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Ene
17
Grafiscopio
¿Tiene sentido un tarifario en Chile?
Debate, Negociación, Tarifas
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¿Cuánto cobrar por un logotipo, afiche, anuario corporativo, ilustración, video y un largo etcétera? ¿Existe algún tarifario específicamente chileno donde consultar precios?

Créanlo o no, estas preguntas fueron la inspiración para fundar Grafiscopio. Antes que cualquier otra información de utilidad para el ejercicio profesional, Carolina López (Diseñadoras.cl) y yo nos propusimos crear el primer tarifario de artes gráficas y visuales chileno. Incluso desarrollamos un anteproyecto que luego quedó congelado, no solo por motivos presupuestarios o administrativos, sino que mientras más he investigado sobre el tema, más me convenzo de que un tarifario parece útil, pero en la práctica es inoperante.

1) ¿Y CÓMO ALLÁ AFUERA?

En otros países hispano-parlantes existen tarifarios -por ejemplo el del CDGM (Misiones, Argentina), ADGORA (Colombia), Aprovisual (México) o CDCV (Rafaela, Argentina)- mientras en países de habla inglesa son bastante más escasos. Uno de los pocos parece haber sido FreelanceSwitch (Australia), aunque el formato original ha cambiado. Otros sitios como FireBubble (UK) solo se aventuran a sugerir precios aislados: por ej., rangos de tarifa por logotipo (250-450 Libras para clientes pequeños, 350-1000 para clientes medianos y grandes). Lo importante, sin embargo, no es replicar una herramienta porque otros países la tengan, sino porque cumple el fin que se propone. Y es ahí donde el asunto me merece reparos.

2) ¿SIRVE UN TARIFARIO?

Hay por lo menos 3 grupos especialmente interesados en que exista un tarifario: estudiantes recién egresados que ignoran cuánto cobrar, profesionales que comienzan en el negocio freelance y veteranos que desean reducir o eliminar la competencia desleal proponiendo tarifas mínimas. Sus motivos son razonables, pero cabe preguntarse si la solución es un tarifario, por lo que explico a continuación:

PRINCIPALES FALENCIAS DE TARIFARIOS

  • Descripción demasiado genérica: cuando proponen precio de, digamos, un logotipo, pasan por alto el destino de dicha pieza gráfica: ¿almacén de barrio o empresa multinacional?, ¿Logotipo de campaña de temporada o institucional?, ¿Pensado para institución con o sin fines de lucro? Recordemos que el trabajo gratis o a bajo precio (modalidad pro bono) para fines benéficos o humanitarios no se considera especulativo y hay quienes sugieren reducir el precio en estos casos.
  • Alcance limitado: las tarifas genéricas pueden -y suelen- no ser válidas en distintas ciudades de un mismo país, como es el caso de Chile, donde los presupuestos que se manejan en la capital difieren considerablemente de regiones. Al menos el tarifario CDCV (Rafaela, Argentina) advierte al lector sobre su alcance únicamente regional. Está de más decir que en razón de lo anterior, la simple conversión a moneda nacional de valores expresados en un tarifario extranjero pueden ser de poca utilidad.
  • Ausencia de perfil profesional: al proponer un precio fijo y transversal no queda claro si vale por igual para un novato o un veterano. Este último tiene experiencia comprobable sobre la efectividad de sus servicios profesionales, por tanto es lógico que su trabajo cueste más. Hasta donde sé, la variable perfil es abordada únicamente por la aplicación CuantoCobrar. (Nota: fuentes cercanas me han contado que la aplicación es buena, pero ofrece conversión de precios para diferentes países y la de Chile no es 100% exacta/ confiable)
  • Segmentación por tamaño de cliente: al dividir la escala de cobros en clientes pequeño, mediano y grande, desestiman el hecho de que el presupuesto para Diseño no es siempre proporcional al tamaño de una empresa. A veces un cliente pequeño quiere apostar agresivamente por Diseño, como vimos en este artículo.
  • Incapacidad de cubrir todo el espectro posible de servicios profesionales: son tantas las variedades de encargos y tareas solicitadas a un profesional creativo que es casi imposible cubrir todas, por lo que se tiende a equiparar algunas no consideradas con las que sí figuran en el tarifario, lo que podría ser inexacto.
  • Ausencia de variable Propiedad Intelectual: son poquísimos los tarifarios que incorporan el tema derechos, fundamental en negociación por obra gráfica o visual, como advierte el Nuevo Libro Blanco de la Ilustración (FADIP, España). En tal sentido, los únicos relativamente eficaces serían el de la ANIGP (España) o Calkulator 2.3

3) NATURALEZA DE LOS SERVICIOS PROFESIONALES

Este es otro factor que podría agregarse a las falencias de tarifarios, pero dada su importancia prefiero aislarlo. Tanto quienes exigen como quienes ofrecen tarifarios descuidan las particularidades de los servicios, desde el punto de vista de la Economía.

A diferencia de ciertos productos que tienen más o menos las mismas propiedades u ofrecen prestaciones similares, los servicios se caracterizan por incluir algún nivel de habilidad, ingenio y experiencia. Así, 3 profesionales que egresan simultáneamente de la misma universidad, instituto o curso ofrecerán servicios de distinta calidad. Y la diferencia es aun mayor entre cualquiera de ellos y un colega con varios años de experiencia (y trato con clientes). Es más, el servicio no consiste únicamente en la ejecución de una tarea o entrega de un producto, sino también en la forma cómo se atiende al cliente y otras habilidades blandas que un tarifario no refleja (y que justifican que un diseñador cobre cierto monto o sea preferido, por sobre otro colega). Como dice el contrato modelo ofrecido por la American Institute of Graphic Arts (AIGA):  “Cada proyecto de diseño es diferente y lo mejor resultará de la confianza entre cliente y diseñador.” Una definición precisa y concisa de lo que implica un servicio.

A propósito, el problema con establecer tarifas “mínimas” (para evitar la competencia desleal de profesionales inexpertos y a veces talentosos que trabajarán por precio botado con tal de ganar experiencia, clientes o dinero) es que pueden ser un remedio peor que la enfermedad, pues validan a colegas mediocres que cobrarán lo mismo que sus pares, a pesar de entregar un producto y/o servicio deficiente, lo cual termina desprestigiando a todo el sector.

4) ¿SON LEGALES LOS TARIFARIOS?

El principal escollo que debe sortear cualquier tarifario es la legalidad de proponer valores fijos, transversales o mínimos, lo que en Economía puede considerarse un cartel de precios o colusión, prácticas penadas por las leyes de libre competencia de varios países. Todos conocemos el caso de la Asociación de Diseñadores Gráficos de Asturias (AGA) y la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), organismos españoles multados por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) precisamente por “recomendar” tarifas mínimas de diseño (Gráffica.info, 6 Feb. 2013)

En el caso de Chile, un tarifario debe tener muy en cuenta la Normativa del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), particularmente el Art. 3º inciso a, del Decreto Ley Nº 211 de 1973:

TITULO I 
DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1º.- La presente ley tiene por objeto promover y defender la libre competencia en los mercados.
Los atentados contra la libre competencia en las actividades económicas serán corregidos, prohibidos o reprimidos en la forma y con las sanciones previstas en esta ley.

Artículo 2º.- Corresponderá al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y a la Fiscalía Nacional Económica, en la esfera de sus respectivas atribuciones, dar aplicación a la presente ley para el resguardo de la libre competencia en los mercados.

Artículo 3º.- El que ejecute o celebre, individual o colectivamente, cualquier hecho, acto o convención que impida, restrinja o entorpezca la libre competencia, o que tienda a producir dichos efectos, será sancionado con las medidas señaladas en el artículo 26 de la presente ley, sin perjuicio de las medidas preventivas, correctivas o prohibitivas que respecto de dichos hechos, actos o convenciones puedan disponerse en cada caso.
Se considerarán, entre otros, como hechos, actos o convenciones que impiden, restringen o entorpecen la libre competencia o que tienden a producir dichos efectos, los siguientes:

a) Los acuerdos expresos o tácitos entre competidores, o las prácticas concertadas entre ellos, que les confieran poder de mercado y que consistan en fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización, limitar la producción, asignarse zonas o cuotas de mercado, excluir competidores o afectar el resultado de procesos de licitación.

b) La explotación abusiva por parte de un agente económico, o un conjunto de ellos, de una posición dominante en el mercado, fijando precios de compra o de venta, imponiendo a una venta la de otro producto, asignando zonas o cuotas de mercado o imponiendo a otros abusos semejantes.

c) Las prácticas predatorias, o de competencia desleal, realizadas con el objeto de alcanzar, mantener o incrementar una posición dominante.

Artículo 4º.- No podrán otorgarse concesiones, autorizaciones, ni actos que impliquen conceder monopolios para el ejercicio de actividades económicas, salvo que la ley lo autorice.

5) ENTONCES, ¿CUÁNTO COBRAR?

Aunque no sean recomendables o se impida el establecimiento de tarifas fijas, sería poco serio dejar sin respuesta una pregunta que la merece, y que en nuestro caso está orientada por un fin noble: ayudar a colegas y educarlos para que cobren lo que vale su trabajo, por el impacto que en todo el sector puede tener la caída de precios de mercado por competencia desleal (involuntaria o deliberada).

Personalmente aprendí a cobrar usando 3 métodos:

a) Aplicando las técnicas que recopilo en este artículo.

b) Cotejando precios con colegas (de mi mismo nivel profesional o bien solicitando orientación de otros más experimentados, para tener referencia y estimar un precio proporcional) y

c) “horquillando”: un término de guerra naval que se refiere a calcular la distancia de un barco enemigo disparando un primer proyectil muy lejos y el siguiente más cerca. Si ninguno de los dos lo toca, significa que el contendor se encuentra entre medio de ambas distancias, y así se ajusta el cañón hasta darle. En el caso de los servicios profesionales, horquillar implica partir proponiendo una tarifa alta, excesiva incluso, y si es recibida con escándalo, negociar hasta lograr un monto que nos deje satisfechos al cliente y a mí, pero jamás empezar regalando trabajo a precio botado. Tener claro tu disparo más cercano, es decir, la cifra mínima por la que vale la pena tomar un encargo.

La combinación de estas 3 técnicas ha sido mi mejor tarifario. Y por lo mismo considero importante generar comunidad y deliberación entre colegas, con objeto de asistirse mutuamente en asuntos como consulta o comparación de precios adecuados. En muchos casos pueden ser la mejor referencia.

Oct
30
Grafiscopio
Cómo elaborar cotización formal por servicios gráficos
Cotización, Metodológico, Negociación
36
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“¿Me puedes enviar cotización?”. Esta es una de las preguntas más frecuentes y complicadas en el ejercicio independiente de profesiones artísticas, sobre todo para quienes desconocen el valor de su trabajo y deben responderla con urgencia, por lo que terminan enviando un simple número que, aparte de poco serio, no refleja en absoluto el contexto, alcances y condiciones asociadas a una determinada tarifa. En suma, el proveedor queda en pésima posición para negociar, pues más de algún cliente podría aprovecharse de tal desconocimiento o pensar que la cifra es un total que abarca bocetos, modificaciones sin límite, etc. Para evitar errores vamos a estudiar la anatomía de una cotización formal y pondremos a disposición de nuestros lectores un documento editable (al final del texto).

QUÉ DEBE INCLUIR UNA COTIZACIÓN O PRESUPUESTO

1) Datos de contacto

En el extremo superior izquierdo del documento deben figurar en orden descendente: nombre completo del proveedor de servicios gráficos (o sea tú), profesión, ciudad, país, teléfono (con código de país y/o ciudad), código ZIP de tu oficina o lugar de trabajo (si va dirigida a clientes extranjeros. Puedes averiguar el tuyo mediante el sitio de Correos Chile), link a tu portafolio y dirección e-mail. Si tienes un logotipo o ícono personal o corporativo, puedes incluirlo arriba de toda esta información, siempre que sea discreto y pequeño. (Nota: el RUT no es necesario, por tratarse de un dato muy personal)

La función de tus datos es facilitar la identificación y procedencia del documento una vez que se imprima o circule fuera del servidor mail.

2) Fecha de emisión de cotización

En el extremo superior derecho anota el día, mes y año en que envías la cotización. P. ej.: “Martes 30 de octubre, 2012”. Este dato es fundamental para dejar constancia de su emisión y, como veremos más adelante, su vigencia.

 3) Título principal

Es una breve descripción -máximo 2 líneas- para dar contexto a la cotización: a qué proyecto y cliente se refiere. P. ej.: “Cotización ilustración proyecto etiqueta botella Coca-Cola”.

 4) Detalle

Es un breve bloque de texto que complementa al título y describe:

  • Las tareas o prestaciones que se realizarán, y sus respectivas tarifas. Para saber cómo presupuestar un proyecto, revisa nuestro artículo.
  • Las aplicaciones específicas que permites por la tarifa propuesta, en tu calidad de titular de derechos de autor.

