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Jun
7
Grafiscopio
Diplomados del área creativa / gráfica / web en Chile
Académica, Diseño, Gráfico
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Este es un compendio en constante actualización (sin orden especial) sobre diplomados del área creativa, con énfasis en Diseño Gráfico, pero también extensivo a otras disciplinas afines. El objetivo es facilitar su búsqueda a quienes desean profundizar conocimientos en nuestro país, especialmente en la capital, Santiago.

Basado en información pública disponible actualmente en la red (Universidades estatales + privadas, IPs, otras entidades y plataformas), podría sin embargo incluir datos de cursos cuyo plazo de inscripción ya finalizó o que han dejado de impartirse, problema ajeno a Grafiscopio (y que agradecemos nos sea comunicado, para actualizar o eliminar una determinada oferta).

¿QUÉ ES UN DIPLOMADO? ¿CUÁL TOMAR? ¿QUÉ TANTO SIRVE?

En este artículo tratamos el tema en profundidad. Respecto a calidad o utilidad de un determinado curso no nos pronunciamos, quedando a criterio de cada lector investigar y/o dar crédito a experiencias u opiniones subjetivas. Sólo transcribimos aquí lo indicado por el Consejo Nacional de Educación (CNED):

«Los diplomados podrían ser definidos como certificaciones de estudios que entregan entidades de capacitación e instituciones de educación superior en relación con determinados programas de formación generalmente abiertos a toda la comunidad. El reconocimiento oficial de los diplomados dependerá de si han sido otorgados por instituciones que cuenten con reconocimiento oficial

DIRECTORIO DE DIPLOMADOS IMPARTIDOS POR PLANTELES EDUCACIONALES CHILENOS

1) Escuela de Diseño UC
http://diseno.uc.cl/educacion-continua/diplomados/

2) Escuela de Diseño U. Chile
http://diplomadosdiseno.uchilefau.cl/

3) AntalisLAB
Diplomados: PrePrensa digital, Manejo de color, Diseño Gráfico y Producción Digital, Post-Producción & Arte Digital con Photoshop
http://www.antalislab.cl/

4) Escuela de Diseño U. Mayor

5) Campus creativo, U. Andrés Bello
http://campuscreativo.cl/diplomados/

6) Escuela de Diseño U. del Pacífico

7) Escuela de Diseño U. del Desarrollo
Trends & Brands Diplomado en Tendencias Marcas y Moda

8) Escuela de Diseño U. Diego Portales
Diplomado en Técnicas Fotográficas

9) Área Artes Visuales, U. Finis Terrae

9.1) Facultad de Comunicaciones y Humanidades, U. Finis Terrae

10) Escuela de Diseño IP DUOC UC
http://www.duoc.cl/escuela/escuela-de-diseno?educacioncontinua=

11) IP UNIACC
Diplomado en Desarrollo Web

12) Fac. Ingeniería, Escuela de Diseño, U. Gabriela Mistral
Diplomado en Tecnologías Web & diseño interactivo

13) Fac. Comunicaciones U. Central
Diplomado Arquitectura de Información y Experiencia de Usuario

14) Escuela de Cine de Chile

15) IP Arcos
Diplomados: Diseño y desarrollo web, Fotografía digital, Gestión cultural y ley de donaciones culturales, ilustración, vitrinismo / visual merchandising
http://www.arcos.cl/diplomados1/

Abr
29
Grafiscopio
Charla Grafiscopio en Día del Diseño Duoc UC
Editorial, evento, Publicidad
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El pasado lunes 28/abril Grafiscopio fue invitado a dictar una charla con motivo de las actividades relativas al Día del Diseño Gráfico (28-30 abril 2014), organizadas por Duoc UC. El evento contó con la presencia de Andrés Villela (Director Escuela de Diseño), Karen Schwartzman (Directora de la carrera de Diseño Gráfico) y Angelina Vaccarella (Sub Directora Área Gráfica Escuela de Diseño), además de destacados invitados como el diseñador Jorge Soto Veragua.

En una presentación de poco más de 1 hora, Grafiscopio introdujo a los estudiantes en varios temas que rodean y determinan el ejercicio profesional (gestión, tributación, negociación, propiedad intelectual) y las leyes del mercado al que todo diseñador debe incorporarse.

Quiero agradecer a organizadores y asistentes por el éxito de esta jornada. Fue gratificante ver un auditorio lleno de estudiantes deseosos de informarse sobre el lado práctico de nuestra profesión. Confío en que los conocimientos transmitidos serán de utilidad para su futuro desempeño.

Mención especial a Sergio Lantadilla por sus gestiones para concretar la presencia de Grafiscopio en este evento, y al equipo de Mesa Gráfica por la imagen que decora este artículo.

Marcelo Pérez Dalannays
Director Grafiscopio

Jun
11
Grafiscopio
Entrevista: Andrea Pérez Dalannays. El método en diseño.
Entrevista, Metodológico, Web
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Andrea Pérez Dalannays es diseñadora gráfica egresada de la Universidad Diego Portales, especialista en Diseño de Interfaz Gráfica de Usuario (GUI) y Experiencia de Usuario (UX). Con 12 años de trayectoria en medios interactivos, se ha desempeñado como Directora de Arte, Productora Gráfica y Jefe de Diseño y Experiencia de Usuario en empresas del rubro retail (DH Empresas / Casa&Ideas), agencia de publicidad (Wunderman Chile), agencias de Diseño (Alexdinamo Diseño y Asoc., México; Magnet Ltda.) y empresas del medio financiero (Larraín Vial, LVA Índices, Profondos). En 2008 crea su proyecto personal Teapot.cl, magazine online dedicado al mundo del té, destacado en libros internacionales como The Web Designers Idea Book (2010) y The Designer’s Web Handbook (2012). En esta entrevista quisimos averiguar sobre uno de los pilares de su exitosa carrera: el método en diseño.

1) Por la naturaleza de tu disciplina -diseño web- debes trabajar en equipo, junto a programadores o ingenieros informáticos. ¿Implica esto desarrollar una metodología?, ¿Por qué?

Los diseñadores de experiencia de usuario (UX) e interfaz gráfica de usuario (GUI) hemos tenido que abrirnos paso para enlazar nuestra disciplina con los principios y metodologías para el desarrollo y mantenimiento de sistemas software, propios de la ingeniería informática. En este sentido, el diseñador tiene la doble tarea de comprender el conjunto de procedimientos de la ingeniería y a la vez diseñar -o escoger- una metodología propia que coordine bien con el trabajo de desarrollo y le permita aportar valores de índole comunicacional, estético y operativo a un sistema desde su origen, y no al final del proceso, a modo de “maquillaje”.

Si el diseñador no logra justificar racional-funcionalmente un diseño, pasa automáticamente a ser un un artista o un artesano.  Sin metodología de trabajo, el equipo no sabrá si tu solución de diseño se podrá replicar en otros proyectos o si fue obra y gracia de un momento casual de “inspiración”.

Por lo mismo, en estas áreas es muy importante que el diseñador considere -antes de siquiera trazar una línea sobre el papel-  la comprensión y análisis global de una problemática (objetivos, alcances, costos, operaciones, impacto, riesgo, sustentabilidad, etc.) para aportar soluciones de diseño equilibradas y lógicas.

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2) En su reciente charla en nuestro país, la diseñadora Mariana Santos (The Guardian) se refirió al aporte de mujeres en el área de diseño de información. ¿Qué puede aportar una mujer en el área web, considerando que ésta parece “dominada” por hombres (ingenieros informáticos, programadores, etc)?

Efectivamente, en Ingeniería Informática y muchas carreras tecnológicas hay mayor porcentaje de hombres que mujeres. Desconozco el motivo real de esta tendencia, aunque me atrevería a deducir que es producto del constructo social histórico de género, que sostiene que la mujer es más “emocional” ( lo que supuestamente la haría escoger carreras orientadas a estética y relaciones personales como psicología, veterinaria, enfermería, puericultura, diseño, etc.), mientras que el hombre es más “racional”, por tanto se interesaría en los objetos y procesos teóricos, técnicos y científicos como las ingenierías, física, ciencias, etc.

Intelectualmente no podría reconocer ningún aporte específico de una mujer en materia de diseño web. Más bien creo que el aporte debería asociarse al profesionalismo, independiente del género. Ahora, a nivel de psicología laboral, sería interesante que poco a poco se transformara en una disciplina mixta, para así evitar el comportamiento cerrado y/o discriminatorio ante lo “ajeno”, que se da mucho entre grupos de un mismo género.

De todos modos creo que más mujeres deberían atreverse a entrar en ámbitos tecnológicos, lo que ayudaría también a eliminar el prejuicio de que es materia “muy compleja” y por tanto “de hombres”. Tampoco es un ámbito geeknerd o aburrido. ¡En absoluto! Es un área muy amplia, con gran campo y a la vanguardia. En la actualidad no veo mejor ámbito laboral para un diseñador que el área digital.

3) ¿Qué opinas de la formación académica que recibe un profesional del área web, o la que tú recibiste en la universidad?

Desconozco cómo serán las mallas actuales de Diseño en Chile, por tanto sólo puedo hablar de mi experiencia: estudié Diseño Gráfico entre 1997 y 2001. Tuve clases de multimedia sólo desde tercer año de la carrera, orientadas básicamente a desarrollar soluciones digitales offline (presentaciones multimedia, CDs interactivos, animaciones en flash, etc.). No tuve formación académica en el ámbito de Diseño para Web (online) y mucho menos en lo que hoy se conoce como Ingeniería Web. Por esta razón mi educación en metodología, procesos y desarrollo fue eminentemente autodidacta.

Si bien tal carencia afectó mi desempeño inicial en el área -por desconocimiento de términos técnicos, de teorías, metodologías, etc.-, me dio la oportunidad de centrarme, desde el inicio de mi vida profesional, en los valores inherentes a la disciplina del diseño, que a veces terminamos olvidando entre tanto tecnicismo. Quiero decir, siempre mantuve el foco en los principios fundamentales de las escuelas que originaron esta disciplina -como la Bauhaus sobre todo en lo relativo al predominio de la función sobre la forma.

Respecto al mundo universitario versus el mundo laboral real, considero que deberían existir más espacios de interacción entre diseñadores y estudiantes de otras profesiones, desde la escuela. Los diseñadores web generalmente debemos trabajar con equipos multidisciplinarios que podrían estar conformados por gente de áreas comerciales, marketing, redactores creativos, desarrolladores, investigadores, directores de arte, jefe de tecnología, etc.  y muchas veces ignoramos por completo el alcance de estas profesiones “ajenas” a la nuestra.

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4) ¿Crees que falta planificación o incluso disciplina en el ejercicio profesional del diseño (y por extensión, de carreras artísticas)?; ¿Qué tan importantes son esos factores? 

Sí. Para ser honesta, creo que esta disciplina ha perdido un poco el fundamento original. El Diseño no es arte; no es sentarse hasta que llegue la inspiración. Un diseñador no es un coleccionista/consumidor de diseño ajeno. Se espera que el diseñador gráfico aporte soluciones creativas y efectivas a problemáticas comunicacionales. Comunicar una función, un mensaje o una señal no es un acto artístico abierto a la libre interpretación. El diseñador tiene objetivos que cumplir, mensajes que transmitir, audiencias a quienes dirigirse, costos que administrar, riesgos que contemplar. Todo eso debería ser parte de una planificación de procesos que se traduzca en una metodología de trabajo para garantizar el cumplimiento de metas.

