios), mientras que 28,7% de artistas, técnicos o gestores no espera recibir remuneración por su trabajo.

UNOS QUIJOTES MUY PARTICULARES

Manuel Gil, consultor español sostiene que en el rubro editorial «apenas un 3 a 5% de autores vive de sus obras. Y es más que probable que 80% de las editoriales esté en quiebra técnica.» ¿Cómo explicar entonces que cada día se publiquen nuevos libros y nazcan nuevas editoriales independientes? Hay por lo menos dos razones: 1) La «pasión» incondicional por el libro (ideal quijotesco que a ratos recuerda al protagonista de La Costa Mosquito), 2) Lo que el mismo artículo expone: que el mundo de la Cultura se sostiene por los «hijos de la élite», que pueden permitirse números rojos porque cuentan con respaldo financiero familiar para amortizar pérdidas. Ambos casos (no excluyentes) mantienen con vida a negocios que por sí solos están en estado vegetal, y cuya esperanza de recuperar la conciencia y movilidad depende de una mejor coordinación entre amor al Arte y plan de negocios: producción de obras que vendan (o que recuperen costos) en la misma medida en que satisfacen aspiraciones personales.

Se dirá que la Cultura no está muerta, porque de hecho hay público en lanzamientos, ferias y otros eventos. La pregunta es cuántos asistentes son efectivamente consumidores (y si todos lo son, cuánto invierten), porque cuando Simon Kemp dice que «comprar followers no hará popular a tu marca: sólo estarás engañándote a ti mismo», podemos extender el aforismo al área Cultura: si negocios creativos o artistas no transparentan datos objetivos y concretos sobre ventas (como los de Comichron), o su feligresía proviene del mismo círculo de artistas (con su entourage de amigos y parientes), entonces sólo están engañándose a sí mismos.

FONDOS PÚBLICOS Y RENTABILIDAD DE LA PRODUCCIÓN CULTURAL

Otro caso que refleja el divorcio entre Arte y dinero es el de los Fondos de Cultura. Un artículo publicado por la Facultad de Artes de la U. de Chile indaga el asunto en profundidad. Transcribo un fragmento de la opinión del académico Carlos Ossa:

«El modelo Fondart es exitoso al dinamizar un área y movilizar a cientos de actores. Sin embargo, la multiplicación de productos es desproporcionada a su uso social (…) La estructura de la industria cultural chilena es deficiente al no tener una repercusión significativa en el consumo de la población. (…) La articulación entre producción y consumo es la que no está funcionando en este modelo…»

O sea que los artistas parecen estar poco interesados en desarrollar proyectos útiles (en un sentido práctico, directamente utilitario) o rentables (que tengan suficiente autonomía para seguir generando ganancias cuando el Fondo de financiamiento ya se agotó) y por el contrario les motiva realizarse espiritualmente a través de la obra, dejando las ganancias como objetivo secundario o terciario. Esto explica – en ciertos casos- la necesidad de postular a fondos estatales para solventar proyectos que difícilmente obtendrían apoyo de inversionistas privados o del público general, pues han erigido un muro insalvable entre el mundo personal y el mundo real: sin plan de negocios (o improvisado), con el foco más puesto en el autor que en la audiencia, ven el aspecto comercial como capitulación frente al mercado en lugar de interpretarlo como respuesta a necesidades de la sociedad (conjunto humano que por cierto incluye a empresarios e inversionistas).

