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Jul
1
Grafiscopio
¿Cómo se aplica el pago por Derechos de Autor en el rubro editorial?
Derecho autor, Editorial, Metodológico
11
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En mi entrevista a Miguel Ángel Ferrada ya toqué el tema del Derecho de Autor en el medio editorial. Sin embargo, quedó fuera un punto no exento de controversia (y que vine a saber tiempo después): la forma en que se pagan tales derechos.

Por diversas fuentes -conversaciones, foros, artículos, redes sociales, etc- supe que ilustradores y escritores encuentran difícil vivir de los derechos de autor a menos que las ventas de un libro sean exorbitantes, con el agravante -y aquí apunta este artículo- de que varios autores no estarían recibiendo el monto íntegro por concepto de derechos que fija la Ley. Me interesó estudiar un problema que desconozco, pues mi trabajo para editoriales ha sido ocasional, y la mayoría de los contratos que firmé fueron por Obra antes que de Edición (la diferencia entre uno y otro, aquí). Para quienes, en cambio, sueñan con publicar libros o cuentan entre sus principales clientes -e ingresos- a editoriales, es motivo razonable de preocupación (y a veces, de hermetismo). A continuación expongo lo que he podido averiguar y desde luego estoy abierto a opiniones o datos que rectifiquen, complementen o confirmen esta información.

1) QUÉ DICE LA LEY

El Capítulo VI de la Ley Nº17.336 de Propiedad Intelectual chilena se refiere al Contrato de Edición. Puntualmente, en su Art. 50º, aborda el caso de remuneración consistente en participación sobre el producto de la venta (también conocida como royalties o regalías por derecho de autor):

“Artículo 50°- Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de venta al público de cada ejemplar.

En tal caso, el editor deberá rendir cuenta al titular del derecho por lo menos una vez al año, mediante una liquidación completa y documentada en que se mencione el número de ejemplares impresos, el de ejemplares vendidos, el saldo existente en bodegas, librerías, depósito o en consignación, el número de ejemplares destruidos por caso fortuito o fuerza mayor y el monto de la participación pagada o debida al autor.

Si el editor no rindiere cuenta en la forma antes especificada, se presumirá vendida la totalidad de la edición y el autor tendrá derecho a exigir el pago del porcentaje correspondiente a dicho total.”

2) CÓMO INTERPRETAN LA LEY ALGUNAS EDITORIALES Y CÓMO INCIDE EN EL PAGO DE DERECHOS DE AUTOR

El texto parece suficientemente claro. Sin embargo, algunas editoriales lo interpretan a su manera, pues aquel no definiría quién es propiamente el “público” que compra el libro. Así, optan por considerar “público” no al lector, sino a la Librería (a la que abastecen de libros), lo que obviamente incide en el 10% que finalmente recibe el autor (ilustrador, escritor, etc), como explico a continuación:

Según esta lógica, si en librerías encontramos un libro a $11.900, el desglose producto de su venta sería el siguiente: $1.900 corresponden al IVA (19% que pasa directamente al Servicio de Impuestos Internos). De los $10.000 restantes, el 40% ($4.000) pertenece a la Librería (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, publicidad, etc.) y 60% ($6.000) pertenece a la Editorial (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, bodegaje, distribución, imprenta… y derechos de autor).

Por tanto, bajo este sistema, el Autor NO recibe el 10% del precio de venta A PÚBLICO de cada ejemplar (como indica la Ley), sino el 10% del precio de venta NETO de la Editorial: o sea, el 10% de 60% del valor del libro, descontado el IVA. En resumen: por cada libro vendido a $11.900 en librerías, el Autor recibirá -en el mejor de los casos- $600 por cada ejemplar (en vez de $1.190, como indica la Ley. Multiplicando esto por un tiraje -vendido- de 1000 ejemplares, notamos bastante diferencia entre recibir $600.000 y recibir $1.190.000 ¡Prácticamente el doble!). Ahora, si el Autor (escritor) comparte derechos con un ilustrador o traductor, puede que esos $600 se reduzcan a la mitad.

Si a lo anterior agregamos que una Editorial puede realizar ventas especiales al Gobierno, a bibliotecas, a clientes especiales, o transar libros al precio que estime conveniente, tendríamos que volver a calcular los montos según la rebaja al precio de venta a público decidido por la Editorial. Es decir, si esta opta por vender el libro a una biblioteca a la mitad o un cuarto del precio de venta a público, el 10% de Derecho de Autor se calculará sobre esa mitad o ese cuarto.

3) CONCLUSIONES

Grafiscopio existe, entre otras razones, para informar y transparentar el modo en que se negocia Propiedad Intelectual, por su importancia cardinal para la industria creativa, como advierten el British Council, CERLALC o el BID: los creativos subsisten gracias a la explotación comercial de los derechos asociados a su obra. Es necesario respetar y valorar su trabajo para que sigan siendo un agente que ayude a clientes -empresas privadas, instituciones públicas, editoriales, etc- a multiplicar ventas y a difundir la Cultura. Si en cambio se ven perjudicados o amenazados, esto redundará negativamente en el crecimiento y desarrollo de su industria y del país. Ni más, ni menos.

Muchos creativos ingresan cada año al mercado. Lamentablemente suelen hacerlo con poco o ningún conocimiento sobre las leyes que los amparan, el valor de lo que hacen o cómo funciona el medio. Esto deja campo abonado para toda clase de vicios o defectos, que en parte pueden atribuirse a clientes inescrupulosos, pero también al hermetismo o miedo entre colegas, que dificulta la fijación de una doctrina de conducta y desempeño profesional común a todos(*).

Por último, debe admitirse que no todos incurren en prácticas irregulares en forma deliberada. A veces solo se ha perpetuado una norma viciada por negligencia involuntaria de clientes y proveedores, que seguramente ambos estarían dispuestos a corregir si se les enseña cómo y en qué están fallando. Confío en que sea el caso mayoritario entre las editoriales a que apunta este artículo, y que ellas entiendan el espíritu de lo que he analizado: informar más que sentenciar.

(*) Esto excluye la fijación de tarifas mínimas o estandarizadas, acto sancionado por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), Decreto Ley Nº 211 de 1973, Art. 3º, inciso a.

NOTA: en Grafiscopio nos interesa seguir recopilando datos sobre este asunto. Si has trabajado para editoriales (dentro o fuera de Chile), por favor responde a estas preguntas:

1) ¿Has recibido pago de Derechos de autor por los libros en que se ha publicado tu trabajo?

2) En caso afirmativo, ¿Qué rol cumpliste en la ejecución del libro (ilustrador, escritor, colorista, traductor, etc)?

3) ¿Qué porcentaje te asignó la editorial por ese rol? ¿El porcentaje que recibes por Derecho de Autor es sobre el precio de venta final del libro (PVP – Precio de Venta a Público) o sobre el precio de venta neto de la editorial?

Jun
25
Grafiscopio
Guía: qué hacer si tu obra está siendo usada sin permiso
Legal, Metodológico, Propiedad Intelectual
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Navegando en internet, viendo tv o pasando frente a una vitrina, de pronto notas que tu obra ha sido usada sin permiso (como recientemente ocurrió al ilustrador chileno Sephko) o ha sido plagiada. A la sorpresa sigue un sentimiento de desorientación: no sabes bien qué hacer para detener la infracción y que los implicados paguen (en todo sentido de esta palabra). Aunque ya expuse el tema en mi entrevista a abogado, quiero desarrollarlo para despejar toda duda y presentar un plan de acción.

1) MANTÉN LA CALMA

Tranquilo. Como tú, también fui víctima de infracción a mis Derechos de Autor y parece como si el agravio y usufructo de tu trabajo creciera a cada minuto. La rabia y ansiedad que esto genera pueden hacer que tomes decisiones equivocadas. Para enfrentar el problema debes actuar con cabeza fría, armar el caso ordenadamente .