Considero que todas las disciplinas artísticas-comerciales orientadas a servicio (excluyo de esto lo artístico no-comercial) deberían dar una mayor importancia a los procesos ya que son el “idioma universal” con el que podemos comunicarnos con profesionales de cualquier otra disciplina o ámbito. Siempre serán bienvenidos un análisis previo, estudios de audiencia, costos, alcances, oportunidades, riesgos, valor, etc., antes de entregar una propuesta estética. No debemos olvidar que está en nuestras manos presentarnos como comunicadores e investigadores, antes que simples “maquilladores”.

5) En líneas generales, ¿Cómo es tu plan para abordar un proyecto?

Tengo una metodología de trabajo para cada tipo de proyecto, desde donde extraigo etapas de trabajo y sus hitos, con sus hora-hombre (HH) de gestión y HH de producción asociadas. En HH de gestión incluyo un timing relativo a feedback (que podría consistir en reuniones presenciales, virtuales o vía mail, dependiendo del proyecto). En HH de producción calculo las horas sobre un máximo de 8 horas diarias en días hábiles.

Evito ser explícita en la solución que pienso entregar. No doy ejemplos, ideas ni bocetos en una cotización. Comento el árbol de procesos, los hitos que iré cumpliendo para ir cerrando etapas hasta desarrollar la solución. De esta forma mi cliente también puede programarse y saber en qué consiste lo entregable y lo esperable por ambas partes. En mi cotización explico las etapas, sus horas asociadas y los requerimientos base para llevarlas a cabo.

Los hitos de pago pueden ser fijados contra entrega de etapas. Podrían ser fijados con porcentaje de anticipo, aunque depende del proyecto. Para esto manejo un ítem de cláusulas específicas para comentar los días/formas de pago requeridos, más explicación de terminologías del proceso, para evitar ambigüedades (Ej:  explicar a qué me refiero con los términos: “correcciones”, “feedback” o “nuevos desarrollos”.)

La carta Gantt la entrego después de aprobada mi cotización y una vez que conozco los tiempos que cliente considera (la extensión real del proyecto a nivel de facturación o coordinación con otros proyectos) ya que no todos se hacen en HH lineales, y también porque es muy importante -y necesario- ofrecer tiempos reales a cliente; no hacer promesas falsas.

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6) Teniendo en cuenta que has trabajado al interior de una organización y como proveedora externa, ¿Qué formato te acomoda mejor?, ¿Qué consejo darías a alguien que esté pensando ofrecer sus servicios creativos o integrarse a una empresa?

Durante estos 12 años he trabajado en tres oportunidades al interior de una organización (con contrato indefinido), en tres oportunidades como tele-trabajador (con contrato a honorarios) y unas cuatro temporadas como independiente. Las tres modalidades son interesantes, pero en distintos aspectos.

Cuando trabajas al interior de una organización, bajo contrato indefinido, disfrutas de estabilidad económica, vacaciones pagadas y sus beneficios asociados (desde los propios de la empresa hasta bancarios e institucionales), característicos de un trabajador “contratado”. El gran problema de esta modalidad es que la calidad de vida se ve muy afectada: ir a trabajar a un lugar también genera gastos (movilización, comida, estacionamientos, etc) y muchas veces resulta “caro” ir a trabajar a ciertos lugares, por lo que se debe calcular muy bien la pretensión de sueldo. La rutina horaria, el tráfico, ver las mismas caras, el lugar de trabajo (no escogido) o comer siempre lo mismo aportan un agotamiento extra que también debe ser tomado en cuenta.

Por otra parte, cuando trabajas como freelancer tienes toda la libertad del mundo para manejar tus rutinas y finanzas, siempre y cuando te preocupes de ser tu propia oficina de recursos humanos: preocuparte de tu estabilidad, tener más conciencia de ahorrar para imprevistos ¡Y otorgarte beneficios también! Pero también tiene su lado oscuro: no serás bienvenido en instituciones bancarias prime ni te será muy fácil tomar vacaciones.

La modalidad que mejor me ha resultado es la de tele-trabajador con contrato a honorarios. Me da la libertad de un profesional independiente, sumada al gancho de estabilidad de un trabajo a contrato (o cliente fijo). Claro, renuncias a beneficios y también a rutinas ajenas, por tanto debes organizarte muy bien para no morir en el intento. Si bien no existe la subordinación y dependencia de un trabajo a contrato indefinido en esta modalidad, el “esperable” es mayor que para un freelancer, porque generalmente el tele-trabajo funciona cuando eres asesor directo de una institución y tienes responsabilidad encadenada a procesos estables de la compañía, que pueden generar un fee.

Mi consejo es idealmente -y en la medida de lo posible- pasar por todas estas modalidades. Todas ayudan a diseñar y pulir una metodología propia de trabajo que finalmente se traduce en resultados efectivos, con un pago justo y buena reputación como profesional.

Portafolio de Andrea: http://andreaperez.cl/

trabajos3Imágenes para este artículo, gentileza de Andrea Pérez Dalannays.

Abr
25
Grafiscopio
Lector pregunta: facturas por servicios digitales de diseño, ¿son exentas de IVA?
Comercial, Legal, Tributario
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Por mail, el lector Tomás Velásquez nos pregunta:

“Tengo una duda respecto al desarrollo de sitios web y animaciones/videos digitales: ¿Están afectos o exentos de IVA?. En el SII me han respondido de ambas maneras y mi duda surge porque en ambos casos el material diseñado es digital y nació integramente del trabajo del diseñador. No hubo que comprar recursos para producir el nuevo producto (solo en algunos casos, a la captura fotográfica o de video, trabajo también propio). Ni siquiera generamos un dvd porque la entrega de videos la hacemos vía internet.

