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Oct
28
Grafiscopio
Grafiscopio en Charlas Inspira Digital 2016
Académica, evento, Publicidad
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El pasado martes 18/ octubre Marcelo Pérez, director de Grafiscopio, fue invitado a participar en el evento Charlas Inspira Digital (IDI) 2016, organizado por MRC Comunicación y Diseño e INACAP Sede Apoquindo.

Durante media hora y bajo el título “Hágalo Ud. Mismo: Negocio creativo freelance”, nuestro director compartió claves para dirigir un exitoso negocio creativo como profesional individual (freelance). Además se refirió al valor del networking, la especialización (de diseñador gráfico a ilustrador) y el uso de internet para trabajar en forma remota y promocionar nuestros servicios profesionales. Finalmente enseñó cómo transformar un proyecto educativo digital (Grafiscopio.com) en otra fuente de ingresos, sacando partido a nuestra trayectoria laboral, tanto de éxitos como fracasos.

Agradecemos a organizadores (especialmente a Matías Raby por la cordial invitación) así como al grupo de destacados expositores y numeroso público asistente.

charlasidi-2016

Video y afiche promocional gentileza de: Charlas Inspira Digital.

Mar
6
Grafiscopio
Obra v/s soporte: algunas precisiones
Cliente, Comercial, Negociación
5
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Buena parte de quienes compran, venden o producen obra gráfica, visual o audiovisual parecen no tener clara la diferencia entre obra y soporte, lo que puede provocar serias consecuencias: infracción a leyes de propiedad intelectual (comprador) o pérdida de dinero (vendedor). Veamos cómo y por qué.

Tanto la definición formal de la Real Academia como la empleada en toda ley de Propiedad Intelectual coinciden en que obra es la creación de cualquier producto intelectual en ciencias, letras o artes. En una palabra, obra es la materialización de una idea, mientras que el soporte sería el medio físico, la superficie donde queda registrada. A ojo del lego no habría distinción entre ambas: una pintura no existiría sin el lienzo en que “reposa”. No obstante, dicha pintura bien pudo hacerse sobre papel o madera (independiente de cuán apropiado sea el material, como evidencia el deterioro de los frescos del monasterio de La Cartuja, España); o ser reproducida por algún medio tecnológico (fotocopia, impresión, estampado, grabado, serigrafía, etc), lo que revela un hecho patente: el soporte no es parte constitutiva, sino circunstancial de la obra, especialmente en el ámbito de las obras digitales. Al respecto, recomendamos leer la distinción entre obra y soporte material aportada por el CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe).

Cuando la tarifa es independiente del soporte

Algunos clientes y proveedores de servicios gráficos piensan que es correcto pagar o cobrar menos por una obra aplicada a medio digital (p.ej., banner web) en comparación con la misma llevada a medio impreso (p.ej., gigantografía), argumentando que la primera es “más pequeña” o de resolución inferior (72 dpi en lugar de 300 dpi), o no implica reproducciones. Salvo casos en que la escala guarda directa relación con la complejidad o nivel de detalle de la obra encargada, este argumento no tiene justificación, dado que el valor intrínseco de la obra es independiente del soporte, e incluso un sitio web podría tener más visitas o generar más atención que una gigantografía, como veremos en el siguiente punto:

Cuando el soporte incide en la tarifa

Lo que determina el precio de una obra es, entre otras variables, la cantidad de soportes (formatos) en que será utilizada o reproducida (web, impreso, televisión, etc.), el volumen y vigencia de estos, su grado de exposición y/o el tipo de cliente al que será vendida. En suma, la relevancia y nivel de difusión que tendrá la obra aplicada, independiente de su tamaño.

El que compra es dueño del soporte, no de la obra

Como indica el sitio Revistas Abiertas, en su apartado sobre preguntas de Derecho de Autor, no es lo mismo ser dueño (mediante compra) de una obra que tener derechos de autor sobre ella. A saber: “Cuando uno es dueño de un libro o de un cuadro o de un archivo computacional, uno es solamente dueño del ejemplar, o sea, del soporte que contiene a la obra. Pero los derechos de autor se ejercen sobre el contenido, sobre la obra, por lo que continúan siendo ejercidos por el respectivo titular de derechos. No basta con ser dueño del ejemplar de libro para copiar tal libro, sino que se necesita una autorización del titular de los derechos o de la ley.”

