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Mar
8
Grafiscopio
“Plagio Inc.”: Sobre infracciones a copyright en agencias
Debate, Propiedad Intelectual, Publicidad
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El bullado caso de plagio (feb. 2016) en que se vio envuelta la prestigiosa agencia Porta luego de presentar un comercial de TV para CMR Falabella casi idéntico al de Cadillac, vuelve a poner en el tapete la mecánica de trabajo al interior de empresas creativas (agencias publicitarias, productoras audiovisuales, estudios de Diseño) y las repercusiones que puede tener sobre su imagen y la de sus clientes.

Por insólito que parezca, no es primera vez que Porta se ve involucrada en algo así y frente el mismo cliente (Falabella): en 2007 protagonizó el caso “Panda Punk”, verdadero hito en la historia de las licencias Creative Commons en Chile. Aquí surgen dos preguntas: ¿Es que no aprendieron la lección? Y aun más importante, ¿Por qué ocurre esto y cómo remediarlo?

1) LA CULTURA SWEATSHOP

En psiquiatría se dice que la administración de fármacos que no venga acompañada de terapia sólo alivia el síntoma, pero no el problema que lo origina. Análogamente, una multa no impedirá que sigan ocurriendo plagios. En el caso de las agencias hay que buscar las causas en su dinámica de trabajo, fuente de toda práctica viciada, fuga de talentos y/o faltas a la Ética. En este artículo vimos en qué consiste la cultura “sweatshop” y sus dramáticas consecuencias.

Dicha mecánica laboral puede poner presión sobre los ejecutantes, que muchas veces se ven forzados a seguir al pie de la letra instrucciones de directores empeñados en satisfacer las exigencias del cliente a toda costa («quieren ESTO. Hazlo igual»). Deb McAlister comenta la encrucijada en este artículo, que por cierto nos lleva al siguiente punto.

2) RESPONSABILIDAD DEL EQUIPO

Sería injusto e inexacto atribuir responsabilidad ética solamente a los directores creativos o a “la agencia”, como si fuera una entidad impersonal, un edificio operado por máquinas. La culpa en empresas creativas se extiende desde directores hasta ejecutantes, por el hecho palmario de que una campaña o pieza publicitaria no son producidas por un solo hombre. Un diseñador que siguió adelante con el encargo a sabiendas de que era plagio, o guardó silencio para no perder el empleo, o ignoraba que pudiera tratarse de una copia (por escasa cultura general sobre la competencia y/o referentes de su rubro), es igualmente responsable -aunque de nuevo, víctima de la cultura sweatshop-. A esto se refiere Mike Monteiro en su polémica conferencia How designers destroyed the world (2014).

3) DESCONOCIMIENTO SOBRE PROPIEDAD INTELECTUAL

Aparte de la presión y el miedo, un caso de plagio en agencias responde en primer término a desconocimiento (o a veces desprecio) de la Propiedad Intelectual, defecto sistémico que se hizo patente hoy, pero ya existía cuando tuvo lugar el seminario ad-hoc, a cargo del abogado Rodrigo Lavados (2009), y confesado por el entonces presidente de la ANDA (lo que es serio, teniendo en cuenta el Art. 8 de nuestro Código Civil: Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia.” En Chile la Ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual fue promulgada en 1970). Pero téngase presente que este fenómeno afecta no solo a países emergentes. Ocurre también en las “grandes ligas”: baste recordar el caso Ogilvy para Volkswagen, el de varias agencias “tributarias” de Heineken o el de Dentsu Malasia para WWF, que de todos modos no atenúa una falta simplemente porque otros la cometan.

Yo mismo fui víctima de infracción a derechos por parte de una agencia publicitaria, hace unos años. Según el abogado que me representó, los argumentos esgrimidos por la agencia para justificar su proceder no tenían sustento (empezando porque no hubo contrato escrito que hiciera referencia al tema derechos en la forma que dictamina el Art. 20 de la ley precitada), por lo que no tuvieron otra opción que indemnizarme. El punto es que todo esto pudo evitarse de haber existido conocimiento o respeto por la Propiedad Intelectual.

CONCLUSIONES

Hecho el diagnóstico, pasemos al tratamiento. De partida no pretendemos instalar ni fomentar una campaña de desprestigio contra agencias. Son parte de la Industria Creativa y no puede decirse seriamente que un puñado de plagios sean la norma o representen al conjunto. Es más, no todas las que obran mal lo hacen de forma premeditada, como advierte Mike Wolfsohn en su artículo para AdAge. Sin embargo, alertar sobre malas prácticas cumple una función de saneamiento y prevención que no puede ser soslayada.

El remedio, a nuestro criterio, pasa por al menos cuatro medidas:

a) Fortalecimiento y presencia efectiva del tribunal de Ética de la CONAR, para que opere con el mismo rigor que ACID en el Reino Unido, ojalá mediante educación, fiscalización y/o auditoría previas a cualquier infracción.

b) Capacitación en materia de Propiedad Intelectual. A este respecto, Grafiscopio ofrece desde ya sus servicios para dictar taller sobre el tema, exclusivo para agencias, productoras, estudios y/o empresas afines.

c) Formación académica profesional con enfoque holístico y énfasis en materias humanistas, no solamente técnicas o comerciales. Tarea que compete a las Escuelas de Publicidad.

d) Difusión pública y sistemática de este tipo de incidentes, (Ej., Copy Anticopy) para disuadir cualquier reincidencia. Gracias a internet hoy “todo se sabe” y como bien afirmó el Presidente de la Corte Suprema (2014 – 2015), Sergio Muñoz: «No hay mejor antídoto contra la corrupción que la publicidad (en el sentido de difusión) y la transparencia

ANEXOS:

Dic
10
Grafiscopio
Collage y derecho de autor
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
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¿Es legal la técnica del collage? ¿Infringe algún derecho de autor? Dos preguntas que muchos creadores se hacen, bien por auténtica preocupación, con cierto escepticismo (como el debate que abren los artistas incluidos en el libro The alchemy of Appropriation. The science of visual theft and the new collage) o en tono desafiante (como el documental-collage o vídeo-remix “Me kago en los derechos de autor”). En este artículo despejaremos toda duda, pero antes definamos exactamente el término.

El collage es una técnica artística que consiste en crear una nueva obra mediante ensamble de varios elementos en un todo unificado. Aunque solemos limitarla a Pintura, Ilustración o Diseño (p. ej., agrupación de recortes de revistas), también es aplicable a otros medios como el audiovisual (videoclips, cine), música o literatura.

Es importante aclarar y advertir la relación entre collage y Propiedad Intelectual, a fin de orientar a artistas que piensan construir -o de hecho han construido- su portafolio en base a esta técnica, para evitarles inconvenientes como el bullado caso de plagio en que se vieron envueltas una joven ilustradora colombiana, la autora del libro y su casa editorial (nov. 2013). No se trata de las opiniones personales que cada artista pueda tener sobre el derecho de autor (“coarta la libertad”) o el collage (“muchos lo han hecho”), sino de remitirnos a lo que dice la Ley.

CopyrightAdviser.com, sitio que ofrece información general sobre copyright, responde a la pregunta de un lector: “Pretendo vender copias (prints) de collages que he creado a partir de varias revistas. ¿Infrinjo algún derecho?” 

Respuesta breve:

– ¿Usar imágenes recortadas de revistas constituye infracción?:
– ¿Soy titular de los derechos de autor del collage que he creado?: También la respuesta es  (pero bajo ciertas condiciones).

Respuesta detallada:

  • Aunque uses fragmentos pequeños de cada imagen de una revista, de todas formas necesitas permiso del titular de derecho de autor (copyright) de esas imágenes.
  • Aunque en general se establece que la infracción tiene que ver con usar una parte sustancial de obra ajena, al recortar un rostro estás usando una parte sustancial, aunque solo sea un fragmento del cuerpo de una modelo.
  • Si no quieres pagar o pedir autorización a los dueños de los derechos, puedes usar imágenes acogidas a licencia Creative Commons (CC), pero prestando atención a las condiciones de la licencia, ya que no todas permiten crear obra derivada y/o darle uso comercial.
  • Otra opción es que tú mismo hagas las fotos cuyos fragmentos usarás para armar el collage, o encargarlas a un fotógrafo, pero asegurándote de que cuentas con su permiso para usarlas.

FunnyStrange.com es un sitio administrado por la artista de collage inglesa Sarah Ovenall, quien ofrece un compendio exhaustivo de información legal sobre este tema. Entre otras definiciones aclara:

  • Que el collage es obra derivada. Es decir, está basada o incorpora elementos de obra pre-existente y/o ajena.
  • Para que una obra derivada quede amparada por el derecho de autor (copyright) debe ser significativamente distinta de la(s) obra(s) original(es) como para constituir una creación nueva. De lo contrario es mera reproducción (copia idéntica).
  • Lo más importante para el artista de collage es que una obra derivada puede incluir material protegido por derecho de autor SOLAMENTE si el autor del collage:

a) Es al mismo tiempo el autor de la(s) obra(s) original(es) de donde se extrajeron los fragmentos que lo forman.

b) Cuenta con la autorización expresa del titular de derechos de autor de la(s) obra(s) original(es). Por ej.: de la editorial que publica las revistas de donde se obtuvieron los recortes que lo forman.

Además, Ovenall enumera una serie de MITOS COMUNES sobre collage y propiedad intelectual, cuya descripción detallada (en inglés) se puede leer bajo cada uno:

  • “El collage es considerado uso legítimo (fair use), por tanto no está sujeto a leyes de copyright.”
  • “Mi collage puede incluir material protegido por copyright, mientras yo no use más del 5%, 10% o una pequeña porción de obra original.”
  • “Puedo usar material protegido por derecho de autor en mi collage, siempre y cuando yo no lo reproduzca / haga pocas copias / lo regale o done para fines benéficos.”
  • “Si algo ha sido publicado sin aviso de copyright / en lugar público / en la internet, no está protegido por copyright, y por tanto se puede usar libremente.”
  • “Mi collage es una parodia, por tanto está protegido.”
  • “Todo este palabrerío legal está bien, pero solo importa para los peces gordos. Nadie va a demandarme.”
  • “Algunos artistas se salen con la suya ignorando el copyright, ¿Puedo hacerlo yo también?”

Por su parte, la Asociación de Artistas Visuales de Islas Baleares (AVIB) expone en su artículo “Sobre los derechos de autor en los collage” el siguiente antecedente:

“Según derecho, entran en juego varios factores. Mi obra de collage se consideraría como obra compuesta (derivada), es decir, creada en base a una obra preexistente, obra objeto de propiedad intelectual. En el proceso normal de gestión de derechos se entiende esta cadena: las modelos ceden su derecho a la propia imagen (de esas fotografías concretas) al fotógrafo, y el fotógrafo cede los derechos de su obra (las fotografías) a la revista que las compra (en mi caso VOGUE y ELLE). Con lo cual, los derechos son de la revista; así debiera ser. Con todo esto, la recomendación de este abogado de “Arte y Derecho” es que me ponga en contacto con ambas editoriales y les pida permiso para utilizar esas imágenes en mi obra, para evitar así ningún tipo de problema.”

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ofrece un interesante artículo titulado “Problemas jurídicos que plantea tomar o utilizar fotografías de marcas, personas y material protegido por derecho de autor”, donde también puede hallarse información aplicable al ámbito de los collages.

 

Anexo: collage y ley de Propiedad Intelectual chilena

Nuestro país se encuentra acogido al Convenio de Berna y otros tratados que de cierta forma homologan las leyes de propiedad intelectual entre países suscritos, por lo que buena parte de la información contenida en este artículo aplica de igual forma dentro y fuera de Chile. En el caso específico del collage, sitios como FayerWayer o Quemar Las Naves advierten que hacer uno sin autorización es ilegal y plantean críticas razonables a un modelo de Derecho de Autor que bajo cierta óptica resulta demasiado restrictivo y obsoleto para la era de internet (o en un mundo donde finalmente todo es mezcla y copia, como propone este documental). Pero un juicio de valor sobre el Derecho de Autor no deja de ser simple opinión y por el momento es riesgoso darle carácter oficial pasando por alto la Ley, que en Chile aborda el tema de las obras derivadas (es decir, aquellas creadas a partir de otras obras originales) en el Art. 18:

“Sólo el titular del derecho de autor o quienes estuvieren expresamente autorizados por él, tendrán el derecho de utilizar la obra en alguna de las siguientes formas:”

inciso c): “Adaptarla a otro género, o utilizarla en cualquier otra forma que entrañe una variación, adaptación o transformación de la obra originaria, incluida la traducción.”

Por cierto que la titularidad de derecho de autor no opera en el caso del Dominio Público, fuente abierta y universal de la que Chile no está exento. Si creas un collage con material disponible en D. P., no tienes que pedir autorización a nadie ni infringes derecho alguno.

A continuación transcribimos un compendio de links para búsqueda y descarga de imágenes de uso libre (Dominio Público):

Ene
18
Grafiscopio
Lector pregunta: Copyright de Fan Art
Derecho autor, Pregunta, Propiedad Intelectual
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Por Facebook, el lector Esteban Vidal nos pregunta:

“¿Posee un Fan Art los mismos derechos (en relación a distribución, venta, etc.) que una obra original y personal?” 

Estimado:

Si dibujo mi versión de Homero Simpson he hecho un Fan Art. Los Fan Arts son obra derivada de una fuente original, es decir, están basados en la creación de otra persona, estudio o empresa que es el titular de Derecho de Autor y único facultado para lucrar con obra derivada o autorizar el uso comercial de ésta.

Cabe señalar que una obra derivada implica algún tipo de modificación o adaptación, pues si fuese simple copia o duplicado se llamaría reproducción (por cierto, el titular de Derecho de Autor es el único facultado para reproducir o autorizar la reproducción de una obra).

Si bien el Convenio de Berna establece que las obras derivadas gozan de los mismos derechos que las obras originales (cualquiera que desee utilizar una obra derivada tiene que obtener el permiso del autor de la obra derivada, incluso si las obras originales de las cuales se derivan están en el dominio público) y pertenecen a su autor, también indica que para hacer uso comercial de obra derivada (venderla) es necesario contar con permiso del autor de la obra original, salvo que el trabajo disponga de una licencia libre o se encuentre en el dominio público.

Además, la OMPI advierte que “si usted introduce algunos cambios en la obra de algún artista o la cambia de contexto, necesitará asegurarse de que respeta la integridad de la obra y no daña la reputación u honor del autor. Por ejemplo, si incluye una escultura religiosa en una foto pornográfica puede dañar el honor o la reputación del artista que creó la escultura y ello podría constituir la base para iniciar un procedimiento judicial contra usted.”

Por último, conviene diferenciar un Fan Art (obra derivada) del original character (OC) que es una creación inspirada en cierta obra o historia, pero totalmente original, como sería, siguiendo el ejemplo de Homero Simpson, un personaje nuevo que no aparece en The Simpsons, ambientado en una ciudad parecida a Springfield, o con la misma gama cromática (nadie puede reclamar derechos sobre gamas cromáticas, estilos o ideas). Si lo que creaste fue una OC, no debes explicaciones a nadie por usar o comercializar tu obra como quieras. Pero primero asegúrate de que efectivamente se trata de OC y no Fan Art.

Es poco probable que alguien emprenda acciones legales contra ti por subir un Fan Art a tu portafolio o a galerías como DeviantArt, pero la cosa podría cambiar y ponerse fea si quieres lucrar con un Fan Art o ya lo estás haciendo.

Confiamos en haber aclarado tus dudas y te invitamos a revisar estos artículos con información más exhaustiva al respecto:

Saludos.

Ago
29
Grafiscopio
Lectora pregunta: si otro inscribe mi obra, ¿Es dueño de ella?
Derecho autor, Legal, Propiedad Intelectual
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Por mail, la lectora Daniela López nos pregunta:

“Si alguien toma uno de mis trabajos y lo pasa por copyright, ¿Se vuelve de él?”

Estimada Daniela:

En primer lugar aclaremos que copyright es un anglicismo que en Chile equivale a Derecho de Propiedad Intelectual de una obra.

Si bien no es necesario registrar ni licenciar una obra para que esté amparada por el Derecho de Autor -ya que esto último rige por el simple hecho de crearla- el Art. 8 de la Ley Nº 17.336 de Prop. Intelectual chilena establece una presunción simple de autoría en favor de quien está inscrita la obra. Esto quiere decir que si otra persona (p. ej.: un cliente) inscribe primero una obra tuya, aparecerá ante la ley como su autor. Así de simple. El Depto. de Derechos Intelectuales actúa de buena fe y no exige más pruebas para registrarla que un ejemplar (croquis, fotografía, etc), los datos personales de quien la inscribe, y el pago por el trámite. En adelante, si quieres usar esa obra tendrás que pedir autorización a su nuevo “autor” (para no infringir la ley), o tendrás que reunir pruebas (archivos originales, etc) y emprender acciones legales para reclamar su autoría. (*)

Por todo ello, la recomendación es una y clara: inscribe tu obra relevante antes de sentarte a negociar con cliente, o apenas esté terminada (si ya estás trabajando para él). Así reforzarás tu calidad de titular de Derecho de Autor y evitarás ingratas sorpresas. El trámite -que sólo puede hacerse en persona o por correo tradicional ante el Departamento de Derechos Intelectuales– es rápido, sencillo y económico. Para conocer dirección, horario, requisitos y procedimiento, visita este link.

Si cliente quiere utilizar tu obra una vez que la has creado e inscrito, debe contar con autorización explícita de parte tuya, en cualquier forma contractual, donde se estipulen claramente los fines, aplicaciones, territorio y período de tiempo en que podrá ser usada, según indica el Art. 20 de la Ley precitada.

Esperamos haber disipado tus dudas. Saludos.

(*): el demandado también tendrá que probar que él es el autor, y asumir las sanciones -desde multa a presidio- si pierde el juicio.

Links de interés:

Jul
11
Grafiscopio
¿Qué es una licencia Creative Commons?
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
23
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En este artículo vamos a explicar qué son, para qué sirven y cómo se obtienen las licencias Creative Commons, por su importancia para protección y difusión de nuestra obra en la red, y dado que en el sitio la sección Castellano sólo despliega títulos en nuestro idioma, pero el contenido está en inglés.

¿QUÉ ES?

Una licencia es un permiso para usar o compartir obra, pero no equivale ni reemplaza a la inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual. Más bien, ambos instrumentos se complementan y refuerzan la protección de obra. Aunque las licencias Creative Commons (CC) se asocian con el ámbito digital (sobre todo, internet), no operan exclusivamente en este medio, sino también en el mundo físico, “real”. Con ella mantienes tus derechos de autor pero permites a otras personas copiar y distribuir tu obra, siempre y cuando reconozcan la correspondiente autoría, y solamente bajo las condiciones que especifiques aquí.

Las licencias de derechos de autor (copyright) y herramientas CC dan un equilibrio razonable al tradicional “todos los derechos reservados” que el copyright crea. Estas herramientas ponen a disposición de todos -desde creadores particulares hasta grandes empresas e instituciones- una forma sencilla y estandarizada de otorgar permisos para utilización y/o reproducción de sus creaciones por medios digitales. La combinación entre estas herramientas y sus usuarios origina un vasto y creciente patrimonio digital; una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, re-mezclados y utilizados como base, siempre dentro del marco permitido por las leyes de derecho de autor.

DISEÑO Y LÓGICA DE LICENCIAS

Todas las licencias Creative Commons (CC) comparten muchas características. Cada licencia ayuda a los creadores (se les llama licensor, vocablo en inglés que equivale a autor, otorgante de licencia, si usan las herramientas CC) a conservar sus derechos de autor aunque otros copien, distribuyan y utilicen su obra, siempre y cuando sea sin fines de lucro. Además, garantizan que el autor reciba merecido crédito por su trabajo. Su validez se extiende a nivel mundial y siguen vigentes mientras duren las leyes de copyright pertinentes (porque se basan en ellas). Estas características comunes sirven como base sobre la cual los autores pueden escoger si desean dar autorizaciones adicionales cuando deciden cómo quieren que sea usada su obra.

Un autor CC debe responder algunas simples preguntas para conseguir una licencia – primero, ¿deseo permitir uso comercial o no?, y luego, ¿deseo permitir adaptaciones (derivaciones) o no? Si un autor quiere permitir adaptaciones, también puede escoger si exigir a cualquiera que utilice su obra (licensees o titulares de una licencia) para que dicha nueva obra esté disponible en los mismos términos señalados en la licencia. A esta idea se le denomina “ShareAlike” (“Compartir igual” ó “semejanza al compartir”) y es uno de los mecanismos que, de ser escogidos, permiten que el patrimonio digital crezca en el tiempo. ShareAlike se inspira en la Licencia GNU para público general, utilizada por muchos proyectos de software gratuitos u open-source (“Código abierto” o garantía de acceso a fuentes o archivos originales).

Las licencias CC no afectan las libertades que la Ley otorga a usuarios de creaciones por demás protegidas por Copyright, tales como excepciones y limitaciones a las leyes de derecho de autor como el fair dealing. Las licencias CC exigen a los titulares (licensees) obtener autorización para hacer cualquier cosa con una obra cuyos derechos pertenecen, según la ley, a un autor (licensor) y que dicha licencia no permita usar explícitamente. Los titulares de licencia deben mencionar al autor en los créditos, mantener intactos los íconos o señales de copyright en todas las copias de la obra, y enlazar las copias de esa obra con su respectiva licencia. Así mismo, los titulares de licencia no pueden usar medidas de restricción tecnológica para limitar el acceso a la obra creada por otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS LICENCIAS

1) Atribución
CC BY

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original. Esta es la más generosa de las licencias ofrecidas. Recomendad para una difusión y uso máximos del material licenciado.

2) Atribución- Sin Derivadas
CC BY-ND

Esta licencia permite redistribución, comercial y sin fines de lucro, siempre y cuando la obra se divulgue sin cambios e íntegramente, con mención de tu nombre en los créditos.

3) Atribución – No Comercial – Compartir Igual
CC BY-NC-SA

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, sin fines de lucro, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban sus nuevas creaciones bajo una licencia en los mismos términos.

4) Atribución-Compartir Igual
CC BY-SA

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban las nuevas obras en una licencia con los mismos términos. A menudo se compara a esta con las licencias “copyleft” para uso gratuito y open-source de software. Toda nueva obra basada en la tuya llevará la misma licencia, de modo que toda adaptación o derivación también permitirá uso comercial. Esta es la licencia utilizada por Wikipedia, y se recomienda para material que obtendría beneficios al incorporar contenido de Wikipedia o proyectos con licencia semejante.

5) Atribución-No Comercial
CC BY-NC

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra sin fines de lucro, y aun cuando las nuevas obras deben citarte como autor y ser utilizadas sin fines de lucro, no tienen que inscribirse bajo una licencia en los mismos términos.

6) Atribución – No Comercial – Sin Derivadas
CC BY-NC-ND

Esta es la más restrictiva de las 6 licencias principales. Sólo permite a otros descargar tu obra y compartirla con otros siempre y cuando te mencionen en los créditos, pero no pueden cambiarla de ningún modo ni darle uso comercial.

Además de las licencias que hemos visto, CC ofrece herramientas que funcionan en el marco del “ningún derecho reservado” del dominio público (obras que pueden ser usadas sin ninguna restricción de derechos). La herramienta CC0 permite a los autores renunciar a todos sus derechos y poner una obra a disposición del dominio público. También existe la Marca de Dominio Público (No Known Copyright, o “sin derechos conocidos”), que permite a cualquier usuario de internet marcar un trabajo como obra de dominio público.

 

ANEXO 1: ¿Qué hacer en caso de infracción a licencias Creative Commons?

Navegando por la red, varios hemos descubierto por casualidad y con sorpresa que alguien usó nuestra obra digital sin permisos ni mención de autoría. Cuando existe una licencia CC de por medio, el infractor se expone a acciones legales en su contra, pues estas licencias tienen validez legal e internacional.

Violar las condiciones de una CC no es juego, y la prueba es que ya existen dictámenes, como el célebre caso del diseñador chileno Armando Torrealba, quien en 2007 ganó litigio contra Falabella por uso no autorizado de su obra (“Panda Punk”) para campaña publicitaria de la multitienda (en definitiva se llegó a acuerdo compensatorio con Porta4, agencia encargada de dicha campaña). Este fue el primer caso conocido en nuestro país sobre el tema, y con resultado favorable al demandante.

Ahora bien, una licencia CC también permite revocar sentencia por infracción al derecho de autor. Fue el caso de un pub demandado (2010) por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), por usar canciones sin pago de derechos de autor. No obstante, el tribunal español determinó que la licencia CC escogida por el creador de dichas canciones permitía su libre utilización, lo cual dejó sin efecto la demanda. Ergo, es importante leer bien las condiciones que escogemos para nuestra licencia antes de adquirirla.

Si eres víctima de infracción a licencia CC, puedes contactarte con Creative Commons.org para solicitar orientación (aunque ellos no prestan servicios de asesoría legal). En Chile, el representante de estas licencias es ONG Derechos Digitales, cuyo equipo legal colaboró con el diseñador Armando Torrealba en su exitoso reclamo. En último término, toda demanda implica contratar personalmente los servicios de un abogado especializado en Propiedad Intelectual.

 

ANEXO 2: ¿Tiene validez legal en Chile una licencia Creative Commons?

Parece tan sencillo obtener una licencia de este tipo que naturalmente nos preguntamos sobre su validez al momento de llegar a un tribunal, si queremos demandar formalmente a quien infringió las condiciones asociadas a nuestra obra. Al menos en Chile, tienen plena validez legal desde su lanzamiento en nuestro país (1º de Julio 2005), como explica el abogado y director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz (Fuente: Zona de Contacto, El Mercurio).

Además, dentro del marco jurídico de la Propiedad Intelectual, el tradicional Copyright y las licencias CC pueden complementarse. Y aunque como sabemos, no es necesario que un creador inscriba su obra para que esta quede amparada por derecho de autor (tal derecho se obtiene por el simple hecho de crear una obra), los mecanismos como inscripción o licencias sirven en eventuales litigios, junto a otros medios probatorios. Así lo explica en este artículo (Diario La Nación, 7 marzo 2011) el académico de la Universidad Central y especialista en Derecho Económico y Propiedad Intelectual, Esteban Elías Musalem.

Para mayor información sobre este artículo, te recomendamos visitar los siguientes links de interés:

Jun
18
Grafiscopio
Lectora pregunta: Copyright de logotipo
Metodológico, Pregunta, Propiedad Intelectual
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Por Twitter, la lectora Isabel Sanhueza nos pregunta:

“¡Hola! Me están pidiendo el diseño de un logo y quieren saber si lo entrego con copyright. Entiendo q esa no es mi labor… Gracias.”

Estimada Isabel:

Entregarlo con copyright significa que cedes los derechos para que tu cliente pueda usar y reproducir el logotipo como desee (por tiempo indefinido y en múltiples aplicaciones). Al respecto, el Artículo 20 de la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena indica:

“Artículo 20.- Se entiende, por autorización el permiso otorgado por el titular del derecho de autor, en cualquier forma contractual, para utilizar la obra de alguno de los modos y por alguno de los medios que esta ley establece.
    La autorización deberá precisar los derechos concedidos a la persona autorizada, señalando el plazo de duración, la remuneración y su forma de pago, el número mínimo o máximo de espectáculos o ejemplares autorizados o si son ilimitados, el territorio de aplicación y todas las demás cláusulas limitativas que el titular del derecho de autor imponga. La remuneración que se acuerde no podrá ser inferior, en caso alguno, al porcentaje que señale el Reglamento.
    A la persona autorizada no le serán reconocidos derechos mayores que aquellos que figuren en la autorización, salvo los inherentes a la misma según su naturaleza.”

 

Si tu cliente insiste en que cedas totalmente los derechos de tu obra, eso tiene un precio. No se trata de que cobres una cifra exorbitante, pero tampoco puedes cobrar por el simple trabajo de diseñarlo. Un logotipo es el emblema corporativo de una empresa, marca, institución o proyecto. Genera tal nivel de identificación que puede ser determinante para ellos y sus productos o actividades. Está pensado para ser usado en múltiples aplicaciones (letreros, eventos, papelería, web, envases, etc). Además, suele tener larga vida útil. Por lo mismo diseñarlo, venderlo y ceder los derechos para su reproducción no es asunto trivial.

Si no deseas perder la propiedad patrimonial de tu obra, puedes acordar con cliente un precio menor por el diseño, pero sin cesión completa de derechos, o limitada a un número de aplicaciones y/o por un determinado lapso de tiempo (mediante licencia de uso). Para más información sobre esto te invitamos a leer el Anexo 2 (“Protección de la obra. Derechos de autor”) de nuestro Contrato de Prestación de Servicios.

Saludos.

Nota del Director: Grafiscopio actúa como medio de orientación y educación sobre temas legales, comerciales y metodológicos de carreras artísticas chilenas, pero en ningún caso pretende reemplazar los servicios profesionales de un abogado, especialista en interpretar la Ley.

Links de interés: