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Ago
28
Grafiscopio
Cómo negociar con una Editorial
Derecho autor, Editorial, Negociación
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Publicar un libro es el sueño de todo escritor, y también de varios ilustradores (libro-álbum), dibujantes de cómic, diseñadores y artistas visuales. Sin embargo, el afán por ver tu obra en vitrina de librerías o la tentación de un trabajo remunerado, sumados al desconocimiento del Derecho de Autor (materia de primera importancia en el rubro editorial) podrían nublar tu razonamiento y convertir ese sueño en pesadilla.

Este artículo no busca predisponer a creadores contra editoriales, sino entregarles información para que protejan su obra y la negocien del modo más provechoso posible, dado que un creativo subsiste gracias a la explotación comercial de sus derechos intelectuales (cosa que pocos saben o aquilatan) y un libro exitoso puede generar importantes ganancias.

1) CÓMO FUNCIONA EL RUBRO EDITORIAL

Miguel Ángel Ferrada es editor de Arcano IV. En nuestra entrevista y en su participación como docente del 2º Workshop Grafiscopio explica:

1) Los tipos de negociación (Contrato de edición, Licencia y Cesión para instituciones)
2) Quiénes son los actores de la cadena editorial (Autor, Editorial, Distribuidor, Librería, Agente)
3) Cómo se reparte la torta al vender un libro (ver infografía)
4) Cómo se negocia el pago de derechos a autores en el medio editorial: anticipo (o adelanto de derechos de autor) y regalías (o royalties).

infografia-editorial

Reparto convencional de la torta por venta de un libro. Dentro de los gastos editoriales (31%) se incluyen también la impresión, distribución, comercialización y recaudación. Obsérvese que el 10% asignado al “autor” debe dividirse cuando se trata de obras colaborativas (p. ej., novela gráfica donde intervienen guionista y dibujante, es decir, co-autores). Infografía por Kote Carvajal

2) PRECIO DE VENTA A PÚBLICO (PVP) vs PRECIO NETO

En este artículo explicamos la diferencia entre ambas unidades y la polémica en torno a su interpretación; asunto crítico para los autores.

3) PRECAUCIONES ELEMENTALES

Si bien varias fuentes enseñan a negociar en el mundo editorial, existe consenso en torno a 4 reglas básicas:

a) No firmes un contrato que no entiendas o que parezca confiable por estar escrito en «dialecto jurídico», o porque la Editorial lo ha puesto sobre la mesa.

b) No desarrolles muestras gratis para evaluar si tu mano se ajusta al encargo. Esto es trabajo especulativo.

c) Evita cesiones amplias o totales de derechos (son excesivas e innecesarias) o que tengan carácter exclusivo, por las razones que se explican aquí.

d) Impugna cláusulas donde te exijan ceder derechos para «todo formato existente o por existir»: nunca sabes si mañana podría surgir uno nuevo sumamente rentable, cuyas ganancias no podrás disfrutar.

4) ¿QUÉ DEBO SABER AL SENTARME A NEGOCIAR?

Marco Cánepa (CHI), Editor Gral. de El Definido y autor de Juanelo, publicó un valioso artículo titulado ¿Escribiste un libro? 9 consejos antes de firmar con una editorial, que aborda:

1) Cuánto deben pagarte por libro impreso: al menos 10% del Precio de Venta a Público (PVP) de cada ejemplar, según Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.

2) Cuánto deben pagarte por libros digitales (eBook): entre 20%-25%, dado que en este medio la editorial ahorra impresión, bodegaje y despacho. Evalúa si conviene negociar un eBook con la misma editorial o incluso saltarte al intermediario (autogestión).

3) Frecuencia de pago de liquidación por regalías: mínimo una vez al año.

4) Cómo saber si el informe anual es fidedigno: no puedes saber, por tanto conviene cultivar una relación de confianza e investigar la reputación de la editorial con que vas a trabajar.

5) ¿Pueden pagarte con libros?: Deberían pagarte en dinero. No pueden obligarte a aceptar esta modalidad, aunque en ciertos casos podría ser conveniente.