Aprovecho de extender mi pregunta al diseño de marcas: si únicamente realizamos el diseño, por ejemplo, de la identidad completa, pero la producción de papelería corre por cuenta de la imprenta, nuestro trabajo como diseñadores -que solo generaron el material digital-, ¿Está afecto o exento de IVA?”

Tomás:

Es una pregunta que hemos recibido varias veces de parte de quienes tienen su propia empresa, agencia o productora de servicios gráficos, visuales o audiovisuales. Para responderla acudimos a 2 fuentes: el Servicio de Impuestos Internos (SII) y una Contadora, quien gentilmente se ofreció para ayudar a esclarecer el tema. La idea es que tú o cualquier otro lector se forme una opinión propia cotejando los datos de ambas fuentes.

En las oficinas del SII nos dijeron que la lógica es bastante simple: las asesorías (o consultorías, entiéndase, servicios profesionales inmateriales, de orientación o consejo sobre asuntos de diseño) son exentas de IVA, mientras que las ejecuciones son afectas. El ejemplo que nos dieron fue el siguiente: si usted entrega consejo sobre cómo hacer un diseño, dicha asesoría sería exenta. Ahora, si además de la asesoría usted ejecuta el servicio, diseña y arma el producto o pieza gráfica, entonces sería afecta.

La lógica del SII respecto al IVA parece ser que si usas materia prima, la transformas (o no) y la vendes. Con las ideas no hay materia prima, ergo no corresponde gravar con IVA. Por ello las asesorías son exentas. Sin embargo, existe un espacio ambiguo en el desarrollo digital, porque se puede interpretar como producto (servidores, software, etc) o como servicio (cobro por pensar y no por hacer).

En este sentido, la contadora nos indica que en primer lugar debemos entender el razonamiento que aplican los Tributarios para determinar que es lo que paga (afecto) o no paga IVA (exento).

Estarán exentos del impuesto:

Ley 825 (Ley sobre impuesto a las ventas y servicios)

Art. 12, N°12, Letra E:
Los servicios prestados por trabajadores que laboren solos, en forma independiente, y en cuya actividad predomine el esfuerzo físico sobre el capital o los materiales empleados.
Para los efectos previstos en el inciso anterior se considera que el trabajador labora solo aun cuando colaboren con él su cónyuge, hijos menores de edad o un ayudante indispensable para la ejecución del trabajo.

En esta clasificación se consideran las personas que realizan iniciación de actividades como EIRL (Empresa Individual de Responsabilidad Limitada) (por ende emiten facturas y no boletas de honorarios).

Ahora, si la entidad tiene iniciación de actividades como empresa S.A. Ltda., estaría afecta por quedar en la clasificación siguiente, según la ley:

Ley 824 (Ley sobre Renta)
Art. 14  Las rentas que se determinen a un contribuyente sujeto al impuesto de primera categoría
Art. 19 Las normas de este Título se aplicarán a todas las rentas percibidas o devengadas.
Art. 20, N°3
3º.- Las rentas de la industria, del comercio, de la minería y de la explotación de riquezas del mar y demás actividades extractivas, compañías aéreas, de seguros, de los bancos, asociaciones de ahorro y préstamos, sociedades administradoras de fondos mutuos, sociedades de inversión o capitalización, de empresas financieras y otras de actividad análoga, constructora, periodísticas, publicitarias, de radiodifusión, televisión, procesamiento automático de datos y telecomunicaciones.

Con todo, una empresa puede tener al mismo tiempo facturas exentas y afectas, y eso dependerá de lo que esté facturando. Además, y en su opinión, las empresas relacionadas con este giro (diseño digital) son consideradas como empresas de asesorías, y por ende exentas de IVA, ya que el SII ha dictaminado que las asesorías en general -con excepción sólo de las prestadas por Empresas Constructoras- no son hechos gravados con IVA.

Finalmente, aconseja que al crear una empresa se preste atención al giro o rubro, para no toparse con problemas a nivel tributario.

Confiamos en haber aclarado tus dudas. Saludos.

Link de interés:

Abr
4
Grafiscopio
¿Corresponde hacer descuento a cliente que aporta material para diseño?
Debate, Metodológico, Negociación
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Puedes entregar a varias personas una canasta con ingredientes, pero solo el chef armará un buen plato con ellos. En esta analogía, el diseñador es un chef. Cuando entrega cotización debe aclarar que su trabajo es cocinar, no armar ni comprar ingredientes. Cliente debe aportar fotografías, logotipos corporativos, textos (cuya selección y redacción se suponen a cargo de un periodista), gráficos, etcétera, tal como el dueño de un restaurant abastece al chef con los ingredientes necesarios para que cocine, o la empresa constructora provee a pintores y albañiles con insumos para que erijan una vivienda o la decoren. Así, cuando un cliente nos facilita dichos materiales no está haciéndonos un gran favor, sino simplemente cumpliendo con su parte del trato y del proceso.

Veámoslo con otro ejemplo: ¿te cobrará menos un doctor porque le lleves los exámenes? Estos son material técnico que complementa a la labor médica, y que en algunos casos pueden ser registrados por una máquina. Otra cosa es la interpretación, diagnóstico y tratamiento que el especialista lleva a cabo tras revisar los exámenes. Esto explica su tarifa.

Algunos colegas tienen cierto complejo de inferioridad que les lleva a ceder frente a solicitudes de rebaja o cualquier señal de un cliente disconforme. “¿Pero cómo vas a cobrarme tanto, si estoy entregándote material?”, “tienes que poner de tu parte. No ando sobrado de presupuesto”, son frases que escucharás con bastante frecuencia, y que aun cuando no impliquen estar frente a un inescrupuloso (en casi toda negociación quien paga busca regatear), debemos prepararnos para enfrentar con argumentos que justifiquen el valor de nuestro trabajo y den cuenta de que las tarifas por diseño no son arbitrarias.