MÁS PUENTES, MENOS MUROS

En 2016, la empresa VTR decidió sacar de pantalla a sus canales ARTV y Vía X (entre otros). A su vez, el Mall Plaza Antofagasta cerró la sucursal de Biblioteca Viva que operaba dentro de sus dependencias. Ambas medidas motivaron campañas que iban desde la petición para evitar el cierre hasta el reclamo abierto. Pero más allá de los casos puntuales o del método para enfrentar el problema, son ejemplos de la escisión y falta de diálogo entre dos esferas que no deberían ser opuestas: Mercado y Cultura. Posiblemente los directivos de la empresa de telecomunicaciones y el centro comercial ignoren la evidencia presentada por el BID, OEA y British Council (sobre impacto económico de las industrias creativas en las Américas) o que podrían sentar las bases para un foco cultural que diera frutos como Bear Story (la UDLA apostó por Punk Robot Studio y obtuvo a cambio un Oscar); pero lo mismo podría decirse de los agentes del “bando” Cultural: no supieron generar instancias tan rentables o masivas como cualquier otra estación televisiva o tienda al interior del Mall. Por alguna razón en Chile cuesta enlazar creatividad, rentabilidad y educación (a la manera de franquicias de TV exitosas como Pawn Stars, Myth Busters o Cosmos) y tal vez se deba a que nos falta armar equipos multidisciplinarios: artistas e ingenieros comerciales trabajan de espaldas, en habitaciones separadas, mientras afuera se sabe que la conjunción Creatividad + Negocios puede ser sumamente rentable (las industrias creativas son el sector de más rápido crecimiento en UK, generando empleos con menor inversión a una tasa mayor que cualquier otro sector económico).

En un artículo titulado El Arte como producto: qué esperan los artistas de sus galeristas, Jhon Aguasaco expone el punto:

«Ahora bien, quizá las partes involucradas debemos entender que se trata de una relación comercial, un simple intercambio de bienes sujeto a reglas de la economía de libre mercado.

En este sentido, los artistas debemos entender que una galería es un negocio en el cual un particular a través de una inversión de dinero establece un espacio para el intercambio de bienes culturales (obras de arte); en dicho intercambio se espera obtener una ganancia que permita cubrir los costos directos de la actividad, pagar el valor de producción al artista y obtener beneficio económico. El empresario-galerista espera tener un negocio sostenible en el tiempo y con posibilidades de crecimiento y expansión.

Esta simple comprensión nos permite entender la razón por la cual un galerista no puede mantener en su programa obras de arte que no se vendan, o promover solamente experimentos estéticos que no puedan asociarse a un componente comercial.

Si tal actitud fuera posible, si los artistas entendiéramos que el galerista es tan amante del arte como empresario, si las universidades incluyeran en los programas de estudios de arte una cátedra universitaria en torno a las relaciones comerciales en el mercado del arte, quizás se lograría que en el campo comercial artistas y galeristas hablaran un mismo lenguaje

Andy-Warhol-Quote-Good-Business-Is-Art

CONCLUSIONES

Esto no es un problema de “either-or“. No es que debamos elegir entre amor al Arte o amor al dinero, sino compatibilizarlos, establecer y fomentar canales de diálogo entre inversionistas y creadores, y sobre todo terminar con el mito de que el dinero corrompe a la Cultura (lo que en verdad la corrompe es negarse a obtener medios para mantenerla viva).

Como afirma Tucker Tooley sobre la industria del entretenimiento: es la intersección entre Arte y mercado. Los artistas necesitan familiarizarse con la mecánica del negocio y cómo funcionan las cosas, tal cómo los empresarios se están familiarizando con el Design Thinking o la UX. Por cierto que este aprendizaje es gradual y no está exento de tropiezos, pero el saldo será siempre mejor y preferible a hacer vista gorda. Es tiempo de romper prejuicios y crear relaciones entre empresarios y creadores, y también entre ellos y el público general, dejando de ver la venta, consumo o utilidad práctica como fines ajenos o contrarios al artístico. Somos creativos: quien mejor que nosotros para hallar formas innovadoras de conectar ambos polos.

Abr
8
Grafiscopio
¿Los profesionales independientes debemos pagar patente?
Comercial, Legal, Tributario
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Una duda que asalta a varios diseñadores, ilustradores y otros freelancers (por lo menos a los que deseamos cumplir las formalidades legales para ejercer nuestra profesión) es la que encabeza este artículo. Veamos qué dice la Ley:

1) ¿QUÉ ES UNA PATENTE?

Según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (BCN), la patente -en rigor, patente municipal– es el permiso necesario para emprender cualquier actividad comercial que necesita un local fijo. Lo otorga la municipalidad del lugar donde se instalará el negocio.

2) ¿CUÁNTOS TIPOS DE PATENTE HAY?

Hay cuatro tipos de patentes, cada una con sus particularidades:

  • Patentes comerciales: para tiendas y negocios de compraventa en general.
  • Patentes profesionales: para, por ejemplo, consultas médicas, estudios de abogados o estudios de arquitectura.
  • Patentes industriales: para negocios cuyo giro es la producción o manufacturas, como panaderías, fábricas de productos, alimentos, etc.
  • Patentes de alcoholes: para botillerías, bares, restaurantes y afines.

Nos interesan las patentes profesionales, por lo que no estudiaremos el resto.

3) SOY INDEPENDIENTE Y TRABAJO DESDE MI HOGAR: ¿CALIFICA COMO LOCAL FÍSICO? ¿DEBO PAGAR PATENTE?

La misma fuente precitada (BCN) responde a la pregunta “¿Los profesionales independientes también pagan patente?” de esta forma:

Sí, siempre y cuando tengan instalado un local físico especialmente destinado a su actividad profesional, como por ejemplo una consulta médica. A ciertos profesionales específicos se les solicita una patente, como a los abogados y a los arquitectos. Ese tipo de patente cuesta 1 UTM y tiene vigencia en todo el país, no está circunscrita sólo a una comuna.

Tal información puede resultar insuficiente para quienes ejercemos labores de diseño o ilustración desde nuestro departamento, la casa de nuestros padres u otro lugar de carácter habitacional. ¿Califican nuestros hogares como ‘local físico’?

Según la Ley de Rentas Municipales, Decreto Ley 3.063 (año 1979):

Art. 23 (extracto): El ejercicio de toda profesión, oficio, industria, comercio, arte o cualquier otra actividad lucrativa secundaria o terciaria, sea cual fuere su naturaleza o denominación, está sujeta a una contribución de patente municipal, con arreglo a las disposiciones de la presente ley.

Art. 24 (extracto): La patente grava la actividad que se ejerce por un mismo contribuyente, en su local, oficina, establecimiento, kiosco o lugar determinado con prescindencia de la clase o número de giros o rubros distintos que comprenda.

Art. 32: Las personas que ejerzan profesiones liberales o cualquier otra profesión u ocupación lucrativa de acuerdo con la definición del artículo 42.-, N° 2 del Decreto Ley N° 824.-, de 1974, pagarán su patente anual sólo en la comuna donde tengan instalada su consulta, estudio u oficina principal. Dicha patente las habilitará para ejercer en todo el territorio nacional. Las personas a que se refiere este artículo pagarán como patente única anual el equivalente a 1 UTM.

Según el mencionado Art. 42, Nº 2 del Decreto Ley Nº 824 (año 1974):

SEGUNDA CATEGORIA / De las rentas del trabajo / PARRAFO 1° / De la materia y tasa del impuesto:

Art. 42: Se aplicará, calculará y cobrará un impuesto en conformidad a lo dispuesto en el artículo 43, sobre las siguientes rentas:

Art. 42, Nº 2 (extracto): Ingresos provenientes del ejercicio de las profesiones liberales o de cualquiera otra profesión u ocupación lucrativa no comprendida en la primera categoría ni en el número anterior, incluyéndose los obtenidos por los auxiliares de la administración de justicia por los derechos que conforme a la ley obtienen del público, los obtenidos por los corredores que sean personas naturales y cuyas rentas provengan exclusivamente de su trabajo o actuación personal, sin que empleen capital, y los obtenidos por sociedades de profesionales que presten exclusivamente servicios o asesorías profesionales.

Para los efectos del inciso anterior se entenderá por “ocupación lucrativa” la actividad ejercida en forma independiente por personas naturales y en la cual predomine el trabajo personal basado en el conocimiento de una ciencia, arte, oficio o técnica por sobre el empleo de maquinarias, herramientas, equipos u otros bienes de capital.

4) NO HE PAGADO PATENTE Y LLEVO TIEMPO EJERCIENDO ¿ES DELITO? ¿ME COBRARÁN EN FORMA RETROACTIVA?

Según informa la abogada (UC) María Cecilia de la Fuente en su blog:

Respecto a este tema y que se aplica tanto a las personas que están ejerciendo una labor lucrativa sin autorización o bien se trate de sociedades de inversión o profesionales, las municipalidades han establecido el criterio uniforme que emana del dictamen de la Contraloría General de la República N* 11721 de fecha 14 – 03 – 20006 basado en artículo 23 y 24 de D.L. 3.063 (Rentas Municipales) quien señaló: “Las municipalidades que sorprendan a contribuyentes realizando actividades afectas sin haber requerido la correspondiente autorización, están obligadas a aplicar las sanciones que la ley establece por dicha omisión y cobrar, con los reajustes e intereses pertinentes, el monto de la patente que corresponda por el tiempo durante el cual el contribuyente estuvo ejerciendo dicha actividad…esto no significa que quienes no soliciten la autorización municipal para funcionar queden liberados de…multas y clausuras”

Después de este dictamen la Contraloría General de la República ha mantenido este criterio, pero ante consulta de Alcaldes al respecto, ha agregado, como se desprende del dictamen N* 13453 de fecha 16 – 03 – 2009 lo siguiente:

“Procede exigir el cobro de patentes aunque se adeuden por un lapso superior a tres años, correspondiendo al particular invocar la prescripción de tales tributos por vía judicial”.

La manera formal de hacerlo es presentando en tribunales la correspondiente demanda en juicio ordinario de “Declaración de Prescripción” basada en el artículo 2.521 del Código Civil.

Este artículo señala expresamente:

Art. 2521 (extracto). Prescriben en tres años las acciones a favor o en contra del Fisco y de las Municipalidades provenientes de toda clase de impuestos.

5) ¿CÓMO OBTENGO MI PATENTE PROFESIONAL?

Los requisitos para el trámite varían según comuna, pero existen algunas similitudes. Lo mejor es que contactes directamente a la municipalidad de la comuna en que resides. Aquí se detallan solo 4 ejemplos aleatorios para conocer las semejanzas y particularidades de cada una:

6) ¿CUÁNTO CUESTA UNA PATENTE PROFESIONAL?

1 UTM anual, o bien, ½ UTM semestral (Julio y Enero de cada año). Para conocer el valor actualizado de la UTM, visita la web del Banco Central de Chile.

7) ¿CUÁNTO TARDA EL TRÁMITE DE OBTENCIÓN DE PATENTE PROFESIONAL?

Este factor también varía dependiendo de las municipalidades, pero se maneja un plazo promedio de 5~10 días hábiles.

Link de interés:

Jul
11
Grafiscopio
¿Qué es una licencia Creative Commons?
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
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En este artículo vamos a explicar qué son, para qué sirven y cómo se obtienen las licencias Creative Commons, por su importancia para protección y difusión de nuestra obra en la red, y dado que en el sitio la sección Castellano sólo despliega títulos en nuestro idioma, pero el contenido está en inglés.

¿QUÉ ES?

Una licencia es un permiso para usar o compartir obra, pero no equivale ni reemplaza a la inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual. Más bien, ambos instrumentos se complementan y refuerzan la protección de obra. Aunque las licencias Creative Commons (CC) se asocian con el ámbito digital (sobre todo, internet), no operan exclusivamente en este medio, sino también en el mundo físico, “real”. Con ella mantienes tus derechos de autor pero permites a otras personas copiar y distribuir tu obra, siempre y cuando reconozcan la correspondiente autoría, y solamente bajo las condiciones que especifiques aquí.

