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Ene
14
Grafiscopio
Sobre el ejercicio ilegal de profesiones creativas
Académica, Legal, Metodológico
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No es extraño ver a creativos -incluso de vasta trayectoria- ejerciendo sin título profesional, ya sea porque abandonaron estudios o se vieron obligados por fuerza mayor. Aun más, hay licenciados de otras carreras diseñando, dirigiendo Productoras, etc. ¿Son profesionales? ¿Puede considerarse legítima la manera en que ejercen, y hasta qué punto?

1) QUÉ DICE LA LEY

En primer lugar, que “muchos lo hagan” no es argumento válido desde el punto de vista legal. Como indica el Art. 2º del Código Civil chileno:

Art. 2. La costumbre no constituye derecho sino en los casos en que la ley se remite a ella.

Aun más específico es el Art. 213 del Código Penal chileno, cuando trata el asunto del ejercicio ilegal de una profesión (Título IV, Libro II, párrafo 8):

ejercicio-ilegal-profesion-cod-penal

Sin embargo, hay una controversia que va más atrás, al concepto mismo de «profesional», cuya interpretación puede variar dependiendo de qué actividad o carrera hablemos.

2) ¿QUÉ ES SER «PROFESIONAL»?

Definición.de es una suerte de enciclopedia en línea que tiene el mérito de abordar las distintas aristas de un término, sin limitarse a la definición estricta, aunque tampoco la evade:

«Un profesional es quien ejerce una profesión (un empleo o trabajo que requiere de conocimientos formales y especializados). Para convertirse en profesional, una persona debe cursar estudios (por lo general, terciarios o universitarios) y contar con un diploma o título que avale los conocimientos adquiridos y la idoneidad para el ejercicio de la profesión.»

Esto despeja dudas, excluyendo a autodidactas, artesanos o técnicos de nivel superior (CFT) y admitiendo únicamente a Técnicos superiores (IP) o profesionales universitarios con grado académico de licenciado. Así, cualquiera que ejerza una profesión sin pertenecer a este último grupo (o sin haber obtenido el título profesional), lo haría en forma ilegal.

Sin embargo -y como en muchos ámbitos- la práctica suele contradecir a las definiciones teóricas (e incluso a la Ley). Prosigue la misma fuente:

«Las personas autodidactas logran muchas veces romper con las barreras establecidas por la sociedad acerca de cuáles son los requisitos para convertirse en un profesional. Si bien este fenómeno no se da en todos los ámbitos (no ocurre, por ejemplo, en la Medicina), muchos de los que toman la decisión de estudiar por sí mismos, sin acudir a centros de formación tales como facultades, conservatorios o profesorados, consiguen puestos de trabajo para los cuales se suele requerir un título o diploma. (…) El adjetivo profesional también hace referencia a la actividad que se lleva a cabo como profesión (en el sentido de que implica una retribución económica), y no como afición o pasatiempo.»

Así, las fronteras del concepto «profesional» se vuelven, para bien y mal, difusas. Aunque un párrafo de esta fuente aporta una valiosa advertencia:

«Cabe mencionar que en la mayoría de los casos sigue siendo necesario un título para ser admitido por ciertas empresas, con lo cual el camino de la formación independiente no siempre es el ideal.»

3. EL ENFOQUE DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES

Como sugiere su nombre, los Colegios regulan, representan y defienden los intereses de profesionales debidamente titulados. Se oponen a cualquier forma de práctica ilegal (p. ej. falsificación de títulos) e incluso en algunos países existe obligación de colegiarse para practicar una determinada profesión, y por buenas razones: evitar la proliferación de personas no calificadas «que ofrecen servicios sin ser colegiados, en perjuicio de ciudadanos que en calidad de clientes son víctimas de fraude, estafa e incumplimiento o deficiente práctica profesional.» (Fuente: Colegio de Arquitectos del Perú).

Aparte de Arquitectura, la única disciplina creativa que en Chile está representada por un Colegio Profesional es Diseño (tema importante en relación a lo que comentamos a continuación, en apartado “conclusiones”) y uno de sus estatutos (Art. 30, letra ‘o’) se refiere puntualmente al ejercicio ilegal de la profesión.

4. CONCLUSIONES

Se podría argumentar que el desempeño no calificado es más crítico en áreas como Derecho, Ingeniería o Medicina que en disciplinas creativas, donde aquellas de índole técnica (Producción Audiovisual, Ilustración, Fotografía, Artesanía, etc) no requieren poseer un título profesional (por lo mismo no se imparten en universidades) y hasta ofrecen buenas perspectivas de desarrollo para un autodidacta, sin que ello sea ilegal.