6) ¿Pueden exigirte financiar la impresión?: en este caso, lo mejor es buscar otra editorial (¿Qué sentido tiene ocuparte de una tarea que les compete?). Si aceptas, al menos asegúrate de que tu pago por Derechos incluya un porcentaje adicional por lo que financiaste.

7) ¿Debes aceptar exclusividad?: No. Si vas a negociar merchandising (mercadería asociada al libro, aplicación en otros formatos) tal vez sea más rentable hacerlo por tu cuenta y/o en contrato anexo.

8) Plazo del contrato: procura negociar el más corto posible. 2-3 años es lo aconsejable.

9) Condiciones de cierre: exige cláusula que te permita opción (pero NO obligación) de adquirir libros sobrantes.

Mariana Eguaras (ESP), periodista y consultora editorial, lleva un blog donde enseña sobre diversos temas del rubro, como el enigma del pago de anticipo o cómo detectar un contrato de edición abusivo:

CONSEJOS:

1) Estudia un Contrato de Edición desde la primera letra hasta la última.
2) Pregunta a un especialista cualquier cosa que no entiendas.
3) Quien tiene mayor poder intentará imponer sus condiciones y exigir la mayor cantidad de derechos posible. El autor debería hacer lo contrario: ceder lo menos posible.

¿EN QUÉ PONER ESPECIAL ATENCIÓN EN UN CONTRATO DE EDICIÓN?:

1) Derechos que se ceden
2) Duración del contrato
3) Idiomas en que será explotada comercialmente la obra
4) Territorio en que será explotada comercialmente la obra
5) Modalidades, formatos, plataformas o aplicaciones en que será explotada comercialmente la obra
6) Carácter de la cesión de derechos (exclusiva o no)
7) Remuneración por derechos cedidos
8) Representación y agencia (cláusula por la que el autor permite que la Editorial sea su representante y agente literario)

En su charla sobre negociación de derechos de autor (FILSA 2014, octubre), Adrián Puentes (CHI), Agente literario de escritores e ilustradores latinoamericanos, entregó una sólida batería de consejos sobre el tema, entre otros:

1) Territorio: es importante limitarlo al de distribución de la Editorial
2) Plazo: Norma en industria en español: 5 años. Resto del mundo: recomendable 20-25 años. «Indefinido»: aceptable si se incluye cláusula por “fuera de circulación”
3) Exclusividad: puede limitarse a ciertos derechos, dejando otros como no exclusivos.
4) Negociar derechos subsidiarios: se refieren al uso del contenido de un libro en un formato diferente del formato original, p. ej., adaptación a guión de película, a revistas, a merchandising, etc. Cada derecho subsidiario tiene su estándar de regalías: por lo general, al menos 20% para editorial.
5) Publicación: fijar plazo límite. Establecer tirada y precio de tapa de 1ª edición
6) Adelanto o anticipo de derechos: negociar el más alto posible, pues muchas veces no se recupera. En general se calcula por % de royalties de la primera tirada: procurar que al menos sea de 30% (editorial prestigiosa)
7) Pago de derechos: en Chile el mínimo es de 10% del PVP (NO del precio Neto) de cada ejemplar. EEUU: 8% tapa dura, 5% tapa blanda. Escalado: aumentar % luego de cierto número de ejemplares vendidos (p. ej.: sobre 5.000)

5) CONTRATO DE EDICIÓN: CONCEPTOS BÁSICOS

En su charla en Casa de Oficios (mayo 2015), el abogado Rodrigo León explicó 3 puntos clave respecto a este instrumento:

1) Se encuentra específicamente normado por el Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.
2) Tiene particular énfasis en protección de los creadores.
3) Constituye un acuerdo de publicación y NO es una cesión de derechos, por lo que debes prestar atención a cualquiera que disfrace una transferencia de derechos. Esto sería irregular.

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de Contrato de Edición, aportado gentilmente por Miguel Ángel Ferrada, editor de Arcano IV.

6) OJO CON EL VANITY PRESS

Vanity Press (algo así como “publicación por vanidad”) es un singular modelo de negocio editorial donde los autores pagan para que su libro sea publicado. Como sugiere el apodo, este recurso tienta a creadores que buscan sacar un libro a toda costa. El problema es que no hay garantía de vender el tiraje, y a la larga los costos podrían superar ampliamente los beneficios.

