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Ago
28
Grafiscopio
Cómo negociar con una Editorial
Derecho autor, Editorial, Negociación
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Publicar un libro es el sueño de todo escritor, y también de varios ilustradores (libro-álbum), dibujantes de cómic, diseñadores y artistas visuales. Sin embargo, el afán por ver tu obra en vitrina de librerías o la tentación de un trabajo remunerado, sumados al desconocimiento del Derecho de Autor (materia de primera importancia en el rubro editorial) podrían nublar tu razonamiento y convertir ese sueño en pesadilla.

Este artículo no busca predisponer a creadores contra editoriales, sino entregarles información para que protejan su obra y la negocien del modo más provechoso posible, dado que un creativo subsiste gracias a la explotación comercial de sus derechos intelectuales (cosa que pocos saben o aquilatan) y un libro exitoso puede generar importantes ganancias.

1) CÓMO FUNCIONA EL RUBRO EDITORIAL

Miguel Ángel Ferrada es editor de Arcano IV. En nuestra entrevista y en su participación como docente del 2º Workshop Grafiscopio explica:

1) Los tipos de negociación (Contrato de edición, Licencia y Cesión para instituciones)
2) Quiénes son los actores de la cadena editorial (Autor, Editorial, Distribuidor, Librería, Agente)
3) Cómo se reparte la torta al vender un libro (ver infografía)
4) Cómo se negocia el pago de derechos a autores en el medio editorial: anticipo (o adelanto de derechos de autor) y regalías (o royalties).

infografia-editorial

Reparto convencional de la torta por venta de un libro. Dentro de los gastos editoriales (31%) se incluyen también la impresión, distribución, comercialización y recaudación. Obsérvese que el 10% asignado al “autor” debe dividirse cuando se trata de obras colaborativas (p. ej., novela gráfica donde intervienen guionista y dibujante, es decir, co-autores). Infografía por Kote Carvajal

2) PRECIO DE VENTA A PÚBLICO (PVP) vs PRECIO NETO

En este artículo explicamos la diferencia entre ambas unidades y la polémica en torno a su interpretación; asunto crítico para los autores.

3) PRECAUCIONES ELEMENTALES

Si bien varias fuentes enseñan a negociar en el mundo editorial, existe consenso en torno a 4 reglas básicas:

a) No firmes un contrato que no entiendas o que parezca confiable por estar escrito en «dialecto jurídico», o porque la Editorial lo ha puesto sobre la mesa.

b) No desarrolles muestras gratis para evaluar si tu mano se ajusta al encargo. Esto es trabajo especulativo.

c) Evita cesiones amplias o totales de derechos (son excesivas e innecesarias) o que tengan carácter exclusivo, por las razones que se explican aquí.

d) Impugna cláusulas donde te exijan ceder derechos para «todo formato existente o por existir»: nunca sabes si mañana podría surgir uno nuevo sumamente rentable, cuyas ganancias no podrás disfrutar.

4) ¿QUÉ DEBO SABER AL SENTARME A NEGOCIAR?

Marco Cánepa (CHI), Editor Gral. de El Definido y autor de Juanelo, publicó un valioso artículo titulado ¿Escribiste un libro? 9 consejos antes de firmar con una editorial, que aborda:

1) Cuánto deben pagarte por libro impreso: al menos 10% del Precio de Venta a Público (PVP) de cada ejemplar, según Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.

2) Cuánto deben pagarte por libros digitales (eBook): entre 20%-25%, dado que en este medio la editorial ahorra impresión, bodegaje y despacho. Evalúa si conviene negociar un eBook con la misma editorial o incluso saltarte al intermediario (autogestión).

3) Frecuencia de pago de liquidación por regalías: mínimo una vez al año.

4) Cómo saber si el informe anual es fidedigno: no puedes saber, por tanto conviene cultivar una relación de confianza e investigar la reputación de la editorial con que vas a trabajar.

5) ¿Pueden pagarte con libros?: Deberían pagarte en dinero. No pueden obligarte a aceptar esta modalidad, aunque en ciertos casos podría ser conveniente.

6) ¿Pueden exigirte financiar la impresión?: en este caso, lo mejor es buscar otra editorial (¿Qué sentido tiene ocuparte de una tarea que les compete?). Si aceptas, al menos asegúrate de que tu pago por Derechos incluya un porcentaje adicional por lo que financiaste.

7) ¿Debes aceptar exclusividad?: No. Si vas a negociar merchandising (mercadería asociada al libro, aplicación en otros formatos) tal vez sea más rentable hacerlo por tu cuenta y/o en contrato anexo.

8) Plazo del contrato: procura negociar el más corto posible. 2-3 años es lo aconsejable.

9) Condiciones de cierre: exige cláusula que te permita opción (pero NO obligación) de adquirir libros sobrantes.

Mariana Eguaras (ESP), periodista y consultora editorial, lleva un blog donde enseña sobre diversos temas del rubro, como el enigma del pago de anticipo o cómo detectar un contrato de edición abusivo:

CONSEJOS:

1) Estudia un Contrato de Edición desde la primera letra hasta la última.
2) Pregunta a un especialista cualquier cosa que no entiendas.
3) Quien tiene mayor poder intentará imponer sus condiciones y exigir la mayor cantidad de derechos posible. El autor debería hacer lo contrario: ceder lo menos posible.

¿EN QUÉ PONER ESPECIAL ATENCIÓN EN UN CONTRATO DE EDICIÓN?:

1) Derechos que se ceden
2) Duración del contrato
3) Idiomas en que será explotada comercialmente la obra
4) Territorio en que será explotada comercialmente la obra
5) Modalidades, formatos, plataformas o aplicaciones en que será explotada comercialmente la obra
6) Carácter de la cesión de derechos (exclusiva o no)
7) Remuneración por derechos cedidos
8) Representación y agencia (cláusula por la que el autor permite que la Editorial sea su representante y agente literario)

En su charla sobre negociación de derechos de autor (FILSA 2014, octubre), Adrián Puentes (CHI), Agente literario de escritores e ilustradores latinoamericanos, entregó una sólida batería de consejos sobre el tema, entre otros:

1) Territorio: es importante limitarlo al de distribución de la Editorial
2) Plazo: Norma en industria en español: 5 años. Resto del mundo: recomendable 20-25 años. «Indefinido»: aceptable si se incluye cláusula por “fuera de circulación”
3) Exclusividad: puede limitarse a ciertos derechos, dejando otros como no exclusivos.
4) Negociar derechos subsidiarios: se refieren al uso del contenido de un libro en un formato diferente del formato original, p. ej., adaptación a guión de película, a revistas, a merchandising, etc. Cada derecho subsidiario tiene su estándar de regalías: por lo general, al menos 20% para editorial.
5) Publicación: fijar plazo límite. Establecer tirada y precio de tapa de 1ª edición
6) Adelanto o anticipo de derechos: negociar el más alto posible, pues muchas veces no se recupera. En general se calcula por % de royalties de la primera tirada: procurar que al menos sea de 30% (editorial prestigiosa)
7) Pago de derechos: en Chile el mínimo es de 10% del PVP (NO del precio Neto) de cada ejemplar. EEUU: 8% tapa dura, 5% tapa blanda. Escalado: aumentar % luego de cierto número de ejemplares vendidos (p. ej.: sobre 5.000)

5) CONTRATO DE EDICIÓN: CONCEPTOS BÁSICOS

En su charla en Casa de Oficios (mayo 2015), el abogado Rodrigo León explicó 3 puntos clave respecto a este instrumento:

1) Se encuentra específicamente normado por el Art. 50 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena.
2) Tiene particular énfasis en protección de los creadores.
3) Constituye un acuerdo de publicación y NO es una cesión de derechos, por lo que debes prestar atención a cualquiera que disfrace una transferencia de derechos. Esto sería irregular.

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de Contrato de Edición, aportado gentilmente por Miguel Ángel Ferrada, editor de Arcano IV.

6) OJO CON EL VANITY PRESS

Vanity Press (algo así como “publicación por vanidad”) es un singular modelo de negocio editorial donde los autores pagan para que su libro sea publicado. Como sugiere el apodo, este recurso tienta a creadores que buscan sacar un libro a toda costa. El problema es que no hay garantía de vender el tiraje, y a la larga los costos podrían superar ampliamente los beneficios.

7) CÓMO NEGOCIAR DISEÑO Y/O ILUSTRACIONES DE UN LIBRO

El diseño de la cubierta, diagramación de páginas o las ilustraciones de un libro son tareas ajenas a un Contrato de Edición (excepto cuando las ilustraciones son parte sustancial del libro, como es el caso de un libro-álbum o álbum ilustrado). Para ilustraciones puntuales yo negocio un Contrato por Obra, y más exactamente, una licencia (o sea una autorización de uso, NO una cesión de derechos) que especifique:

1) Aplicaciones en que permito sea usada mi obra (p. ej., para ilustración de portada de libro: adaptación a pendones y letreros promocionales, banner o avatar para medio digital o audiovisual, en el caso de un book-trailer)
2) Plazo en que permito sea usada mi obra (idealmente 3 años. Nunca más de 5 ni menos «indefinido»)
3) Territorio en que permito sea usada mi obra (ojalá no indefinido)
4) Remuneración por los usos que permito
5) En caso de que la editorial quiera usar mi obra en otras aplicaciones, plazo o territorio no pactados, se puede negociar una nueva licencia o se entiende como automáticamente renovada la acordada (p. ej., si solo quieren seguir usando mi obra por más de 3 años)

Al final de este artículo puedes descargar y estudiar un modelo de licencia como el que he negociado con editoriales.

8) NEGOCIACIÓN CON EDITORIALES EN EL EXTRANJERO

Otro gran sueño de cualquier escritor o ilustrador es ser contactado por una gran editorial extranjera (como fue el caso de Frannerd), o ver su obra circulando en otros países. Para muchos esto es sinónimo de consagración profesional y por lo mismo están más expuestos a «bajar la guardia», negociando en condiciones desfavorables.

Antes de firmar, asegúrate de estudiar la mecánica de contratos internacionales y asesorarte con un abogado, agente o algún otro especialista en negociaciones editoriales (ver consejos de Adrián Puentes, más arriba). Además, en la red puedes hallar educativos artículos (en inglés: lo siento, pero si vas a negociar con extranjeros, esto es básico), como:

9) INFORMACIÓN GENERAL

En un próximo artículo trataremos dos temas relacionados al ámbito editorial: libros digitales (eBooks) y auto-publicación (self-publishing).

ANEXO: DESCARGAS

  • MODELO DE CONTRATO DE EDICIÓN (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Para desarrollo total de libros-álbum, libro de cómic, novela gráfica, etc. Cortesía Miguel A. Ferrada, Ed. Arcano IV.
  • MODELO DE CONTRATO POR OBRA (.DOCX, tamaño: 500 Kb) Licencia para desarrollo puntual de diseño gráfico o ilustraciones.
Jun
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Grafiscopio
En qué fijarse al firmar contrato
Cliente, Metodológico, Negociación
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Todos conocemos el caso del niño “Tarro” y los reclamos de su madre, por estimar mezquina la recompensa por el protagónico de un comercial de tv. El problema es que ya había un contrato firmado. Para que no nos pase lo mismo, veamos a qué prestar atención antes de estampar nuestra rúbrica en el documento.

Investigando sobre el tema llegué a este artículo sobre lesión contractual, o sea explotar la inferioridad económica, socio-cultural o inexperiencia de una de las partes. Por ello es crucial informarse, evitando que la ignorancia o necesidad nos haga firmar a ciegas un contrato cuyos alcances no entendemos.

1) CLÁUSULAS BÁSICAS

Un contrato elemental debería indicar en forma clara y expresa:

  • Las partes que firman
  • La tarea a realizar: quién la encomienda y quién la realiza
  • El plazo en que se realizará
  • El monto que se pagará, la forma de pago (p. ej.: “dos pagos: anticipo 50% y restante a contraentrega”) y la fecha en que se pagará
  • Si eres freelance, apuntar que no existirá vínculo de subordinación y dependencia, sino que la tarea será ejecutada en forma independiente y autónoma
  • Derechos: la forma en que autorizas sea usada tu obra

2) CLÁUSULAS IMPRESCINDIBLES

Como vimos en otro artículo, Mike Monteiro (diseñador) y su abogado Gabe Levine recomiendan no firmar contratos a menos que incluyan:

  • IP (intellectual property) transfers on full payment (Cesión de derechos una vez que se reciba el pago completo). “Tu trabajo no puede ser usado hasta que no te lo paguen completamente”. Esto evita que infrinjan tu derecho de autor (uso no autorizado, plagio, etc) y sirve como acicate para que te paguen a tiempo.
  • Termination (Kill fee): monto que cliente debe pagar si decide poner término abrupto al encargo (antes de ser entregado) o a la relación con el diseñador.
  • Liability (responsabilidad): “Asegúrate de no ser responsable por cosas que el contrato te endosa. Por ejemplo, si te encargaron un website y por descuido firmas un documento donde aceptas toda responsabilidad, resulta que si usaste imágenes de internet o que están protegidas, podrías verte incluso obligado a indemnizar a tu cliente por infracción de copyright.“

3) DERECHOS

La Propiedad Intelectual es materia crítica. Muchos creativos y clientes la desconocen o desestiman, lo que puede tener serio impacto durante y después de la negociación (incluso si el trabajo ya fue pagado). Básicamente un contrato debería detallar en forma clara y explícita:

  • Aplicaciones: forma en que será usada tu obra / diseño (¿Impreso?, ¿Televisión?, ¿Web?, ¿Todos?)
  • Plazo: tiempo durante el cuál será usada tu obra / diseño (¿Quincenal?, ¿Mensual?, ¿Anual?, ¿Indefinido?)
  • Territorio: espacio físico en que será usada tu obra / diseño (¿Local?, ¿Regional?, ¿Nacional?, ¿Internacional?)

Por supuesto, a mayor extensión de cada una de estas variables, mayor debería ser la tarifa.

Qué cláusulas se deben evitar:

La guía Letras al Derecho (CERLALC) es tal vez la más completa fuente para entender en profundidad cómo negociar derechos. Incluso ofrece dos secciones tituladas: “Que no le pase” y “Aprendiendo a negociar” con estudio de casos y análisis detallado de esos típicos contratos con cláusulas poco definidas (ergo engañosas o perjudiciales).

En líneas generales, diversas fuentes recomiendan EVITAR:

  • Cesión total de derechos: ya que es otorgar demasiados privilegios en negociaciones que en la práctica no los necesitan. Preferir las licencias, que son una autorización de uso pero NO una cesión. En otras palabras, el creador de una obra o diseño conserva la titularidad de derecho de autor para comercializar con su trabajo. Si a pesar de todo cliente quiere todos los derechos, recuerda cobrar una tarifa acorde y que en Chile esta transferencia debe realizarse según un protocolo legal establecido.
  • Licencia exclusiva: Según la misma guía precitada: “a pesar de ser una autorización de uso y no estar desprendiéndose de sus derechos, lo cierto es que otorgarla de forma exclusiva, implica que las formas de explotación concedidas no podrán ser utilizadas ni siquiera por él mismo.” Preferir Licencia NO exclusiva.
  • Cláusulas que permitan usar tu obra “en cualquier aplicación o formato existente o futuro”. Esto equivale a dar mucho poder a quien compra tu obra o diseño, ya que a futuro podría surgir una aplicación sumamente rentable en la que no tendrás participación por haber cedido derechos.

4) TARIFA

Para no ser un “niño Tarro” (o mejor dicho, no verte en el escenario de su madre: presentar reparos por el monto una vez que se ha firmado contrato), investiga a conciencia cuánto te costó ejecutar el diseño, cuántos derechos estás entregando y qué valor vas a aportar al negocio de tu cliente. El contrato debería no solo mostrar esa cifra, sino además la forma de pago y especialmente la fecha en que se pagará. Si este último dato no aparece, queda abierta la puerta para retrasos o evasivas.

5) EL ACTO DE FIRMAR

Cuando estés frente al documento, lápiz en mano, ten en cuenta:

  • NUNCA firmar un contrato cuyas cláusulas o alcances no entiendes: si es preciso, asesórate con un abogado especialista en propiedad intelectual, para que te oriente y explique lo que estás negociando, cediendo o aceptando.
  • NUNCA firmar contrato con una pistola en la cabeza: tómate tu tiempo para estudiar el documento. Revísalo con calma. Si alguien te presiona para que firmes contra reloj es porque espera que pases por alto algo importante.
  • Recuerda que al firmar contrato deben distribuirse dos copias idénticas: una para el cliente y otra para ti. Ambas deben estar firmadas por cliente y por ti. Conserva la tuya.
  • No olvides que el contrato es un acuerdo entre DOS partes, no imposición de una a la otra. Si ves que alguna cláusula no te convence -o directamente te perjudica- hazlo saber a tu contraparte para que sea modificada antes de firmar.

ANEXO: CONTRATOS LEONINOS

Se denomina contrato leonino a aquel que beneficia excesivamente a una de las partes (generalmente, el cliente) y perjudica a la otra (el proveedor de servicios gráficos, que debe absorber pérdidas y responsabilizarse por todo tipo de eventos). No es extraño que colegas principiantes -o necesitados de trabajo, o que ignoran el significado y alcance de las cláusulas- acepten firmar un contrato leonino que puede ponerlos en riesgo legal (si infringen involuntaria o deliberadamente algún punto) o financiero (al ceder o transferir excesivos derechos sobre su obra). Por todo lo anterior, repito y recalco mi llamado a no firmar un documento que no comprendas a cabalidad, mucho menos si te exigen hacerlo rápido o “a ojos cerrados”. Asesórate con un abogado (propio, no el de la empresa que espera tu firma, ya que es “juez y parte”: actúa en favor de su representado) y estudia el valor (moral y comercial) de la propiedad intelectual asociada a tu obra. A no ser que hablemos de una remuneración suntuosa, la mayoría de las veces una cesión completa de derechos patrimoniales implica que perderás dinero, pues el dueño de tu obra -y titular de derechos de autor desde que los cediste- puede usarla, reproducirla y modificarla como quiera y por el tiempo que quiera. Es decir, vendiste 1 trabajo que a su vez podría venderse en 10, 15 o 20 productos sin que nada de esas ganancias llegue a tus bolsillos. ¿Qué pasa si tu obra resulta un éxito de ventas? Piénsalo. (“No es gran cosa”, “No me tomó nada hacerla”, “no usaré esa obra para nada más”. Lo mismo pensaba este colega.)

Piénsalo: si tu contraparte quiere imponer cláusulas que le otorguen amplios poderes sobre tu obra es porque esta ¡TIENE VALOR! No la regales. No temas ponerte firme. Los que dicen “sí” a cualquier cosa pueden ser preferidos, pero difícilmente serán respetados.

Para saber cómo negociar derechos y a qué prestar atención antes de firmar un contrato, no dejes de leer la guía “Letras al Derecho” (CERLALC), secciones: Aprendiendo a negociar, Claves para una buena negociación, Que no le pase.

Lecturas recomendadas:

Ago
28
Grafiscopio
Saber venderse: un caso ejemplar
Cliente, Cotización, Negociación
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El siguiente caso demuestra la importancia de saber venderse, en todo sentido de la expresión: promover nuestro propio trabajo y cobrar lo que realmente vale.

Muchos creadores de obra visual -ilustradores, diseñadores, artistas, fotógrafos- descuidan el ámbito comercial: cómo negociar con el material que producen. En primer lugar no tienen un portafolio en internet, y si lo tienen, olvidan difundirlo tanto como sea posible (un concepto básico de marketing), ya que el próximo cliente o comprador de tu obra podría aparecer en Facebook, un concurso, evento social o un blog. Además, al momento de cobrar, los artistas simplemente consideran el tiempo o esfuerzo que les tomó crear cierta obra, sin evaluar la forma en que será utilizada por el cliente.

Justamente eso le ocurrió al fotógrafo de matrimonios tejano Allen Ayres, quien fue contactado por una agencia de publicidad (a través de un agente encargado de buscar imágenes para campañas, en bancos de imagen o la internet en general), que se topó con su blog y deseaba licenciar una de sus fotografías para usarla en la próxima campaña de cierto cliente ligado al rubro farmacéutico.

Como artista sin experiencia en el tema de licencias, Allen pensaba cobrar U$ 1.000 (unos $480.000 chilenos), pero por seguridad buscó orientación en John Mireles, fotógrafo y asesor de negocios del rubro, antes de proponer una cifra. Y vaya si valió la pena.

En un interesante artículo, Mireles analiza las variables que inciden en una licencia de uso, la que bien negociada puede ser mucho más valiosa y rentable que la simple tarifa por hacer click con una cámara. Dichas variables son:

  • Formato o tamaño en que será publicada la imagen (¿pequeña? ¿a página completa?)
  • Volumen de publicación (¿Será usada una vez en un catálogo promocional, o varias veces en diarios o revistas?)
  • Área geográfica de publicación (¿Será publicada en un vecindario, en todo el estado, el país o a nivel mundial?)
  • Vida útil (¿seis meses, un año, tiempo indefinido?)
  • Exclusividad (¿El cliente no quiere competidores que usen la misma imagen?)

Tras constatar que la imagen sería usada en múltiples avisos comerciales para la industria médica, tanto en impresos como internet, y que la agencia deseaba exclusividad, Mireles aconsejó a Allen una tarifa no inferior a U$ 15.000 (unos $7.200.000 chienos). La agencia no solo aceptó el monto, sino que cerró el trato en U$ 18.000 ($8.650.000 chilenos) por 2 años de uso exclusivo y a nivel nacional. Es más, una reciente noticia indica que el contrato fue renovado para expandir el uso de la imagen a Europa. En total, Allen recibió U$ 27.000 (casi $13.000.000 chilenos) por su fotografía.

Finalmente, John Mireles expone una valiosa reflexión para tener en cuenta al momento de negociar nuestra obra visual:

“A menudo escucho a fotógrafos dando excusas para cobrar menos por su trabajo: ‘sólo me tomó una hora’, ‘es medio día, nada más’, ‘cobraré poco por este encargo para que el cliente me dé más trabajo a futuro’, ‘no vivo de esto, así que no importa’, ‘no voy a usar esa imagen para nada más’.

Olvida todo eso. No se trata de ti. Se trata del valor que estás entregando a cliente. El mundo está lleno de imágenes mediocres. Si cliente quisiera una de esas, podría usarla pagando una limosna. Si te quiere a ti, es porque ofreces algo especial. No temas cobrar por ser especial”.

Confiamos en que aprendas a venderte como muestra este caso. Y cuando debas extender una cotización, no olvides hacer preguntas a tu cliente, en base a lo que planteamos aquí y aquí. Recuerda que vender obra visual no es como transar un par de zapatos o un reloj. Además implica la cesión específica de derechos de uso, que debe materializarse en alguna forma contractual.

Principales fuentes de este artículo:

Agradecimiento especial a Leonora Varo, diseñadora mexicana, por informarnos sobre este caso.

Ago
24
Grafiscopio
Lector pregunta: conveniencia de registrar obra y validez de licencia CC
Derecho autor, Pregunta, Propiedad Intelectual
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Por mail, el lector Alexis Marchant nos pregunta:

“Quiero inscribir obra de mi autoría, y tengo unas preguntas:

1) ¿Qué diferencia hay entre el Registro de Propiedad Intelectual ubicado en calle San Isidro #247 y el Departamento de Derechos Intelectuales (DIBAM), ubicado en calle Herrera #360?

2) Si distribuyo una obra utilizando licencia Creative Commons, ¿Es conveniente (u obligatorio) registrarla antes en el Depto. de Derechos Intelectuales, o es suficiente con licencia CC?

3) ¿Cómo y dónde queda constancia o prueba de que una obra fue registrada bajo cierta licencia CC, en una fecha determinada? ¿Qué validez tendría en un juicio, si asumimos que un autor puede modificar las condiciones de una licencia en cualquier momento y con plena libertad?”

 

Estimado Alexis:

1) Ambas entidades son exactamente lo mismo. Simplemente se trasladaron a la actual oficina, conocida como Departamento de Derechos Intelectuales, ubicada en calle Herrera #360, y dependiente de la DIBAM.

2) Como indica la ley, no es necesario registrar ni licenciar una obra para que esté amparada por el Derecho de Autor, ya que esto último rige por el simple hecho de crearla. Sin embargo, el registro (o inscripción) de obra favorece y refuerza las pruebas de autoría en caso de litigio por infracción a tus derechos (como sabemos, el Art. 8 de la ley Nº 17.336 de Prop. Intelectual chilena establece una presunción simple de autoría en favor de quien está inscrita la obra).

En cuanto a licencias Creative Commons (CC): conviene aclarar que si bien se complementan, registro y licencia son cosas distintas. El primero es una formalidad que permite dejar constancia de la autoría de una obra (y rápido medio de prueba legal); la segunda, un permiso para determinados usos de dicha obra.

Para profundizar en este tema, sugerimos leer respuesta a pregunta “¿Qué problemas pretende resolver Creative Commons?” en las FAQs de Creative Commons.cl

3) De nuevo: una licencia es complementaria al registro, pero no lo reemplaza. Son cosas distintas. La constancia que exiges (prueba de que inscribiste cierta obra en una fecha determinada) corresponde al registro, no a la CC.

Por cierto, las CC operan específicamente en el ámbito digital, y son útiles ya que satisfacen necesidades recientes y propias de ese medio, como:

  • Que el autor de una obra permita su uso y/o difusión digital (p. ej., para fines de auto-promoción) en las formas que él determine
  • Que los usuarios o internautas puedan utilizar y/o compartir esa obra sin infringir derechos de autor, ya que si nos remitimos al tradicional “todos los derechos reservados” (antes de que existiera internet), sería difícil que un internauta acceda a tu obra o te haga promoción al compartirla, pues estaría violando la ley.

Finalmente, y como indican Ariel Vercelli y Ana Marotias (FLACSO -Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales- Argentina) en la Guía de licencias Creative Commons:

“[10] Algunas recomendaciones más:

[b]:  Las licencias Creative Commons se otorgan a perpetuidad y son no-exclusivas. Esto indica que una vez que ha publicado su obra bajo una licencia Creative Commons esta liberación se da a perpetuidad y a personas indeterminadas. Si bien el autor puede retirar o cambiar la licencia, esto no afectará a quienes tomaron la obra bajo las condiciones iniciales de uso.”

Confiamos en haber aclarado tus dudas. Saludos.

Links de interés:

 

Jul
11
Grafiscopio
¿Qué es una licencia Creative Commons?
Derecho autor, Metodológico, Propiedad Intelectual
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En este artículo vamos a explicar qué son, para qué sirven y cómo se obtienen las licencias Creative Commons, por su importancia para protección y difusión de nuestra obra en la red, y dado que en el sitio la sección Castellano sólo despliega títulos en nuestro idioma, pero el contenido está en inglés.

¿QUÉ ES?

Una licencia es un permiso para usar o compartir obra, pero no equivale ni reemplaza a la inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual. Más bien, ambos instrumentos se complementan y refuerzan la protección de obra. Aunque las licencias Creative Commons (CC) se asocian con el ámbito digital (sobre todo, internet), no operan exclusivamente en este medio, sino también en el mundo físico, “real”. Con ella mantienes tus derechos de autor pero permites a otras personas copiar y distribuir tu obra, siempre y cuando reconozcan la correspondiente autoría, y solamente bajo las condiciones que especifiques aquí.

Las licencias de derechos de autor (copyright) y herramientas CC dan un equilibrio razonable al tradicional “todos los derechos reservados” que el copyright crea. Estas herramientas ponen a disposición de todos -desde creadores particulares hasta grandes empresas e instituciones- una forma sencilla y estandarizada de otorgar permisos para utilización y/o reproducción de sus creaciones por medios digitales. La combinación entre estas herramientas y sus usuarios origina un vasto y creciente patrimonio digital; una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, re-mezclados y utilizados como base, siempre dentro del marco permitido por las leyes de derecho de autor.

DISEÑO Y LÓGICA DE LICENCIAS

Todas las licencias Creative Commons (CC) comparten muchas características. Cada licencia ayuda a los creadores (se les llama licensor, vocablo en inglés que equivale a autor, otorgante de licencia, si usan las herramientas CC) a conservar sus derechos de autor aunque otros copien, distribuyan y utilicen su obra, siempre y cuando sea sin fines de lucro. Además, garantizan que el autor reciba merecido crédito por su trabajo. Su validez se extiende a nivel mundial y siguen vigentes mientras duren las leyes de copyright pertinentes (porque se basan en ellas). Estas características comunes sirven como base sobre la cual los autores pueden escoger si desean dar autorizaciones adicionales cuando deciden cómo quieren que sea usada su obra.

Un autor CC debe responder algunas simples preguntas para conseguir una licencia – primero, ¿deseo permitir uso comercial o no?, y luego, ¿deseo permitir adaptaciones (derivaciones) o no? Si un autor quiere permitir adaptaciones, también puede escoger si exigir a cualquiera que utilice su obra (licensees o titulares de una licencia) para que dicha nueva obra esté disponible en los mismos términos señalados en la licencia. A esta idea se le denomina “ShareAlike” (“Compartir igual” ó “semejanza al compartir”) y es uno de los mecanismos que, de ser escogidos, permiten que el patrimonio digital crezca en el tiempo. ShareAlike se inspira en la Licencia GNU para público general, utilizada por muchos proyectos de software gratuitos u open-source (“Código abierto” o garantía de acceso a fuentes o archivos originales).

Las licencias CC no afectan las libertades que la Ley otorga a usuarios de creaciones por demás protegidas por Copyright, tales como excepciones y limitaciones a las leyes de derecho de autor como el fair dealing. Las licencias CC exigen a los titulares (licensees) obtener autorización para hacer cualquier cosa con una obra cuyos derechos pertenecen, según la ley, a un autor (licensor) y que dicha licencia no permita usar explícitamente. Los titulares de licencia deben mencionar al autor en los créditos, mantener intactos los íconos o señales de copyright en todas las copias de la obra, y enlazar las copias de esa obra con su respectiva licencia. Así mismo, los titulares de licencia no pueden usar medidas de restricción tecnológica para limitar el acceso a la obra creada por otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS LICENCIAS

1) Atribución
CC BY

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original. Esta es la más generosa de las licencias ofrecidas. Recomendad para una difusión y uso máximos del material licenciado.

2) Atribución- Sin Derivadas
CC BY-ND

Esta licencia permite redistribución, comercial y sin fines de lucro, siempre y cuando la obra se divulgue sin cambios e íntegramente, con mención de tu nombre en los créditos.

3) Atribución – No Comercial – Compartir Igual
CC BY-NC-SA

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, sin fines de lucro, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban sus nuevas creaciones bajo una licencia en los mismos términos.

4) Atribución-Compartir Igual
CC BY-SA

Esta licencia permite a otros distribuir, re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra, incluso comercialmente, siempre y cuando te den crédito por la creación original e inscriban las nuevas obras en una licencia con los mismos términos. A menudo se compara a esta con las licencias “copyleft” para uso gratuito y open-source de software. Toda nueva obra basada en la tuya llevará la misma licencia, de modo que toda adaptación o derivación también permitirá uso comercial. Esta es la licencia utilizada por Wikipedia, y se recomienda para material que obtendría beneficios al incorporar contenido de Wikipedia o proyectos con licencia semejante.

5) Atribución-No Comercial
CC BY-NC

Esta licencia permite a otros re-mezclar, extraer fragmentos y construir a partir de tu obra sin fines de lucro, y aun cuando las nuevas obras deben citarte como autor y ser utilizadas sin fines de lucro, no tienen que inscribirse bajo una licencia en los mismos términos.

6) Atribución – No Comercial – Sin Derivadas
CC BY-NC-ND

Esta es la más restrictiva de las 6 licencias principales. Sólo permite a otros descargar tu obra y compartirla con otros siempre y cuando te mencionen en los créditos, pero no pueden cambiarla de ningún modo ni darle uso comercial.

Además de las licencias que hemos visto, CC ofrece herramientas que funcionan en el marco del “ningún derecho reservado” del dominio público (obras que pueden ser usadas sin ninguna restricción de derechos). La herramienta CC0 permite a los autores renunciar a todos sus derechos y poner una obra a disposición del dominio público. También existe la Marca de Dominio Público (No Known Copyright, o “sin derechos conocidos”), que permite a cualquier usuario de internet marcar un trabajo como obra de dominio público.

 

ANEXO 1: ¿Qué hacer en caso de infracción a licencias Creative Commons?

Navegando por la red, varios hemos descubierto por casualidad y con sorpresa que alguien usó nuestra obra digital sin permisos ni mención de autoría. Cuando existe una licencia CC de por medio, el infractor se expone a acciones legales en su contra, pues estas licencias tienen validez legal e internacional.

Violar las condiciones de una CC no es juego, y la prueba es que ya existen dictámenes, como el célebre caso del diseñador chileno Armando Torrealba, quien en 2007 ganó litigio contra Falabella por uso no autorizado de su obra (“Panda Punk”) para campaña publicitaria de la multitienda (en definitiva se llegó a acuerdo compensatorio con Porta4, agencia encargada de dicha campaña). Este fue el primer caso conocido en nuestro país sobre el tema, y con resultado favorable al demandante.

Ahora bien, una licencia CC también permite revocar sentencia por infracción al derecho de autor. Fue el caso de un pub demandado (2010) por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), por usar canciones sin pago de derechos de autor. No obstante, el tribunal español determinó que la licencia CC escogida por el creador de dichas canciones permitía su libre utilización, lo cual dejó sin efecto la demanda. Ergo, es importante leer bien las condiciones que escogemos para nuestra licencia antes de adquirirla.

Si eres víctima de infracción a licencia CC, puedes contactarte con Creative Commons.org para solicitar orientación (aunque ellos no prestan servicios de asesoría legal). En Chile, el representante de estas licencias es ONG Derechos Digitales, cuyo equipo legal colaboró con el diseñador Armando Torrealba en su exitoso reclamo. En último término, toda demanda implica contratar personalmente los servicios de un abogado especializado en Propiedad Intelectual.

 

ANEXO 2: ¿Tiene validez legal en Chile una licencia Creative Commons?

Parece tan sencillo obtener una licencia de este tipo que naturalmente nos preguntamos sobre su validez al momento de llegar a un tribunal, si queremos demandar formalmente a quien infringió las condiciones asociadas a nuestra obra. Al menos en Chile, tienen plena validez legal desde su lanzamiento en nuestro país (1º de Julio 2005), como explica el abogado y director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz (Fuente: Zona de Contacto, El Mercurio).

Además, dentro del marco jurídico de la Propiedad Intelectual, el tradicional Copyright y las licencias CC pueden complementarse. Y aunque como sabemos, no es necesario que un creador inscriba su obra para que esta quede amparada por derecho de autor (tal derecho se obtiene por el simple hecho de crear una obra), los mecanismos como inscripción o licencias sirven en eventuales litigios, junto a otros medios probatorios. Así lo explica en este artículo (Diario La Nación, 7 marzo 2011) el académico de la Universidad Central y especialista en Derecho Económico y Propiedad Intelectual, Esteban Elías Musalem.

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