2) RECOLECTA PRUEBAS

Como recomienda el abogado Sebastián Alvarado, lo primero que debes hacer es guardar prueba de la infracción, que pueda servirte en caso de demanda, pues naturalmente el infractor tratará de borrar toda evidencia, así que no le avises sin antes tomar esta precaución. Un pantallazo (o screen cap, si hablamos de internet), una fotografía (si es en lugar público, o pidiendo permiso si es un recinto privado), algún recorte (si es revista, prensa escrita) o grabación (si es video). Siempre que sea posible, procura registrar la fecha y hora en que el infractor publicó tu obra. (ej.: en Facebook, cada post va acompañado de ambos datos: fecha y hora).

3) EVALÚA LA MAGNITUD DEL DAÑO

Investiga si se trata de un plagio, uso no permitido o falsificación (delitos tipificados de manera diferenciada), por cuánto tiempo y en qué canales se ha producido la infracción. Mientras más extenso (o relevante) el perjuicio, mayor la sanción y multa a que se expone el autor del delito.

Comprueba que la supuesta infracción no figure entre las excepciones y limitaciones del Derecho de Autor. (usos legítimos de obra ajena sin necesidad de pedir permiso ni pagar al autor o titular de derechos). De nuevo, investiga si tu obra ha sido usada en un solo medio, por espacio de tiempo puntual o si ha tenido amplia cobertura mediática y usufructo comercial. Esto permitirá decidir la mejor forma de abordar el asunto y si necesitas ayuda profesional calificada (ver punto #6).

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4) DETERMINA TU GRADO DE AUTORÍA Y/O PROPIEDAD DE LA OBRA

Antes de poner el grito en el cielo, considera si la obra te pertenece únicamente a ti o si en cambio se trata de una colaboración, o si es colectiva.

Si fue creada mientras eras empleado de una empresa, revisa las condiciones del contrato (p. ej., si alguna cláusula menciona que toda creación hecha para la empresa es de propiedad de ellos) y por último sopesa la medida en que dicha obra existe gracias al equipamiento, insumos o servicios básicos (electricidad, etc) que te facilitaron.

Si hubo Contrato de prestación de servicios a honorarios, chequea los usos que permitiste. Por ejemplo, la artista chilena Marcela Donoso denunció al director de la película “Caleuche” por usar su obra en modos no permitidos por el contrato.

4) INSCRIBE TU OBRA AFECTADA

Si no lo has hecho, inscríbela en el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI). Puedes hacerlo vía internet o en forma presencial. Si bien el Derecho de Autor no requiere formalidades para existir (surge por la mera creación de una obra), al inscribir refuerzas públicamente tu titularidad, pues deja constancia pública sobre la fecha y hora en que fue creada, y quien quiera refutarlo tendrá que demostrarlo. Un ejemplo de la importancia de inscribir una obra fue el de los libretistas afectados en el plagio perpetrado por el Jefe de guionistas de Canal 13 de Televisión (Chile).

Nota: si tu obra violada está acogida a una licencia Creative Commons, recuerda que esta NO reemplaza a la inscripción y además, tal entidad no puede representarte legalmente en una reclamación, por lo que en último término tendrás que recurrir al punto #6 de este artículo.

5) CONSIGUE TESTIGOS. VIRALIZA.

Hecho todo lo anterior, es hora de aprovechar el potencial de las redes sociales: difunde la noticia y alerta sobre la infracción. Esto dará relevancia pública al caso y puede ser un atajo para llegar directamente al infractor o disuadirlo (lograr que retire el contenido usado sin permiso y/o te indemnice). Un ejemplo del poder de este mecanismo fue el caso de Tueday Bassen (EEUU), quien denunció en sus redes al gigante Zara, por plagio (jul. 2016). Producto de ello, varios artistas afectados crearon un portal de apoyo.

Por cierto, evita todo tipo de descargos, amenazas o injurias que puedan jugarte en contra si el asunto se complica (el infractor podría llevarte a tribunales, sobre todo si tus acusaciones son inexactas o infundadas). Simplemente expone los hechos: “mi obra está siendo usada sin permiso”, “mi obra ha sido plagiada”, etc.

6) CONTACTA A UN ABOGADO

Es verdad que algunas infracciones parecen menores como para molestar a un abogado, pero ¿Cómo saberlo? Tal vez ignoras los alcances del caso, cuánto dinero hay en juego o qué ley se puede aplicar a tu favor. Un abogado es quien mejor sabe ambas cosas, por lo que siempre recomiendo invertir en una hora de consulta. Además, puede actuar en representación tuya -sin compromiso emocional- y enviar al infractor una carta de intimación (ver pág. 11) para que cese la conducta y/o te indemnice por perjuicios.

Es posible que algunos infractores ignoren tu reclamo personal o viral, pero difícilmente harán caso omiso a la carta de un abogado.

7) NEGOCIA

Dicen que “es preferible un mal acuerdo que un buen juicio”: la gente sensata siempre optará por negociar antes que ir a tribunales, proceso engorroso que empaña la reputación de cualquiera y podría terminar siendo más costoso que una indemnización. Es más, no todos los infractores son villanos. En ocasiones lo hicieron por simple ignorancia de la Propiedad Intelectual.

Extrajudicialmente se puede llegar a buen puerto. Hace años un diario publicó sin permiso una de mis ilustraciones. Les informé de multas y sanciones a que se exponían. Me hicieron una oferta que acepté de buena gana. La clave es negociar con altura y profesionalismo, porque nunca sabes si de ahí puede salir un futuro cliente. No se trata de ponernos complacientes, pero de actuar con diplomacia.

8) CUANDO EL INFRACTOR ESTÁ EN EL EXTRANJERO

En este caso, la sensación de desamparo aumenta (como ocurrió al ilustrador y diseñador viñamarino Álvaro Tapia), pero no desesperes. De partida, y como dice el documento “La protección internacional del Derecho de Autor y de los Derechos Conexos” (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, OMPI):

«Una de las ventajas prácticas más importantes para un país que se adhiere al Convenio de Berna es que las obras de sus autores están automáticamente protegidas en todos los países parte en el Convenio.

El hecho de que un país pase a ser miembro de la Unión de Berna es prueba de que éste está dispuesto a ejercer la voluntad política necesaria para proteger los derechos de los autores de los demás países.»

Ante una infracción internacional puede ser muy útil el punto #5 (las redes sociales ayudaron a la ilustradora holandesa Loish a denunciar el uso no autorizado de su obra por parte de Editorial chilena. Incluso twitteros chilenos corrieron la voz) y, desde luego, el punto #6 si la cosa pasa a mayores. Un abogado de tu país SÍ puede representarte en incidentes fuera de sus fronteras. Es importante escoger un Estudio Jurídico que tenga contactos en el exterior.

Para más información sobre Derecho de Autor Internacional:

9) APÉNDICES

Jun
3
Grafiscopio
En qué fijarse al firmar contrato
Cliente, Metodológico, Negociación
1
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Todos conocemos el caso del niño “Tarro” y los reclamos de su madre, por estimar mezquina la recompensa por el protagónico de un comercial de tv. El problema es que ya había un contrato firmado. Para que no nos pase lo mismo, veamos a qué prestar atención antes de estampar nuestra rúbrica en el documento.

Investigando sobre el tema llegué a este artículo sobre lesión contractual, o sea explotar la inferioridad económica, socio-cultural o inexperiencia de una de las partes. Por ello es crucial informarse, evitando que la ignorancia o necesidad nos haga firmar a ciegas un contrato cuyos alcances no entendemos.