Con el Diseño no obstante, la cosa cambia, por tratarse de una actividad estrechamente vinculada a un nivel de formación teórica, ética profesional y porque opera en un radio más amplio y relevante que el formal o decorativo. Tanto así que el Colegio de Diseñadores Profesionales de Chile A.G. propone desvincularlo de las llamadas “Artes de la Visualidad” (de competencia del futuro Ministerio de Cultura), para inscribirlo en el campo de acción del Ministerio de Economía.

Por cierto que hay personas ejerciendo labores de diseño sin tener título, pero generalmente se limitan a tareas técnicas; y desde luego están permanentemente expuestos a lo que sanciona el Código Penal cuando asumen cargos o labores de competencia exclusiva de un profesional. Además, la sanción social suele ser más severa que la jurídica en materia de ejercicio ilegal: varios hemos visto la polémica desatada en prensa o redes sociales al descubrirse que alguien ocupa cierto cargo sin tener el título que faculte para ejercerlo. En tal sentido, aunque no existieran leyes explícitas o definiciones rigurosas, parece que todo mundo tiene cierta noción elemental de lo que compete a un profesional.

Dic
10
Grafiscopio
Collage y derecho de autor
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
3
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¿Es legal la técnica del collage? ¿Infringe algún derecho de autor? Dos preguntas que muchos creadores se hacen, bien por auténtica preocupación, con cierto escepticismo (como el debate que abren los artistas incluidos en el libro The alchemy of Appropriation. The science of visual theft and the new collage) o en tono desafiante (como el documental-collage o vídeo-remix “Me kago en los derechos de autor”). En este artículo despejaremos toda duda, pero antes definamos exactamente el término.

El collage es una técnica artística que consiste en crear una nueva obra mediante ensamble de varios elementos en un todo unificado. Aunque solemos limitarla a Pintura, Ilustración o Diseño (p. ej., agrupación de recortes de revistas), también es aplicable a otros medios como el audiovisual (videoclips, cine), música o literatura.

Es importante aclarar y advertir la relación entre collage y Propiedad Intelectual, a fin de orientar a artistas que piensan construir -o de hecho han construido- su portafolio en base a esta técnica, para evitarles inconvenientes como el bullado caso de plagio en que se vieron envueltas una joven ilustradora colombiana, la autora del libro y su casa editorial (nov. 2013). No se trata de las opiniones personales que cada artista pueda tener sobre el derecho de autor (“coarta la libertad”) o el collage (“muchos lo han hecho”), sino de remitirnos a lo que dice la Ley.

CopyrightAdviser.com, sitio que ofrece información general sobre copyright, responde a la pregunta de un lector: “Pretendo vender copias (prints) de collages que he creado a partir de varias revistas. ¿Infrinjo algún derecho?” 

Respuesta breve:

– ¿Usar imágenes recortadas de revistas constituye infracción?:
– ¿Soy titular de los derechos de autor del collage que he creado?: También la respuesta es  (pero bajo ciertas condiciones).

Respuesta detallada:

  • Aunque uses fragmentos pequeños de cada imagen de una revista, de todas formas necesitas permiso del titular de derecho de autor (copyright) de esas imágenes.
  • Aunque en general se establece que la infracción tiene que ver con usar una parte sustancial de obra ajena, al recortar un rostro estás usando una parte sustancial, aunque solo sea un fragmento del cuerpo de una modelo.
  • Si no quieres pagar o pedir autorización a los dueños de los derechos, puedes usar imágenes acogidas a licencia Creative Commons (CC), pero prestando atención a las condiciones de la licencia, ya que no todas permiten crear obra derivada y/o darle uso comercial.
  • Otra opción es que tú mismo hagas las fotos cuyos fragmentos usarás para armar el collage, o encargarlas a un fotógrafo, pero asegurándote de que cuentas con su permiso para usarlas.

FunnyStrange.com es un sitio administrado por la artista de collage inglesa Sarah Ovenall, quien ofrece un compendio exhaustivo de información legal sobre este tema. Entre otras definiciones aclara:

  • Que el collage es obra derivada. Es decir, está basada o incorpora elementos de obra pre-existente y/o ajena.
  • Para que una obra derivada quede amparada por el derecho de autor (copyright) debe ser significativamente distinta de la(s) obra(s) original(es) como para constituir una creación nueva. De lo contrario es mera reproducción (copia idéntica).
  • Lo más importante para el artista de collage es que una obra derivada puede incluir material protegido por derecho de autor SOLAMENTE si el autor del collage:

a) Es al mismo tiempo el autor de la(s) obra(s) original(es) de donde se extrajeron los fragmentos que lo forman.

b) Cuenta con la autorización expresa del titular de derechos de autor de la(s) obra(s) original(es). Por ej.: de la editorial que publica las revistas de donde se obtuvieron los recortes que lo forman.

Además, Ovenall enumera una serie de MITOS COMUNES sobre collage y propiedad intelectual, cuya descripción detallada (en inglés) se puede leer bajo cada uno:

  • “El collage es considerado uso legítimo (fair use), por tanto no está sujeto a leyes de copyright.”
  • “Mi collage puede incluir material protegido por copyright, mientras yo no use más del 5%, 10% o una pequeña porción de obra original.”
  • “Puedo usar material protegido por derecho de autor en mi collage, siempre y cuando yo no lo reproduzca / haga pocas copias / lo regale o done para fines benéficos.”
  • “Si algo ha sido publicado sin aviso de copyright / en lugar público / en la internet, no está protegido por copyright, y por tanto se puede usar libremente.”
  • “Mi collage es una parodia, por tanto está protegido.”
  • “Todo este palabrerío legal está bien, pero solo importa para los peces gordos. Nadie va a demandarme.”
  • “Algunos artistas se salen con la suya ignorando el copyright, ¿Puedo hacerlo yo también?”

Por su parte, la Asociación de Artistas Visuales de Islas Baleares (AVIB) expone en su artículo “Sobre los derechos de autor en los collage” el siguiente antecedente:

“Según derecho, entran en juego varios factores. Mi obra de collage se consideraría como obra compuesta (derivada), es decir, creada en base a una obra preexistente, obra objeto de propiedad intelectual. En el proceso normal de gestión de derechos se entiende esta cadena: las modelos ceden su derecho a la propia imagen (de esas fotografías concretas) al fotógrafo, y el fotógrafo cede los derechos de su obra (las fotografías) a la revista que las compra (en mi caso VOGUE y ELLE). Con lo cual, los derechos son de la revista; así debiera ser. Con todo esto, la recomendación de este abogado de “Arte y Derecho” es que me ponga en contacto con ambas editoriales y les pida permiso para utilizar esas imágenes en mi obra, para evitar así ningún tipo de problema.”

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ofrece un interesante artículo titulado “Problemas jurídicos que plantea tomar o utilizar fotografías de marcas, personas y material protegido por derecho de autor”, donde también puede hallarse información aplicable al ámbito de los collages.

 

Anexo: collage y ley de Propiedad Intelectual chilena

Nuestro país se encuentra acogido al Convenio de Berna y otros tratados que de cierta forma homologan las leyes de propiedad intelectual entre países suscritos, por lo que buena parte de la información contenida en este artículo aplica de igual forma dentro y fuera de Chile. En el caso específico del collage, sitios como FayerWayer o Quemar Las Naves advierten que hacer uno sin autorización es ilegal y plantean críticas razonables a un modelo de Derecho de Autor que bajo cierta óptica resulta demasiado restrictivo y obsoleto para la era de internet (o en un mundo donde finalmente todo es mezcla y copia, como propone este documental). Pero un juicio de valor sobre el Derecho de Autor no deja de ser simple opinión y por el momento es riesgoso darle carácter oficial pasando por alto la Ley, que en Chile aborda el tema de las obras derivadas (es decir, aquellas creadas a partir de otras obras originales) en el Art. 18:

“Sólo el titular del derecho de autor o quienes estuvieren expresamente autorizados por él, tendrán el derecho de utilizar la obra en alguna de las siguientes formas:”

inciso c): “Adaptarla a otro género, o utilizarla en cualquier otra forma que entrañe una variación, adaptación o transformación de la obra originaria, incluida la traducción.”

Por cierto que la titularidad de derecho de autor no opera en el caso del Dominio Público, fuente abierta y universal de la que Chile no está exento. Si creas un collage con material disponible en D. P., no tienes que pedir autorización a nadie ni infringes derecho alguno.

A continuación transcribimos un compendio de links para búsqueda y descarga de imágenes de uso libre (Dominio Público):