NOTA:

JAMÁS se extiende una cotización ni se proponen tarifas sin antes conocer los fines o usos específicos que cliente dará a tu obra. De lo contrario, estás “firmando un cheque en blanco”. Por ello es importante que antes de preparar una cotización preguntes a tu cliente dónde, cómo, para qué y por cuánto tiempo será usada tu creación o producto.

 5) Plazos

Toda cotización debe incluir un plazo estimado para desarrollo de etapas y entrega final. Un cliente necesita saber qué está pagando y cuándo podrá ver la obra terminada. Si puede comprenderlo, estará más dispuesto a financiarla. Además, entre las variables que definen la calidad de un servicio está la prontitud. Si ofreces una buena solución de diseño en menos tiempo que el resto de tus pares, te vuelves más competitivo, ergo preferible. Por último, especificar fechas es también útil para ti, pues reduce la chance de que un proyecto se extienda innecesariamente.

Algunos profesionales incorporan a la cotización una carta Gantt, o diagrama cronológico que describe tareas, cuánto tomará hacerlas y cuáles pueden hacerse en forma paralela, para ganar tiempo. La ventaja de este gráfico es que permite programar rigurosamente el proyecto y da a cliente una perspectiva confiable sobre su desarrollo (algo que además te evita reclamos del tipo: «¿cómo sé que efectivamente trabajaste X horas?»)

6) Cobros adicionales

  • Bocetos: indicar tarifa y número máximo de diagramas o bocetos que definirán la obra final
  • Correcciones: indicar tarifa y número máximo de instancias de corrección posteriores a obra terminada.
  • Gastos asociados a cumplimiento de labores: indicar tarifa por gastos de traslación (movilización propia o transporte aéreo, terrestre o marítimo) y/u hospedaje, cuando sea necesario. Así mismo y de ser preciso, advertir que tarifas se refieren exclusivamente a la ejecución de una tarea o diseño, y no comprenden arriendo de estudios fotográficos, contratación de personal, ni compra de insumos o materiales. Otra opción es indicar que dichos gastos corren por cuenta de cliente

7) Forma de pago

Señalar que el pago por servicios gráficos -expresado en UF (Chile) o monto LÍQUIDO (extranjero)- se divide en 2 etapas:

  • Adelanto de al menos 30% de tarifa total antes de iniciar labores.
  • Pago del resto a contra-entrega (es decir, una vez que entregues el trabajo terminado) o en un plazo no superior a 30 o 60 días (dependiendo de la magnitud de la tarea).

NOTA: es MUY importante que tanto una cotización como un contrato especifiquen fechas de pago, de lo contrario queda abierto un flanco para retrasos.

8) Contrato

Para proyectos de cierta envergadura conviene indicar que trabajas con Contrato de Prestación de Servicios Profesionales a Honorarios, donde quedarán estipuladas formalmente las condiciones mencionadas en cotización, más los detalles sobre Propiedad Intelectual (y otros específicos de cada proyecto). Nunca está de más recalcar que Cotización y Contrato son documentos distintos, aunque complementarios, pero aquella no reemplaza de ningún modo a este último.

9) Vigencia

Dado que el paso del tiempo produce variaciones o depreciación en cualquier tarifa, una cotización debe tener vigencia limitada y estipulada con claridad. P. ej.: “La presente cotización tendrá una vigencia de 2 semanas contadas a partir de la fecha en que fue emitida”. De este modo, cuando un cliente tarda más del tiempo señalado en tomar una decisión, corresponde emitir una nueva cotización con tarifas actualizadas y/o reajustadas.

10) Cierre

La norma es cerrar una cotización tal como finaliza una carta: “Atte., Juan Pérez, Diseñador Gráfico”. También se recomienda agregar una línea en el extremo inferior de la última página, que mencione a tu contacto en la empresa que solicita tus servicios. P. ej.: “se extiende esta cotización a petición de Pedro González, Agencia XYZ”. Aparte de una convención de cortesía, el objeto de este punto es designar un contacto, alguien a cargo de la negociación por si el documento se “traspapela” y te preguntan con quién hablaste, como suele ocurrir en empresas grandes con múltiples departamentos o jefaturas.

11) Extensión

En la medida de lo posible, limitar cotizaciones a un máximo de 2 carillas (tamaño carta), para facilitar su lectura e impresión. No es recomendable extenderse demasiado en descripciones o condiciones que luego se detallarán en Contrato. Después de todo, y por formal que sea, una cotización no garantiza que el cliente nos asigne la tarea, por lo que debemos ser precisos y concisos.

Confiamos en que esta información sea de utilidad al momento de cobrar por tu primer o próximo encargo. Puedes descargar nuestro modelo de Cotización Formal desde estos links:

Ago
28
Grafiscopio
Saber venderse: un caso ejemplar
Cliente, Cotización, Negociación
16
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El siguiente caso demuestra la importancia de saber venderse, en todo sentido de la expresión: promover nuestro propio trabajo y cobrar lo que realmente vale.

Muchos creadores de obra visual -ilustradores, diseñadores, artistas, fotógrafos- descuidan el ámbito comercial: cómo negociar con el material que producen. En primer lugar no tienen un portafolio en internet, y si lo tienen, olvidan difundirlo tanto como sea posible (un concepto básico de marketing), ya que el próximo cliente o comprador de tu obra podría aparecer en Facebook, un concurso, evento social o un blog. Además, al momento de cobrar, los artistas simplemente consideran el tiempo o esfuerzo que les tomó crear cierta obra, sin evaluar la forma en que será utilizada por el cliente.

Justamente eso le ocurrió al fotógrafo de matrimonios tejano Allen Ayres, quien fue contactado por una agencia de publicidad (a través de un agente encargado de buscar imágenes para campañas, en bancos de imagen o la internet en general), que se topó con su blog y deseaba licenciar una de sus fotografías para usarla en la próxima campaña de cierto cliente ligado al rubro farmacéutico.

Como artista sin experiencia en el tema de licencias, Allen pensaba cobrar U$ 1.000 (unos $480.000 chilenos), pero por seguridad buscó orientación en John Mireles, fotógrafo y asesor de negocios del rubro, antes de proponer una cifra. Y vaya si valió la pena.

En un interesante artículo, Mireles analiza las variables que inciden en una licencia de uso, la que bien negociada puede ser mucho más valiosa y rentable que la simple tarifa por hacer click con una cámara. Dichas variables son:

  • Formato o tamaño en que será publicada la imagen (¿pequeña? ¿a página completa?)
  • Volumen de publicación (¿Será usada una vez en un catálogo promocional, o varias veces en diarios o revistas?)
  • Área geográfica de publicación (¿Será publicada en un vecindario, en todo el estado, el país o a nivel mundial?)
  • Vida útil (¿seis meses, un año, tiempo indefinido?)
  • Exclusividad (¿El cliente no quiere competidores que usen la misma imagen?)

Tras constatar que la imagen sería usada en múltiples avisos comerciales para la industria médica, tanto en impresos como internet, y que la agencia deseaba exclusividad, Mireles aconsejó a Allen una tarifa no inferior a U$ 15.000 (unos $7.200.000 chienos). La agencia no solo aceptó el monto, sino que cerró el trato en U$ 18.000 ($8.650.000 chilenos) por 2 años de uso exclusivo y a nivel nacional. Es más, una reciente noticia indica que el contrato fue renovado para expandir el uso de la imagen a Europa. En total, Allen recibió U$ 27.000 (casi $13.000.000 chilenos) por su fotografía.

Finalmente, John Mireles expone una valiosa reflexión para tener en cuenta al momento de negociar nuestra obra visual:

“A menudo escucho a fotógrafos dando excusas para cobrar menos por su trabajo: ‘sólo me tomó una hora’, ‘es medio día, nada más’, ‘cobraré poco por este encargo para que el cliente me dé más trabajo a futuro’, ‘no vivo de esto, así que no importa’, ‘no voy a usar esa imagen para nada más’.

Olvida todo eso. No se trata de ti. Se trata del valor que estás entregando a cliente. El mundo está lleno de imágenes mediocres. Si cliente quisiera una de esas, podría usarla pagando una limosna. Si te quiere a ti, es porque ofreces algo especial. No temas cobrar por ser especial”.

Confiamos en que aprendas a venderte como muestra este caso. Y cuando debas extender una cotización, no olvides hacer preguntas a tu cliente, en base a lo que planteamos aquí y aquí. Recuerda que vender obra visual no es como transar un par de zapatos o un reloj. Además implica la cesión específica de derechos de uso, que debe materializarse en alguna forma contractual.

Principales fuentes de este artículo:

Agradecimiento especial a Leonora Varo, diseñadora mexicana, por informarnos sobre este caso.