1) CLÁUSULAS BÁSICAS

Un contrato elemental debería indicar en forma clara y expresa:

  • Las partes que firman
  • La tarea a realizar: quién la encomienda y quién la realiza
  • El plazo en que se realizará
  • El monto que se pagará, la forma de pago (p. ej.: “dos pagos: anticipo 50% y restante a contraentrega”) y la fecha en que se pagará
  • Si eres freelance, apuntar que no existirá vínculo de subordinación y dependencia, sino que la tarea será ejecutada en forma independiente y autónoma
  • Derechos: la forma en que autorizas sea usada tu obra

2) CLÁUSULAS IMPRESCINDIBLES

Como vimos en otro artículo, Mike Monteiro (diseñador) y su abogado Gabe Levine recomiendan no firmar contratos a menos que incluyan:

  • IP (intellectual property) transfers on full payment (Cesión de derechos una vez que se reciba el pago completo). “Tu trabajo no puede ser usado hasta que no te lo paguen completamente”. Esto evita que infrinjan tu derecho de autor (uso no autorizado, plagio, etc) y sirve como acicate para que te paguen a tiempo.
  • Termination (Kill fee): monto que cliente debe pagar si decide poner término abrupto al encargo (antes de ser entregado) o a la relación con el diseñador.
  • Liability (responsabilidad): “Asegúrate de no ser responsable por cosas que el contrato te endosa. Por ejemplo, si te encargaron un website y por descuido firmas un documento donde aceptas toda responsabilidad, resulta que si usaste imágenes de internet o que están protegidas, podrías verte incluso obligado a indemnizar a tu cliente por infracción de copyright.“

3) DERECHOS

La Propiedad Intelectual es materia crítica. Muchos creativos y clientes la desconocen o desestiman, lo que puede tener serio impacto durante y después de la negociación (incluso si el trabajo ya fue pagado). Básicamente un contrato debería detallar en forma clara y explícita:

  • Aplicaciones: forma en que será usada tu obra / diseño (¿Impreso?, ¿Televisión?, ¿Web?, ¿Todos?)
  • Plazo: tiempo durante el cuál será usada tu obra / diseño (¿Quincenal?, ¿Mensual?, ¿Anual?, ¿Indefinido?)
  • Territorio: espacio físico en que será usada tu obra / diseño (¿Local?, ¿Regional?, ¿Nacional?, ¿Internacional?)

Por supuesto, a mayor extensión de cada una de estas variables, mayor debería ser la tarifa.

Qué cláusulas se deben evitar:

La guía Letras al Derecho (CERLALC) es tal vez la más completa fuente para entender en profundidad cómo negociar derechos. Incluso ofrece dos secciones tituladas: “Que no le pase” y “Aprendiendo a negociar” con estudio de casos y análisis detallado de esos típicos contratos con cláusulas poco definidas (ergo engañosas o perjudiciales).

En líneas generales, diversas fuentes recomiendan EVITAR:

  • Cesión total de derechos: ya que es otorgar demasiados privilegios en negociaciones que en la práctica no los necesitan. Preferir las licencias, que son una autorización de uso pero NO una cesión. En otras palabras, el creador de una obra o diseño conserva la titularidad de derecho de autor para comercializar con su trabajo. Si a pesar de todo cliente quiere todos los derechos, recuerda cobrar una tarifa acorde y que en Chile esta transferencia debe realizarse según un protocolo legal establecido.
  • Licencia exclusiva: Según la misma guía precitada: “a pesar de ser una autorización de uso y no estar desprendiéndose de sus derechos, lo cierto es que otorgarla de forma exclusiva, implica que las formas de explotación concedidas no podrán ser utilizadas ni siquiera por él mismo.” Preferir Licencia NO exclusiva.
  • Cláusulas que permitan usar tu obra “en cualquier aplicación o formato existente o futuro”. Esto equivale a dar mucho poder a quien compra tu obra o diseño, ya que a futuro podría surgir una aplicación sumamente rentable en la que no tendrás participación por haber cedido derechos.

4) TARIFA

Para no ser un “niño Tarro” (o mejor dicho, no verte en el escenario de su madre: presentar reparos por el monto una vez que se ha firmado contrato), investiga a conciencia cuánto te costó ejecutar el diseño, cuántos derechos estás entregando y qué valor vas a aportar al negocio de tu cliente. El contrato debería no solo mostrar esa cifra, sino además la forma de pago y especialmente la fecha en que se pagará. Si este último dato no aparece, queda abierta la puerta para retrasos o evasivas.

5) EL ACTO DE FIRMAR

Cuando estés frente al documento, lápiz en mano, ten en cuenta:

  • NUNCA firmar un contrato cuyas cláusulas o alcances no entiendes: si es preciso, asesórate con un abogado especialista en propiedad intelectual, para que te oriente y explique lo que estás negociando, cediendo o aceptando.
  • NUNCA firmar contrato con una pistola en la cabeza: tómate tu tiempo para estudiar el documento. Revísalo con calma. Si alguien te presiona para que firmes contra reloj es porque espera que pases por alto algo importante.
  • Recuerda que al firmar contrato deben distribuirse dos copias idénticas: una para el cliente y otra para ti. Ambas deben estar firmadas por cliente y por ti. Conserva la tuya.
  • No olvides que el contrato es un acuerdo entre DOS partes, no imposición de una a la otra. Si ves que alguna cláusula no te convence -o directamente te perjudica- hazlo saber a tu contraparte para que sea modificada antes de firmar.

ANEXO: CONTRATOS LEONINOS

Se denomina contrato leonino a aquel que beneficia excesivamente a una de las partes (generalmente, el cliente) y perjudica a la otra (el proveedor de servicios gráficos, que debe absorber pérdidas y responsabilizarse por todo tipo de eventos). No es extraño que colegas principiantes -o necesitados de trabajo, o que ignoran el significado y alcance de las cláusulas- acepten firmar un contrato leonino que puede ponerlos en riesgo legal (si infringen involuntaria o deliberadamente algún punto) o financiero (al ceder o transferir excesivos derechos sobre su obra). Por todo lo anterior, repito y recalco mi llamado a no firmar un documento que no comprendas a cabalidad, mucho menos si te exigen hacerlo rápido o “a ojos cerrados”. Asesórate con un abogado (propio, no el de la empresa que espera tu firma, ya que es “juez y parte”: actúa en favor de su representado) y estudia el valor (moral y comercial) de la propiedad intelectual asociada a tu obra. A no ser que hablemos de una remuneración suntuosa, la mayoría de las veces una cesión completa de derechos patrimoniales implica que perderás dinero, pues el dueño de tu obra -y titular de derechos de autor desde que los cediste- puede usarla, reproducirla y modificarla como quiera y por el tiempo que quiera. Es decir, vendiste 1 trabajo que a su vez podría venderse en 10, 15 o 20 productos sin que nada de esas ganancias llegue a tus bolsillos. ¿Qué pasa si tu obra resulta un éxito de ventas? Piénsalo. (“No es gran cosa”, “No me tomó nada hacerla”, “no usaré esa obra para nada más”. Lo mismo pensaba este colega.)

Piénsalo: si tu contraparte quiere imponer cláusulas que le otorguen amplios poderes sobre tu obra es porque esta ¡TIENE VALOR! No la regales. No temas ponerte firme. Los que dicen “sí” a cualquier cosa pueden ser preferidos, pero difícilmente serán respetados.

Para saber cómo negociar derechos y a qué prestar atención antes de firmar un contrato, no dejes de leer la guía “Letras al Derecho” (CERLALC), secciones: Aprendiendo a negociar, Claves para una buena negociación, Que no le pase.

Lecturas recomendadas:

Abr
3
Grafiscopio
¿Qué estamos enseñando a nuestros alumnos?
Derecho autor, Metodológico, Negociación
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Navegando -¿o naufragando?- por redes sociales encontré dos publicaciones que me preocupan, sobre todo porque involucran a estudiantes, futuros profesionales aun en etapa formativa. Preferí omitir la identidad de los autores para mantener el foco en lo que realmente importa. De poco sirve matar al mensajero.

1) “SE REGALAN DERECHOS”

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Visto en Twitter. Ignoro si el mencionado plantel respalda esta propuesta. Suponiendo que así fuese, creo que lejos de ayudar a los alumnos a insertarse en el mercado, lo que están haciendo es enseñarles a ellos y al cliente que la propiedad intelectual no tiene mayor importancia (o sea limitando el acto creativo a la mera ejecución o aplicación de cierta técnica, como haría cualquier máquina), ergo puede regalarse por un monto que de por sí ya es bastante discreto. Más aun: no queda claro si por imagen corporativa el tweet se refiere exclusivamente a logotipo o a todo lo que contiene un manual de normas gráficas.

Quiero pensar que el motivo de tamaño desacierto responde a omisión más que comisión. O sea, a ignorancia del tema derechos (asunto tan extendido como preocupante a nivel académico) más que a explotación de capital humano -e intelectual- con poca experiencia y ávido de ingresar al mercado. Sea cual sea la intención, resulta imperioso aclarar qué son y para qué sirven los derechos.

En principio la palabra lleva cierto tinte político (se le asocia con exigencias del proletariado) que distorsiona su auténtico significado. Los derechos de autor -y en particular los patrimonialesson el principal instrumento de que dispone un creador de obra intelectual (científico, literato, artista, músico, etc) para obtener beneficios económicos mediante la explotación comercial de su obra. Esto lo dicen el British Council y CERLALC a través de su Guía La Economía Creativa. Por tanto al desprenderse de ellos (cesión total) sin compensación pecuniaria, el autor de una obra ha perdido dinero hoy y mañana, pues ya no puede volver a hacer uso comercial de dicho trabajo.

El Nuevo Libro Blanco de la ilustración (FADIP España) va más lejos y advierte que los ilustradores (o cualquier otro creador de obra intelectual) perciben habitualmente remuneración no por la venta de sus obras, sino por la cesión de derechos de explotación (o patrimoniales), a cambio de una contraprestación económica proporcional. Es por ello que la guía Letras al Derecho instruye detalladamente a los autores sobre cómo negociarlos, teniendo cuidado de no entregar más de lo estrictamente necesario para el uso de una determinada obra.

Quizás todo lo anterior explica por qué hay tanto desconocimiento -o desidia- frente al tema derechos, como apunta el abogado Sebastián Alvarado en la entrevista que sostuvimos. Todo lo que debes saber sobre gestión y cobro de derechos lo he resumido en este artículo.

2) “DALE, CONCURSA”

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Visto en un grupo abierto de Facebook (donde se compartió la advertencia que hice sobre cierto concurso), este comentario deja ver que hay profesores enseñando a sus alumnos a participar en licitaciones que promueven el trabajo especulativo. Si bien es cierto que puede haber buena intención entre quienes recomiendan a estudiantes o recién egresados postular a este tipo de eventos para ejercitar la mano, robustecer el portafolio o “ponerse en el mapa”, creo que un docente responsable debería advertir a sus alumnos que no den prioridad a esta vía ni menos cuando las bases son irregulares (p. ej.: “premios” no en dinero, sino consistentes en exposición, “ser el creador de nuestra imagen”, “aparecer en nuestras redes”, que más bien son mera explotación de derechos patrimoniales). Baste recordar la advertencia de Mike Dempsey, ex-presidente de D&AD, respecto al discurso dado por su homólogo Dick Powell a recién egresados de diseño, donde les instaba a trabajar gratis:

“Esta actitud explica el alarmante aumento de trabajo gratuito que se ha apoderado de nuestra industria, desde las agencias más pequeñas hasta las más prestigiosas. Toda compañía que promueva esto y la aceptación de trabajo sin paga para graduados está devaluando nuestra labor. La sugerencia abierta de Powell en cuanto a ‘trabajar gratis’ simplemente corrobora la noción de que lo que hacemos es algo de bajo nivel, sin mayor importancia. Que D&AD comunique este tipo de ideas es una triste señal de cómo están las cosas.”

“Por si sirve decirlo, mi recomendación a cualquier egresado de diseño es que se niegue a trabajar gratis. Y mientras busca oportunidades laborales, manténgase activo creando sus propios proyectos para tonificar el músculo creativo. Cuando yo empecé visitaba librerías, estudiaba carátulas mal hechas y las rediseñaba en mis ratos libres. Eso finalmente condujo a un empleo. Uno pagado. No te rindas. Cree en ti mismo.”

MIKE DEMPSEY

Sugiero a cualquiera que piense tomar parte en algún concurso leer lo que escribí en este artículo. La única excepción a lo que propongo sería alguno organizado por instituciones sin fin de lucro o destinados a alguna causa noble, humanitaria. Todo lo demás es y debe ser remunerado. “Trabajo gratis” es simplemente una contradicción de los términos.

Nov
25
Grafiscopio
Cómo gestionar y cobrar por derechos
Derecho autor, Propiedad Intelectual, Tarifas
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En el presente artículo enseñaré cómo gestionar y cobrar derechos, aspecto que debe estar presente en toda negociación por obra gráfica, visual o audiovisual, pues así lo determina la Ley.

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Más allá de que usar un diseño u obra artística sin permiso constituye delito (cosa que muchas agencias que contratan servicios freelance desestiman, con las potenciales repercusiones de esta omisión), la guía “Economía Creativa” (British Council, 2010) advierte:

  • Existen consensos acerca de una característica básica de las industrias creativas: la propiedad intelectual. Es el catalizador que convierte la actividad creativa en una industria creativa: protege el derecho de propiedad que tienen los dueños sobre sus ideas, de la misma manera como otras leyes garantizan el derecho a poseer bienes o finca raíz.
  • Da a los inventores de nuevos productos y procesos los medios para obtener beneficios de su creatividad, y plantea un marco conceptual en el que empresas e individuos creativos pueden desempeñarse con seguridad.
  • El Gobierno UK definió las industrias creativas como aquellas actividades que tienen su origen en la creatividad, habilidad y talento individual y que tienen el potencial de crear empleos y riqueza a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual.

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La Propiedad Intelectual se divide en 2 grandes áreas: Derecho de Autor (obras) y Propiedad Industrial (marcas, patentes, diseños industriales). Nos interesa la primera, que otorga al creador dos grandes clases de derechos. Según el apartado “Preguntas Frecuentes sobre Derecho de Autor” de Revistas Abiertas:

2.1) Derechos PATRIMONIALES

Son los que entran en juego en una negociación (pueden cederse o venderse) y tienen por objeto la explotación comercial de la obra (tanto así que en España se llaman derechos de Explotación). El autor puede hacer cualquiera de tales usos o cederlos para que los ejerza otra persona o institución. Si un tercero quiere usarlos, debe contar con autorización expresa del autor (o titular de derechos) o de la ley, como sucede con las excepciones y limitaciones al derecho de autor. Consisten en:

  • derecho de reproducción 
  • derecho de modificación, adaptación o transformación
  • derecho de publicación
  • derecho de distribución
  • derecho de comunicación, interpretación y ejecución pública

2.2) Derechos MORALES

Relacionan al autor con su obra, pero no económicamente, sino de forma espiritual e ideológica. Son inalienables (no es posible cederlos ni venderlos), inembargables (no pueden ser sujetos de medidas de apremio legal) e irrenunciables. Consisten en:

  • derecho de paternidad
  • derecho a la integridad
  • derecho de divulgación
  • derecho al anonimato

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En la guía “Creando Derecho” (Corporación Innovarte), el abogado y académico especialista en Prop. Intelectual, don Luis Villarroel, señala que las principales formas de gestión son:

3.1) CESIÓN O TRANSFERENCIA DE DERECHOS

Los derechos patrimoniales se pueden vender o ceder en forma independiente (regalar alguno y retener otro), o bien cederlos totalmente. “La ‘cesión’ del derecho”, continúa Villarroel, “permite al autor recibir una suma determinada por su obra o la facultad que cede.”

Formalidades de una cesión: El Art. 73 de la Ley 17.336, que regula los derechos intelectuales en Chile, dice: “La transferencia total o parcial de los derechos de autor o de derechos conexos, a cualquier título, deberá inscribirse en el Registro dentro del plazo de 60 días, contado desde la fecha de celebración del respectivo acto o contrato. La transferencia deberá efectuarse por instrumento público o por instrumento privado autorizado ante notario. También deberá inscribirse, dentro del mismo plazo, la resolución del contrato que originó la transferencia.”

Un contrato de cesión debería incluir cuatro aspectos clave:

  • Los derechos objeto de cesión y su modalidad.
  • El tiempo durante el cual se cederán o se otorgarán esos derechos.
  • El espacio donde se podrán explotar los derechos cedidos.
  • Si la cesión es exclusiva o no. (Este punto es importante ya que exclusiva significa que las formas de explotación concedidas no podrán ser utilizadas ni siquiera por el propio autor.)

3.2) LICENCIA O AUTORIZACIÓN DE USO

Según la guía “Las letras al Derecho”  (CERLALC / UNESCO), una autorización de uso o licencia es un acuerdo de voluntades con que el autor o titular de derechos patrimoniales autoriza a otra persona (natural o jurídica) usar su obra estableciendo tiempo, territorio y modos específicos, sin desprenderse de ninguno de sus derechos (o sea, no es cesión). El Depto. de Derechos Intelectuales (DDI), a través de Cecilia Núñez (a quién consultamos directamente), incluso señala: no es necesario ceder derechos. Puede autorizar el uso, una especie de licencia.”

Formalidades de una autorización o licencia: la mencionada autoridad cita los Arts. 18 al 20 de la Ley 17.336 de Prop. Intelectual y agrega: “como ve, la Ley no estipula ninguna formalidad legal respecto de las autorizaciones. Es un acuerdo entre privados.” Un popular ejemplo de licencia son las Creative Commons (CC). Para conocer la estructura de una licencia recomiendo ver los modelos de autorización de uso de obra para persona natural o persona jurídica que ofrece el DDI. (Nota: estos también pueden servir en el caso de inscribir obra colectiva en contratos de edición, como veremos más adelante en este mismo artículo)

Un contrato de licencia involucra dos participantes:

  • El autor (o titular del derecho), conocido como licenciante
  • El tercero a quien se autoriza el uso de la obra, o licenciatario

Un contrato de licencia debería definir:

  • Los derechos objeto de autorización.
  • El modo particular en que se autoriza el uso de esos derechos.
  • El tiempo durante el cual se autoriza la utilización.
  • El lugar donde la obra puede ser utilizada.
  • Si la autorización es exclusiva o no. (Este punto es importante ya que exclusiva significa que las formas de explotación concedidas no podrán ser utilizadas ni siquiera por el propio autor.)

ANEXO: ENTIDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS

Son organizaciones creadas por leyes de propiedad intelectual (o por acuerdos privados) para administrar los derechos de autor y conexos de un conjunto de creadores (afiliados). A continuación un listado de aquellas autorizadas y reconocidas por el Ministerio de Educación (MINEDUC) y el DDI, que guardan relación con nuestro público objetivo:

  • ATN, Asociación de Autores Nacionales de Teatro, Cine y Audiovisuales.
  • PROFOVI, Sociedad de Productores Fonográficos y Videográficos de Chile.

(*) CREAIMAGEN propone tarifas (expresadas en UF) por reproducción de las obras de su repertorio, según formato o aplicación. Para conocerlas, visita este link.

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Según informa el sitio del Grupo Clarke, Modet & Cía España, existen 2 tipos de obra en cuya creación participan varios autores:

4.1) Obra EN COLABORACIÓN

Aquella realizada por varios autores, donde los aportes individuales son inseparables e indistinguibles, correspondiendo los derechos de propiedad intelectual en la proporción que todos ellos determinen. Para su divulgación y modificación se requiere el consentimiento de todos los coautores. Ej. de obra en colaboración sería un mural realizado por varios pintores.

Un contrato de obra en colaboración debería incluir:

  • El alcance de la aportación de cada una de las partes y el material necesario para la ejecución del mismo en caso de que fuera necesario.
  • El uso que la empresa podrá hacer de dicho material.
  • Las obligaciones de las partes.
  • La cesión del colaborador a la empresa de todos los derechos sobre la obra resultante. Determinación del grado de cesión (exclusiva, no exclusiva, etc.)
  • Las condiciones económicas por el trabajo realizado.

4.2) Obra COLECTIVA

Aquella realizada bajo la coordinación de una persona natural o jurídica que la edita y divulga bajo su nombre. Reúne aportaciones de diferentes autores cuya contribución personal se funde en una creación única y autónoma, para la cual haya sido concebida sin que sea posible atribuir separadamente a cualquiera de ellos un derecho sobre el conjunto de la obra realizada. Típico ejemplo de obra colectiva sería una Enciclopedia.

Los derechos sobre la obra colectiva corresponden a la persona (natural o jurídica) que la edite y divulgue bajo su nombre, salvo pacto en contrario. Habitualmente, quien edita y divulga la obra solicita la autorización de cada participante, como explica M.A. Ferrada. Así mismo, el DDI ofrece modelos de autorización de uso de obra (persona natural y persona jurídica) para estos fines.

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La completísima guía “Las Letras al Derecho” (CERLALC / UNESCO) ofrece información detallada para conocer y negociar derechos de autor. Es más, muestra con casos reales las consecuencias que puede generar la falta de información y brinda herramientas para negociar con conocimiento de causa y en condiciones de igualdad. El apartado “claves para una buena negociación” aconseja:

  • Valore su trabajo creativo y sea consciente de sus derechos.
  • NO SE TRATA DE NEGOCIAR TODO O NADA. Identifique las necesidades suyas y del cliente, para ver si corresponde cesión total o parcial de derechos, y así pactar la remuneración apropiada.
  • Conozca los tipos de contratación que puede celebrar para la explotación de su obra.
  • USTED TIENE EL CONTROL SOBRE SU OBRA. Solo limita o restringe su uso mediante la contratación.
  • Discuta las cláusulas del contrato y busque siempre asesores especializados en la materia.
  • No se reserve ninguna inquietud, formule todas las preguntas que considere necesarias.
  • Lleve registro escrito de todas las etapas de la contratación (mails, mensajes, cartas, comunicaciones telefónicas, etc).
  • Proyecte imaginariamente el desarrollo del contrato, visualizando escenarios adversos y favorables para prever cláusulas que mantengan el equilibrio contractual.
  • Esté pendiente del cumplimiento de las obligaciones pactadas, así asegura la buena ejecución del contrato.
  • Mantenga las mejores relaciones con la otra parte, esto favorecerá la ejecución y éxito del contrato.

