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Oct
30
Grafiscopio
Cómo elaborar cotización formal por servicios gráficos
Cotización, Metodológico, Negociación
39
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“¿Me puedes enviar cotización?”. Esta es una de las preguntas más frecuentes y complicadas en el ejercicio independiente de profesiones artísticas, sobre todo para quienes desconocen el valor de su trabajo y deben responderla con urgencia, por lo que terminan enviando un simple número que, aparte de poco serio, no refleja en absoluto el contexto, alcances y condiciones asociadas a una determinada tarifa. En suma, el proveedor queda en pésima posición para negociar, pues más de algún cliente podría aprovecharse de tal desconocimiento o pensar que la cifra es un total que abarca bocetos, modificaciones sin límite, etc. Para evitar errores vamos a estudiar la anatomía de una cotización formal y pondremos a disposición de nuestros lectores un documento editable (al final del texto).

QUÉ DEBE INCLUIR UNA COTIZACIÓN O PRESUPUESTO

1) Datos de contacto

En el extremo superior izquierdo del documento deben figurar en orden descendente: nombre completo del proveedor de servicios gráficos (o sea tú), profesión, ciudad, país, teléfono (con código de país y/o ciudad), código ZIP de tu oficina o lugar de trabajo (si va dirigida a clientes extranjeros. Puedes averiguar el tuyo mediante el sitio de Correos Chile), link a tu portafolio y dirección e-mail. Si tienes un logotipo o ícono personal o corporativo, puedes incluirlo arriba de toda esta información, siempre que sea discreto y pequeño. (Nota: el RUT no es necesario, por tratarse de un dato muy personal)

La función de tus datos es facilitar la identificación y procedencia del documento una vez que se imprima o circule fuera del servidor mail.

2) Fecha de emisión de cotización

En el extremo superior derecho anota el día, mes y año en que envías la cotización. P. ej.: “Martes 30 de octubre, 2012”. Este dato es fundamental para dejar constancia de su emisión y, como veremos más adelante, su vigencia.

 3) Título principal

Es una breve descripción -máximo 2 líneas- para dar contexto a la cotización: a qué proyecto y cliente se refiere. P. ej.: “Cotización ilustración proyecto etiqueta botella Coca-Cola”.

 4) Detalle

Es un breve bloque de texto que complementa al título y describe:

  • Las tareas o prestaciones que se realizarán, y sus respectivas tarifas. Para saber cómo presupuestar un proyecto, revisa nuestro artículo.
  • Las aplicaciones específicas que permites por la tarifa propuesta, en tu calidad de titular de derechos de autor.

NOTA:

JAMÁS se extiende una cotización ni se proponen tarifas sin antes conocer los fines o usos específicos que cliente dará a tu obra. De lo contrario, estás “firmando un cheque en blanco”. Por ello es importante que antes de preparar una cotización preguntes a tu cliente dónde, cómo, para qué y por cuánto tiempo será usada tu creación o producto.

 5) Plazos

Toda cotización debe incluir un plazo estimado para desarrollo de etapas y entrega final. Un cliente necesita saber qué está pagando y cuándo podrá ver la obra terminada. Si puede comprenderlo, estará más dispuesto a financiarla. Además, entre las variables que definen la calidad de un servicio está la prontitud. Si ofreces una buena solución de diseño en menos tiempo que el resto de tus pares, te vuelves más competitivo, ergo preferible. Por último, especificar fechas es también útil para ti, pues reduce la chance de que un proyecto se extienda innecesariamente.

Algunos profesionales incorporan a la cotización una carta Gantt, o diagrama cronológico que describe tareas, cuánto tomará hacerlas y cuáles pueden hacerse en forma paralela, para ganar tiempo. La ventaja de este gráfico es que permite programar rigurosamente el proyecto y da a cliente una perspectiva confiable sobre su desarrollo (algo que además te evita reclamos del tipo: «¿cómo sé que efectivamente trabajaste X horas?»)

6) Cobros adicionales

  • Bocetos: indicar tarifa y número máximo de diagramas o bocetos que definirán la obra final
  • Correcciones: indicar tarifa y número máximo de instancias de corrección posteriores a obra terminada.
  • Gastos asociados a cumplimiento de labores: indicar tarifa por gastos de traslación (movilización propia o transporte aéreo, terrestre o marítimo) y/u hospedaje, cuando sea necesario. Así mismo y de ser preciso, advertir que tarifas se refieren exclusivamente a la ejecución de una tarea o diseño, y no comprenden arriendo de estudios fotográficos, contratación de personal, ni compra de insumos o materiales. Otra opción es indicar que dichos gastos corren por cuenta de cliente

7) Forma de pago

Señalar que el pago por servicios gráficos -expresado en UF (Chile) o monto LÍQUIDO (extranjero)- se divide en 2 etapas:

  • Adelanto de al menos 30% de tarifa total antes de iniciar labores.
  • Pago del resto a contra-entrega (es decir, una vez que entregues el trabajo terminado) o en un plazo no superior a 30 o 60 días (dependiendo de la magnitud de la tarea).

NOTA: es MUY importante que tanto una cotización como un contrato especifiquen fechas de pago, de lo contrario queda abierto un flanco para retrasos.

8) Contrato

Para proyectos de cierta envergadura conviene indicar que trabajas con Contrato de Prestación de Servicios Profesionales a Honorarios, donde quedarán estipuladas formalmente las condiciones mencionadas en cotización, más los detalles sobre Propiedad Intelectual (y otros específicos de cada proyecto). Nunca está de más recalcar que Cotización y Contrato son documentos distintos, aunque complementarios, pero aquella no reemplaza de ningún modo a este último.

9) Vigencia

Dado que el paso del tiempo produce variaciones o depreciación en cualquier tarifa, una cotización debe tener vigencia limitada y estipulada con claridad. P. ej.: “La presente cotización tendrá una vigencia de 2 semanas contadas a partir de la fecha en que fue emitida”. De este modo, cuando un cliente tarda más del tiempo señalado en tomar una decisión, corresponde emitir una nueva cotización con tarifas actualizadas y/o reajustadas.

10) Cierre

La norma es cerrar una cotización tal como finaliza una carta: “Atte., Juan Pérez, Diseñador Gráfico”. También se recomienda agregar una línea en el extremo inferior de la última página, que mencione a tu contacto en la empresa que solicita tus servicios. P. ej.: “se extiende esta cotización a petición de Pedro González, Agencia XYZ”. Aparte de una convención de cortesía, el objeto de este punto es designar un contacto, alguien a cargo de la negociación por si el documento se “traspapela” y te preguntan con quién hablaste, como suele ocurrir en empresas grandes con múltiples departamentos o jefaturas.

11) Extensión

En la medida de lo posible, limitar cotizaciones a un máximo de 2 carillas (tamaño carta), para facilitar su lectura e impresión. No es recomendable extenderse demasiado en descripciones o condiciones que luego se detallarán en Contrato. Después de todo, y por formal que sea, una cotización no garantiza que el cliente nos asigne la tarea, por lo que debemos ser precisos y concisos.

Confiamos en que esta información sea de utilidad al momento de cobrar por tu primer o próximo encargo. Puedes descargar nuestro modelo de Cotización Formal desde estos links:

Jun
27
Grafiscopio
Lectora pregunta: número prudente de correcciones
Metodológico, Negociación, Pregunta
4
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Por Facebook, la lectora Verónica Rodríguez nos pregunta:

“¿Cuánto es un número prudente de correcciones? 2, 3?”

Estimada Verónica:

Cuando un cliente nos asigna un encargo, y antes de iniciar cualquier tarea, es muy importante pactar un número máximo de instancias de corrección gratis(*), tanto para etapa inicial (boceteado) como final del proyecto (ajustes sobre trabajo entregado). Cada corrección adicional a estas debe cobrarse, y el precio de las correspondientes a etapa final debe ser mayor (dado que la “cirugía” en esta fase tiende a ser más laboriosa). Todo lo anterior evitará que un cliente se exceda -por necesidad o capricho- en perfeccionar la obra a costa de nuestro tiempo y dinero.

En cuanto al número prudente de instancias de corrección, depende de dos factores:

  • La magnitud del proyecto (es razonable que uno complejo exija más ajustes para llegar a la solución definitiva).
  • El tiempo disponible para ejecutarlos.

Una referencia puede ser: 1 instancia de corrección gratis para proyectos sencillos y 2 para proyectos de envergadura.

Por último, aunque no menos importante: fíjate que hablamos de instancias de corrección. Esto se refiere a un grupo de correcciones o ajustes, ya que borrar una línea o mover una capa son cambios mínimos que sería poco ético cobrar. Pero también debemos prevenir que un cliente se “engolosine” con cambios infinitos o muy complejos: Así, es bueno advertirle que cada instancia considera entre 1 y 5 ajustes (este número máximo lo determinas tú, según los factores mencionados más arriba) y que en cualquier caso las instancias de corrección no podrán exceder un máximo de 2 o 3. Ahora, si luego de recibir la obra terminada nuestro cliente quiere hacerle tantos cambios o tan complejos que en la práctica significan partir de cero, entonces ya no hablamos de correcciones sino de obra nueva, la que debemos cobrar en consonancia.

Para saber cómo estipular el tema correcciones por escrito, te invitamos a leer nuestro Contrato Tipo de Prestación de Servicios Gráficos.

Ojalá hayamos despejado tus dudas. Saludos.

(*) En rigor no es gratis. “Trabajo gratis” es una contradicción de los términos. Se refiere a una corrección incluida dentro del precio original del proyecto.

Mar
8
Grafiscopio
¿Cómo cotizar un trabajo gráfico?
Cliente, Comercial, Cotización, Metodológico, Negociación
23
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Seas principiante o veterano, de pronto debes responder a la pregunta «¿Cuánto me cobras por X trabajo?». Esto puede confundir, fastidiar o incluso angustiar a muchos que no saben calcular costos, o no disponen de referencias (por lo que buscan desesperadamente tarifarios, poco útiles en materia de servicios profesionales) y así terminan entregando una cifra sin contexto que apenas refleja lo que en verdad cuesta el encargo. Para evitar todo lo anterior debemos aprender a presupuestar lo que hacemos.

1) PIERDE EL MIEDO

A veces arrastramos complejos, culpas o deficiencias que obstaculizan la negociación: sentimiento de que nuestro trabajo no es tan relevante para el negocio del cliente (“si cobro demasiado les parecerá un descaro”), temor a su autoridad o poder, necesidad de subsistencia (cuentas que pagar, bocas que alimentar), baja autoestima, etc. Librarse del miedo es un ejercicio que involucra estudiar cómo funciona el mercado, la Economía, pero también -y sobre todo- nuestra mente.

2) NO TE GASTES

Presupuestar es como conducir: al comienzo te trabas pensando en coordinar volante, palanca y pedales. Con el tiempo lo haces mecánicamente. Si aprendes a calcular costos (ver punto #6), conoces el valor de tu trabajo y entiendes que muchas veces el cliente sólo está vitrineando entre varios proveedores, liberarás de compromiso emocional el acto de cotizar. Le dedicarás el tiempo necesario y suficiente, y enviarás tu propuesta sin demasiados rodeos.

3) VALOR vs PRECIO

En una entrada de su fanpage, Stephen Silver aconseja: “no importa cuál sea tu nivel, si un cliente quiere tu trabajo, entonces tiene valor. ¡Cobra lo que vale!” Esto es particularmente verdad en ciertos casos. Sin embargo, valor y precio no siempre van de la mano: algunos clientes valoran un precio bajo, mientras otros valoran la solución a un problema, sin importar qué precio deben pagar con tal de obtenerla. Mike Morrison (Local Profit) explica mediante una didáctica anécdota el problema de enfocarnos demasiado en el precio y poco en el valor: su presupuesto fue rechazado ¡Por cobrar muy poco! (el cliente asumió que Mike no había entendido bien el brief, ergo sus servicios no estaban a la altura del encargo). Dicho en simple: cuando ofreces valor y el cliente lo percibe, el precio pasa a ser irrelevante.

Según Fernando del Vecchio, a veces nos apresuramos en tachar de “competencia desleal” a un colega que cobra “poco”, pero su negocio podría terminar siendo más rentable, porque apunta a un segmento de mercado específico: el de clientes que valoran un precio módico y soluciones simples. Por lo demás, es mejor negocio ganar $50 todos los meses que $200 en enero y $10 el resto del año.

4) TÓMATE TU TIEMPO

JAMÁS propongas un número sin antes conocer los usos específicos que el cliente dará a tu obra, o las circunstancias que rodean al encargo. De lo contrario estás “firmando un cheque en blanco”. Si te presionan para hacerlo con urgencia es que esperan que pases por alto algún factor determinante.

5) INVESTIGA AL CLIENTE

Una buena idea antes de proponer números es investigar a tu cliente: ¿Pez gordo o pequeño? (aunque sin dejarse engañar por el tamaño), ¿A qué nivel gráfico aspira?, ¿Qué valora: excelencia o precio? Una u otra son opciones legítimas. Escucha, pregunta, obtén información (no solo por internet): es el mejor camino para que tu cotización resulte adecuada y aprobada.

6) ¿CUÁNTO CUESTA DESARROLLAR EL ENCARGO?

Es común que al cobrar pensemos únicamente en ejecutar la obra. Pero tu computador no está encendido por arte de magia: necesita alimentación eléctrica, servicio básico que debes pagar mes a mes. Sentarse a diseñar lleva aparejado un tren de gastos fijos que a veces no vemos, pero que deberíamos recuperar: estos son los costos operativos. El “piso” de todo cobro debería ser el llamado punto de equilibrio (cuando lo que te pagan equivale a lo que gastaste, o sea que no hay pérdida). Por encima de este punto obtienes ganancias.

El sueldo estimado es el valor de mercado de un profesional de tus características (habilidad, conocimientos, nivel de estudios, experiencia, etc). Cuánto mereces, ganas o aspiras ganar. Una buena referencia son las Estadísticas por Carrera publicadas en mifuturo.cl (MINEDUC), o los datos de Comparte tu sueldo.cl

Todo lo anterior se explica en el siguiente diagrama didáctico para cálculo de hora-hombre y costos de un proyecto (Fuente: fórmula de Jorge Llantén, publicada en el blog de Marcelo Álvarez). No debe entenderse como cálculo del precio global de un proyecto, pues no considera el ítem derechos (ver punto #8):

costo-proyecto
Ahora bien, es importante entender la palabra “costo” en sentido amplio. Desarrollar un encargo puede implicar esfuerzos o situaciones imprevistas (¡empezando por las correcciones!), dependiendo de la naturaleza del encargo. Supongamos que te encomiendan fotografiar viñedos para una campaña publicitaria. Tendrás que viajar, pagar peaje, bencina o pasaje, conseguir escaleras y otros implementos para obtener una buena panorámica. Tal vez llueva y debas quedarte unos días hasta que escampe… ¿Y qué pasa si sufres un accidente de trabajo? En contratos a honorarios el empleador no está obligado a cubrir esta situación, por ende deberías considerarlo al proponer valores.

7) NO REDUZCAS TODO A HORA-HOMBRE

El cálculo de tu hora-hombre (HH) es un parámetro útil para cobrar, aunque dentro de ciertos límites, pues deja fuera aspectos más relevantes que la ejecución (como los derechos). La HH es común entre principiantes o para proyectos acotados, mientras que profesionales consagrados prefieren el cobro por proyecto (o sea, evaluando relevancia del cliente, magnitud del encargo, etc). Incluso hay quienes recomiendan desestimarla de plano, pues no tiene sentido cobrar $20 mil -según tu HH- por un diseño que reportará ganancias mensuales de $5 millones al cliente.

Otro ejemplo: supongamos que te encargan diseñar 2 afiches: uno para banda folklórica regional y otro para la gira mundial de los Rolling Stones. Puede que tardes las mismas horas en diseñar ambos, pero la relevancia del segundo es muchísimo mayor que la del primero. Aquí entran en juego los derechos, que explico en el siguiente punto (#8).

En este artículo para FastCo. Design, la destacada diseñadora Jessica Hische agrega un importante punto en contra del cobro por hora, y es que castiga la eficiencia: si trabajas más rápido, por habilidad o experiencia, ganas menos, lo que es bastante absurdo.

Por su parte, John Tabita (SitePoint) explica en este artículo el problema de intentar justificar precios con base en la cantidad de tiempo que toma ejecutar una determinada tarea, pues el cliente no valora eso, sino la solución a un problema, algo que guarda estrecha relación con lo que vimos en el punto #3: ofrecer valor.

8) DERECHOS: ¿CÓMO SERÁ USADA TU CREACIÓN?

Por ignorancia o subestimación de la Propiedad Intelectual, muchos diseñadores o artistas se enfocan de modo preferente o exclusivo en la ejecución de una tarea, los costos de producción o la hora-hombre. Sin embargo -y como sugieren el British Council o John Mireles (The Photographer’s Business Coach) en este artículo– la explotación comercial de derechos patrimoniales es la principal herramienta con que cuenta un creativo para vivir de su obra y convertirla en negocio rentable. Es decir, lo que cobramos no es tanto la ejecución, sino la forma en que será usada nuestra obra:

Al presupuestar no cobres solamente la ejecución de una tarea. Esto funciona para un obrero, más no para un profesional creativo, en cuyo desempeño prima “la inteligencia por sobre la obra de mano” (como define el Código Civil chileno a las profesiones liberales).

Tus decisiones de diseño, la forma en que interpretas información para llevarla a una solución gráfica comprensible, una interfaz o puente que comunique a una marca o negocio con sus consumidores o la sociedad, son labores que no puede hacer una máquina (de lo contrario el cliente no acudiría a ti, sino a un software). Tu trabajo es una creación intelectual, amparada por derechos. Cobra lo que valen, el valor pecuniario que generan.

¿Y de qué hablamos exactamente al cobrar “Derechos”?, ¿De qué forma participan en una cotización por trabajo gráfico?

DERECHOS

  • APLICACIONES: ¿En qué formato será usada?: ¿impreso? (packaging, revistas, folletería, volantes, letreros), ¿web? (banner, múltiples sitios, webmail), ¿televisión?, ¿todos los anteriores?, ¿De cuánto tiraje hablamos?: ¿10, 100, 1000 ejemplares?
  • PLAZO: ¿Por cuánto tiempo será utilizada (o re-utilizada)?: ¿quincena, mes, temporada, semestre, año, 2 años, indefinido?
  • TERRITORIO: ¿Qué difusión tendrá?: ¿Local, regional, nacional, internacional?

Recuerda que en contratos, los derechos deben ser detallados expresamente (como indica el Art. 20 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena), no en forma vaga o demasiado abierta a interpretaciones.

¿Cómo gestionar y cobrar por derechos? Revisa este artículo.

9) ¿ES URGENTE?

El tiempo asignado para desarrollo de un proyecto también incide en la tarifa. Un trabajo urgente no puede valer lo mismo que otro ejecutable en 2 semanas, dado que el primero exige postergar todo (incluso a otros clientes o encargos, igual o mejor pagados) para cumplir el requerimiento del nuevo cliente. Esa prioridad tiene un precio.

10) ¿QUÉ EXPERIENCIA TIENES EN LO QUE TE ENCARGAN?

La experiencia incide en el precio por la misma razón que preferimos un cirujano de trayectoria antes que uno primerizo para ingresar al quirófano: es una medida objetiva y comprobable de producto exitoso y buen servicio profesional (factores que parecen lo mismo, pero son distintos). Los veteranos no cobran más porque sí, o porque sean necesariamente más “talentosos” que un novato, sino porque pueden ofrecer garantías al cliente: ya han hecho algo parecido, conocen los recursos involucrados, saben a lo que van (por tanto gastan menos tiempo en pruebas y errores), etc.

11) COSTO DE OPORTUNIDAD

¿Qué debes posponer o descartar para cumplir con el encargo? Esto se llama costo de oportunidad, y es una variable no menor. Algunas tareas parecen sencillas en el papel, por lo que tientan a cobrar poco. Pero incluso los proyectos más simples pueden extenderse o complicarse, y entre medio surgir un mejor prospecto. Ten esto en cuenta, y aplica la regla de oro: si vas a cobrar poco, no sacrifiques calidad, pero tampoco le dediques mucho tiempo. Esto se llama dosificación de esfuerzo.

12) EVITA CIFRAS REDONDAS

Un buen consejo de Freelancers Union es evitar cifras exactas (“$700.000”), pues invitan a regatear. Las cifras específicas (“$718.500”), en cambio, dan impresión de un cálculo concienzudo. En el peor de los casos te pedirán que cedas hasta redondear a la cifra más cercana ($700.000), que puede ser lo que originalmente pensabas cobrar.

13) HORQUILLAR

Es un término de guerra naval que se refiere a calcular la distancia de un barco enemigo disparando un primer proyectil muy lejos y el siguiente más cerca. Si ninguno de los dos lo toca, significa que el contendor se encuentra entre medio de ambas distancias, y así se ajusta el cañón hasta darle. En el caso de los servicios profesionales, horquillar implica partir proponiendo una tarifa alta, excesiva incluso, y si es recibida con escándalo, negociar hasta lograr un monto que satisfaga a ambas partes (al cliente y a ti), pero jamás empezar regalando trabajo a precio botado. Tener claro tu disparo más cercano, es decir, la cifra mínima por la que vale la pena tomar un encargo.

El programa de tv cable Pawn Stars -sobre una tienda de empeño en Las Vegas, EEUU- aporta valiosas claves sobre negociación, entre ellas, el concepto de horquillar. Cuando un cliente llega a vender un objeto valioso, el dueño de la tienda parte ofreciendo un precio muy bajo (para obtener máxima ganancia). De esta forma, el cliente reduce drásticamente su tarifa para llegar a un punto de acuerdo. Tal vez el dueño de la tienda está dispuesto a pagar más, pero de este modo obtiene la mayor rebaja posible y maximiza la ganancia. Al negociar servicios profesionales podemos hacer lo mismo, pero a la inversa: partir con una cifra elevada, para que la contraoferta del cliente -que seguramente será inferior- de todos modos nos beneficie.

14) DESCUENTOS NO, FACILIDADES SÍ

Si el cliente se espanta con tu tarifa, no hagas grandes recortes, ya que tu cifra parecerá arbitraria o antojadiza, y te hará quedar mal o abrirá la puerta para regateos excesivos. En lugar de ello ofrece facilidades de pago (p. ej., cuotas). Un jarabe amargo se digiere mejor con cuentagotas.

15) PREGUNTA A TUS COLEGAS

Puedes ahorrar mucho tiempo y dolores de cabeza preguntando a colegas de tu misma área y nivel de experiencia, que conozcan a tu cliente o hayan ejecutado encargos similares. Pierde la vergüenza -u orgullo- que tanto daño hace a freelancers creativos. Bien apunta otro artículo de Freelancers Union que la colaboración y diálogo abierto sobre tarifas ayuda a todo el rubro a saber cuánto cobrar, y reduce la mal llamada “competencia desleal”: ¿Cómo puede un principiante cobrar lo justo si ninguno de sus colegas o profesores quiere hablar de precios?

16) CONCLUSIONES

Si llegaste a esta parte mareado o más confundido que antes de leer, tranquilo. Cotizar es un arte y ciencia que no se aprende de la noche a la mañana. Y tampoco es ciencia exacta: cada quien opta por su método y prioriza o descarta alguno de estos puntos, o emplea distintos criterios dependiendo de cada proyecto.

Asume que por bien estudiada, justificada o estructurada que sea tu cotización, algunos clientes no la tomarán en cuenta, pedirán rebaja o ni siquiera agradecerán tu esfuerzo. De 5 que envíes, es posible que solo una conduzca a un encargo bien pagado. No te desanimes. Lo importante es tratar de obtener feedback: averiguar por qué fue rechazada, para pulir asperezas y/o enfocarse en el próximo cliente.

ANEXO: ME PIDEN COTIZACIÓN FORMAL, ¿QUÉ HAGO?

Calma. Grafiscopio ya pensó en eso. Revisa este artículo y descarga el modelo de cotización formal que ahí aparece.