Esta confusión entre obra y soporte lleva a muchos clientes a usar y reproducir a su antojo el producto gráfico por el que pagaron, olvidando que toda obra intelectual confiere derechos a su autor por el simple hecho de crearla, y que estos no se transfieren de modo automático a quien la compra. Al contrario, para poder usar y reproducir una obra como el cliente desee, debe solicitar al autor una cesión formal de derechos patrimoniales, la que corresponde pactar en cualquier forma contractual y que debería elevar la tarifa mientras más amplias facultades otorgue al comprador.

Derecho de autor y tipos de soporte

Recurriendo a la misma fuente citada en el punto anterior, conviene aclarar que las leyes de Propiedad Intelectual no hacen distinción entre soportes. Es decir, protegen una obra en sí misma, independiente de si fue fijada en soporte digital o analógico. A saber: “Es indiferente si una obra está en formato digital por haber sido producida por medios computacionales (puesto que el computador es sólo una herramienta para la expresión de las ideas del autor) o si ha sido elaborada por medios tradicionales y luego transferida al formato digital (por ejemplo, mediante el escaneo de una imagen).”

 

Confiamos en que este artículo sea de utilidad e invitamos a clientes y creadores de obra gráfica o visual a tener más cuidado al momento de negociar un producto de esta naturaleza, evitando cualquier problema que pueda atribuirse a ignorancia o desinformación.

Oct
3
Grafiscopio
Mail a cliente
Cliente, Metodológico, Negociación
1
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Enviar mail a cliente -o mejor dicho, saber enviarlo– es asunto no menor. Por esta vía no solo se entrega información valiosa -que incluso puede utilizarse como prueba legal– sino que en muchos casos tu contraparte se formará idea de ti por lo que escribes o cómo escribes, dado que en la actualidad es frecuente negociar con clientes cuyo rostro nunca vemos, sean extranjeros o vivan en nuestra misma ciudad. Y lo que es más importante: por un simple correo electrónico mal redactado o poco asertivo puedes estropear la relación con un cliente o tu reputación. Veamos qué hacer y no hacer antes de apretar “enviar”.

1) Casilla potente

Consigue un buen proveedor de mail que soporte peso, como Gmail (por si alguna vez te envían varios archivos de más de 1Mb, para que no “reboten”). Evita cuentas Hotmail: se ve informal, poco serio. Lo mejor es tener tu dominio propio y cuenta de correo vinculada, pues da impresión de un negocio creativo profesional.

2) Asunto

Breve, pero no tanto que dé lugar a confusiones. El principal criterio es que oriente sobre el contenido o resuma el tema principal, para que tu cliente lo distinga entre todos los que ingresan a su casilla y sepa rápidamente de qué trata. Evita enviar mails sin asunto, ya que un servidor corporativo puede interpretarlos como spam.

3) Al grano

Resume. Evita mails de más de 5 líneas, porque la gente simplemente no los lee. Ten en cuenta que tu cliente está ocupado en varios asuntos. No dispone del tiempo o libertad de un freelancer para dedicarse a leer o responder largas epístolas. Si es inevitable que sea extenso, subraya o destaca lo que quieres que responda.

4) Soluciones, no problemas

Evita mencionar los problemas o limitaciones (agenda copada, falta de conocimientos o de implementación técnica) que te impiden desarrollar un encargo o entregarlo a tiempo. El cliente te ha contactado para que soluciones su problema, no para que le agregues otro.

5) Fallas o retrasos

No te deshagas en explicaciones (como reza un aforismo latino: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, es decir: el que se excusa, se acusa). Dirige el texto hacia la solución o alternativas. Si calculas que no podrás entregar a tiempo, avisa con anticipación a tu cliente (al menos 12 hrs), para darle chance de elaborar un plan de acción alternativo.

6) Envíos livianos

No envíes archivos adjuntos pesados (portafolios, videos, etc). Usa aplicaciones externas como Yousendit.com o WeTransfer.com, que generan link de descarga. Comprime imágenes en un .zip o .rar, más prácticos y menos pesados.

7) Cotizaciones

Si te piden cotización, no envíes cifra “en frío”, sin más antecedentes, pues da impresión de que ignoras cómo funciona el mercado y que cobras simplemente por mano de obra, lo que te convierte en blanco fácil para conseguir rebajas. Tampoco respondas a una solicitud de cotización “urgente” (entre otras razones porque impide investigar los alcances del encargo, para cobrar lo que realmente vale). Pronto publicaremos un documento para extender cotización formal a cliente.

8 ) Trato

Procura que tu lenguaje sea cordial, servicial, pero no servil ni demasiado zalamero. Muéstrate profesional: buena redacción y ortografía, no excesivamente emocional (evita perder la compostura. Cuenta hasta diez antes de caer en exabruptos). Si se trata de velar por tus intereses: formal y categórico, pero invitando a negociar, llegar a acuerdo, no imponer.

Evita emoticons, que pueden parecer poco serios o un exceso de confianza.

9) Entrega de información

Sé escueto. Remítete a las preguntas, sin regalar ideas ni revelar procedimientos, pues podrían hacer que muerdas el anzuelo y después encarguen la tarea a otro por menos dinero. Esto también aplica para el ítem cotizaciones.

Mucho cuidado con entregar información comprometedora (opinión sobre cliente, inclinación política, materias de índole privada, etc) que pueda ser usada en tu contra.

10) Firma digital

Es bueno que incorpores a tu mail una firma digital (email signature) permanente. No solo aporta información de contacto, sino que luce más profesional. Cuida que se vea sobria, no muy efectista (para que tu mail no acabe en la carpeta spam). Evita agregar datos que lleven a tus redes sociales personales (Facebook, Twitter), salvo que tu perfil sea de índole profesional. En la red hay varios generadores de firma digital gratuitos (p. ej., htmlsig.com)

11) Mails con copia: cuándo y cómo

No envíes mail con copia a múltiples destinatarios, excepto si tu cliente los agrega a una conversación. Si te contacta más de una persona para determinado encargo, pregunta por tu superior directo: a quién debes dirigirte para instrucciones o consultas.

Asuntos delicados o discusiones deben sostenerse con la persona involucrada, sin forzar a otros para que ejerzan como jueces o espectadores. En caso estrictamente necesario, utiliza copia oculta (CCO ó BCC)

12) Dar señales de vida

No cometas el error de enviar apenas 2 mails: uno al comienzo de la negociación, y otro que contenga el trabajo terminado, especialmente en proyectos de larga duración. Al contrario, emite señales periódicas, muestra avances. Responde pronto. No te borres: es de pésima educación hacerlo.

13) Horario y calendario

No respondas mails de trabajo después de las 8PM, durante fines de semana ni en vacaciones. Tampoco envíes de madrugada, pues todo ello da a entender que estás siempre disponible -un arma de doble filo en esta profesión- o que tu horario está desorganizado.

14) Vacaciones

Si vas a salir de vacaciones, activa la opción respuesta automática a mensajes entrantes (en tu idioma y en inglés, si existe posibilidad de que te contacte un cliente extranjero). Indica la fecha de salida y regreso a tu lugar de trabajo, para que el cliente sepa que estás fuera y cuándo puede volver a contactarte.

15) Pagos

El tema pagos debe discutirse y zanjarse antes de iniciar cualquier labor (un mail constituye prueba legal, pero no reemplaza a un contrato de prestación de servicios en los asuntos específicos que este aborda y que conviene firmar en papel). A menudo, la persona que te encarga una tarea no es la misma que ve el asunto finanzas. Pregúntale información de contacto de esta última, para acceder a ella directamente (sobre todo si los pagos se retrasan).

16) Modales

La norma para mails de trabajo es comenzar por “Estimado(a)…”. No tomes demasiada confianza con un cliente, aunque su estilo tienda al lenguaje coloquial.  Tratándose de negocios, siempre es bueno conservar cierta distancia afectiva. Con todo, se puede prescindir del saludo inicial en una cadena de mails continuos.

Si surgen diferencias, los ánimos se caldean o resulta inevitable poner término a la relación laboral con algún cliente, mantén siempre la compostura y comunícalo de forma cortés. Ten en cuenta aquella ley de Murphy que reza: “trate de llevarse bien con todo el mundo; nunca se sabe quién será miembro del jurado”.

Al finalizar un mail o encargo corresponde despedirse y mostrar buena disponibilidad para cualquier futura colaboración. “Agradezco la oportunidad de haber participado en este proyecto” es una fórmula que nunca está de más.

17) Marcar y respaldar

Un hábito recomendable es marcar o etiquetar mails, para facilitar su búsqueda actual y también a futuro, ya que podrían servir como prueba legal en eventuales litigios. Por esta misma razón conviene respaldar y/o guardar copia impresa de mails relevantes.

Esperamos que tengas en cuenta esta valiosa información al momento de despachar un mail y, desde luego, ¡Recuerda revisar antes de apretar “enviar”!

Jul
11
Grafiscopio
¿Qué es una licencia Creative Commons?
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
23
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En este artículo vamos a explicar qué son, para qué sirven y cómo se obtienen las licencias Creative Commons, por su importancia para protección y difusión de nuestra obra en la red, y dado que en el sitio la sección Castellano sólo despliega títulos en nuestro idioma, pero el contenido está en inglés.

¿QUÉ ES?

Una licencia es un permiso para usar o compartir obra, pero no equivale ni reemplaza a la inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual. Más bien, ambos instrumentos se complementan y refuerzan la protección de obra. Aunque las licencias Creative Commons (CC) se asocian con el ámbito digital (sobre todo, internet), no operan exclusivamente en este medio, sino también en el mundo físico, “real”. Con ella mantienes tus derechos de autor pero permites a otras personas copiar y distribuir tu obra, siempre y cuando reconozcan la correspondiente autoría, y solamente bajo las condiciones que especifiques aquí.

Las licencias de derechos de autor (copyright) y herramientas CC dan un equilibrio razonable al tradicional “todos los derechos reservados” que el copyright crea. Estas herramientas ponen a disposición de todos -desde creadores particulares hasta grandes empresas e instituciones- una forma sencilla y estandarizada de otorgar permisos para utilización y/o reproducción de sus creaciones por medios digitales. La combinación entre estas herramientas y sus usuarios origina un vasto y creciente patrimonio digital; una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, re-mezclados y utilizados como base, siempre dentro del marco permitido por las leyes de derecho de autor.

DISEÑO Y LÓGICA DE LICENCIAS

Todas las licencias Creative Commons (CC) comparten muchas características. Cada licencia ayuda a los creadores (se les llama licensor, vocablo en inglés que equivale a autor, otorgante de licencia, si usan las herramientas CC) a conservar sus derechos de autor aunque otros copien, distribuyan y utilicen su obra, siempre y cuando sea sin fines de lucro. Además, garantizan que el autor reciba merecido crédito por su trabajo. Su validez se extiende a nivel mundial y siguen vigentes mientras duren las leyes de copyright pertinentes (porque se basan en ellas). Estas características comunes sirven como base sobre la cual los autores pueden escoger si desean dar autorizaciones adicionales cuando deciden cómo quieren que sea usada su obra.

Un autor CC debe responder algunas simples preguntas para conseguir una licencia – primero, ¿deseo permitir uso comercial o no?, y luego, ¿deseo permitir adaptaciones (derivaciones) o no? Si un autor quiere permitir adaptaciones, también puede escoger si exigir a cualquiera que utilice su obra (licensees o titulares de una licencia) para que dicha nueva obra esté disponible en los mismos términos señalados en la licencia. A esta idea se le denomina “ShareAlike” (“Compartir igual” ó “semejanza al compartir”) y es uno de los mecanismos que, de ser escogidos, permiten que el patrimonio digital crezca en el tiempo. ShareAlike se inspira en la Licencia GNU para público general, utilizada por muchos proyectos de software gratuitos u open-source (“Código abierto” o garantía de acceso a fuentes o archivos originales).

Las licencias CC no afectan las libertades que la Ley otorga a usuarios de creaciones por demás protegidas por Copyright, tales como excepciones y limitaciones a las leyes de derecho de autor como el fair dealing. Las licencias CC exigen a los titulares (licensees) obtener autorización para hacer cualquier cosa con una obra cuyos derechos pertenecen, según la ley, a un autor (licensor) y que dicha licencia no permita usar explícitamente. Los titulares de licencia deben mencionar al autor en los créditos, mantener intactos los íconos o señales de copyright en todas las copias de la obra, y enlazar las copias de esa obra con su respectiva licencia. Así mismo, los titulares de licencia no pueden usar medidas de restricción tecnológica para limitar el acceso a la obra creada por otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS LICENCIAS

1) Atribución
CC BY

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original. Esta es la más generosa de las licencias ofrecidas. Recomendad para una difusión y uso máximos del material licenciado.

2) Atribución- Sin Derivadas
CC BY-ND

Esta licencia permite redistribución, comercial y sin fines de lucro, siempre y cuando la obra se divulgue sin cambios e íntegramente, con mención de tu nombre en los créditos.

3) Atribución – No Comercial – Compartir Igual
CC BY-NC-SA

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, sin fines de lucro, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban sus nuevas creaciones bajo una licencia en los mismos términos.

