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Dic
5
Grafiscopio
Señales para detectar a un cliente y diseñador “cacho”
Comercial, Metodológico, Negociación
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Quienes llevamos años de circo -en el lado del que presta servicios y del que los encarga- tenemos una antena especialmente sensible para detectar “cachos”, o sea clientes y diseñadores que traen más problemas que soluciones. Veamos algunas señales para identificarlos -y evitarlos- antes de que sea tarde.

CLIENTE CACHO

1) Primera impresión

Apariencia, lenguaje y trato son 3 factores significativos para evaluar a un cliente. La primera impresión que me transmite es clave. Si se ve desaliñado, usa palabrotas para describir un proyecto y se dirige a mí con excesiva confianza (“a lo compadre”) o en forma displicente, generalmente resulta ser o desordenado o déspota. En suma, un cacho.

2) Renuencia a formalidades

Cuando me contacta un nuevo cliente (por mail o en persona), le informo de entrada que trabajo con contrato y anticipo de 50%. Su reacción a esta propuesta dice mucho respecto a su estilo de hacer negocios. Si se muestra renuente, es muy probable que sea un cacho.

También cuídate de los que dicen “tú dale, no te compliques”. La informalidad en los procesos es un revelador síntoma de la manera cómo administran a su personal y dineros.

3) Promesas

A menudo los clientes que hablan en términos demasiado voluntaristas o espirituales terminan revelándose como cachos. Los reconoces porque conjugan mucho más el tiempo futuro (o el potencial) que el presente. Si oyes que dicen: “al principio la paga será poca, pero a medida que el negocio crezca..”, desconfía o huye. Reserva tus energías para apostar por una causa noble. Si en cambio hablamos de fines comerciales, sé muy práctico. Deja que sueñen con el bolsillo de otro, no el tuyo.

4) Condiciones difusas, respuestas confusas

Para cotizar un trabajo gráfico es absolutamente necesario preguntar al cliente cómo piensa usar nuestra obra: aplicaciones, plazo, territorio, en fin, todo aquello relativo a derechos, que por supuesto condicionan la tarifa y deben estipularse formalmente. Si al consultar al cliente adviertes que se esfuerza por ocultar información con respuestas evasivas, poco claras o fraudulentas, es casi seguro que se trata de un cacho.

5) Atrasos

Si un cliente tarda días o semanas en responder un mail, ya sabes qué esperar de sus pagos. Y aquellos que cursan cheques con gran retraso seguramente volverán a hacerlo. Evita volver a trabajar para alguien que no te respete en asuntos básicos.

 

DISEÑADOR CACHO

1) Ofertones

Quien haya dicho que “lo barato cuesta caro” conoce muy bien los servicios profesionales. La competencia por precio es propia de quienes saben que su producto no es bueno, por lo que deben rebajarlo para tener alguna chance en el mercado. Típico de principiantes o profesionales de segunda división, los precios botados son el emblema del diseñador cacho.

2) Desaparecidos en acción

Son los fantasmas. Te dan múltiples canales de contacto pero nunca están en su oficina, no responden llamadas ni mails. Una vez contratados será imposible saber si están contigo o cómo va el trabajo que les encargaste. Mientras menos señales de vida te dé, más chance de que sea un cacho.

3) Atrasos

Ya sea en reuniones, entregas o respuestas, el diseñador cacho siempre llegará tarde. Piénsalo: si es incapaz de cumplir con algo tan básico como una fecha u hora pactadas, puedes estar seguro de que fallará en aspectos más decisivos.

4) Conflictivo

El conflicto puede manifestarse de dos formas: problemas personales o actitud belicosa. En el primer caso, el diseñador no es capaz de manejar por separado lo personal y lo profesional. Cada retraso o error vendrá acompañado de excusas relativas a su salud, emociones o situaciones (viaje intempestivo, problema familiar, etc). En el segundo, se observan respuestas displicentes, agresivas, excesivamente desconfiadas o prejuiciadas (contra los clientes, contra la empresa o “los ricos”). Evita negociar con alguien conflictivo. Eres un cliente, no un terapeuta ni asistente social.

5) Explicaciones

El dibujante norteamericano Joe Madureira escribió un artículo donde critica a los principiantes que acuden a revisiones de portafolios y empiezan deshaciéndose en explicaciones del tipo: “este no es mi mejor trabajo”, “Por ‘x’ razón tuve que hacerlo rápidamente, así que no quedó tan bueno como sería si hubiese dedicado más tiempo.” En general las justificaciones antes o durante la negociación permiten detectar fácilmente a un diseñador incompetente: habla mucho más de lo que produce.