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El Nuevo Libro Blanco de la ilustración (FADIP España) contiene bastante información aplicable a otras disciplinas creativas. Advierte que los ilustradores perciben habitualmente remuneración no por la venta de sus obras, sino por la cesión de derechos de explotación (o patrimoniales), a cambio de una contraprestación económica proporcional. Las formas de remuneración son dos:

6.1) Cobro POR REGALÍAS (royalties)

También llamado porcentaje sobre el precio de venta del producto, habitual en contratos de edición. “Cuando la remuneración se basa en el cobro de un porcentaje sobre el precio de venta del producto se cobra a la entrega del trabajo lo que se denomina anticipo, que es un adelanto a cuenta de futuros beneficios. Lo común es que en el ámbito editorial no se reclame la devolución de ese adelanto en el caso de que los beneficios no se den finalmente. En proyectos de envergadura que vayan a suponer una inversión de tiempo y dinero por parte del ilustrador también se da el caso de anticipos entendidos como pagos efectuados antes o durante la realización del trabajo.” Quien mejor explica los diversos escenarios y pormenores de un contrato de edición (porcentajes, derechos, etc) es el editor Miguel Ángel Ferrada en esta entrevista.

El Cap. VI, y en particular el Art. 50 de la ley 17.336, se refieren explícitamente al contrato de edición y la remuneración en forma de participación sobre el producto de la venta (royalties):

“Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de venta al público de cada ejemplar.”

El problema es que la fijación de dicho precio de venta al público no ha estado exenta de polémica, lo cual trataremos en un posterior artículo.

6.2) Cobro POR OBRA

También llamado cobro por encargo, a tanto alzado o fortait. Se refiere a una cantidad única por el uso concreto que se vaya a hacer de las obras. Para fijar dicho precio es importante proyectar imaginariamente el desarrollo del contrato (sobre todo si una edición o campaña prosperan), por lo que menciono a continuación:

Tras consultar a Cecilia Núñez, del DDI, me informa que no existe una tabla de valores asociados a la transferencia o cesión de derechos. Esto quiere decir que el autor decide el precio de venta de sus derechos, o bien lo acuerda con el comprador, editor o cliente. A este efecto conviene evaluar cuidadosamente -y ojalá con asesoría de algún profesional con experiencia- los alcances de un encargo (tipo de cliente, envergadura y duración de una edición o campaña publicitaria) a fin de establecer un monto acorde, y si conviene una cesión o una licencia (autorización de uso, sin cesión). Téngase en cuenta el célebre caso de la fotografía de 18.000 dólares.

Algunos clientes o intermediarios (p. ej., agencias) ocultan información sobre el alcance o magnitud de una campaña o publicación, para obtener una obra a bajo precio. Es importante pedir un informe detallado, para cotizar de acuerdo a las condiciones efectivas en que será usada (plazo, territorio, formatos) y ajustarse a lo que obliga el Art. 20 de la ley 17.336:

Art. 20, Ley 17.336: “La autorización deberá precisar los derechos concedidos a la persona autorizada, señalando el plazo de duración, la remuneración y su forma de pago, el número mínimo o máximo de espectáculos o ejemplares autorizados o si son ilimitados, el territorio de aplicación y todas las demás cláusulas limitativas que el titular del derecho de autor imponga. La remuneración que se acuerde no podrá ser inferior, en caso alguno, al porcentaje que señale el Reglamento.”

De todos modos, el uso en cualquier forma no autorizada explícitamente por el titular de derecho de autor constituye delito, de manera que ocultar información es una decisión ingenua y agravante.

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Si bien existe un principio de raíz europea (y válido ampliamente a nivel internacional) en virtud del cual el derecho de autor existe por la mera creación de una obra, y no requiere ninguna formalidad, también es verdad que en Chile opera una presunción simple de autoría en favor de quien inscriba primero una obra en el DDI. Por tanto es fundamental inscribir toda creación que consideremos relevante (incluso a nivel boceto), para disponer de un medio de prueba importante acerca de su originalidad. Este trámite puede hacerse mientras un proyecto está en marcha, y teniendo siempre en cuenta que las instrucciones dadas por un cliente no bastan para que él se atribuya autoría de la obra.

Como vemos, la variable Propiedad Intelectual es clave para que los creativos obtengan beneficios económicos mediante la explotación comercial de sus creaciones. Sin embargo, por desconocimiento terminan vendiendo su obra -y derechos- a precio muy inferior al que valen. Por ello recomiendo estudiar los siguientes enlaces, que profundizan en un tema absolutamente necesario para cualquier creador de obra gráfica, visual o audiovisual:

 

Sep
27
Grafiscopio
Lectora pregunta: cesión total de derechos para exposición
Derecho autor, Metodológico, Pregunta
3
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Por Facebook la lectora Angy Casanova nos pregunta:

“Me llegó un correo sobre una exposición a la que me invitan a participar, pero dice -en letras minúsculas- que si envío los trabajos cedo TODOS los derechos de las obras, como para modificarlas para la expo, etc. Legalmente, ¿que significa ceder TODOS los derechos?, ¿Es como si yo la regalara y nunca más fuese mía o algo así?. ¿Es algo regular que hagan eso? Me pareció MUY raro, por eso pregunto, puesto que da lo mismo la expo; las obras son mías y punto, ¿no?”

 

Estimada:

El Derecho de Autor -del que goza el creador de una obra por el simple hecho de crearla- se compone básicamente de dos partes: derechos patrimoniales y derechos morales. Los primeros tienen por objeto el provecho económico (explotación comercial de la obra) y los segundos relacionan al autor con la obra creada por él o ella, aunque no de manera comercial, sino espiritual e ideológica.

Sólo pueden cederse (mediante venta o regalo) los derechos patrimoniales. Los morales, en cambio, son inalienables (no pueden cederse, donarse ni venderse), inembargables (no están sujetos a apremio legal) e irrenunciables.

¿Cuál es, entonces, el problema de ceder todos los derechos (en rigor, ceder todos los derechos patrimoniales)?: que pierdes a perpetuidad cualquier facultad para seguir explotando comercialmente tu obra. Tu contraparte, en cambio, se convierte en titular de derecho de autor y puede reproducir y lucrar a partir de tu creación -que en principio destinaste a una exposición- en otros formatos, como impresos (revistas, letreros, libretas, insertos publicitarios en prensa), sitios web y redes sociales, televisión, decoración de vehículos, etc., por tiempo indefinido y en el territorio (nacional o internacional) que quiera.

¿Te pertenece una obra cuyos derechos has cedido? Sí, aunque solamente a nivel moral (es decir, debe reconocerse que fuiste quien la hizo), pero ya no puedes volver a negociar con ella, reproducirla ni publicarla (entiéndase, producir ejemplares para su oferta a público) sin cometer infracción a la Ley de Propiedad Intelectual.

Hay varios organizadores de concursos o exposiciones, y también clientes, que entienden poco y nada de Propiedad Intelectual -específicamente Derecho de Autor- y piden cesión total de derechos para asegurarse de que puedan hacer lo que quieran con una obra sin exponerse a reclamos o indemnizaciones. Pero aunque sepan de tal materia legal y sea legítimo proponer esta cláusula en las bases, están solicitando privilegios excesivos en perjuicio de concursantes, expositores o proveedores que deben entregar mucho a cambio de muy poco (reconocimiento, exposición o remuneración).

Por todo lo anterior, debes evitar participar en concursos, eventos o encargos que exijan cesión total de derechos sin recompensa pecuniaria por ellos (o donde el monto no se condice con los privilegios que vas a otorgar). Además, organizadores y clientes deben saber que existe un procedimiento legal y formal para transferencia (cesión) de derechos, por lo que una cesión informal tiene mera validez privada -entre las partes que acuerdan- pero no pública. Saludos.

Oct
16
Grafiscopio
Lector pregunta: cesión de Derechos, ¿Debe hacerse mediante documento notarial?
Derecho autor, Pregunta, Propiedad Intelectual
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Por Grafiscopio.com, el lector Eduardo nos pregunta:

“Para ceder los derechos de una obra a cliente, ¿Es necesario hacer un documento notarial? Supongo que una simple hoja firmada no tiene validez legal.” 

Estimado Eduardo:

En el capítulo IX de Creando Derecho: Guía para comprender el Derecho de Autor, titulado “¿Cómo gestionar Derechos de Autor?”, la Corporación innovarte -a través de su Director, el abogado especialista en Propiedad Intelectual, don Luis Villarroel Villalón- se refiere puntualmente a la cesión o transferencia de Derechos. A continuación, un resumen de los principales aspectos:

Según la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, las cesiones deben constar por escrito y ante notario. Además, la escritura de cesión deberá inscribirse en el Departamento de Derechos Intelectuales dentro de 60 días contados desde la fecha de la firma de cesión correspondiente. Si no se inscribe, el contrato de cesión de derechos sólo tiene validez privada (entre las partes que lo suscribieron), pero no pública (respecto de terceros). La cesión se puede efectuar a cambio de un pago o gratuitamente.

Respecto al mismo tema, conviene advertir ciertos puntos:

  • El titular de los Derechos de Autor (el creador de una obra o a quien este haya cedido sus derechos) decide el uso y destino de aquella (excepto en casos donde aplica una excepción o limitación, o tratándose de obra de dominio público).
  • Sólo pueden cederse derechos patrimoniales (publicación, reproducción, adaptación o transformación, traducción, ejecución pública), no así morales (reconocimiento a la paternidad de una obra, reivindicación de ella, en su caso modificación, mantención de obra anónima o seudónima), pues la ley establece que estos últimos no pueden negociarse y pertenecen exclusivamente al creador de una obra.
  • Los derechos patrimoniales de que goza el creador de una obra pueden venderse o cederse de forma independiente, es decir, vender o regalar alguno y retener otro.
  • Existen dos formas de gestionar Derechos de Autor: a) cesión o transferencia de derechos y b) licencia de uso. Al otorgar licencia no cedes ni pierdes tus Derechos patrimoniales. Puedes ver un ejemplo de lo que aborda una licencia de uso en el anexo legal de nuestro Contrato Tipo de Prestación de Servicios Gráficos.

Confiamos en haber aclarado tu inquietud. Saludos.

Jul
11
Grafiscopio
¿Qué es una licencia Creative Commons?
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
22
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En este artículo vamos a explicar qué son, para qué sirven y cómo se obtienen las licencias Creative Commons, por su importancia para protección y difusión de nuestra obra en la red, y dado que en el sitio la sección Castellano sólo despliega títulos en nuestro idioma, pero el contenido está en inglés.

¿QUÉ ES?

Una licencia es un permiso para usar o compartir obra, pero no equivale ni reemplaza a la inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual. Más bien, ambos instrumentos se complementan y refuerzan la protección de obra. Aunque las licencias Creative Commons (CC) se asocian con el ámbito digital (sobre todo, internet), no operan exclusivamente en este medio, sino también en el mundo físico, “real”. Con ella mantienes tus derechos de autor pero permites a otras personas copiar y distribuir tu obra, siempre y cuando reconozcan la correspondiente autoría, y solamente bajo las condiciones que especifiques aquí.

Las licencias de derechos de autor (copyright) y herramientas CC dan un equilibrio razonable al tradicional “todos los derechos reservados” que el copyright crea. Estas herramientas ponen a disposición de todos -desde creadores particulares hasta grandes empresas e instituciones- una forma sencilla y estandarizada de otorgar permisos para utilización y/o reproducción de sus creaciones por medios digitales. La combinación entre estas herramientas y sus usuarios origina un vasto y creciente patrimonio digital; una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, re-mezclados y utilizados como base, siempre dentro del marco permitido por las leyes de derecho de autor.

DISEÑO Y LÓGICA DE LICENCIAS

Todas las licencias Creative Commons (CC) comparten muchas características. Cada licencia ayuda a los creadores (se les llama licensor, vocablo en inglés que equivale a autor, otorgante de licencia, si usan las herramientas CC) a conservar sus derechos de autor aunque otros copien, distribuyan y utilicen su obra, siempre y cuando sea sin fines de lucro. Además, garantizan que el autor reciba merecido crédito por su trabajo. Su validez se extiende a nivel mundial y siguen vigentes mientras duren las leyes de copyright pertinentes (porque se basan en ellas). Estas características comunes sirven como base sobre la cual los autores pueden escoger si desean dar autorizaciones adicionales cuando deciden cómo quieren que sea usada su obra.

Un autor CC debe responder algunas simples preguntas para conseguir una licencia – primero, ¿deseo permitir uso comercial o no?, y luego, ¿deseo permitir adaptaciones (derivaciones) o no? Si un autor quiere permitir adaptaciones, también puede escoger si exigir a cualquiera que utilice su obra (licensees o titulares de una licencia) para que dicha nueva obra esté disponible en los mismos términos señalados en la licencia. A esta idea se le denomina “ShareAlike” (“Compartir igual” ó “semejanza al compartir”) y es uno de los mecanismos que, de ser escogidos, permiten que el patrimonio digital crezca en el tiempo. ShareAlike se inspira en la Licencia GNU para público general, utilizada por muchos proyectos de software gratuitos u open-source (“Código abierto” o garantía de acceso a fuentes o archivos originales).

Las licencias CC no afectan las libertades que la Ley otorga a usuarios de creaciones por demás protegidas por Copyright, tales como excepciones y limitaciones a las leyes de derecho de autor como el fair dealing. Las licencias CC exigen a los titulares (licensees) obtener autorización para hacer cualquier cosa con una obra cuyos derechos pertenecen, según la ley, a un autor (licensor) y que dicha licencia no permita usar explícitamente. Los titulares de licencia deben mencionar al autor en los créditos, mantener intactos los íconos o señales de copyright en todas las copias de la obra, y enlazar las copias de esa obra con su respectiva licencia. Así mismo, los titulares de licencia no pueden usar medidas de restricción tecnológica para limitar el acceso a la obra creada por otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS LICENCIAS

1) Atribución
CC BY

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original. Esta es la más generosa de las licencias ofrecidas. Recomendad para una difusión y uso máximos del material licenciado.

2) Atribución- Sin Derivadas
CC BY-ND

Esta licencia permite redistribución, comercial y sin fines de lucro, siempre y cuando la obra se divulgue sin cambios e íntegramente, con mención de tu nombre en los créditos.

3) Atribución – No Comercial – Compartir Igual
CC BY-NC-SA

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, sin fines de lucro, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban sus nuevas creaciones bajo una licencia en los mismos términos.

4) Atribución-Compartir Igual
CC BY-SA

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban las nuevas obras en una licencia con los mismos términos. A menudo se compara a esta con las licencias “copyleft” para uso gratuito y open-source de software. Toda nueva obra basada en la tuya llevará la misma licencia, de modo que toda adaptación o derivación también permitirá uso comercial. Esta es la licencia utilizada por Wikipedia, y se recomienda para material que obtendría beneficios al incorporar contenido de Wikipedia o proyectos con licencia semejante.

5) Atribución-No Comercial
CC BY-NC

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra sin fines de lucro, y aun cuando las nuevas obras deben citarte como autor y ser utilizadas sin fines de lucro, no tienen que inscribirse bajo una licencia en los mismos términos.

6) Atribución – No Comercial – Sin Derivadas
CC BY-NC-ND

Esta es la más restrictiva de las 6 licencias principales. Sólo permite a otros descargar tu obra y compartirla con otros siempre y cuando te mencionen en los créditos, pero no pueden cambiarla de ningún modo ni darle uso comercial.

Además de las licencias que hemos visto, CC ofrece herramientas que funcionan en el marco del “ningún derecho reservado” del dominio público (obras que pueden ser usadas sin ninguna restricción de derechos). La herramienta CC0 permite a los autores renunciar a todos sus derechos y poner una obra a disposición del dominio público. También existe la Marca de Dominio Público (No Known Copyright, o “sin derechos conocidos”), que permite a cualquier usuario de internet marcar un trabajo como obra de dominio público.

 

ANEXO 1: ¿Qué hacer en caso de infracción a licencias Creative Commons?

Navegando por la red, varios hemos descubierto por casualidad y con sorpresa que alguien usó nuestra obra digital sin permisos ni mención de autoría. Cuando existe una licencia CC de por medio, el infractor se expone a acciones legales en su contra, pues estas licencias tienen validez legal e internacional.

Violar las condiciones de una CC no es juego, y la prueba es que ya existen dictámenes, como el célebre caso del diseñador chileno Armando Torrealba, quien en 2007 ganó litigio contra Falabella por uso no autorizado de su obra (“Panda Punk”) para campaña publicitaria de la multitienda (en definitiva se llegó a acuerdo compensatorio con Porta4, agencia encargada de dicha campaña). Este fue el primer caso conocido en nuestro país sobre el tema, y con resultado favorable al demandante.

Ahora bien, una licencia CC también permite revocar sentencia por infracción al derecho de autor. Fue el caso de un pub demandado (2010) por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), por usar canciones sin pago de derechos de autor. No obstante, el tribunal español determinó que la licencia CC escogida por el creador de dichas canciones permitía su libre utilización, lo cual dejó sin efecto la demanda. Ergo, es importante leer bien las condiciones que escogemos para nuestra licencia antes de adquirirla.

Si eres víctima de infracción a licencia CC, puedes contactarte con Creative Commons.org para solicitar orientación (aunque ellos no prestan servicios de asesoría legal). En Chile, el representante de estas licencias es ONG Derechos Digitales, cuyo equipo legal colaboró con el diseñador Armando Torrealba en su exitoso reclamo. En último término, toda demanda implica contratar personalmente los servicios de un abogado especializado en Propiedad Intelectual.

 

ANEXO 2: ¿Tiene validez legal en Chile una licencia Creative Commons?

Parece tan sencillo obtener una licencia de este tipo que naturalmente nos preguntamos sobre su validez al momento de llegar a un tribunal, si queremos demandar formalmente a quien infringió las condiciones asociadas a nuestra obra. Al menos en Chile, tienen plena validez legal desde su lanzamiento en nuestro país (1º de Julio 2005), como explica el abogado y director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz (Fuente: Zona de Contacto, El Mercurio).

Además, dentro del marco jurídico de la Propiedad Intelectual, el tradicional Copyright y las licencias CC pueden complementarse. Y aunque como sabemos, no es necesario que un creador inscriba su obra para que esta quede amparada por derecho de autor (tal derecho se obtiene por el simple hecho de crear una obra), los mecanismos como inscripción o licencias sirven en eventuales litigios, junto a otros medios probatorios. Así lo explica en este artículo (Diario La Nación, 7 marzo 2011) el académico de la Universidad Central y especialista en Derecho Económico y Propiedad Intelectual, Esteban Elías Musalem.

Para mayor información sobre este artículo, te recomendamos visitar los siguientes links de interés:

Jun
29
Grafiscopio
Lectora pregunta: cobro por reutilización de obra
Metodológico, Pregunta, Propiedad Intelectual
2
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Por Twitter, la lectora Bárbara Urrutia nos pregunta:

“¿Qué hacer cuando tu cliente te pide un trabajo del año pasado para ocuparlo de nuevo? ¿Se le cobra?”

Estimada Bárbara:

La respuesta es SÍ, debes cobrarlo, a menos que en la primera negociación hayas cedido formalmente tus derechos patrimoniales sobre ese trabajo, o autorizado a tu cliente para reproducirlo. Al respecto -y en primer lugar- veamos qué dice la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, Arts. 17 al 20:

“CAPITULO V
Derecho patrimonial, su ejercicio y limitaciones

Párrafo I
Del derecho patrimonial en general

Artículo 17.- El derecho patrimonial confiere al titular del derecho de autor las facultades de utilizar directa y personalmente la obra, de transferir, total o parcialmente, sus derechos sobre ella y de autorizar su utilización por terceros.

Artículo 18.- Sólo el titular del derecho de autor o quienes estuvieren expresamente autorizados por él, tendrán el derecho de utilizar la obra en alguna de las siguientes formas:

a) Publicarla mediante su edición, grabación, emisión radiofónica o de televisión, representación, ejecución, lectura, recitación, exhibición, y, en
general, cualquier otro medio de comunicación al público, actualmente conocido o que se conozca en el futuro;
b) Reproducirla por cualquier procedimiento;
c) Adaptarla a otro género, o utilizarla en cualquier otra forma que entrañe una variación, adaptación o transformación de la obra originaria, incluida la traducción, y
d) Ejecutarla públicamente mediante la emisión por radio o televisión, discos fonográficos, películas cinematográficas, cintas magnetofónicas u otro soporte material apto para ser utilizados en aparatos reproductores de sonido y voces, con o sin imágenes, o por cualquier otro medio.
e) La distribución al público mediante venta, o cualquier otra transferencia de propiedad del original o de los ejemplares de su obra que no hayan sido objeto de una venta u otra transferencia de propiedad autorizada por él o de conformidad con esta ley.

Con todo, la primera venta u otra transferencia de propiedad en Chile o el extranjero, agota el derecho de distribución nacional e internacionalmente con respecto del original o ejemplar transferido.

Artículo 19.- Nadie podrá utilizar públicamente una obra del dominio privado sin haber obtenido la autorización expresa del titular del derecho de autor.
La infracción de lo dispuesto en este artículo hará incurrir al o los responsables en las sanciones civiles y penales correspondientes.

Artículo 20.- Se entiende, por autorización el permiso otorgado por el titular del derecho de autor, en cualquier forma contractual, para utilizar la obra de alguno de los modos y por alguno de los medios que esta ley establece.
La autorización deberá precisar los derechos concedidos a la persona autorizada, señalando el plazo de duración, la remuneración y su forma de pago, el número mínimo o máximo de espectáculos o ejemplares autorizados o si son ilimitados, el territorio de aplicación y todas las demás cláusulas limitativas que el titular del derecho de autor imponga. La remuneración que se acuerde no podrá ser inferior, en caso alguno, al porcentaje que señale el Reglamento.
A la persona autorizada no le serán reconocidos derechos mayores que aquellos que figuren en la autorización, salvo los inherentes a la misma según su naturaleza.”

¿CÓMO Y CUÁNTO COBRAR?

Tal como explico al comienzo, lo primero es saber si hubo contrato por la primera entrega y si hace referencia explícita a la eventualidad de reutilización. Si no hubo, o no incorpora una cláusula que aborde el caso, habría que pactar (ojalá por escrito) una tarifa por volver a usar tu trabajo. En el supuesto de que se extienda a otros países, definir cuáles, cuántos y por cuánto tiempo. Esto puede hacerse mediante licencia: una autorización de uso que define aplicaciones, plazo y territorio, pero que NO implica cesión de derechos. O sea que tú sigues siendo dueña de tu obra (titular de derecho de autor) para explotarla comercialmente durante y/o después de vendida.

Al menos en Chile no existe una tabla de valores “estándar” asociados a transferencia de derechos, como nos explicó el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) en este artículo. La única excepción sería lo que indica el Art. 50 de la Ley 17.336, sobre contrato de edición y remuneración en forma de participación sobre el producto de la venta (también llamada pago de regalías o royalties):

“Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de venta al público de cada ejemplar.”

Un criterio para tasar reutilización es cobrar menos -o un porcentaje del valor de la primera entrega- porque se trata de una reproducción, no la creación de nueva obra. Sin embargo, el hecho de que sea reutilizada significa que ha sido exitosa y adquirido más valor (por algo se va a reeditar), de modo que un cobro acorde a su nuevo estatus es perfectamente razonable.

Confiamos en haber aclarado tu pregunta. Saludos.