7) CÓMO NEGOCIAR DISEÑO Y/O ILUSTRACIONES DE UN LIBRO

El diseño de la cubierta, diagramación de páginas o las ilustraciones de un libro son tareas ajenas a un Contrato de Edición (excepto cuando las ilustraciones son parte sustancial del libro, como es el caso de un libro-álbum o álbum ilustrado). Para ilustraciones puntuales yo negocio un Contrato por Obra, y más exactamente, una licencia (o sea una autorización de uso, NO una cesión de derechos) que especifique:

1) Aplicaciones en que permito sea usada mi obra (p. ej., para ilustración de portada de libro: adaptación a pendones y letreros promocionales, banner o avatar para medio digital o audiovisual, en el caso de un book-trailer)
2) Plazo en que permito sea usada mi obra (idealmente 3 años. Nunca más de 5 ni menos «indefinido»)
3) Territorio en que permito sea usada mi obra (ojalá no indefinido)
4) Remuneración por los usos que permito
5) En caso de que la editorial quiera usar mi obra en otras aplicaciones, plazo o territorio no pactados, se puede negociar una nueva licencia o se entiende como automáticamente renovada la acordada (p. ej., si solo quieren seguir usando mi obra por más de 3 años)

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de licencia como el que he negociado con editoriales.

8) NEGOCIACIÓN CON EDITORIALES EN EL EXTRANJERO

Otro gran sueño de cualquier escritor o ilustrador es ser contactado por una gran editorial extranjera (como fue el caso de Frannerd), o ver su obra circulando en otros países. Para muchos esto es sinónimo de consagración profesional y por lo mismo están más expuestos a «bajar la guardia», negociando en condiciones desfavorables.

Antes de firmar, asegúrate de estudiar la mecánica de contratos internacionales y asesorarte con un abogado, agente o algún otro especialista en negociaciones editoriales (ver consejos de Adrián Puentes, más arriba). Además, en la red puedes hallar educativos artículos (en inglés: lo siento, pero si vas a negociar con extranjeros, esto es básico), como:

9) INFORMACIÓN GENERAL

En un próximo artículo trataremos dos temas relacionados al ámbito editorial: libros digitales (eBooks) y auto-publicación (self-publishing).

ANEXO: DESCARGAS

  • MODELO DE CONTRATO DE EDICIÓN (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Para desarrollo total de libros-álbum, libro de cómic, novela gráfica, etc. Cortesía Miguel A. Ferrada, Ed. Arcano IV.
  • MODELO DE CONTRATO POR OBRA (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Licencia para desarrollo puntual de diseño gráfico o ilustraciones.
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Grafiscopio
¿Cómo se aplica el pago por Derechos de Autor en el rubro editorial?
Derecho autor, Editorial, Metodológico
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En mi entrevista a Miguel Ángel Ferrada ya toqué el tema del Derecho de Autor en el medio editorial. Sin embargo, quedó fuera un punto no exento de controversia (y que vine a saber tiempo después): la forma en que se pagan tales derechos.

Por diversas fuentes -conversaciones, foros, artículos, redes sociales, etc- supe que ilustradores y escritores encuentran difícil vivir de los derechos de autor a menos que las ventas de un libro sean exorbitantes, con el agravante -y aquí apunta este artículo- de que varios autores no estarían recibiendo el monto íntegro por concepto de derechos que fija la Ley. Me interesó estudiar un problema que desconozco, pues mi trabajo para editoriales ha sido ocasional, y la mayoría de los contratos que firmé fueron por Obra antes que de Edición (la diferencia entre uno y otro, aquí). Para quienes, en cambio, sueñan con publicar libros o cuentan entre sus principales clientes -e ingresos- a editoriales, es motivo razonable de preocupación (y a veces, de hermetismo). A continuación expongo lo que he podido averiguar y desde luego estoy abierto a opiniones o datos que rectifiquen, complementen o confirmen esta información.

1) QUÉ DICE LA LEY

El Capítulo VI de la Ley Nº17.336 de Propiedad Intelectual chilena se refiere al Contrato de Edición. Puntualmente, en su Art. 50º, aborda el caso de remuneración consistente en participación sobre el producto de la venta (también conocida como royalties o regalías por derecho de autor):

“Artículo 50°- Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de venta al público de cada ejemplar.