Las licencias de derechos de autor (copyright) y herramientas CC dan un equilibrio razonable al tradicional “todos los derechos reservados” que el copyright crea. Estas herramientas ponen a disposición de todos -desde creadores particulares hasta grandes empresas e instituciones- una forma sencilla y estandarizada de otorgar permisos para utilización y/o reproducción de sus creaciones por medios digitales. La combinación entre estas herramientas y sus usuarios origina un vasto y creciente patrimonio digital; una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, re-mezclados y utilizados como base, siempre dentro del marco permitido por las leyes de derecho de autor.

DISEÑO Y LÓGICA DE LICENCIAS

Todas las licencias Creative Commons (CC) comparten muchas características. Cada licencia ayuda a los creadores (se les llama licensor, vocablo en inglés que equivale a autor, otorgante de licencia, si usan las herramientas CC) a conservar sus derechos de autor aunque otros copien, distribuyan y utilicen su obra, siempre y cuando sea sin fines de lucro. Además, garantizan que el autor reciba merecido crédito por su trabajo. Su validez se extiende a nivel mundial y siguen vigentes mientras duren las leyes de copyright pertinentes (porque se basan en ellas). Estas características comunes sirven como base sobre la cual los autores pueden escoger si desean dar autorizaciones adicionales cuando deciden cómo quieren que sea usada su obra.

Un autor CC debe responder algunas simples preguntas para conseguir una licencia – primero, ¿deseo permitir uso comercial o no?, y luego, ¿deseo permitir adaptaciones (derivaciones) o no? Si un autor quiere permitir adaptaciones, también puede escoger si exigir a cualquiera que utilice su obra (licensees o titulares de una licencia) para que dicha nueva obra esté disponible en los mismos términos señalados en la licencia. A esta idea se le denomina “ShareAlike” (“Compartir igual” ó “semejanza al compartir”) y es uno de los mecanismos que, de ser escogidos, permiten que el patrimonio digital crezca en el tiempo. ShareAlike se inspira en la Licencia GNU para público general, utilizada por muchos proyectos de software gratuitos u open-source (“Código abierto” o garantía de acceso a fuentes o archivos originales).

Las licencias CC no afectan las libertades que la Ley otorga a usuarios de creaciones por demás protegidas por Copyright, tales como excepciones y limitaciones a las leyes de derecho de autor como el fair dealing. Las licencias CC exigen a los titulares (licensees) obtener autorización para hacer cualquier cosa con una obra cuyos derechos pertenecen, según la ley, a un autor (licensor) y que dicha licencia no permita usar explícitamente. Los titulares de licencia deben mencionar al autor en los créditos, mantener intactos los íconos o señales de copyright en todas las copias de la obra, y enlazar las copias de esa obra con su respectiva licencia. Así mismo, los titulares de licencia no pueden usar medidas de restricción tecnológica para limitar el acceso a la obra creada por otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS LICENCIAS

1) Atribución
CC BY

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original. Esta es la más generosa de las licencias ofrecidas. Recomendad para una difusión y uso máximos del material licenciado.

2) Atribución- Sin Derivadas
CC BY-ND

Esta licencia permite redistribución, comercial y sin fines de lucro, siempre y cuando la obra se divulgue sin cambios e íntegramente, con mención de tu nombre en los créditos.

3) Atribución – No Comercial – Compartir Igual
CC BY-NC-SA

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, sin fines de lucro, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban sus nuevas creaciones bajo una licencia en los mismos términos.

4) Atribución-Compartir Igual
CC BY-SA

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban las nuevas obras en una licencia con los mismos términos. A menudo se compara a esta con las licencias “copyleft” para uso gratuito y open-source de software. Toda nueva obra basada en la tuya llevará la misma licencia, de modo que toda adaptación o derivación también permitirá uso comercial. Esta es la licencia utilizada por Wikipedia, y se recomienda para material que obtendría beneficios al incorporar contenido de Wikipedia o proyectos con licencia semejante.

5) Atribución-No Comercial
CC BY-NC

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra sin fines de lucro, y aun cuando las nuevas obras deben citarte como autor y ser utilizadas sin fines de lucro, no tienen que inscribirse bajo una licencia en los mismos términos.

6) Atribución – No Comercial – Sin Derivadas
CC BY-NC-ND

Esta es la más restrictiva de las 6 licencias principales. Sólo permite a otros descargar tu obra y compartirla con otros siempre y cuando te mencionen en los créditos, pero no pueden cambiarla de ningún modo ni darle uso comercial.

Además de las licencias que hemos visto, CC ofrece herramientas que funcionan en el marco del “ningún derecho reservado” del dominio público (obras que pueden ser usadas sin ninguna restricción de derechos). La herramienta CC0 permite a los autores renunciar a todos sus derechos y poner una obra a disposición del dominio público. También existe la Marca de Dominio Público (No Known Copyright, o “sin derechos conocidos”), que permite a cualquier usuario de internet marcar un trabajo como obra de dominio público.

 

ANEXO 1: ¿Qué hacer en caso de infracción a licencias Creative Commons?

Navegando por la red, varios hemos descubierto por casualidad y con sorpresa que alguien usó nuestra obra digital sin permisos ni mención de autoría. Cuando existe una licencia CC de por medio, el infractor se expone a acciones legales en su contra, pues estas licencias tienen validez legal e internacional.

Violar las condiciones de una CC no es juego, y la prueba es que ya existen dictámenes, como el célebre caso del diseñador chileno Armando Torrealba, quien en 2007 ganó litigio contra Falabella por uso no autorizado de su obra (“Panda Punk”) para campaña publicitaria de la multitienda (en definitiva se llegó a acuerdo compensatorio con Porta4, agencia encargada de dicha campaña). Este fue el primer caso conocido en nuestro país sobre el tema, y con resultado favorable al demandante.

Ahora bien, una licencia CC también permite revocar sentencia por infracción al derecho de autor. Fue el caso de un pub demandado (2010) por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), por usar canciones sin pago de derechos de autor. No obstante, el tribunal español determinó que la licencia CC escogida por el creador de dichas canciones permitía su libre utilización, lo cual dejó sin efecto la demanda. Ergo, es importante leer bien las condiciones que escogemos para nuestra licencia antes de adquirirla.

Si eres víctima de infracción a licencia CC, puedes contactarte con Creative Commons.org para solicitar orientación (aunque ellos no prestan servicios de asesoría legal). En Chile, el representante de estas licencias es ONG Derechos Digitales, cuyo equipo legal colaboró con el diseñador Armando Torrealba en su exitoso reclamo. En último término, toda demanda implica contratar personalmente los servicios de un abogado especializado en Propiedad Intelectual.

 

ANEXO 2: ¿Tiene validez legal en Chile una licencia Creative Commons?

Parece tan sencillo obtener una licencia de este tipo que naturalmente nos preguntamos sobre su validez al momento de llegar a un tribunal, si queremos demandar formalmente a quien infringió las condiciones asociadas a nuestra obra. Al menos en Chile, tienen plena validez legal desde su lanzamiento en nuestro país (1º de Julio 2005), como explica el abogado y director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz (Fuente: Zona de Contacto, El Mercurio).

Además, dentro del marco jurídico de la Propiedad Intelectual, el tradicional Copyright y las licencias CC pueden complementarse. Y aunque como sabemos, no es necesario que un creador inscriba su obra para que esta quede amparada por derecho de autor (tal derecho se obtiene por el simple hecho de crear una obra), los mecanismos como inscripción o licencias sirven en eventuales litigios, junto a otros medios probatorios. Así lo explica en este artículo (Diario La Nación, 7 marzo 2011) el académico de la Universidad Central y especialista en Derecho Económico y Propiedad Intelectual, Esteban Elías Musalem.

Para mayor información sobre este artículo, te recomendamos visitar los siguientes links de interés: