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Oct
16
Grafiscopio
Lector pregunta: cesión de Derechos, ¿Debe hacerse mediante documento notarial?
Derecho autor, Pregunta, Propiedad Intelectual
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Por Grafiscopio.com, el lector Eduardo nos pregunta:

“Para ceder los derechos de una obra a cliente, ¿Es necesario hacer un documento notarial? Supongo que una simple hoja firmada no tiene validez legal.” 

Estimado Eduardo:

En el capítulo IX de Creando Derecho: Guía para comprender el Derecho de Autor, titulado “¿Cómo gestionar Derechos de Autor?”, la Corporación innovarte -a través de su Director, el abogado especialista en Propiedad Intelectual, don Luis Villarroel Villalón- se refiere puntualmente a la cesión o transferencia de Derechos. A continuación, un resumen de los principales aspectos:

Según la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, las cesiones deben constar por escrito y ante notario. Además, la escritura de cesión deberá inscribirse en el Departamento de Derechos Intelectuales dentro de 60 días contados desde la fecha de la firma de cesión correspondiente. Si no se inscribe, el contrato de cesión de derechos sólo tiene validez privada (entre las partes que lo suscribieron), pero no pública (respecto de terceros). La cesión se puede efectuar a cambio de un pago o gratuitamente.

Respecto al mismo tema, conviene advertir ciertos puntos:

  • El titular de los Derechos de Autor (el creador de una obra o a quien este haya cedido sus derechos) decide el uso y destino de aquella (excepto en casos donde aplica una excepción o limitación, o tratándose de obra de dominio público).
  • Sólo pueden cederse derechos patrimoniales (publicación, reproducción, adaptación o transformación, traducción, ejecución pública), no así morales (reconocimiento a la paternidad de una obra, reivindicación de ella, en su caso modificación, mantención de obra anónima o seudónima), pues la ley establece que estos últimos no pueden negociarse y pertenecen exclusivamente al creador de una obra.
  • Los derechos patrimoniales de que goza el creador de una obra pueden venderse o cederse de forma independiente, es decir, vender o regalar alguno y retener otro.
  • Existen dos formas de gestionar Derechos de Autor: a) cesión o transferencia de derechos y b) licencia de uso. Al otorgar licencia no cedes ni pierdes tus Derechos patrimoniales. Puedes ver un ejemplo de lo que aborda una licencia de uso en el anexo legal de nuestro Contrato Tipo de Prestación de Servicios Gráficos.

Confiamos en haber aclarado tu inquietud. Saludos.

Sep
27
Grafiscopio
Lector pregunta: cómo boletear o facturar pago de anticipo
Metodológico, Pregunta, Tributario
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Por Facebook el lector Andrés González nos pregunta:

“Si hago un trabajo de diseño, al facturar o tirar boleta, ¿Cómo hago con el 50% de adelanto que debo pedir?, ¿Lo incluyo en la boleta final?, ¿Hago dos boletas, una para el adelanto y otra a contraentrega?”

 

Estimado Andrés:

A nivel tributario, el porcentaje en adelanto al que te refieres se llama anticipo a proveedores (pago adelantado por un producto o servicio profesional que se encuentra en proceso de creación o fabricación). Tales anticipos se pactan entre las partes y su objeto es asegurar la compra y/o mantener el precio de las mercaderías.

No es obligatorio que el proveedor -en este caso, tú- emita boletas, facturas ni pague IVA por anticipos recibidos. Basta documentar la operación con simple recibo de dinero y emitir una sola boleta o factura al momento de entregar el trabajo terminado.

Nota: un Contrato de prestación de servicios sirve entre otras cosas para dejar constancia de que se pagará un anticipo antes de iniciar labores.

Boleta de honorarios

Según el Servicio de Impuestos Internos (SII), al momento de emitir boleta (tras terminar y entregar el trabajo o diseño) puedes indicar en el casillero “detalle de prestación” que recibiste un anticipo por tal o cual cantidad. Con eso basta. También existe opción de emitir 2 boletas (una por anticipo y otra a contraentrega), pero en este caso cada una queda afecta a retención del 10% por parte de tu cliente. Si él está de acuerdo en que emitas 2 boletas, no hay problema.

Factura

Para información más detallada sobre el tema facturación (IVA) por anticipos (especialmente en caso de que el proveedor opte por emitir factura por los anticipos recibidos de sus clientes) recomendamos leer este artículo, publicado por don Juan Carlos Moscoso, Ingeniero y Contador.

Por su parte, el Colegio de Contadores de Chile señala en el apartado Preguntas frecuentes: anticipo a proveedores de su sitio web: “estos anticipos, a nuestro entender, constituyen préstamos de dinero entre comprador y vendedor y (…) por consiguiente los intereses cobrados no constituirían hecho gravado con IVA. Estos anticipos posteriormente se dan de abono al pago total de compra, debiendo el productor (proveedor, en este caso, tú) facturar la venta con IVA por el valor total, aunque la empresa desembolse en ese momento sólo la diferencia.”

Confiamos en haber despejado tus dudas. Saludos.

May
31
Grafiscopio
Contrato tipo de prestación de servicios gráficos a honorarios
Legal, Metodológico, Negociación, Propiedad Intelectual
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En este artículo ponemos a disposición de nuestros lectores un modelo de contrato (o “contrato tipo”) de prestación de servicios gráficos y visuales. Antes de descargarlo, recomendamos leer lo que sigue:

Este documento permite formalizar, mediante escritura, la prestación de servicios a honorarios antes de iniciar cualquier tarea, y en él se estipulan detalladamente las condiciones de trabajo, además de aspectos legales como Propiedad Intelectual sobre la obra negociada. Por todo ello, es instrumento fundamental para garantizar una relación laboral seria, responsable y libre de reclamaciones una vez firmado. Ya hemos visto a qué se exponen cliente y/o agencia cuando no hay acuerdos formales con sus colaboradores externos. Por tanto, un contrato beneficia a ambas partes.

En la red no existía un instrumento como este, salvo la honrosa propuesta de Chris Leskovsek, diseñador y director de arte chileno, que tras haber sufrido las consecuencias de acuerdos informales tuvo la gentileza de elaborar un documento (2010) y ofrecerlo para descarga de cualquier lector. Considerando aquella iniciativa pionera, quisimos retomarla, completarla y reforzarla con una nueva propuesta revisada por abogado experto en la materia.

Si bien no es necesario escriturar todo tipo de trabajos gráficos, creemos imprescindible que esta herramienta se convierta en norma para negociar encargos relevantes, pues evitará imprevistos como retraso en los pagos, uso de la obra en aplicaciones no pactadas o cambio arbitrario de las condiciones de trabajo, que tan frecuentemente ocurren en negociaciones informales y afectan a proveedores de servicios gráficos. Huelga decir que ante un litigio, este documento será tu principal defensa, pues deja constancia escrita y firmada de lo acordado por ambas partes -proveedor y cliente- antes de empezar labores.

Los contratos no son documentos rígidos, sino susceptibles de adaptación. Al momento de negociar, clientes y proveedores pueden llegar a acuerdo para agregar, modificar o suprimir cláusulas hasta que ambas partes estén satisfechas con lo que firman. Lo importante es que quienes prestamos servicios gráficos o visuales sepamos cuáles puntos podemos transar y cuáles no.

Por su naturaleza, este contrato rige exclusivamente para aquellos casos donde la tarea otorgue al ejecutante cierta autonomía -independientes, freelancers-, y no exista subordinación o dependencia de un empleador (es decir, que no constituyan contrato individual de trabajo).

Conviene señalar que dada la gran diversidad de servicios gráficos o visuales, el modelo ofrecido intenta ser lo más genérico posible; ergo, dejamos a criterio y responsabilidad de cada quien adaptarlo según sus necesidades o tipo de trabajo (Para lo cual ofrecemos una versión “oficial” en formato .PDF y otra editable, en formato .DOC).

El anexo legal que figura en el documento está basado en la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, por tanto rige dentro de nuestro país. Recomendamos a todo lector extranjero que desee usarlo asesorarse con un abogado para hacer las adaptaciones pertinentes.

Las tarifas aparecen expresadas en UF (Unidad de Fomento chilena), con objeto de evitar la depreciación monetaria. Para conocer el valor actualizado de la UF y convertir tus tarifas a dicha unidad, puedes revisar el sitio del Banco Central de Chile.

Por último, comunicamos que nuestra propuesta de contrato (archivo .PDF) ha sido revisada, completada y aprobada por don Andrés Grunewaldt C., abogado y miembro del destacado Estudio Silva & Cía., especializados en Propiedad Intelectual y representantes en Chile de destacadas marcas como Facebook, Google y HBO, entre otras.

Nota: En cuanto al Anexo 2 (“Protección de la obra. Derechos de autor”), el abogado indica que fijar un plazo (cláusula segunda) es bastante relevante, ya que por ejemplo, en caso de estar frente a una campaña publicitaria, toda repetición que exceda el plazo fijado debiera generar ingresos adicionales al creador, según se señala en la cláusula cuarta. Por su parte, la cláusula tercera establece que no se pueden hacer modificaciones o adaptaciones a la obra sin autorización del titular de los derechos de autor.

ACTUALIZACIÓN (18-enero-2013): se agrega Anexo 4, con cláusulas sobre cancelación o interrupción de proyecto y correspondiente pago de kill fee, para beneficio de cliente y prestador de servicios gráficos o visuales.

LINKS DE DESCARGA CONTRATO TIPO PARA TRABAJOS GRÁFICOS Y VISUALES:

Mar
29
Grafiscopio
¿Contrato a honorarios o contrato de trabajo?
Legal, Metodológico
20
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Hoy en día se ha vuelto común entre empresas crear relaciones individuales de trabajo ausentes de toda formalidad, ya sea celebrando contratos a honorarios o bien lisa y llanamente omitiendo la escrituración del contrato de trabajo exigido por la ley laboral.

El contrato de trabajo está definido en el artículo 7° del Código del Trabajo, de la siguiente manera: “Contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada”.

A su vez el Artículo 8° del Código del Trabajo señala: “Toda prestación de servicios en los términos señalados en el artículo anterior, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo.”

El contrato individual de trabajo además es consensual, lo que significa que se perfecciona con el acuerdo de las partes, sin embargo, el artículo 9° del Código del Trabajo ordena escriturar el contrato, y el plazo para hacerlo es de 15 días por regla general o de 5 días tratándose de contratos por obra, trabajo o servicio determinado, o de duración inferior a 30 días. Esto significa que de no haber contrato de trabajo escrito, en ningún caso es dable considerar la inexistencia de una relación laboral.

El contrato a honorarios es una convención en virtud de la cual una parte se encuentra obligada a prestar servicios específicos, por un tiempo determinado, a favor de otro, el que a su vez se obliga a pagar una cierta cantidad de dinero por dichos servicios. Este contrato no puede tener una duración superior a la necesaria para desarrollar la labor específica para la cual se celebró. Se rige por las reglas relativas al arrendamiento de servicios inmateriales, artículo 2006 y siguientes del Código Civil Chileno.

El Abogado del Departamento Jurídico de la Dirección del Trabajo, José Luis Ugarte, comentó que “el contrato o convenio a honorarios es una expresión genérica que se utiliza para designar cualquier contrato civil que, por no haber subordinación, no corresponde a un contrato de trabajo, pero donde hay prestación de servicios. Este tipo de contratos está pensado para personas que prestan servicios con cierta autonomía. En un principio eran los profesionales liberales, pero se ha extendido a cualquier persona que sea un trabajador independiente. Y –continúa– como están en calidad legal de contratos civiles no es necesario que se escrituren, es más, en el derecho civil las partes son autónomas de fijar los acuerdos que quieran en los términos y formas que estimen convenientes (*). En cambio en el derecho laboral es todo lo contrario.”

El hecho de que el contrato a honorarios se rija por las normas civiles y no laborales, trae una serie de consecuencia prácticas, como por ejemplo: que no es procedente descontar las cotizaciones previsionales y de seguridad social a una persona contratada a honorarios. Tampoco está afecto a las normas relativas al ingreso mínimo mensual, descansos, protección a la maternidad, negociación colectiva, etc.

Es necesario señalar que es fácil confundir las dos instituciones ya expuestas; es decir, el límite práctico entre un contrato de trabajo y uno a honorarios llegar a ser difuso. Tanto es así, que existe una serie de dictámenes de la Dirección del Trabajo y sentencias de los tribunales superiores de justicia en que se establece que a pesar de la existencia de un contrato a honorarios, formalmente escriturado, se ha estimado que existe relación laboral, y por lo tanto el empleador se ha visto expuesto a sanciones a este respecto.

Ejemplo de esto son los siguientes:

1. Corte Suprema, 26.04.1995, Rol 4095-95: “Establecida la relación de dependencia o subordinación de la persona que presta los servicios, a través de la apreciación de la prueba rendida según reglas de la sana crítica, debe concluirse que entre las partes existió un contrato de trabajo y no otro diverso, no obstante la declaración en sentido contrario formulada por éstas en el propio contrato, en orden a calificarlo como de prestación de servicios. Ello por que en derecho las cosas son según su real naturaleza y no según lo que las partes prediquen de ellas, y entendido que los derechos derivados de un contrato de trabajo, son irrenunciables”.

2. Dirección del Trabajo, 10.07.03, Dictámen 2701/65: “Asimismo, de dichas disposiciones se infiere que la sola concurrencia de las condiciones o requisitos enunciados precedentemente, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, aún cuando las partes le hayan dado otra denominación a la respectiva relación jurídica”.

La razón de fondo para que estas instituciones del Estado desconozcan la voluntad expresa de las partes, la esboza la Corte Suprema al señalar: “que en derecho las cosas son según su real naturaleza y no según lo que las partes prediquen de ella..”, de esta forma si un contrato a honorarios reviste en la práctica la forma de un contrato individual de trabajo, no cabe duda que será el segundo. Pero el tema es cómo reconocerlos.

La Dirección del Trabajo ha estimado que los requisitos para constituir un contrato de trabajo son:
a) Una prestación de servicios personales;
b) Una remuneración por dicha prestación; y
c) Ejecución de esta prestación bajo subordinación y dependencia de la persona que se beneficia con la prestación de los servicios.

Estos elementos se desprenden de la definición de contrato individual de contrato de trabajo del Artículo 7° antes transcrita. Para determinar en la práctica estos requisitos, la Dirección del Trabajo estima que es necesario que se presenten ciertos hechos, tales como:

a) La obligación del trabajador de dedicar al desempeño de la faena convenida un espacio de tiempo significativo, como es la jornada de trabajo, pues en virtud del contrato de trabajo la disponibilidad de dicho tiempo pertenece a la empresa o establecimiento.

b) La prestación de servicios personales en cumplimiento de la labor o faena contratada se expresa en un horario diario y semanal, que es obligatorio y continuado en el tiempo.

c) Durante el desarrollo de la jornada el trabajador tiene la obligación de asumir, dentro del marco de las actividades convenidas, la carga de trabajo diaria que se presente, sin que le sea lícito rechazar determinadas tareas o labores.

d) El trabajo se realiza según las pautas de dirección y organización que imparte el empleador, estando sujeto el trabajador a dependencia técnica y administrativa. Esta supervigilancia del empleador se traduce en instrucciones y controles acerca de la forma y oportunidad de la ejecución de las labores por parte del trabajador.

e) Por último, las labores, permanencia y vida en el establecimiento durante la jornada de trabajo, deben sujetarse a las normas de ordenamiento interno que, respetando la ley, fije el empleador”.

Dentro de las sanciones impuestas por la Inspección del Trabajo en esta materia podemos citar la obligación de celebrar un contrato de trabajo en forma retroactiva, es decir, desde de la fecha en que el trabajador comenzó a prestar servicios, con los correspondientes descuentos legales y previsionales. Así lo señala el dictámen N°1583/129 el 10 de Abril de 2000.

En resumen, la continuidad de los servicios prestados, la obligación de asistencia del trabajador, el cumplimiento de un horario de trabajo, la supervigilancia del empleador en el desempeño de las funciones, la subordinación a instrucciones y controles de diversas índoles, son las circunstancias que nos permiten determinar la existencia de una relación laboral, independientemente del título del contrato escrito y firmado por las partes, ya que este vínculo de subordinación está sujeto en su existencia a la particular naturaleza de la prestación del trabajador y no al nombre que le den las partes.

Fuente Artículo: Sitio web Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET) A.G.

(*) Todo lo cual no contradice lo señalado en este respecto.