En tal caso, el editor deberá rendir cuenta al titular del derecho por lo menos una vez al año, mediante una liquidación completa y documentada en que se mencione el número de ejemplares impresos, el de ejemplares vendidos, el saldo existente en bodegas, librerías, depósito o en consignación, el número de ejemplares destruidos por caso fortuito o fuerza mayor y el monto de la participación pagada o debida al autor.

Si el editor no rindiere cuenta en la forma antes especificada, se presumirá vendida la totalidad de la edición y el autor tendrá derecho a exigir el pago del porcentaje correspondiente a dicho total.”

2) CÓMO INTERPRETAN LA LEY ALGUNAS EDITORIALES Y CÓMO INCIDE EN EL PAGO DE DERECHOS DE AUTOR

El texto parece suficientemente claro. Sin embargo, algunas editoriales lo interpretan a su manera, pues aquel no definiría quién es propiamente el “público” que compra el libro. Así, optan por considerar “público” no al lector, sino a la Librería (a la que abastecen de libros), lo que obviamente incide en el 10% que finalmente recibe el autor (ilustrador, escritor, etc), como explico a continuación:

Según esta lógica, si en librerías encontramos un libro a $11.900, el desglose producto de su venta sería el siguiente: $1.900 corresponden al IVA (19% que pasa directamente al Servicio de Impuestos Internos). De los $10.000 restantes, el 40% ($4.000) pertenece a la Librería (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, publicidad, etc.) y 60% ($6.000) pertenece a la Editorial (para pagar arriendo, sueldos, servicios básicos, bodegaje, distribución, imprenta… y derechos de autor).

Por tanto, bajo este sistema, el Autor NO recibe el 10% del precio de venta A PÚBLICO de cada ejemplar (como indica la Ley), sino el 10% del precio de venta NETO de la Editorial: o sea, el 10% de 60% del valor del libro, descontado el IVA. En resumen: por cada libro vendido a $11.900 en librerías, el Autor recibirá -en el mejor de los casos- $600 por cada ejemplar (en vez de $1.190, como indica la Ley. Multiplicando esto por un tiraje -vendido- de 1000 ejemplares, notamos bastante diferencia entre recibir $600.000 y recibir $1.190.000 ¡Prácticamente el doble!). Ahora, si el Autor (escritor) comparte derechos con un ilustrador o traductor, puede que esos $600 se reduzcan a la mitad.

Si a lo anterior agregamos que una Editorial puede realizar ventas especiales al Gobierno, a bibliotecas, a clientes especiales, o transar libros al precio que estime conveniente, tendríamos que volver a calcular los montos según la rebaja al precio de venta a público decidido por la Editorial. Es decir, si esta opta por vender el libro a una biblioteca a la mitad o un cuarto del precio de venta a público, el 10% de Derecho de Autor se calculará sobre esa mitad o ese cuarto.

3) CONCLUSIONES

Grafiscopio existe, entre otras razones, para informar y transparentar el modo en que se negocia Propiedad Intelectual, por su importancia cardinal para la industria creativa, como advierten el British Council, CERLALC o el BID: los creativos subsisten gracias a la explotación comercial de los derechos asociados a su obra. Es necesario respetar y valorar su trabajo para que sigan siendo un agente que ayude a clientes -empresas privadas, instituciones públicas, editoriales, etc- a multiplicar ventas y a difundir la Cultura. Si en cambio se ven perjudicados o amenazados, esto redundará negativamente en el crecimiento y desarrollo de su industria y del país. Ni más, ni menos.

Muchos creativos ingresan cada año al mercado. Lamentablemente suelen hacerlo con poco o ningún conocimiento sobre las leyes que los amparan, el valor de lo que hacen o cómo funciona el medio. Esto deja campo abonado para toda clase de vicios o defectos, que en parte pueden atribuirse a clientes inescrupulosos, pero también al hermetismo o miedo entre colegas, que dificulta la fijación de una doctrina de conducta y desempeño profesional común a todos(*).

Por último, debe admitirse que no todos incurren en prácticas irregulares en forma deliberada. A veces solo se ha perpetuado una norma viciada por negligencia involuntaria de clientes y proveedores, que seguramente ambos estarían dispuestos a corregir si se les enseña cómo y en qué están fallando. Confío en que sea el caso mayoritario entre las editoriales a que apunta este artículo, y que ellas entiendan el espíritu de lo que he analizado: informar más que sentenciar.

(*) Esto excluye la fijación de tarifas mínimas o estandarizadas, acto sancionado por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), Decreto Ley Nº 211 de 1973, Art. 3º, inciso a.

NOTA: en Grafiscopio nos interesa seguir recopilando datos sobre este asunto. Si has trabajado para editoriales (dentro o fuera de Chile), por favor responde a estas preguntas:

1) ¿Has recibido pago de Derechos de autor por los libros en que se ha publicado tu trabajo?

2) En caso afirmativo, ¿Qué rol cumpliste en la ejecución del libro (ilustrador, escritor, colorista, traductor, etc)?

3) ¿Qué porcentaje te asignó la editorial por ese rol? ¿El porcentaje que recibes por Derecho de Autor es sobre el precio de venta final del libro (PVP – Precio de Venta a Público) o sobre el precio de venta neto de la editorial?

May
22
Grafiscopio
Entrevista: Miguel Ángel Ferrada. Editoriales y Derecho de Autor
Derecho autor, Editorial, Entrevista
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Miguel Ángel Ferrada es director de la editorial independiente Arcano IV, dedicada a la publicación de narrativa gráfica. Entre los títulos que dicha casa ofrece figuran Locke & Key (considerada a nivel mundial una de las mejores series de novela gráfica), Siento y Miento de Alfredo Rodríguez, y la puesta al día de Dr. Mortis, en una trilogía de libros donde Ferrada ejerció labores de director y guionista. En esta entrevista quisimos preguntarle sobre el Derecho de Autor en su rubro, por lo importante que es para quienes administran editoriales y la relación comercial con sus proveedores.

1) Hasta donde sabes, ¿Cómo se negocian los derechos en el rubro editorial?, ¿Cómo manejas el pago en participación de las ventas (Art. 50, Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena) para un ilustrador y escritor de cierto libro?

Depende del proyecto particular. En el rubro editorial tradicional, donde principalmente se trabaja con obras literarias, se paga un adelanto por regalías de derecho de autor, las que suelen corresponder al 10% del valor del precio de venta del libro. 
En el caso de nuestros libros, al tratarse de narrativa gráfica -lo que suele implicar varios autores- el modelo cambia dependiendo de las características de cada proyecto específico.

En el caso de un libro como Chile Arqueológico, donde se trata de un autor completo, se hace un Contrato de edición en el que se destina un porcentaje del precio de venta a público, no menor al 10%, como regalías. En los primeros meses del año se realiza un informe de ventas del año anterior, se calcula lo recaudado y se cancela el monto. Si se trata de coautores -léase, dibujante y guionista- las regalías se dividen según acuerden los coautores, pero como regla es que sea en partes iguales, a menos que ellos lo estipulen de otra manera.

En un libro como Lado B, donde participan diversos creativos pero es un proyecto gestionado por una persona, el sistema es similar al anterior, donde esta persona ejerce como “el autor” con quien la editorial realiza el contrato de edición. Para ello, el autor debe ser el titular de la totalidad de la obra, contando con las licencias o transferencias de todas las personas que participaron en el proyecto. Esto es lo que se conoce como obra colectiva.

En otros proyectos de la editorial, como los libros de Mortis, se ha cancelado a los autores un adelanto de derecho de autor, según un cálculo previo de ventas. Si bien el adelanto para el dibujante es más alto que para el guionista (65%-35%), la diferencia es solo como adelanto, ya que las regalías se dividen en partes iguales. Es decir, si las ventas de los libros superan el monto adelantado, el guionista comienza a recibir regalías antes que el dibujante, ya que a este último se le adelantó una cifra superior.

En el caso de ilustraciones para un libro, no opera el concepto de Contrato de edición -ya que es un encargo puntualsino un Contrato por obra. En este caso se realiza el encargo y se paga la licencia de uso al ilustrador.

También ha ocurrido que hemos realizado proyectos para instituciones, donde una de las condiciones es que la titularidad de la obra resultante sea de la institución. Acá operamos con pago por la transferencia o cesión de los derechos patrimoniales por parte de los autores hacia la editorial, y luego la editorial transfiere los derechos de la obra íntegra al cliente final, que es la institución.

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2) ¿Te parece que existe desconocimiento y/o negligencia en torno al tema propiedad intelectual a nivel editorial (de parte de editores o proveedores)? De ser así, ¿A qué lo atribuyes?

Demasiado. Cuando comenzamos este proyecto editorial, nadie, absolutamente nadie en el rubro manejaba bien los conceptos fundamentales de la ley que rige esta materia. Las editoriales tradicionales sólo se manejaban con el concepto de regalías por contrato de edición y las licencias de uso estaban en la más completa informalidad. De parte de los proveedores pasaba lo mismo. Pese a que muchos de los autores con los que trabajamos ya llevaban algunos años insertos en el mercado gráfico, nadie tenía muy claro cuáles eran sus derechos y las formalidades propias del trabajo. Por las características iniciales del proyecto, que involucraban un personaje creado por un tercero hace varias décadas, comprendimos muy temprano que la correcta gestión de la propiedad intelectual es el pilar sobre el que debe sostenerse el modelo de negocio. Sin embargo, en ese entonces todo era muy difuso; había muchos preconceptos e ideas erradas dando vuelta, lo que sin duda fue contraproducente.

Creo que se debe a una inmadurez arraigada en lo que somos como país tercermundista: acostumbrados a la explotación de recursos naturales, todo lo que sea generación de valor agregado era mirado por encima del hombro, lo que permea incluso a quienes se dedican al rubro. Es cosa de comparar el cambio de la institucionalidad. Uno mira el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) y está a años luz de lo que era hace cinco años, en todo aspecto.

3) ¿Son habituales los contratos de prestación de servicios a honorarios en editoriales pequeñas o grandes, o las condiciones tienden a pactarse en forma consensual?

Los contratos no son usuales. Nosotros recién dimos con un modelo en regla a principios del año pasado, luego de contratar a un abogado que nos ayudara en el tema, y poco después apareció el modelo de Grafiscopio, que es una herramienta de lujo.

Si bien la ley habla de “cualquier forma contractual”, y como rubro hemos tendido a descansar en la validez legal de correos electrónicos,  presupuestos, cotizaciones aprobadas y otros instrumentos que sirven para estos efectos, el ideal de utilizar un contrato claro y preciso aún no se instala en el medio.

vineta-03-mferrada4) ¿Has recibido reclamos de proveedores por disconformidad con el tratamiento de sus derechos de autor? En caso afirmativo, ¿Se justificaban o respondían a desconocimiento del tema?

Solo en dos ocasiones, ninguna de las cuales tenía fundamento, ya que más que referirse a materias puntuales de la ley, el reclamo era vago e iba dirigido a apreciaciones de cómo “debieran” ser las cosas, según su particular perspectiva. Ambos casos se pueden explicar en la confusión de  conceptos básicos de la ley: la diferencia entre derecho patrimonial y derecho moral, las distintas formas contractuales existentes y cómo operan las co-autorías. Sin entrar en mayores detalles, para no pasar a llevar a las contrapartes, creo que de todos lados pagamos los costos de no conocer a cabalidad la ley. Nuestro principal error, en esos casos, fue no trabajar con un contrato de por medio.

En otros casos, como el de proyectos para un tercero, nos hemos encontrado con dibujantes que consideran “fuera de la ley” hacer una transferencia de derechos patrimoniales, por estimar que hacer un cómic siempre será un trabajo autoral distinto a la ilustración, cuando la ley establece claramente que los derechos patrimoniales de toda creación pueden ser transferidos total o parcialmente. En este caso, simplemente no trabajamos con esa persona y buscamos un dibujante que no tuviese esa confusión.

5) Finalmente, ¿Qué consejos darías a un artista visual o ilustrador que vaya a negociar por primera vez con una editorial?

Conocer muy bien la ley de propiedad intelectual y aprender, en sitios como Grafiscopio, cómo se negocia un trabajo, me parecen asuntos ineludibles.

Me gustaría hacer hincapié en lo que respecta a la ley: es bueno leerla y conocerla; negociar con algunos conceptos básicos en mente, ya que me he encontrado con errores conceptuales que han impedido trabajar con profesionales en proyectos puntuales.

Como ya mencioné, la diferencia entre derecho patrimonial y derecho moral, y no mezclarlos basándose en lo que leíste en un foro de internet o en el reclamo de Alan Moore contra DC o los herederos de Jack Kirby. Un autor siempre tendrá el derecho moral sobre su obra, siempre debe ser reconocido como el autor de la obra, pero si ha transferido la titularidad de los derechos patrimoniales no tiene poder sobre la gestión comercial de aquella. Esto que parece tan terrible es la principal herramienta de negociación con la que cuenta un freelancer.

Para poner un ejemplo: si Jack Kirby no hubiese transferido la totalidad de sus derechos patrimoniales, Marvel no habría podido generar un modelo de negocio que actualmente ha convertido esas creaciones en el tremendo negocio que son hoy. El error de Kirby no fue transferir los derechos de su obra, sino considerar una participación en las futuras ganancias que el titular podría generar. Su equívoco fue luchar por ser el titular moral y patrimonial cuando siempre fue un trabajo por encargo. Si una empresa te pide que diseñes a la “mascota” de su marca, evidentemente van a querer ser los dueños absolutos de ella, por lo tanto estás en condiciones de pedir un pago que refleje eso. Si te pones a pelear por la titularidad perderás pan y pedazo.

Como prueba al canto, todos los autores que han reivindicado la titularidad del autor por sobre las corporaciones, y que han terminado encargando trabajos a otros autores, quedándose ellos con la titularidad de estos últimos, están usando el mismo modelo que las editoriales que antes han criticado. Hay un motivo por el cual se paga más por una página de cómic de Star Wars que otra de un cómic “creator owned“.

esquirlas4-mferradaCon esto en mente, ten muy claras las tres formas contractuales que se pueden aplicar: si eres el dueño de una obra y quieres que una editorial la publique, lo que tienes que hacer es un contrato de edición que no puede ser por menos del 10% del precio de venta a público del libro. Si eres dibujante y un guionista te pide que dibujes su historia para una editorial, o viceversa, van a ser coautores y ambos deben firmar el contrato de edición a menos que lo tomes como un encargo. En este caso se aplican dos modelos, que son los que también se aplican en el caso de un encargo por parte de una editorial o productora: la licencia de uso (que se refiere a obras creadas ex profeso o con anterioridad, para un uso específico) y la transferencia o cesión que implica transferir tus derechos patrimoniales, parcial o totalmente, a un tercero.

Si bien las editoriales y productoras tenemos el deber de operar de manera profesional, transparente y de acuerdo a la legislación vigente, lo mismo aplica para ambos lados. Nos ha pasado que, al tratarse de cómic, muchos “profesionales”, que en otras áreas se comportan como tales, al trabajar en un encargo de cómic no lo toman como tal y no aceptan realizar las correcciones pactadas, no cumplen con plazos de entrega, etc., ya que consideran esto como parte de las cosas que hacen por amor al arte, estableciendo una separación absurda entre disciplinas, sin tomar en cuenta el contexto. Antes de reclamar contra las editoriales -que es cierto que durante años han operado de manera poco diligente- revisa si has cumplido con lo pactado, si entregaste el encargo a tiempo, si estás cumpliendo con las condiciones acordadas en un comienzo.

Por último, recordar que el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) opera de modo similar a la Dirección del Trabajo, donde se considera la relación entre autor y empresa como una relación asimétrica y el DDI vela por los derechos de los primeros. Si has trabajado de acuerdo al derecho y has cumplido con las condiciones pactadas, y consideras que la editorial o productora ha ido en desmedro de tus derechos, tienes toda la institucionalidad para respaldarte. Si aún existen empresas que operan fuera de la ley, gran parte de la responsabilidad por ello la tienen hoy en día proveedores que siguen siendo poco o nada profesionales, y creen que “velar por sus derechos” es reclamar por internet.

Imágenes para este artículo, gentileza de M.A. Ferrada. Diseño imagen principal por Grafiscopio.com

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