4) Atribución-Compartir Igual
CC BY-SA

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban las nuevas obras en una licencia con los mismos términos. A menudo se compara a esta con las licencias “copyleft” para uso gratuito y open-source de software. Toda nueva obra basada en la tuya llevará la misma licencia, de modo que toda adaptación o derivación también permitirá uso comercial. Esta es la licencia utilizada por Wikipedia, y se recomienda para material que obtendría beneficios al incorporar contenido de Wikipedia o proyectos con licencia semejante.

5) Atribución-No Comercial
CC BY-NC

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra sin fines de lucro, y aun cuando las nuevas obras deben citarte como autor y ser utilizadas sin fines de lucro, no tienen que inscribirse bajo una licencia en los mismos términos.

6) Atribución – No Comercial – Sin Derivadas
CC BY-NC-ND

Esta es la más restrictiva de las 6 licencias principales. Sólo permite a otros descargar tu obra y compartirla con otros siempre y cuando te mencionen en los créditos, pero no pueden cambiarla de ningún modo ni darle uso comercial.

Además de las licencias que hemos visto, CC ofrece herramientas que funcionan en el marco del “ningún derecho reservado” del dominio público (obras que pueden ser usadas sin ninguna restricción de derechos). La herramienta CC0 permite a los autores renunciar a todos sus derechos y poner una obra a disposición del dominio público. También existe la Marca de Dominio Público (No Known Copyright, o “sin derechos conocidos”), que permite a cualquier usuario de internet marcar un trabajo como obra de dominio público.

 

ANEXO 1: ¿Qué hacer en caso de infracción a licencias Creative Commons?

Navegando por la red, varios hemos descubierto por casualidad y con sorpresa que alguien usó nuestra obra digital sin permisos ni mención de autoría. Cuando existe una licencia CC de por medio, el infractor se expone a acciones legales en su contra, pues estas licencias tienen validez legal e internacional.

Violar las condiciones de una CC no es juego, y la prueba es que ya existen dictámenes, como el célebre caso del diseñador chileno Armando Torrealba, quien en 2007 ganó litigio contra Falabella por uso no autorizado de su obra (“Panda Punk”) para campaña publicitaria de la multitienda (en definitiva se llegó a acuerdo compensatorio con Porta4, agencia encargada de dicha campaña). Este fue el primer caso conocido en nuestro país sobre el tema, y con resultado favorable al demandante.

Ahora bien, una licencia CC también permite revocar sentencia por infracción al derecho de autor. Fue el caso de un pub demandado (2010) por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), por usar canciones sin pago de derechos de autor. No obstante, el tribunal español determinó que la licencia CC escogida por el creador de dichas canciones permitía su libre utilización, lo cual dejó sin efecto la demanda. Ergo, es importante leer bien las condiciones que escogemos para nuestra licencia antes de adquirirla.

Si eres víctima de infracción a licencia CC, puedes contactarte con Creative Commons.org para solicitar orientación (aunque ellos no prestan servicios de asesoría legal). En Chile, el representante de estas licencias es ONG Derechos Digitales, cuyo equipo legal colaboró con el diseñador Armando Torrealba en su exitoso reclamo. En último término, toda demanda implica contratar personalmente los servicios de un abogado especializado en Propiedad Intelectual.

 

ANEXO 2: ¿Tiene validez legal en Chile una licencia Creative Commons?

Parece tan sencillo obtener una licencia de este tipo que naturalmente nos preguntamos sobre su validez al momento de llegar a un tribunal, si queremos demandar formalmente a quien infringió las condiciones asociadas a nuestra obra. Al menos en Chile, tienen plena validez legal desde su lanzamiento en nuestro país (1º de Julio 2005), como explica el abogado y director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz (Fuente: Zona de Contacto, El Mercurio).

Además, dentro del marco jurídico de la Propiedad Intelectual, el tradicional Copyright y las licencias CC pueden complementarse. Y aunque como sabemos, no es necesario que un creador inscriba su obra para que esta quede amparada por derecho de autor (tal derecho se obtiene por el simple hecho de crear una obra), los mecanismos como inscripción o licencias sirven en eventuales litigios, junto a otros medios probatorios. Así lo explica en este artículo (Diario La Nación, 7 marzo 2011) el académico de la Universidad Central y especialista en Derecho Económico y Propiedad Intelectual, Esteban Elías Musalem.

Para mayor información sobre este artículo, te recomendamos visitar los siguientes links de interés: