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Ago
20
Grafiscopio
La entrevista de trabajo
Debate, Editorial, Metodológico
9
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Ya hemos visto cómo preparar un CV y portafolio profesional. Ahora veremos el siguiente paso, al que conducen tales documentos: la entrevista de trabajo.

A diferencia de la reunión con cliente, esta instancia busca seleccionar un postulante para integrarlo a alguna empresa, agencia, institución u oficina como empleado permanente (en régimen de subordinación o dependencia, ergo, mediante contrato individual de trabajo), en lugar de asignarle un encargo puntual para que resuelva de forma autónoma. Naturalmente el proceso para escoger a un candidato idóneo y de confianza será más riguroso, y es crucial que este último se muestre apto e interesado en llenar la plaza vacante.

 

LA ENTREVISTA PSICOLÓGICA

Algunos trabajos exigen que el postulante se someta a una entrevista psicológica, lo que desconcierta o pone nerviosos a quienes piensan que se trata de una consulta psiquiátrica (para hallar indicios de enfermedad mental). En realidad es una charla semi-estructurada que busca evaluar si la persona se ajusta al perfil deseado por la empresa, y remitida específicamente al historial laboral del individuo, sin indagar en aspectos de su vida privada. Por ejemplo, hay ciertos cargos donde se prefiere a un empleado con iniciativa, dispuesto al riesgo y a trabajar bajo presión, y otros donde el indicado será justamente lo contrario: alguien que prefiera recibir instrucciones, valore seguridad y estabilidad o que evite el conflicto. En suma, ser rechazado por causa psicológica no significa que seas incompetente o psicótico, sino que tu perfil no se ajusta al que buscan para determinado puesto.

El mejor consejo para abordar una entrevista de este tipo es ser auténtico, puesto que el psicólogo está entrenado para captar las señales de lo que decimos y de nuestro lenguaje no verbal (gestos, actitudes, etc) y la idea es que ocupes un cargo que se ajuste a tu personalidad e intereses, no al de otra persona que fingiste ser. Además, el hecho de que el formato se parezca a una charla puede confundir a algunos postulantes y llevarlos a divagar en confesiones sobre su vida personal que resultan contraproducentes. Recuerda: mantén el foco en tu vida laboral tanto como sea posible.

También podrías ser evaluado en base a tests tipo Luscher o Rorschach. No trates de memorizarlos como si hubiesen respuestas “correctas”. La verdad es que el único facultado para interpretarlos en relación a lo que cada postulante informa es el psicólogo.

 

LA ENTREVISTA DE TRABAJO

El Centro de Desarrollo Profesional de la Dirección de Asuntos Estudiantiles UC ofrece un completo informe sobre cómo prepararse y enfrentar una entrevista de trabajo. De dicha fuente hemos sintetizado los principales puntos:

1) Preparación

Antes de postular a un cargo es fundamental revisar y conocer bien nuestra propia experiencia profesional, académica y habilidades. Será difícil persuadir a un empleador para que nos contrate si nosotros mismos no estamos convencidos. A continuación, debes informarte bien sobre el puesto, el perfil buscado, las competencias requeridas y el rubro o valores de la empresa o institución a que postulas. No hay nada peor que un candidato “genérico” -dispuesto a tomar cualquier cosa, sin entender de qué trata o si es capaz- interesado únicamente en el salario.

Cuida tu presentación personal. Sé fiel a tu estilo, pero evalúa las pautas de vestuario del cargo o empresa (si es formal o casual).

2) Actitud

Espera que tu empleador indique el momento y forma del saludo inicial (estrechar la mano, beso en la mejilla); así podrás evaluar la cultura corporativa (formal o informal). Siempre muéstrate dispuesto a escuchar. Habla con tranquilidad y convicción. Evita usar palabras rebuscadas o tecnicismos aburridos. Nunca “tutees” a tu interlocutor, a no ser qué él lo permita explícitamente. Siéntate bien y mantén siempre la mirada puesta en quien te entreviste. Procura que no se note ansiedad o desesperación por adjudicarse el empleo. Al final, espera que sea tu empleador quien decida el momento en que ha concluido la entrevista.

3) Preguntas típicas de entrevista laboral

Tu entrevistador desea saber si eres competente, si te ajustas al perfil buscado, tu capacidad para funcionar en equipo o adaptarte a los valores corporativos, y qué te distingue del resto. Para ello hará una serie de preguntas que los especialistas sugieren responder en forma honesta, clara, breve aunque no demasiado escueta, y centrada en tus méritos laborales. Es bueno que te prepares y estés familiarizado con preguntas habituales como:

– ¿Con quién vives?
– ¿Cómo te describes a ti mismo?
– ¿Cómo funcionas en situaciones de presión?
– ¿En qué proyectos interesantes has participado?
– ¿Cómo te enfrentas a un problema difícil de resolver?
– ¿Cuáles son tus metas a mediano y largo plazo?
– ¿Cuánto tiempo te proyectas en esta empresa?
– ¿Qué haces en tu tiempo libre?
– “Háblame de ti” (no es recomendable divagar sobre tu vida personal, sino orientarla a aspiraciones y motivaciones profesionales o creativas).
– ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? (la idea es descubrir qué tan positiva es tu autoimagen. Evita mencionar más de una debilidad)

4) Preguntas que puedes hacer a tu empleador

Hacia el final de la entrevista es bueno que consultes a tu empleador sobre aspectos que cobrarán importancia al momento de firmar un contrato:

– ¿Existen mecanismos de evaluación de desempeño?
– ¿Qué desafíos motivan a la empresa en este momento?
– ¿Cuántas personas trabajan en el departamento?
– ¿Quién será mi supervisor directo?
– ¿Qué espera de quien se adjudique el puesto?
– ¿En cuánto tiempo se definirá al postulante seleccionado?

 

PRETENSIONES DE RENTA: CÓMO, CUÁNDO Y CUÁNTO

Varios postulantes -sobre todo quienes no tienen experiencia laboral- se ven en aprietos cuando llega el momento de responder a la pregunta sobre sus pretensiones de renta (que debes esperar que tu interlocutor formule, por lo general, hacia el final de la entrevista). En la práctica es un asunto sencillo si tienes claro en qué terreno pisas.

Antes de asistir a la entrevista conviene que averigües con amigos o conocidos respecto a los sueldos de mercado para el cargo al que postulas. Si se trata de un cargo similar al que ejerces o ejerciste en el pasado, tu sueldo anterior es un parámetro objetivo, al que puedes incrementar entre un 12% a 20%, aproximadamente, como recomienda Andrea Arueste, psicóloga y consultora outplacement. Si en cambio es tu primer trabajo o no tienes la menor idea respecto al salario, intenta contactar a algún académico de tu universidad o instituto que conozca el área, o consultar precios de mercado acordes a tu nivel profesional, como los que entrega mifuturo.cl

La pregunta sobre pretensiones de renta busca conocer básicamente 4 aspectos:

  • Por cuánto dinero estás dispuesto a trabajar (en buen chileno, qué cifra es lo bastante motivante como para hacer que te levantes de la cama e ir a la oficina)
  • Cuánto esperas ganar (concordancia entre tus aspiraciones profesionales y el presupuesto de la empresa)
  • Cuánto crees que valen tus servicios o habilidades profesionales (conciencia de ti mismo y los precios de mercado)
  • Por cuánto dinero trabajarías tranquilo, sin apremios económicos que te obliguen a pitutear o buscar mejores oportunidades.

Especialistas aconsejan evitar hablar de rangos de precio (“entre 300 y 350 mil”) ni proponer un salario “conversable” o exigir un sueldo muy bajo, pues todo ello revela indecisión o desesperación. También sugieren considerar gastos básicos (movilización, etc) dentro de la cifra que vas a plantear. Y cuando sea el momento, decirlo con franqueza y claridad.

 

ANEXO: ENTREVISTAS CON “TAREA”

En ciertas entrevistas laborales se ha implantado una práctica que consideramos sospechosa y éticamente discutible: la de asignar tareas al postulante para evaluar su desempeño en términos de rapidez y/o creatividad. Básicamente consisten en resolver una pieza gráfica contra el tiempo o entregar una propuesta dentro del plazo indicado por el empleador (1-2 días). Aunque la prueba tenga cierto sentido, no deja de ser un trabajo no pagado, cuyo destino o verdadero propósito se desconoce. Es más, todo el proceso de selección podría ser un montaje para acopiar ideas o resolver tareas engorrosas (p. ej.: calcar un logotipo usando vectores) sin tener que pagar por ellas. Creemos que las pruebas de admisión están de más, ya que la idoneidad, velocidad o creatividad de un postulante son suficientemente visibles en su portafolio, pueden evaluarse a través de un encargo remunerado o en el lapso que dure un contrato a plazo fijo.

 

Esperamos que la información contenida en este artículo sea de utilidad para la primera o siguiente oportunidad en que debas asistir a una entrevista, y desde ya te deseamos mucha suerte. No olvides estudiar los siguientes links de interés:

Ago
13
Grafiscopio
Qué se siente ser un freelancer
Debate, Editorial, Metodológico
2
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“Hola, ¿Puedes dibujarme un perrito por 5 dólares?… Lo siento, no es lo que yo imaginaba, así que no te pagaré”. Este sencillo y pintoresco video realizado por el proyecto estadounidense dontgetscrewedover.com muestra un experimento social donde gente común es sometida a condiciones habituales del trabajo independiente: tratos de palabra, instrucciones poco claras y cambio en las reglas del juego. Al principio todos aceptan felices la tarea y recompensa, pero luego la sonrisa desaparece cuando se les niega el pago.

“Don’t get screwed over” (en castellano: “no dejes que te jodan”), es una interesante propuesta que busca enfatizar la importancia de contar con acuerdos escriturados -que garanticen recibir el pago acordado- a la hora de negociar como freelancer (y antes de empezar cualquier tarea). Así lo explican en su página; y para lograr dicho objetivo presentan Docracy: un instrumento gratuito, de código abierto (open-source) que busca generar documentos legales en forma colaborativa, es decir, que usuarios -diseñadores, abogados, lectores, etc.- participen, editen y completen diversos tipos de contratos (para freelancers, empleados, startups, compra-venta inmobiliaria, Poder legal, etc). Ignoramos la validez de estos documentos fuera de EEUU, pero les invitamos a revisarlos, y por cierto nos sorprende gratamente el ingenio de un proyecto colaborativo así de útil.

Para más información, visita:

Jul
18
Grafiscopio
Lector pregunta: cobro de proyecto si cliente rechaza croquis
Cliente, Negociación, Pregunta
6
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Por Facebook, el lector argentino Ramiro García Beaumont nos pregunta:

“Tuve el agrado de encontrar su web y ver un post sobre contrato genérico ideal, y tenía una duda acerca de un caso en particular: ¿Qué sucedería si el cliente ve los croquis y decide que no le gusta lo que uno ofrece? El cliente está en su derecho. ¿Cómo debemos actuar como diseñadores? ¿Debo cobrarle el monto final como si se hubiese concretado la venta del trabajo terminado? No me parece justo; es como cobrar algo a alguien sin que antes lo haya visto. Esta duda la tuve siempre y por suerte no tuve que pasar por esta situación”.

Estimado Ramiro:

Sin duda el cliente tiene derecho a rechazar lo que ofrecemos, y hasta cierto punto es injusto cobrarle por un trabajo terminado que aun no ha sido entregado, pero ¿Qué ocurre si cliente te pide varios croquis antes de tomar una decisión desfavorable?; ¿Y si tarda más de 2 semanas en tomarla?; ¿O te pide un croquis bastante más acabado, para “poder previsualizar la obra terminada”, y entonces decide que no eres el indicado? Estos son casos reales, no ficticios.

Para anticipar tales escenarios existen los contratos, que otorgan derechos a ambas partes, pero también les exige cumplir deberes. Si se trata de un encargo sencillo, no es necesario escriturarlo, pero en trabajos de mayor extensión o envergadura, conviene fijar las reglas del juego mediante un documento escrito y firmado como el que ofrecemos. Por cierto, los contratos no son rígidos, sino susceptibles de modificación hasta que ambas partes estén satisfechas con lo que firman.

Volviendo a tu pregunta, un contrato puede o debería incluir entre otras cláusulas las que siguen:

  • Entrega de 1 croquis inicial (diagrama lineal sencillo, NO muestra a color ni muy detallada) gratis. Los siguientes -en caso de ser requeridos- deben ser pagados (y su valor unitario estipulado).
  • Fechas de entrega de etapas (croquis, obra terminada), para que no se dilaten excesivamente producto de indecisión.
  • Una glosa sobre desistimiento en caso de que cliente quiera renunciar a tus servicios. Cualquier posibilidad de que lo haga sin costo debe quedar limitada a etapa inicial del proyecto. Si quiere renunciar a mitad del proceso, debe compensar parcial o totalmente el costo de oportunidad por los recursos (tiempo, trabajo, materiales) que dedicamos a su proyecto, teniendo en cuenta que en ese lapso pudimos haber tomado a otros clientes, incluso con mejor presupuesto. Por tanto, mientras más avanza el proyecto, mayor debe ser la indemnización si tu contraparte abandona.
  • Los únicos motivos plausibles para liberar a cliente del pago por tus servicios (descontando croquis inicial gratuito) son: que hayas entregado una propuesta muy deficiente, completamente ajena a sus instrucciones o fuera del plazo convenido. Esto es muy importante, porque el hecho de que a cliente no le agrade tu propuesta no implica que esté mal hecha, y desde cualquier punto de vista fue trabajo.

Finalmente, aunque no menos importante: recomendamos elaborar un portafolio profesional donde cualquier potencial cliente pueda estudiar en profundidad tu estilo y habilidades. Así, al momento de solicitar tus servicios profesionales sabrá qué esperar y tú estarás menos expuesto a eventuales rechazos.

Confiamos en haber despejado tus dudas. Saludos.

Jul
5
Grafiscopio
Lector pregunta: Horas extra y bencina en contrato
Comercial, Metodológico, Pregunta
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Por Twitter, el lector Daniel Gómez nos pregunta:

“A la hora de firmar un contrato por una agencia, ¿Cómo he de pedir el pago de las horas extra y la bencina que ocupe? punto venta”

Estimado Daniel:

Ciertos empleos requieren que el diseñador contratado vaya a supervisar, montar o prestar asistencia en puntos de venta de la agencia o empresa, ya sea en horario de oficina (jornada ordinaria) o fuera de este (jornada extraordinaria). Respecto a horas extra, la Dirección del Trabajo del Gobierno de Chile indica:

“Si bien es cierto el legislador estableció la obligación de pactar las horas extraordinarias por escrito, en forma previa a su realización, también estableció que, no obstante la falta de pacto escrito, se consideran extraordinarias las horas que se trabajen en exceso de la jornada pactada con conocimiento del empleador. Así las cosas, serán horas extras y deberán pagarse como tales todo exceso por sobre la jornada ordinaria, aun cuando expresamente en el contrato u otro documento se haya dejado constancia que son horas extras sólo si han sido autorizadas por el empleador o el jefe directo del dependiente.”

Además, las horas extraordinarias son transitorias y acotadas: su vigencia total no puede ser superior a 3 meses y por ley se distribuyen en un máximo de 2 horas diarias. Para medirlas, tu empleador está obligado a contar con registros de asistencia que consistirán en: libro de asistencia del personal y reloj control de registro o un sistema automatizado con tarjetas de banda magnética o huella digital. Puedes leer en profundidad sobre este tema en la Guía legal sobre Horas Extraordinarias de la BCN, Chile.

En cuanto al combustible que necesites para desplazarte hasta el punto de venta: en el proceso de selección de personal algunos empleadores avisan de antemano que ofrecen asignación de traslación para tales efectos (no confundir con asignación de movilización, que se refiere a compensación para viaje desde hogar hasta lugar de trabajo del empleado). Y aunque no lo avisen, es un pago adicional que les corresponde, y que es importante dejar claro en contrato. Sin embargo, debes saber que asignación de traslación no es ingreso imponible, ya que no constituye remuneración. Para interiorizarte de las características y alcances de dicha asignación, te sugerimos leer este Boletín Oficial de la Dirección del Trabajo (Pág. 7, Anexo 5.7)

 

Acápite: inciso 2º, artículo 22 del Código del Trabajo

Algunas agencias se acogen a este artículo para justificar el no pago de horas extraordinarias. ¿Corresponde?

Según el inciso segundo, Art. 22 del Código del Trabajo chileno, cualquier empleado que trabaje sin fiscalización superior inmediata puede quedar excluido de limitación de jornada laboral (45 hrs. semanales). Como no tiene jornada laboral que cumplir, tampoco está obligado a registrar hora de llegada y salida diaria en los controles de asistencia de la empresa. Ahora, si en contrato las partes acuerdan horarios, entonces ya no corresponde la franquicia otorgada en el título de este acápite.

Veamos qué dice la jurisprudencia de la Dirección del Trabajo, respecto a “fiscalización superior inmediata”, para comprender si es válido que una agencia apele al resquicio legal que estamos analizando:

Existe fiscalización superior inmediata cuando se dan los siguientes factores:

a) crítica o enjuiciamiento de la labor desarrollada, lo que significa, en primer término, una supervisión o control de los servicios prestados;

b) que esta supervisión o control sea efectuada por persona de mayor rango o jerarquía dentro de la empresa, y

c) que la misma sea ejercida en forma contigua o cercana, requisito éste que debe entenderse en el sentido de proximidad funcional entre quien supervisa o fiscaliza y quien ejecuta la labor. De esta forma, si se dan los elementos antes indicados no podría estimarse que el trabajador presta servicio sin supervisión superior inmediata, caso en el cual deberá estar sujeto al cumplimiento de una jornada semanal (máximo 45 horas) y registrar su asistencia y horas de inicio y término de la jornada diaria en el sistema que lleve la empresa para el resto de los trabajadores.

(Fuente texto en cursiva: Blog Moses Rojas y Cía Ltda.)

Esperamos haber respondido tu pregunta. Saludos.

Jun
21
Grafiscopio
Lector pregunta: propiedad de obra gráfica al retirarse de empresa
Legal, Negociación, Pregunta
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CASOS
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Por Twitter, el lector Cristián Saldias nos pregunta:

“¿Qué tan dueño de mis creaciones gráficas soy, al momento de retirarme de una empresa/ agencia?”

Estimado Cristian:

Para responder a tu pregunta habría que ver las condiciones del contrato que firmaste al asumir como trabajador. En ese documento figuran cláusulas sobre propiedad intelectual de las obras creadas (que a menudo el empleado acuerda ceder total o parcialmente a la empresa) y restricciones que impiden divulgar y compartir archivos, creaciones e información confidencial durante un lapso específico o indefinido de tiempo. Ergo, es importante leer cuidadosamente un contrato antes de firmarlo, ya que toda infracción a lo pactado puede considerarse delito, y todo reclamo posterior a su firma está fuera de lugar.

¿PUEDO SUBIRLA A MI PORTAFOLIO?

Recuerda que los contratos se pueden negociar y modificar. Procura que queden pactadas cláusulas que permitan mostrar material en tu portafolio, por cuanto es un uso justo –fair use, y no pretende explotación comercial directa de dicha obra, sino promover tus servicios profesionales.

También debes evaluar si la obra que realizaste para dicha empresa o agencia es íntegramente tuya, o se trata de una creación colaborativa (donde participaron directores, productores, programadores, otros diseñadores, coloristas, fotógrafos, etc) cuya propiedad comparten todas las personas naturales involucradas en la proporción que ellas determinen (lo que incluye derechos morales: puedes mencionar tu autoría o reclamar que se cite tu nombre como participante en la creación de esa obra, pero los demás también pueden). Y aunque fuese íntegramente tuya, podría argumentarse que para materializar dicha obra tuviste que usar equipamiento, servicios básicos y dependencias de la empresa (de acuerdo, podrías ser “quien tuvo la idea”, pero como sabemos, el Derecho de Autor ampara obras, no ideas), todo lo cual aconseja pedir autorización y/o citar fuentes y autores antes de publicar, utilizar, comercializar o reclamar la propiedad de cualquier material que hayas realizado para ellos.

Si por el contrario no firmaste ningún contrato o trabajaste de forma externa, como freelancer, entonces tu caso corresponde a lo que hemos visto en un artículo anterior.

ANEXO: CASOS ESPECIALES DE TITULARIDAD DE DERECHOS

Recuerda que, como vimos en este artículo, las obras creadas por funcionarios públicos pertenecen a su institución.

Confiamos en haber aclarado tus dudas. Saludos!

Jun
15
Grafiscopio
4 preguntas legales sobre trabajo freelance
Legal, Metodológico, Negociación
10
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Hay ciertas interrogantes que todo productor de obra gráfica se ha hecho alguna vez. Nos referimos específicamente a las que surgen de la negociación entre clientes -o agencias- y quienes trabajamos para ellos en forma independiente y autónoma (freelancers, sin régimen de subordinación y dependencia). Para aclararlas entrevistamos a un experto en la materia, don Arturo Massuh A., abogado y profesional del Estudio Massuh Abogados, quien tuvo la gentileza de recibirnos en su oficina y explicar estos temas en forma clara y muy didáctica. Como veremos, en la ley chilena existe jurisprudencia para quienes prestan servicios a honorarios. Sin más, los invitamos a leer este valioso artículo.

 

1) En el medio gráfico o artístico chileno son comunes las negociaciones informales y tratos de palabra, que a menudo generan problemas como dilatación excesiva de pagos a proveedores de servicios gráficos (diseñadores, ilustradores, fotógrafos, etc). ¿Existe vía legal o judicial para forzar a que un cliente pague lo que debe, cuando ya ha transcurrido más tiempo del pactado?

AM: Siempre se puede forzar un pago mediante demanda judicial, pero es un procedimiento engorroso que suele extenderse por largo tiempo (un año o más). Incluso podría generar más gastos para el afectado que los honorarios que pretende recuperar.

En acuerdos civiles (aquellos por trabajos temporales donde no existe vínculo de subordinación y dependencia, y que por ende no constituyen contrato de trabajo) opera el principio de autonomía de la voluntad, es decir que las partes acuerdan las condiciones de una tarea a su albedrío. Yo recomiendo estipular un plazo de pago; fijar una fecha en que este se haga exigible (por ej.: “no más de 60 días”). En tal sentido, es bueno escriturar contratos de prestación de servicios a honorarios ya que reducen la posibilidad de inconvenientes, y aun cuando no son garantía absoluta de que cliente cumpla lo pactado, facilitan pruebas en favor del diseñador o artista cuando no queda otra opción que emprender un Juicio por cobro de honorarios. Los acuerdos verbales, en cambio, son muy difíciles de probar pues cada parte podría contar su versión y alterar los hechos.

 

2) Es habitual que agencias soliciten los servicios de freelancers para un determinado encargo temporal (p. ej., campaña publicitaria), ejerciendo ellas como intermediario entre dichos trabajadores independientes y el cliente (empresa, institución, etc). ¿Corresponde que agencia se excuse de pagarnos “porque cliente todavía no suelta el pago”? ¿Quién es legalmente nuestro cliente: el que encarga el trabajo o el que lo paga? 

AM: Es lícito que una agencia ejerza como intermediario, pero entonces debería ser ella quien pague. No obstante, si al comienzo de una negociación la agencia advierte al diseñador que “el pago será efectivo cuando cliente pague” y el diseñador acepta, cualquier reclamo posterior está fuera de lugar. Como dije antes, en acuerdos civiles y/o contratos consensuales (verbales, sin escriturar) son las partes involucradas quienes definen las reglas del juego. Eventualmente un diseñador puede demandar a la agencia y a cliente, pero para eso es importante distinguir quién de ellos le ha dado instrucciones o encargado tareas. Si el cliente solicita directamente un determinado encargo al diseñador, entonces la agencia ya no es la única responsable.

 

3) En caso de demanda por cobro de honorarios, ¿Sirve el contenido de un mail como prueba o evidencia de lo pactado en una negociación?

AM: Sí. Aunque no tiene el mismo peso que las cláusulas de un contrato firmado, permite llegar a establecer presunción de las condiciones acordadas, y tratándose de negociaciones informales cualquier documento o mail podría servir como prueba. Un correo electrónico indica fecha, hora y otros datos fidedignos que de ser alterados constituyen figura penal.

 

4) Si gana una demanda contra cliente, ¿El profesional gráfico recupera solamente los honorarios que exigía?

AM: Los honorarios y eventualmente las costas del juicio.

 

Esperamos que esta lectura sea de utilidad para productores gráficos y sus clientes, pues como hemos visto, una negociación formal, transparente e informada es el mejor camino para evitarles a todos un amargo contratiempo.

Jun
6
Grafiscopio
F*ck you. Pay me.
Cliente, Comercial, Legal, Negociación
16
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¿Cuántos de los presentes han tenido problemas con clientes que no pagan? Levanten la mano si alguna de estas frases les resulta familiar:

– “Finalmente no usamos tu trabajo”; “En realidad no es lo que queríamos”; “Tenemos alguien de la empresa que va a hacerlo”.

Jódete. Págame.

– “Cancelamos el proyecto”

Jódete. Págame.

– “Al final no nos ganamos el fondo para financiar el proyecto”

Jódete. Págame.

– “Ya te hemos pagado bastante”

Jódete. Págame.

Así comienza esta irreverente pero muy instructiva charla -de la serie Creative Mornings– sobre la parte legal del trabajo creativo, conducida por Mike Monteiro, Director de Diseño y co-propietario de Mule Design Studio, quien hace 10 años fundó su propia agencia junto a Erika Hall, Directora de Estrategia. A ambos los inspiró la idea de escoger a sus clientes y responsabilizarse por lo que aportaban al mundo. Ninguno tenía mucha experiencia en ese momento, por lo que perdieron mucho dinero al no negociar mediante contratos. Y como explica el propio Mike: Si trabajas en diseño, los temas legales son tan propios de tu labor como la parte creativa, porque esto es un negocio en el que debes estar alerta, pagar a empleados y sobre todo, tener clientes. Con ellos siempre partes por buenas intenciones hasta que de un modo u otro las cosas cambian para mal y entonces aprendes la importancia de que tu relación con cliente se apoye en algo concreto, como un contrato”.

A continuación, presenta a la audiencia una pantalla donde vemos la siguiente pregunta publicada por algún usuario en Quora (red social para profesionales): “¿Qué consejo darías sobre cómo lidiar con un cliente que se niega a pagar por un encargo de diseño, echando mano a razones obviamente falsas o irracionales?”

La primera respuesta publicada es de un lector ingenuo que sugiere enviar a cliente una solicitud conmovedora. Monteiro dispara: “Seguro que a este tipo no le dieron el trabajo. Jamás debes apelar a la culpa ni arrastrarte. Pierdes toda credibilidad si negocias desde la emoción. Los diseñadores tenemos que dejar de ser culos y tomar conciencia del impacto que tiene nuestro trabajo en un proyecto o negocio”.

Aquí es donde entra en escena la piedra angular de su charla: el contrato. Para hablar de aquel, Mike ha invitado a su propio abogado, Gabriel ‘Gabe’ Levine. “En toda negociación debes asegurarte de que haya un mecanismo de defensa ante cambios arbitrarios. Para evitar estos y retrasos en los pagos es que existe un contrato”.

Según Monteiro y Levine, un contrato debe indicar condiciones y expectativas claras. Todo tiene que estar estipulado y acordado explícitamente por ambas partes: cliente y diseñador (o artista visual). A menudo la gente no entiende qué está acordando mientras negocia verbalmente. Para ello sirve un documento escrito.

En esta parte de su intervención, Monteiro presenta cuatro “grandes éxitos de situaciones conflictivas”:

1) La empresa despide a toda un área
Mientras se encontraban en pleno desarrollo de un proyecto conjunto, el cliente despidió a todo el departamento que negociaba con la agencia de Mike. “Cuando todo parecía perdido, había un contrato que estipulaba que en ese caso debían pagarnos. De no existir, no habríamos recibido un peso, o sería bastante menos dinero, o llegaría en mucho tiempo”.

El abogado interviene: “a veces me consultan diseñadores porque no les han pagado. Les pregunto si tienen un contrato y lo peor es cuando responden que no. Se evitarían todos los gastos e incomodidades de una demanda si hubiesen firmado un contrato al comienzo”.

2) El cliente se vuelve un pillo
A medida que avanza el proyecto, las condiciones pactadas al comienzo cambian y se transforma en una cosa totalmente distinta. Pero el documento es claro: si quieres cambiar las condiciones, debes firmar un nuevo contrato.

3) “Confía en nosotros”
Monteiro afirma: “Si oyes una frase como esa, huye. Esto es un negocio, no un asunto de confianzas. Tú no debes tener fe en que cliente pague, sino asegurarte de que lo haga”. Continúa: “En cierta ocasión un cliente vio el contrato y nos pidió omitir el anexo sobre condiciones de pago, diciendo ‘Puedes confiar en nosotros’. El proyecto empezaba en 2 días y decidimos abandonarlo, porque es imposible comenzar una relación laboral sin fijar esto.”

4) El cliente trae a otro diseñador
Para Mike, esto es de plano ofensivo. “Se nos asignó la tarea y ahora resulta que debemos competir con un tercero. No lo aceptes. Tú puedes despedir a un cliente, tanto como ellos pueden despedirte.”

Respecto a la conveniencia de contar con los servicios de un abogado, aconseja: “De vez en cuando me preguntan si sirve tener un abogado, si no será muy pronto. A mí este tipo (Levine) me ha traído dinero, y sobre el momento para contar con un abogado: hazlo cuando quieras dejar de ser amateur y convertirte en profesional, para que al menos revise los contratos que vas a firmar.”

 

Top 6: cosas que debes saber sobre contratos

Monteiro expone en seis puntos las claves sobre negociación mediante este tipo de documento. A saber:

1) Los contratos protegen a ambas partes. Por lo cual favorecen una negociación justa y transparente, donde todos obtienen el máximo beneficio.

2) No empieces el trabajo sin firmar contrato. “Comenzar labores y luego ocuparse de esto es como ponerse condón después de ver el resultado del test de embarazo casero”, dice.

3) No aceptes ciegamente las condiciones de un contrato aportado por cliente. “Hemos visto contratos que no saben ni de qué hablan. Nos piden copia de archivos en diskette. Los escribió gente que ya ni siquiera trabaja ahí. No firmes nada que no sepas si está fuera de tus capacidades.”

4) Prepárate para un tira-afloja, pero no cedas en asuntos importantes. Monteiro afirma que nunca aceptaría un trabajo donde no estén presentes las sigtes. cláusulas:

  • IP (intellectual property) transfers on full payment (Cesión de derechos una vez que se reciba el pago completo). “Tu trabajo no puede ser usado hasta que no te lo paguen completamente”.
  • Termination (Kill fee): monto que cliente debe pagar si decide poner término abrupto al encargo o a la relación con el diseñador.
  • Liability (responsabilidad): “Asegúrate de no ser responsable por cosas que el contrato te endosa. Por ejemplo, si te encargaron un website y por descuido firmas un documento donde aceptas toda responsabilidad, resulta que si usaste imágenes de internet o que están protegidas, podrías verte incluso obligado a indemnizar a tu cliente por infracción de copyright.

5) Que los abogados hablen con abogados. “No discutas temas legales con el abogado de tu cliente. Quizas termines aceptando condiciones porque no las entiendes o estás nervioso. Cuando me pasan a su abogado, les digo que hablen con el mío.”

6) Sé específico y seguro para hablar del presupuesto. “Si debes convencer a alguien para que te pague lo que sabes vale tu trabajo y tu respuesta a una cotización es “mmm… esteee…”, acabas de perder 10 palos. Si sabes cuánto cuesta algo, dilo con seguridad. Si no sabes, di que lo ignoras, pero vas a averiguarlo. Muéstrate seguro aunque no sepas.”

Al respecto, Mike cuenta la anécdota de un auditor que le escribió por Twitter tras escuchar un podcast al que Monteiro fue invitado. El tweet decía: “Envié una cotización por una cifra ridículamente más alta de lo que habría tirado antes de oírte. La aceptaron y estoy feliz”. Mike cree que en realidad no era una cifra estratosférica, sino lo que en realidad vale ese trabajo. “El tipo simplemente venía cobrando mucho menos que el precio de mercado durante años”, sentencia.

 

Consejos finales

Para el profesional norteamericano, la estrategia ganadora descansa sobre 3 pilares: 1) Contratos antes de empezar cualquier labor, 2) Aliados internos, es decir, generar vínculos con otras personas de la empresa que encargó el trabajo, de modo que te ayuden si algo sale mal, y 3) Asesores como un abogado que te instruya o represente en materias legales.

Finalmente, Monteiro aporta un puñado de valiosos consejos para tener en cuenta en nuestro ejercicio profesional como agencia o independientes:

“Si aprendes y te sientes seguro en el tema legal, estarás más tranquilo para ocuparte en lo que amas: diseñar, crear. Recuerda siempre que en cuanto a generar ganancias para sus clientes, los diseñadores tienen más poder del que creen.”

– “Si no estás conforme con lo que un cliente te pide que hagas, abandona ese proyecto.”

– “Evita tratar temas delicados por mail. Siempre que sea posible, hazlo en persona, o en el peor de los casos, por teléfono.”

– “Cuando despidas a un cliente, hazlo en forma clara y rápida. Que sepan que la negociacion terminó. Pero sé respetuoso. El tipo no es un cretino; simplemente fue una relación que no resultó. Incluso cuando las cosas salen mal, intentamos mantener la relación. En 10 años sólo hemos despedido a 2 clientes.”

 

Links de interés:

May
31
Grafiscopio
Contrato tipo de prestación de servicios gráficos a honorarios
Legal, Metodológico, Negociación, Propiedad Intelectual
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En este artículo ponemos a disposición de nuestros lectores un modelo de contrato (o “contrato tipo”) de prestación de servicios gráficos y visuales. Antes de descargarlo, recomendamos leer lo que sigue:

Este documento permite formalizar, mediante escritura, la prestación de servicios a honorarios antes de iniciar cualquier tarea, y en él se estipulan detalladamente las condiciones de trabajo, además de aspectos legales como Propiedad Intelectual sobre la obra negociada. Por todo ello, es instrumento fundamental para garantizar una relación laboral seria, responsable y libre de reclamaciones una vez firmado. Ya hemos visto a qué se exponen cliente y/o agencia cuando no hay acuerdos formales con sus colaboradores externos. Por tanto, un contrato beneficia a ambas partes.

En la red no existía un instrumento como este, salvo la honrosa propuesta de Chris Leskovsek, diseñador y director de arte chileno, que tras haber sufrido las consecuencias de acuerdos informales tuvo la gentileza de elaborar un documento (2010) y ofrecerlo para descarga de cualquier lector. Considerando aquella iniciativa pionera, quisimos retomarla, completarla y reforzarla con una nueva propuesta revisada por abogado experto en la materia.

Si bien no es necesario escriturar todo tipo de trabajos gráficos, creemos imprescindible que esta herramienta se convierta en norma para negociar encargos relevantes, pues evitará imprevistos como retraso en los pagos, uso de la obra en aplicaciones no pactadas o cambio arbitrario de las condiciones de trabajo, que tan frecuentemente ocurren en negociaciones informales y afectan a proveedores de servicios gráficos. Huelga decir que ante un litigio, este documento será tu principal defensa, pues deja constancia escrita y firmada de lo acordado por ambas partes -proveedor y cliente- antes de empezar labores.

Los contratos no son documentos rígidos, sino susceptibles de adaptación. Al momento de negociar, clientes y proveedores pueden llegar a acuerdo para agregar, modificar o suprimir cláusulas hasta que ambas partes estén satisfechas con lo que firman. Lo importante es que quienes prestamos servicios gráficos o visuales sepamos cuáles puntos podemos transar y cuáles no.

Por su naturaleza, este contrato rige exclusivamente para aquellos casos donde la tarea otorgue al ejecutante cierta autonomía -independientes, freelancers-, y no exista subordinación o dependencia de un empleador (es decir, que no constituyan contrato individual de trabajo).

Conviene señalar que dada la gran diversidad de servicios gráficos o visuales, el modelo ofrecido intenta ser lo más genérico posible; ergo, dejamos a criterio y responsabilidad de cada quien adaptarlo según sus necesidades o tipo de trabajo (Para lo cual ofrecemos una versión “oficial” en formato .PDF y otra editable, en formato .DOC).

El anexo legal que figura en el documento está basado en la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, por tanto rige dentro de nuestro país. Recomendamos a todo lector extranjero que desee usarlo asesorarse con un abogado para hacer las adaptaciones pertinentes.

Las tarifas aparecen expresadas en UF (Unidad de Fomento chilena), con objeto de evitar la depreciación monetaria. Para conocer el valor actualizado de la UF y convertir tus tarifas a dicha unidad, puedes revisar el sitio del Banco Central de Chile.

Por último, comunicamos que nuestra propuesta de contrato (archivo .PDF) ha sido revisada, completada y aprobada por don Andrés Grunewaldt C., abogado y miembro del destacado Estudio Silva & Cía., especializados en Propiedad Intelectual y representantes en Chile de destacadas marcas como Facebook, Google y HBO, entre otras.

Nota: En cuanto al Anexo 2 (“Protección de la obra. Derechos de autor”), el abogado indica que fijar un plazo (cláusula segunda) es bastante relevante, ya que por ejemplo, en caso de estar frente a una campaña publicitaria, toda repetición que exceda el plazo fijado debiera generar ingresos adicionales al creador, según se señala en la cláusula cuarta. Por su parte, la cláusula tercera establece que no se pueden hacer modificaciones o adaptaciones a la obra sin autorización del titular de los derechos de autor.

ACTUALIZACIÓN (18-enero-2013): se agrega Anexo 4, con cláusulas sobre cancelación o interrupción de proyecto y correspondiente pago de kill fee, para beneficio de cliente y prestador de servicios gráficos o visuales.

LINKS DE DESCARGA CONTRATO TIPO PARA TRABAJOS GRÁFICOS Y VISUALES:

May
14
Grafiscopio
Aprender a delegar
Comercial, Editorial, Metodológico
1
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A veces los profesionales independientes nos tomamos demasiado al pie de la letra ese adjetivo. Queremos estar en todas: desde la reunión con cliente hasta la menor tarea. Bien por sobreestimación de nuestras capacidades, dificultad para integrar equipos, necesidad o simple codicia, muchos optamos por trabajar solos, perpetuando una práctica que ahora mismo puede ser cómoda, pero a largo plazo trae consecuencias.

En una línea de la película “Casino”, el administrador Sam Rothstein (interpretado por Robert DeNiro) sentencia: “si quieres que las cosas se hagan bien, debes hacerlas tú mismo”. Esta parece ser la filosofía de varios productores gráficos -especialmente aquellos dotados de un talento o ego sobre la media-, quienes ven su oficio como arte, completamente ajeno al mercado. Son los que ignoran o desprecian conceptos como eficiencia, procesos productivos, equipo u optimización. Quieren imprimir un sello personal a la “obra”, y a veces lo consiguen, pero al costo de volverse lentos y, exceptuando a algunos virtuosos (con clientes cautivos), quedando muchas veces relegados a un papel de artesano, sin mayores perspectivas.

El problema de trabajar solo

Existen limitaciones físicas que impiden desarrollarse a un profesional aislado: necesita comer, dormir y tener tiempo libre. Por lo tanto, nunca podrá tomar demasiados trabajos sin que estos tengan impacto en su calidad de vida. Tal vez junte una fortuna al comienzo, pero pronto mostrará síntomas de estrés por abarcar más de lo que puede apretar, y a la larga deberá compartir sus ingresos con un médico. Es más, el independiente cabal debe atender toda la cadena productiva: asistir a reuniones de negocios, ejecutar la tarea, comprar insumos, retirar y cobrar cheques, pagar cuentas, vigilar labores de hogar u oficina, etc., lo cual puede ser manejable para un equipo, pero resulta agotador para un individuo.

Cómo delegar

Se sabe que grandes maestros como Da Vinci o Miguel Ángel, y destacados ilustradores como nuestro compatriota Lukas, tenían discípulos o asesores que les ayudaban a satisfacer la creciente demanda de sus protectores o clientes. Por las razones expuestas al comienzo de este artículo, sin embargo, muchos somos renuentes a delegar tareas, pues vemos como pérdida lo que deberíamos ver como ganancia.

La lógica es simple, y me la enseñó la gerenta de marketing de una empresa donde trabajé como proveedor externo: si pagas a un colaborador perderás un poco de dinero, pero ganarás calidad de vida (tiempo libre) y espacio para tomar a otro cliente, con lo que recuperarás ese dinero. Esta forma de pensar es el fundamento del trabajo en equipo y/o empresarial: entregas algo para ganar algo a cambio, y multiplicarlo. Por lo mismo, es importante tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Dedica tiempo a formar asesores de confianza, instruyéndolos en tu método de trabajo, pero sin coartar ni menospreciar lo que ellos puedan aportar por propia iniciativa.
  • No tengas miedo de compartir conocimientos o destrezas técnicas. Si crees que “el mago nunca debe revelar sus trucos”, seguirás trabajando solo y sobrecargado. Libérate del celo profesional: es el primer paso para armar un equipo y así engrosar tu cartera de clientes y cuenta bancaria.
  • Aprende a confiar. No tienes que estar vigilando o corrigiendo cada cosa que hace tu colaborador, pues tal vicio aumenta tu carga laboral y demuestra incapacidad para administrar equipos. Este último factor es lo que diferencia a un director de un simple ejecutante.
  • Aprende a trabajar en equipo, y a distinguirlo del trabajo en grupo. En el primero, además de la suma de fuerzas o voluntades, hay tareas diferenciadas que se integran en un todo, y de cada una de las cuales se encarga un especialista. Puedes conseguir grandes resultados a nivel profesional y financiero si sabes coordinar y motivar a un equipo. Bien lo resume la frase: “solos llegamos rápido; juntos llegamos lejos”.
  • En cuanto al plano legal, recuerda que mientras exista cierta autonomía (es decir, no haya subordinación y/o dependencia) de tu colaborador respecto a ti, esta relación laboral no constituye contrato individual de trabajo y más bien se rige por el Código Civil chileno, como vimos en un artículo previo. Además, el derecho de autor rige únicamente en labores creativas, no técnicas, por lo que tú conservas la propiedad intelectual de tu obra aunque delegues ciertas tareas técnicas (como entintado, pintado, recorte, etc) a un colaborador.
Mar
29
Grafiscopio
¿Contrato a honorarios o contrato de trabajo?
Legal, Metodológico
20
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Hoy en día se ha vuelto común entre empresas crear relaciones individuales de trabajo ausentes de toda formalidad, ya sea celebrando contratos a honorarios o bien lisa y llanamente omitiendo la escrituración del contrato de trabajo exigido por la ley laboral.

El contrato de trabajo está definido en el artículo 7° del Código del Trabajo, de la siguiente manera: “Contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada”.

A su vez el Artículo 8° del Código del Trabajo señala: “Toda prestación de servicios en los términos señalados en el artículo anterior, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo.”

El contrato individual de trabajo además es consensual, lo que significa que se perfecciona con el acuerdo de las partes, sin embargo, el artículo 9° del Código del Trabajo ordena escriturar el contrato, y el plazo para hacerlo es de 15 días por regla general o de 5 días tratándose de contratos por obra, trabajo o servicio determinado, o de duración inferior a 30 días. Esto significa que de no haber contrato de trabajo escrito, en ningún caso es dable considerar la inexistencia de una relación laboral.

El contrato a honorarios es una convención en virtud de la cual una parte se encuentra obligada a prestar servicios específicos, por un tiempo determinado, a favor de otro, el que a su vez se obliga a pagar una cierta cantidad de dinero por dichos servicios. Este contrato no puede tener una duración superior a la necesaria para desarrollar la labor específica para la cual se celebró. Se rige por las reglas relativas al arrendamiento de servicios inmateriales, artículo 2006 y siguientes del Código Civil Chileno.

El Abogado del Departamento Jurídico de la Dirección del Trabajo, José Luis Ugarte, comentó que “el contrato o convenio a honorarios es una expresión genérica que se utiliza para designar cualquier contrato civil que, por no haber subordinación, no corresponde a un contrato de trabajo, pero donde hay prestación de servicios. Este tipo de contratos está pensado para personas que prestan servicios con cierta autonomía. En un principio eran los profesionales liberales, pero se ha extendido a cualquier persona que sea un trabajador independiente. Y –continúa– como están en calidad legal de contratos civiles no es necesario que se escrituren, es más, en el derecho civil las partes son autónomas de fijar los acuerdos que quieran en los términos y formas que estimen convenientes (*). En cambio en el derecho laboral es todo lo contrario.”

El hecho de que el contrato a honorarios se rija por las normas civiles y no laborales, trae una serie de consecuencia prácticas, como por ejemplo: que no es procedente descontar las cotizaciones previsionales y de seguridad social a una persona contratada a honorarios. Tampoco está afecto a las normas relativas al ingreso mínimo mensual, descansos, protección a la maternidad, negociación colectiva, etc.

Es necesario señalar que es fácil confundir las dos instituciones ya expuestas; es decir, el límite práctico entre un contrato de trabajo y uno a honorarios llegar a ser difuso. Tanto es así, que existe una serie de dictámenes de la Dirección del Trabajo y sentencias de los tribunales superiores de justicia en que se establece que a pesar de la existencia de un contrato a honorarios, formalmente escriturado, se ha estimado que existe relación laboral, y por lo tanto el empleador se ha visto expuesto a sanciones a este respecto.

Ejemplo de esto son los siguientes:

1. Corte Suprema, 26.04.1995, Rol 4095-95: “Establecida la relación de dependencia o subordinación de la persona que presta los servicios, a través de la apreciación de la prueba rendida según reglas de la sana crítica, debe concluirse que entre las partes existió un contrato de trabajo y no otro diverso, no obstante la declaración en sentido contrario formulada por éstas en el propio contrato, en orden a calificarlo como de prestación de servicios. Ello por que en derecho las cosas son según su real naturaleza y no según lo que las partes prediquen de ellas, y entendido que los derechos derivados de un contrato de trabajo, son irrenunciables”.

2. Dirección del Trabajo, 10.07.03, Dictámen 2701/65: “Asimismo, de dichas disposiciones se infiere que la sola concurrencia de las condiciones o requisitos enunciados precedentemente, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, aún cuando las partes le hayan dado otra denominación a la respectiva relación jurídica”.

La razón de fondo para que estas instituciones del Estado desconozcan la voluntad expresa de las partes, la esboza la Corte Suprema al señalar: “que en derecho las cosas son según su real naturaleza y no según lo que las partes prediquen de ella..”, de esta forma si un contrato a honorarios reviste en la práctica la forma de un contrato individual de trabajo, no cabe duda que será el segundo. Pero el tema es cómo reconocerlos.

La Dirección del Trabajo ha estimado que los requisitos para constituir un contrato de trabajo son:
a) Una prestación de servicios personales;
b) Una remuneración por dicha prestación; y
c) Ejecución de esta prestación bajo subordinación y dependencia de la persona que se beneficia con la prestación de los servicios.

Estos elementos se desprenden de la definición de contrato individual de contrato de trabajo del Artículo 7° antes transcrita. Para determinar en la práctica estos requisitos, la Dirección del Trabajo estima que es necesario que se presenten ciertos hechos, tales como:

a) La obligación del trabajador de dedicar al desempeño de la faena convenida un espacio de tiempo significativo, como es la jornada de trabajo, pues en virtud del contrato de trabajo la disponibilidad de dicho tiempo pertenece a la empresa o establecimiento.

b) La prestación de servicios personales en cumplimiento de la labor o faena contratada se expresa en un horario diario y semanal, que es obligatorio y continuado en el tiempo.

c) Durante el desarrollo de la jornada el trabajador tiene la obligación de asumir, dentro del marco de las actividades convenidas, la carga de trabajo diaria que se presente, sin que le sea lícito rechazar determinadas tareas o labores.

d) El trabajo se realiza según las pautas de dirección y organización que imparte el empleador, estando sujeto el trabajador a dependencia técnica y administrativa. Esta supervigilancia del empleador se traduce en instrucciones y controles acerca de la forma y oportunidad de la ejecución de las labores por parte del trabajador.

e) Por último, las labores, permanencia y vida en el establecimiento durante la jornada de trabajo, deben sujetarse a las normas de ordenamiento interno que, respetando la ley, fije el empleador”.

Dentro de las sanciones impuestas por la Inspección del Trabajo en esta materia podemos citar la obligación de celebrar un contrato de trabajo en forma retroactiva, es decir, desde de la fecha en que el trabajador comenzó a prestar servicios, con los correspondientes descuentos legales y previsionales. Así lo señala el dictámen N°1583/129 el 10 de Abril de 2000.

En resumen, la continuidad de los servicios prestados, la obligación de asistencia del trabajador, el cumplimiento de un horario de trabajo, la supervigilancia del empleador en el desempeño de las funciones, la subordinación a instrucciones y controles de diversas índoles, son las circunstancias que nos permiten determinar la existencia de una relación laboral, independientemente del título del contrato escrito y firmado por las partes, ya que este vínculo de subordinación está sujeto en su existencia a la particular naturaleza de la prestación del trabajador y no al nombre que le den las partes.

Fuente Artículo: Sitio web Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET) A.G.

(*) Todo lo cual no contradice lo señalado en este respecto.