Adaptaciones

Un caso relacionado con el aporte de material por parte de cliente es el de las adaptaciones: cuando un nuevo diseño debe basarse en otro ya existente; En teoría sería una labor de orden ejecutivo más que creativo. De todos modos, y aunque a simple vista parezcan mera redistribución o reutilización de elementos que no fue necesario crear “desde cero”, las adaptaciones sí implican creatividad -ergo, diseño- pues no se trata de replicar algo mecánicamente en otro formato (de lo contrario podría hacerlo por sí solo un programa de computador o cualquier otra herramienta técnica), sino de generar una composición que forme parte de una línea o familia de productos (en el sentido casi biológico del término: miembros que, compartiendo lazo sanguíneo o genético, están diferenciados). ¿Es más fácil adaptar que crear desde cero?, ¿Corresponde hacer descuento por este concepto? Creo que depende del caso y del criterio de cada diseñador. Según mi experiencia, no apostaría que una adaptación sea cosa fácil per se. Es más, aunque se trate de tareas de índole exclusivamente técnica, sin creatividad de por medio, el hecho de que parezca fácil realizarlas se debe a nuestra experiencia con el manejo de software, que también tiene un precio.

Excepciones

Como en todo caso, hay excepciones donde sí cabría hablar de descuentos. Por ejemplo, en cierta ocasión me encomendaron pintar el mural para una cafetería. El diseño fue aportado por el cliente y mi labor consistía en transferir ese diseño de un medio (digital) a otro (muro). Por supuesto no cobré ni reclamé derechos, dado que NO se trataba de una obra original creada por mí. Sólo cobré la impresión en gran formato (ploteo), que serviría de base para calcar el diseño (pues era imposible con proyector) y la ejecución (pintado del mural). En el caso de papelería corporativa, sin embargo, sería distinto, pues aunque el cliente aporte información de texto, logotipos y fotografías, la composición de todos esos elementos en una sola pieza gráfica es un diseño, algo nuevo y original, que involucra creatividad en forma significativa.

Para conocer mejor sobre el tema de este artículo y profundizar en el método para cobro por diseño, sugiero repasar la charla homónima, dictada por el profesor Andrés Correa en la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad del Pacífico (octubre 2012).

También recomiendo estudiar el tarifario de la Asociación Nacional de Informadores Gráficos y Prensa (ANIGP, España), especialmente lo referido a gastos ajenos a la ejecución misma (diseño, fotografía), que deben correr por cuenta de cliente.

Dic
3
Grafiscopio
Bibliografía esencial para el diseñador gráfico
Diseño, Editorial, Metodológico
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A partir de una pregunta formulada por el lector Pedro Rodríguez Garrido, quise recopilar en un artículo los aportes entregados por Grafiscopio y nuestros seguidores, sobre bibliografía esencial para el diseñador (y otras especialidades artísticas). La idea es que este sea un post dinámico y en permanente actualización, por lo que agradezco cualquier nuevo aporte (ojalá con los datos que figuran en el listado más abajo).

El objetivo es que todos podamos enriquecer nuestro acervo de conocimientos y engrosar nuestra biblioteca de material teórico indispensable, por su importancia para ejercer profesionalmente y desarrollar una perspectiva más amplia que la mera ejecución técnica del oficio. Por lo mismo se aceptan sugerencias de distintas áreas (propiedad intelectual, economía, ciencias sociales, etc). Haciendo click sobre cada título se puede ir al link para leer, conocer o adquirir la obra.

  1. Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (Promulgada en 1970. Versión actualizada: 2010)
  2. Educación Tipográfica, Francisco Gálvez. Ediciones UDP (2004).
  3. Curso de Estética General, Milan Ivelic. Editorial Universitaria (1998).
  4. Historia de la comunicación visual, Josef Müller-Brockmann. Editorial Gustavo Gili (2008).
  5. Del trazo al chip: la técnica gráfica y sus sistemas, orígenes, desarrollo, productos y mercados, Jorge Soto Veragua. B.B Impresores (2005).
  6. Diseñar con y sin retícula, Timothy Samara. Editorial Gustavo Gili (2004).
  7. El proceso de la creación artística, Miguel Arteche. RIL Editores (1999).
  8. Enciclopedia del diseño, Joan Costa (director de la obra). 10 volúmenes. Ediciones CEAC, Barcelona (1987-1992).
  9. Design is a job, Mike Monteiro. Editorial A Book Apart (2012).
  10. Negociación en el Diseño, Leandro Javier Ortiz. Actas de Diseño: I Encuentro Latinoamericano “Diseño en Palermo”, Comunicaciones Académicas. Buenos Aires (2006).
  11. Publicidad y consumo: crítica de la estética de mercancías, Wolfgang Fritz Haug. Fondo de Cultura Económica (1989).
  12. Fundamentos del Diseño, Wucius Wong. Editorial Gustavo Gili (1979).
  13. Good: Ética en el Diseño Gráfico, Lucienne Roberts. Editorial Index Book (2009).
  14. Cartel Chileno (1963-1973), Eduardo Castillo. Ediciones B (2004).
  15. Diseño gráfico para la gente: comunicación de masa y cambio, Jorge Frascara. Ediciones Infinito (2000).
  16. Cómo ser ilustrador, Darrel Rees. Editorial Index Book (2012).
  17. Cómo y cuánto cobrar diseño gráfico en México: Guía básica de costos y procedimientos, Joan Peypoch, Sergio Cuevas Pallares, Daniel Salinas. Editorial Gustavo Gili México (2012).
  18. Cómo presupuestar diseño, Jorge Piazza. Ediciones RedArgenta – COMM Tools (reeditado en 2011).
  19. El Diseño de Comunicación, Jorge Frascara. Ediciones Infinito (2006).
  20. El Diseño rentable, Xènia Vilàdas. Editorial Index Book (2008).
  21. El Diseño a su servicio: cómo mejorar una idea de negocio con la ayuda de un diseñador, Xènia Vilàdas. Editorial Index Book (2010).
  22. Diseñar para los ojos, Joan Costa. Editorial Universidad de Medellín (2003).
  23. El oficio de diseñar: propuestas a la conciencia crítica de los que comienzan, Norberto Chaves. Editorial Gustavo Gili (2002).
  24. La gestión del diseño, Oriol Pibernat y Norberto Chaves. Editorial Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa Industrial (IMPI) (1989).
  25. Desarrollo a escala humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones, Manfred Max-Neef. Ensayo (1993).
  26. Identidad Corporativa, Joan Costa. Ed. Trillas (1999).
  27. Manual de Ética para el Diseño (.pdf), María Gabriela Huidobro S. Vicerrectoría Académica Duoc UC (2005).
  28. La Economía creativa. Una guía introductoria (.pdf), John Newbigin. British Council / Observatorio Iberoamericano del Derecho de Autor (ODAI) (2010).
  29. Branding Corporativo. Fundamentos para la gestión estratégica de la Identidad Corporativa (.pdf), Paul Capriotti Peri. Colección de Libros de la Empresa (2009).
  30. La Economía Naranja: una oportunidad infinita (.pdf), Felipe Buitrago e Iván Duque. Banco Interamericano de Desarrollo BID (2013).
  31. Historia del Diseño Gráfico en Chile, Pedro Álvarez Caselli. Escuela Diseño PUC (2004)
  32. Modelos de negocio para empresas emergentes de Diseño (MNEeD) (.pdf), Rodrigo Gajardo (2010).
  33. Work for Money, Design for Love, David Airey (2012)
  34. The Design Method, Eric Karjaluoto (2013)
Oct
11
Grafiscopio
Resumen charla “¿Cómo cobrar Diseño?”
Cliente, Metodológico, Negociación
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El 1º de octubre pasado asistí a una instructiva charla sobre cómo cobrar diseño, organizada por la Escuela de Diseño Gráfico de la Univ. del Pacífico y conducida por don Andrés Correa Illanes, diseñador (Pontif. Univ. Católica de Chile) y docente en dicha casa de Estudios y en UNAB, además de asesor en identidad corporativa y gráfica de packaging para empresas como Frupac, Fisher, Copec y la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). En este artículo expondré un resumen no literal de los principales puntos tratados (leyes generales por sobre casos puntuales), que considero fundamentales para el ejercicio profesional de diseño y producción visual.

1) Cómo cobrar

No es una pregunta sencilla ni tiene una sola respuesta. Depende del caso y del contexto. Todos quieren saber precios como si existiera un valor fijo y único, pero la verdad es que está determinado por el tipo de cliente o encargo, y la experiencia del profesional.

2) El buen negociador: características

Un buen negociador sabe comunicar, escuchar y preguntar. Es empático con el cliente. Paciente, confiable, creativo y flexible. Sobre todo, puntual (“si promete entregar a las 2 PM, lo hace aunque se caiga el Cielo, y si es posible, entrega a las 1:30 PM”). Además, es capaz de trabajar bajo presión, posee dominio emocional, tiene sentido del humor y es persuasivo. Planifica, piensa rápido y se mantiene alerta.

3) Qué presentar a cliente al momento de negociar un proyecto

    • Informe de evaluación: se entrega 2 días después de la primera reunión, para estudiar en profundidad los alcances del proyecto.
    • Pauta de cotejo / checklist: es un listado de procedimientos para lograr un objetivo, donde se recoge o consulta información. Algo así como un listado de preguntas para aclarar las condiciones del encargo: ¿De dónde provienen las fotografías: Banco de imágenes, propiedad del cliente?, ¿Quién entrega los textos?, etc.
    • Cotización detallada según ítems. Permite tangibilizar la labor de diseño, es decir, que cliente sepa concretamente qué está pagando.

4) Proyectos “cacho”

Se trata de proyectos complicados que terminan siendo dolores de cabeza, por diversos factores o errores:

    • Asumir encargos que escapan a nuestras competencias o capacidades.
    • Cálculo equivocado del tiempo, magnitud y precio de un encargo.
    • Trabajar en grupos donde no existe un líder: nadie dirige procesos, todo se somete a votación.
    • Trabajar contra el tiempo.
    • Depender excesivamente de la labor de terceros, que a menudo no cumplen.
    • No cobrar anticipo (50%)
    • Aceptar encargos de clientes sin grandes presupuestos: el cliente que menos paga suele ser el más exigente o fastidioso.
    • No dejar constancia escrita (papel o mail) de las condiciones del proyecto.

5) Licitaciones

Con bastante frecuencia se nos invita a participar en proyectos donde el pago por nuestra labor queda sujeto a que el cliente, agencia o editorial se adjudique los fondos (concursos o licitaciones). La política del profesor Correa es clara y plausible: “ok, pero si te ganas los fondos, me pagas el doble”, cosa que efectivamente ocurrió en una licitación donde tomó parte.

6) Aprender a conceder

Es bueno ser flexible. No asumir una posición de trinchera, sino llegar a acuerdos  con cliente (el sentido del vocablo negociar), para beneficio de ambas partes.

7) Negociación de pagos

    • Poner precio a un proyecto es más que simplemente tirar una cifra. Involucra fijar hitos de pago: anticipo, pagos intermedios y pago global. Además, pago por la idea de un diseño maestro y pago por cada aplicación ejecutada y sus modificaciones.
    • Boletas de honorarios por menos de $1 millón. Cantidades mayores se traban. Es mejor emitir varias boletas por cifras que se paguen rápido.
    • Dado el caso, subcontratar diseño industrial y asegurarse el 20% de lo que se instale.

8 ) La ventaja de cobrar en UF

La Unidad de Fomento (válida sólo en Chile) tiene al menos 3 ventajas al momento de negociar precios y proyectos:

    • Compensa la depreciación monetaria del cobro en pesos.
    • Reduce el impacto de plantear una cifra muy alta. $1.000.000 suena muy superior a 44 UF, pero son equivalentes.
    • Al negociar un precio fijo en UF, la ganancia se multiplica en el tiempo. P. ej., el profesor Correa lleva 15 años cobrando la misma tarifa en UF a cierta empresa, y hoy en día esa cifra es mucho mayor (en pesos) de lo que era entonces.

9) Instrumentos para negociación formal

    • Orden de trabajo (O.T.): instrumento que define las labores específicas y el pago asociado a cada una de ellas. Pocos diseñadores las manejan habitualmente (pronto publicaremos una, para conocimiento y uso de nuestros lectores). Sobre este documento, Correa aconseja: “cuando la entregues, ponle un número ficticio, como Nº 15, para que no parezca que es la primera que emites, y extiende una por cada labor que hagas en proyectos grandes”.
    • Contrato: un contrato bien hecho protege y evita complicaciones. De hecho, el profesor Correa reconoció estar enterado de la propuesta y contenidos que ofrecemos en Grafiscopio Chile, lo cual nos enorgullece.
    • Carta Gantt: esquema que permite organizar visual y temporalmente las distintas etapas y procesos de un trabajo. Facilita la ejecución de tareas en forma metódica, ordenada y eficiente.
    • Minuta: o registro escrito de lo acordado en reuniones. Estos apuntes deben enviarse a cliente para que confirme si se ajustan a lo conversado.

10) Rebajas

Según Correa: “lo más probable es que te pidan rebaja. Personalmente nunca me bajo más de un 10%. En todo caso, cuando doy rebaja es a cambio de algo: un anticipo en caso de que el cliente decida poner fin abrupto al proyecto a medio camino, o bien que el cliente se haga cargo de alguna etapa o proceso”.

11) Ideas y bocetos

No se entregan bocetos si no hay presupuesto aprobado. “Tan pronto regalas una idea, esa idea ya no vale”, afirma el académico. Diseñar no es regalar.

“Tampoco es aconsejable decir a cliente lo que vas a hacer y cómo vas a hacerlo. Al revelar tu mecánica de trabajo, sueles recibir un ‘te llamaremos’ como respuesta, mientras encargan la tarea a un tercero por menos precio. La clave es dar pistas, no ideas. Entregar las piezas del mecano, pero sin los pernos.”

12) ¿Pega o pago?

Depende. Si se es principiante, el trabajo, la experiencia laboral, el “foguearse” conviene más que el pago. Incluso si tu portafolio es el de un principiante, conviene mostrar buenas piezas, aunque sean pocas. Pero cuando ya tienes experiencia, lo que importa es el pago más que la exposición.

13) Hora-hombre

Según Correa, depende de la experiencia del profesional. “Una vez leí este artículo en revista Matiz (México), donde decían que para calcularla debes pensar en lo mínimo que cobrarías por una determinada tarea, multiplicar eso por dos, sumarle todos los costos (procesos, viajes, implementos) y a todo eso sumar un 20%”, pero aclara: “hoy no cobro por hora-hombre, sino por lo que vale un proyecto, su impacto o envergadura. Es la importancia de un cliente lo que determina el precio”.

14) Entrega de originales

En el caso de revistas, el diseño original o Número Cero debe costar al menos el equivalente al diseño de 3 números, puesto que es la receta para fabricarlos. Si se entregan archivos originales, debe hacerse de forma que impidan o dificulten su re-utilización. “Yo entrego todos los textos trazados (convertidos a forma). Si van a reutilizar mi trabajo, que al menos se tomen ciertas molestias“, sostiene Correa. En el caso de diseño web, lo que se entrega es la última salida, no el material o archivos con que se hizo el trabajo, pues podrían derivarlos a un tercero capaz de estropearlo.

15) Derechos

Muchas veces nuestro cliente quiere o tendrá que usar nuestro material para otro proyecto. Es bueno indicar en cotización que cualquier otra aplicación de nuestra obra se cobrará aparte.

El copyright nos pertenece (razón por la que es imprescindible inscribir obra relevante antes de entregarla). Cliente no tiene derecho a usar tu obra para lo que se le ocurra, a menos que exista autorización tuya, como titular de derecho de autor.

La recomendación en general es asesorarse con abogado en temas legales (Contrato, cesión de Derechos), ya que refuerza nuestra posición en una negociación, y es el profesional facultado para tratar tales asuntos.

16) Tamaño del cliente

Según el docente, conviene manejar tarifas diferenciadas según el tamaño del cliente (mini-pyme vs grandes corporaciones), pues los proyectos de clientes grandes a menudo tienen más impacto, ergo valen más caros. También es bueno saber que las mini-pyme -en vías de crecimiento- no destinan grandes sumas a intangibles como Diseño, lo que resulta paradójico teniendo en cuenta que un 5% de la inversión en Diseño afecta al 70% de la venta. Con todo, lo anterior no quiere decir que se deba evitar a toda costa trabajar para empresas diminutas, pues a la larga estas crecen y podrían convertirse en un cliente muy rentable.

17) Cobros adicionales: gestión

En proyectos que involucran supervisar o aprobar salidas de imprenta, Correa sugiere cobrar esta gestión como valor aparte (15% adicional) y establecer un número de visitas (por lo general, cuatro).

 

No olvides tener en cuenta los factores aquí descritos a la hora de cobrar o negociar un trabajo gráfico o visual. Esperamos que toda esta información sea de utilidad para quienes ya trabajan o comienzan a insertarse en el mundo laboral.

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Esta debe ser la frase que más he escuchado desde que egresé de la Escuela de Diseño. No niego que en ocasiones sea una protesta fundada, pero casi siempre funciona como excusa noble para endosar a clientes o la sociedad en general nuestra propia falta de profesionalismo.

En su clase magistral “12 paradojas del Diseño Gráfico”, el diseñador y escritor inglés Adrian Shaughnessy advierte que “no existen los malos clientes. Solamente los malos diseñadores”, y aunque el aforismo no sea una verdad absoluta, tiene mucho de cierto cuando analizamos con objetividad y franqueza nuestra disciplina y metodología. ¿Por qué no nos pagan lo que creemos que vale nuestro trabajo? La respuesta puede deberse a una o varias de las siguientes razones:

1) Sobreoferta

En “La riqueza de las naciones” (1776), Adam Smith explica la relación entre oferta y demanda de manera muy didáctica: “cuando los empleadores persiguen a los empleados, los salarios suben; cuando los empleados persiguen a los empleadores, los salarios bajan”. Esto último ocurre con Diseño en Chile: tenemos sobreoferta. Hay más profesionales que puestos de trabajo para absorberlos. Sin embargo, cada año salen nuevas camadas de diseñadores, porque casi toda universidad e instituto ofrecen la carrera (a sabiendas de que hay sobreoferta, lo cual es éticamente objetable). Así las cosas, es lógico que estemos poco valorados: somos demasiados. Aunque saques a uno, hay quince o veinte más dispuestos a tomar la vacante. Y todo mundo sabe que el oro y diamante son valiosos, entre otras cosas, por su escasez.

2) La trampa de la carrera “artística”

Sin darse cuenta, muchos diseñadores están labrando el desprecio a su profesión cuando aceptan encargos o empleos sin mayor incidencia que decorativa u ornamental, en vez de proponer proyectos que tengan impacto social o comercial. Piensan que la belleza por sí misma es valiosa, olvidando que el Diseño descansa sobre dos pilares: forma y función. Yo mismo no pagaría demasiado por algo “bonito”, salvo que fuese un coleccionista o tuviera todas mis necesidades básicas satisfechas. Pero otra cosa es que ese algo sea práctico, útil, rentable o educativo, y además de tales virtudes, bello. Recién entonces hablamos de diseño. Lo demás es arte.

Por cierto, diseño no es una carrera artística. O no de la forma en que muchos la entienden. Si bien trabajamos con cierta materia estética (color, forma, buen gusto, etc), el propósito de esta profesión involucra una cuota equivalente de servicio, algo de orden funcional y práctico. Eficiencia, rentabilidad y economía son conceptos que aprendemos a repudiar como si contaminasen el espíritu del “arte”. Por tanto, vemos nuestro producto como una obra de museo; inyectamos demasiada emotividad a una labor que debería ser más racional, y muchas veces fundamentamos nuestras decisiones de diseño – o discrepancias con clientes – en criterios subjetivos (lo que “me gusta”) más bien que objetivos (lo que sirve, funciona, economiza o resuelve un problema).

3) Ignorancia

Entre estudiantes y profesionales gráficos abundan las faltas de ortografía. Un buen número de ellos navega más en internet de lo que lee libros -no solo de nuestra área- o asiste a seminarios. He conocido a directores de arte con un estrechísimo acervo de cultura general. Piensan que un profesional gráfico sólo necesita alimentarse de imágenes y viajes. Difícilmente van a persuadir a cliente sin un discurso teórico de peso. Y qué decir de investigar y entender el background de las empresas, instituciones o personas a quienes ofrecen sus servicios profesionales. Con razón no los toman en serio. Son intelectualmente perezosos. Y culpar de esto a las Escuelas de Diseño sería un descargo inaceptable.

A mayor abundamiento, pocos diseñadores entienden de finanzas o administración, y de todas las carencias, esta es posiblemente la que se paga más cara. Si sólo deseamos “crear”, dejando que otros se encarguen de los temas “aburridos”, es difícil que la sociedad nos considere superiores a un artesano o ejecutante.

4) Atomización y competencia desleal

Por celo profesional o idiosincrasia, no está en nuestros libros la idea de compartir conocimientos, o la filosofía open-source. Más bien somos desconfiados y vemos a nuestros colegas como competencia. En vez de un todo, parecemos la suma de esfuerzos aislados, que desde luego conspiran contra el respeto por nuestra profesión, ya que un cliente siempre podrá encontrar a otro diseñador dispuesto a hacer la misma tarea por un tercio del precio. El “chaqueteo” mutuo (sumado a un ego exacerbado) es el cáncer de nuestra profesión.

Huelga decir que lo anterior nos motivó a crear y divulgar este sitio web, en el sincero convencimiento de que “solos llegamos rápido, pero juntos llegamos lejos”.

5) Poca seriedad

Cada vez que incumplimos un plazo de entrega, no contestamos a tiempo una llamada o mail por parte de cliente, descuidamos nuestro portafolio de trabajos, olvidamos entregar nuestra tarjeta de presentación, llegamos mal presentados o atrasados a una reunión de negocios, fingimos estar ausentes de la oficina con tal de que cliente no nos encuentre y otras prácticas que alguna vez vi, oí o cometí, estamos reforzando la idea de que somos artistas dispersos, poco profesionales y menos confiables. Ergo, minando nuestro propio estatus.

En fin, sugiero pensar en estos puntos antes de comenzar a armar maletas para probar suerte en algún otro país donde suponemos que seremos “respetados”. Mientras hagamos gala de los vicios precitados, sólo conseguiremos el mismo trato pero en distinto lugar del mapa.