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Jun
11
Grafiscopio
El polémico “Cómo contratar a un artista”
Debate, Metodológico, Negociación
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“Cómo contratar a un artista” (How to hire an artist) es un instructivo publicado en internet (2010) por cierto desarrollador de videojuegos norteamericano. Tras una avalancha de comentarios negativos de parte de ilustradores que reprochaban su falta a la ética profesional, el autor ha publicado un descargo oficial (“update”). Nos parece importante difundir el documento de la discordia (ver más abajo, en cursiva), no solo por su vigencia, sino para que cada productor gráfico se forme una idea personal sobre el criterio con que negocian algunos empleadores extranjeros o chilenos, y evalúe las condiciones de un proyecto antes de tomar parte en él.

Es interesante el apartado “ocúltales información“, por cuanto revela dos claves: 1) el valor del diseño: la estética de productos determina y multiplica las ventas, de manera que NO es un factor decorativo ni trivial, 2) Algunos clientes falsean o minimizan el alcance, volumen de producción o número de aplicaciones de un diseño para que los productores gráficos les cobremos menos por un determinado trabajo. Ignoran que esto puede significarles reclamos o demandas a futuro, por las razones que ya hemos visto en artículo previo. Revisemos entonces este singular instructivo:

Cómo encontrar un artista.

Recomiendo echar un vistazo a sitios de ilustración como Deviantart en busca de un ilustrador que encaje con tus gustos, o cualquier otro sitio que tenga una comunidad significativa de ilustradores como Newgrounds. Hay varias razones por las que es interesante buscar un ilustrador de esta manera. La primera de todas: son más baratos. Estos chicos no están acostumbrados a ganar mucho dinero por su trabajo así que agradecerán más la oportunidad que se les ofrece aun cuando les vayas a pagar bastante menos de lo que le pagarías a un profesional. En segundo lugar, son mejores. La calidad de las ilustraciones (…) es bastante sorprendente y la enorme cantidad de artistas garantiza que encontrarás a alguien que satisfaga tus gustos y necesidades.

A menos que tengas en tu cabeza el precio exacto que quieres pagar, pregúntales cuánto quieren cobrar por el proyecto. Esto lleva habitualmente a que la gente se ofrezca por menos de lo que pagarías normalmente y estarán igual de contentos.

Cómo NO encontrar un artista.

No busques un ilustrador profesional, ni uno que ya haya hecho un buen número de trabajos de diseño para juegos. El problema con los ilustradores que se dedican a esto como un trabajo a tiempo completo es que suelen ser caros. Comparado con los que puedes encontrar en un sitio de ilustración, estos tipos tienden a costarte un ojo de la cara.

Los ilustradores que han hecho mucho diseño gráfico de juegos son también una mala elección por una razón similar. Saben cuánto se puede ganar con un juego en Flash, así que esperan llevarse un porcentaje decente de los beneficios. Es una tontería pagarles el 50% de tus ingresos cuando puedes encontrar a otro que aceptaría 500 dólares por el mismo trabajo. Cuando tu juego vende 10.000 dólares, la diferencia de coste es un múltiplo de 10.

El pago al artista

Deja claro a quien sea que contrates que no recibirá un duro hasta que el trabajo esté completamente terminado y siempre y cuando se termine en la fecha establecida e iguale o mejore lo que se espera de él. Algunas veces he tenido problemas para conseguir todo esto, pero si le das a alguien un trabajo ya espera que le trates así, incluso aunque sea un aficionado.

Pagar antes de que el trabajo esté terminado es una mala idea por diversas razones. Sólo pagando por el trabajo terminado se consigue alentar al ilustrador para que acabe su trabajo más rápido. Si pagas por adelantado, no tiene motivos para acabarlo rápidamente. De la misma manera, si pagas por adelantado, el ilustrador podría desaparecer y ¡podrías no obtener nunca aquello por lo que has pagado!

Ocúltales información.

Esto hace referencia a lo que ya hemos hablado antes. Si un ilustrador conoce cuánto aumentarán sus diseños el valor del juego, creerá que merece esa cantidad de dinero. Así no es como funciona la economía de mercado. Tú contratas a quien sea capaz de hacer el mejor trabajo por el menor dinero posible. Cualquier otra cosa significa para ti perder dinero.

Plazos

Establece plazos estrictos para la realización del trabajo (incluso aunque no sea necesario) y penalízale con descuentos en el pago si el diseño no está terminado en esa fecha. A no ser que la persona que has contratado suela ser muy puntual, necesitarás una fuerte motivación para asegurar que el trabajo se haga sin retrasos.

Intenta contratar únicamente a gente mayor de 18 años (puede que suene aquí un poco hipócrita), los menores son generalmente menos fiables y están más sujetos a obligaciones e imprevistos que no pueden controlar. He tenido algunas malas experiencias con esto.

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12
Grafiscopio
Negociación: que no te pasen gato por liebre
Cliente, Comercial, Cotización, Metodológico, Negociación
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En mis casi 15 años de experiencia negociando con agencias de publicidad, productoras o editoriales, he visto de todo: gente honesta, profesional y eficiente, pero también incompetentes, inescrupulosos o por lo menos, astutos. Y para evitar malos ratos a quien se tope con este último grupo, voy a transmitir algunos consejos y advertencias sobre prácticas viciosas, negligentes o engañosas a la hora de negociar.

1) La cotización

Casi siempre nuestro primer contacto con agencia es un mail donde nos piden cotización para determinado encargo. Debes saber que una cotización no implica que hayas sido seleccionado o “premiado” para desarrollar la tarea. Simplemente quieren tantear tu nivel de precios, como podrían estar haciéndolo con otros candidatos. Es más, algunas piden cotizaciones sin la intención de contratar los servicios del profesional a quien la encargan, sino para tener un marco de referencia sobre una labor o técnica cuyos precios de mercado desconocen. Una vez en sus manos, utilizan nuestra cotización para encargar la tarea a otro ejecutante por menos precio. Siendo así, recomiendo cotizaciones escuetas, genéricas, no demasiado detalladas. Reserva otra cotización extensiva para cuando sepas con certeza que fuiste elegido.

2) “Tómalo o déjalo”

“Tengo sólo $200.000 ¿Te interesa?”. Esta es una condición arbitraria, pues nos deja sin opción de negociación. Imagina llegar a un restaurant o consulta médica diciendo: “tengo sólo esta cantidad de dinero. ¿Me atiende?”; Curioso: lo que nos parece absurdo en otras áreas es algo que aceptamos sin reclamo en nuestra profesión, ya sea por ignorancia, necesidad, poca estima del trabajo que hacemos o debilidad de carácter. Mi opinión es esta: cuando no existen opciones desaparece el concepto negociación. Más bien estamos ante una imposición unilateral, y aceptarla es preámbulo de un trabajo desagradable por delante.

Ahora bien, puede ocurrir que la cifra propuesta por cliente se ajuste o supere nuestras expectativas, caso en el cual no tiene sentido reclamar. Pero cuando es sustancialmente inferior a nuestros precios, podemos empatar ofreciendo a cambio un resultado más sencillo (no de calidad inferior, pero definitivamente menos complejo). De todas formas, no aceptes una cifra sin al menos ofrecer una contrapropuesta, porque negociar no es aceptar de inmediato cualquier condición con tal de quedar bien con cliente, sino llegar al punto óptimo de beneficio para ambas partes.

3) Rebajas

A nadie se le ocurriría pedir rebaja a un doctor o abogado, sin embargo existe la noción – promovida por agencias y nosotros mismos – de que nuestra labor es menos importante, decorativa, y por ende se la puede regatear. Sin sobreestimar, una buena gráfica genera ventas para cliente, agencia y/o editoriales (por lo general mucho mayores que el presupuesto destinado a nuestra obra); de lo contrario no tiene sentido invertir en ella, como explica Wolfgang Fritz Haug en “Publicidad  y consumo” (Ed. FCE, 1989), sobre el fundamento de la estética de mercancías. Si estamos conscientes de esto, lo transmitiremos a cliente y le haremos ver que pedir rebaja es absurdo, porque se supone que nuestras tarifas corresponden a los recursos invertidos (tiempo, energía, materiales, talento o experiencia), y en ningún caso al azar.

Ciertas agencias recurren a persuasión afectiva para solicitar rebajas. Nos piden “buena onda”, “comprensión”, cuando lo cierto es que pocas veces manejan presupuestos exiguos. Lo que en verdad buscan es obtener el máximo de ganancia con el mínimo de pérdida.

4) “Mándame una muestra”

Algunas agencias o editoriales exigen al candidato una “muestra” (no pagada) de su trabajo, para supuestamente “ver cómo funciona su mano” (es decir, si se ajusta a los requerimientos técnicos o de estilo que buscan) antes de decidirse por él. Esto equivale a pedir a un sastre que confeccione un traje “de prueba”. Y no falta el que envía material, esperando adjudicarse el encargo. Grave error.

La muestra gratis es una argucia que recomiendo rechazar de inmediato, por dos buenas razones: 1) implica regalar trabajo y 2) en la práctica esa muestra suele usarse para encargar a otro candidato que replique la misma obra o estilo por menos precio.

5) “Si el proyecto resulta, te pagamos”

¿Perdón?, ¿Es broma?; Si hay algo más estrafalario que esta propuesta es que exista alguien dispuesto a abordarla. Básicamente, quien solicita tus servicios bajo esta modalidad te está invitando a apostar en el casino: puede que ganes, como puede que pierdas, lo que hace aun más estresante la labor, pues todo el esfuerzo invertido en un encargo que requiere compromiso -para adjudicarse el financiamiento del proyecto- no garantiza que resulte; ergo, tu pago pende de un hilo. Es un espejismo que sin embargo tienta a algunos incautos, al ver la cifra prometida como ya depositada en su cuenta bancaria.

Si bien esta propuesta es más frecuente en concursos o licitaciones, alguna vez trabajé para una conocida editorial donde estaba institucionalizada. Me indicaron, textualmente: “trabajo NO publicado NO se paga”. Sin pensarlo dos veces les advertí que tan pronto me aplicasen dicha cláusula, renunciaba como proveedor. Nunca la aplicaron, pero todavía me escandaliza.

6) Ocultar información

Hace tiempo circulaba por la red un polémico documento donde cierto empleador norteamericano daba consejo a quienes deseen contratar los servicios de un ilustrador. Entre otros, había un título que decía textualmente: “ocúltales información”, y este es un truco que las agencias manejan. Cuando te solicitan una cotización, evitan mencionar – o minimizan – el alcance que tendrá tu creación, el presupuesto total del proyecto o el detalle de las aplicaciones en que será usada. “No es algo muy grande”, “tenemos poco presupuesto” o “la usaremos en dos o tres formatos” son todas frases sospechosas, cuando no fraudulentas.

Antes de cotizar o negociar, pide a tu contraparte tanta información como sea posible, y exige que todo quede estipulado en documento escrito y firmado antes de iniciar cualquier tarea. Recuerda que si la agencia reproduce o emplea tu obra en aplicaciones no pactadas, comete infracción a la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, y se expone a sanciones que van desde multa en dinero hasta reclusión.

7) Los tratos “a lo compadre”

Desafortunadamente, la norma chilena en negociaciones entre agencias y proveedores gráficos son los tratos de palabra, informales, sin contrato escrito ni firmado; un vicio alimentado y perpetuado por ambas partes, generalmente en perjuicio de estos últimos. Confiamos excesivamente en la buena fe o en factores afectivos que convierten lo que debería ser una relación profesional en algo parecido a una sentimental. Se habla de “lealtades”, “buena onda”, “compromiso” pero estos no suelen ser mutuos o equivalentes. Y bien por necesidad o negligencia, el colaborador consiente en abordar proyectos de envergadura o plazos extensos con la palabra de su empleador como única garantía, lo que a menudo deriva en abusos o dolores de cabeza.

Por lo general una agencia actúa como intermediario entre el cliente y un colaborador o proveedor de servicios profesionales (fotógrafo, diseñador, ilustrador, productor audiovisual, etc). Pero al no existir contratos que establezcan reglas del juego, queda terreno abonado para toda clase de imprevistos (retraso en los pagos, cambio abrupto de planes, extensión de un proyecto, cese del proveedor, etc.) porque legalmente no se deben nada el uno al otro. Y es por ello que más adelante pondremos a tu disposición un modelo de contrato para trabajos gráficos, de modo de formalizar la relación entre tú y tu empleador para un determinado proyecto.

¿Cómo reconocer a una agencia sospechosa? Te encontrará “complicado” por exigir contratos formales; una confiable, en cambio, agradecerá tu profesionalismo.

8 ) No dejar evidencia

Ciertos directores o ejecutivos de agencias prefieren las llamadas telefónicas a los mails, no solo para evitarse el esfuerzo de redactar una idea, sino por otra buena razón: una llamada telefónica – como un trato de palabra – no constituye prueba de nada, ni deja evidencia. Además, por teléfono las personas somos menos agresivas y estamos más dispuestas a transar. Por lo mismo, y frente a asuntos importantes o críticos, intenta siempre negociar o intercambiar información por medio escrito.

Finalmente, y por experiencia, recuerda siempre que es preferible no tomar un encargo a hacerlo en condiciones riesgosas, injustas o indignas. Como suelo decir: terminar enfermo con tal de ganar dinero es peor que perder dinero.