Abr
27
Grafiscopio
DOs y DON’Ts del diseñador
Diseño, Editorial
7
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Hoy, 27 de Abril se celebra el Día Mundial del Diseñador, efeméride promovida desde 1995 por el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico. Quisimos festejarlo con un listado de 10 “DOs” (cosas que debe hacer) y 10 DON’Ts (cosas que NO debe hacer) un diseñador. Sin más, enviamos un gran abrazo a todos los que estudian, ejercen o aprecian esta profesión.

 

Abr
13
Grafiscopio
5 vicios del diseñador
Debate, Diseño, Editorial, Metodológico
4
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Antes de criticar a colegas o clientes, es bueno hacerse un autoexamen para entender qué vicios o malos hábitos están conspirando contra nuestro ejercicio profesional y alejando nuevas oportunidades de trabajo o ganancias:

1) Dejar todo para última hora

“Si no fuese por el último minuto, no haríamos nada”, reza una ley de Murphy. Este es el eslogan de varios diseñadores que procrastinan por el campeonato, confiando excesivamente en su habilidad para resolver un trabajo cuando el reloj les pisa los talones. Poco aficionados a la organización, puede que se salgan con la suya en más de una oportunidad, pero tarde o temprano el truco falla y comienzan a perder clientes que no están dispuestos a tomar riesgos, o sea, casi todos.

2) Trasnochar

Este es el más popular de los vicios, y primo-hermano del anterior. El noctámbulo argumenta que de noche hay menos distracciones, lo que suena mejor que admitir la propia falta de voluntad. Y es que si bien algunos funcionan mejor cuando cae el sol, todos deben enfrentar el problema de que el mundo entero trabaje de día (especialmente los locales de fotocopias o artículos de oficina), por lo que nuestro diseñador encuentra dificultades para manejar los requerimientos de un cliente que exige presencia mientras él duerme. Por eso un trasnochador parece más atareado y agotado que el común de los mortales: en la práctica debe atender dos turnos. Además la ciencia médica ha estudiado que quienes duermen de día tienen un sueño menos reparador que el individuo normal. En buen chileno: una muerte lenta, e innecesaria.

3) Complejo de artista

Ya en las escuelas de diseño encontramos alumnos que justifican su propuesta con un simple y caprichoso: “porque sí” o “porque a mí me gusta”. Estos individuos eligieron la carrera equivocada. Piensan que el fin último de un diseñador es llevar obras únicas a galerías o museos, ignorando que nuestra labor es justamente lo contrario: reproducción en serie para uso práctico. Por lo tanto, si algo es bonito pero no sirve, pierde automáticamente la categoría de diseño. Está bien que hablemos de “subjetividad”, “expresión”, “belleza” y “sensibilidad”, pero la intención del diseñador debe estar volcada hacia afuera, a la sociedad, no hacia sí mismo ni a la obra. Trabajamos con arte, pero no somos artistas.

4) Ego

Primero muerto antes que reconocer el talento de un colega, ¿verdad? Tal vez por ese error de establecer identidad entre creativo y genio, muchos diseñadores caen en una espiral narcisista de la que nadie los saca. Cero autocrítica. Se creen especiales y les cuesta integrar equipos, pues no quieren ser defensa ni mediocampista: sólo delanteros que hacen goles y aparecen en portadas de revista. Corrosivos en la crítica hacia sus pares, resultan más exigentes que los propios clientes. En vez de colaborar como ladrillos para formar un muro, se parecen a una piscina de pelotas: todas de distinto color, lucen bonitas y numerosas juntas, pero no puedes erigir nada con ellas. Son un conjunto atomizado.

5) Compu-dependencia

Si quieres deshacerte de varios diseñadores, o reducir la competencia, corta la luz o la conexión a internet. Sí, porque un buen número de estos “profesionales” cree que las ideas, referencias y soluciones provienen únicamente de Google o Photoshop. No leen libros -de otra cosa que gráfica- ni asisten a conferencias; no visitan lugares y menos hablan con gente. Malcriados por las herramientas tecnológicas, desconocen que la técnica debe estar al servicio de la idea, y no al revés. Piensan que el software puede reemplazar a la vivencia, experimento, proceso, investigación, y sobre todo al cerebro. Igual que máquinas, son dependientes y reemplazables.

Ya lo sabes. No es un título lo que hace al profesional gráfico. Ante todo, es asunto de mentalidad, conducta y desempeño. Aléjate de estos vicios y verás cómo mejoran tu salud, reputación e ingresos.