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Ene
17
Grafiscopio
¿Tiene sentido un tarifario en Chile?
Debate, Negociación, Tarifas
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¿Cuánto cobrar por un logotipo, afiche, anuario corporativo, ilustración, video y un largo etcétera? ¿Existe algún tarifario específicamente chileno donde consultar precios?

Créanlo o no, estas preguntas fueron la inspiración para fundar Grafiscopio. Antes que cualquier otra información de utilidad para el ejercicio profesional, Carolina López (Diseñadoras.cl) y yo nos propusimos crear el primer tarifario de artes gráficas y visuales chileno. Incluso desarrollamos un anteproyecto que luego quedó congelado, no solo por motivos presupuestarios o administrativos, sino que mientras más he investigado sobre el tema, más me convenzo de que un tarifario parece útil, pero en la práctica es inoperante.

1) ¿Y CÓMO ALLÁ AFUERA?

En otros países hispano-parlantes existen tarifarios -por ejemplo el del CDGM (Misiones, Argentina), ADGORA (Colombia), Aprovisual (México) o CDCV (Rafaela, Argentina)- mientras en países de habla inglesa son bastante más escasos. Uno de los pocos parece haber sido FreelanceSwitch (Australia), aunque el formato original ha cambiado. Otros sitios como FireBubble (UK) solo se aventuran a sugerir precios aislados: por ej., rangos de tarifa por logotipo (250-450 Libras para clientes pequeños, 350-1000 para clientes medianos y grandes). Lo importante, sin embargo, no es replicar una herramienta porque otros países la tengan, sino porque cumple el fin que se propone. Y es ahí donde el asunto me merece reparos.

2) ¿SIRVE UN TARIFARIO?

Hay por lo menos 3 grupos especialmente interesados en que exista un tarifario: estudiantes recién egresados que ignoran cuánto cobrar, profesionales que comienzan en el negocio freelance y veteranos que desean reducir o eliminar la competencia desleal proponiendo tarifas mínimas. Sus motivos son razonables, pero cabe preguntarse si la solución es un tarifario, por lo que explico a continuación:

PRINCIPALES FALENCIAS DE TARIFARIOS

  • Descripción demasiado genérica: cuando proponen precio de, digamos, un logotipo, pasan por alto el destino de dicha pieza gráfica: ¿almacén de barrio o empresa multinacional?, ¿Logotipo de campaña de temporada o institucional?, ¿Pensado para institución con o sin fines de lucro? Recordemos que el trabajo gratis o a bajo precio (modalidad pro bono) para fines benéficos o humanitarios no se considera especulativo y hay quienes sugieren reducir el precio en estos casos.
  • Alcance limitado: las tarifas genéricas pueden -y suelen- no ser válidas en distintas ciudades de un mismo país, como es el caso de Chile, donde los presupuestos que se manejan en la capital difieren considerablemente de regiones. Al menos el tarifario CDCV (Rafaela, Argentina) advierte al lector sobre su alcance únicamente regional. Está de más decir que en razón de lo anterior, la simple conversión a moneda nacional de valores expresados en un tarifario extranjero pueden ser de poca utilidad.
  • Ausencia de perfil profesional: al proponer un precio fijo y transversal no queda claro si vale por igual para un novato o un veterano. Este último tiene experiencia comprobable sobre la efectividad de sus servicios profesionales, por tanto es lógico que su trabajo cueste más. Hasta donde sé, la variable perfil es abordada únicamente por la aplicación CuantoCobrar. (Nota: fuentes cercanas me han contado que la aplicación es buena, pero ofrece conversión de precios para diferentes países y la de Chile no es 100% exacta/ confiable)
  • Segmentación por tamaño de cliente: al dividir la escala de cobros en clientes pequeño, mediano y grande, desestiman el hecho de que el presupuesto para Diseño no es siempre proporcional al tamaño de una empresa. A veces un cliente pequeño quiere apostar agresivamente por Diseño, como vimos en este artículo.
  • Incapacidad de cubrir todo el espectro posible de servicios profesionales: son tantas las variedades de encargos y tareas solicitadas a un profesional creativo que es casi imposible cubrir todas, por lo que se tiende a equiparar algunas no consideradas con las que sí figuran en el tarifario, lo que podría ser inexacto.
  • Ausencia de variable Propiedad Intelectual: son poquísimos los tarifarios que incorporan el tema derechos, fundamental en negociación por obra gráfica o visual, como advierte el Nuevo Libro Blanco de la Ilustración (FADIP, España). En tal sentido, los únicos relativamente eficaces serían el de la ANIGP (España) o Calkulator 2.3

3) NATURALEZA DE LOS SERVICIOS PROFESIONALES

Este es otro factor que podría agregarse a las falencias de tarifarios, pero dada su importancia prefiero aislarlo. Tanto quienes exigen como quienes ofrecen tarifarios descuidan las particularidades de los servicios, desde el punto de vista de la Economía.

A diferencia de ciertos productos que tienen más o menos las mismas propiedades u ofrecen prestaciones similares, los servicios se caracterizan por incluir algún nivel de habilidad, ingenio y experiencia. Así, 3 profesionales que egresan simultáneamente de la misma universidad, instituto o curso ofrecerán servicios de distinta calidad. Y la diferencia es aun mayor entre cualquiera de ellos y un colega con varios años de experiencia (y trato con clientes). Es más, el servicio no consiste únicamente en la ejecución de una tarea o entrega de un producto, sino también en la forma cómo se atiende al cliente y otras habilidades blandas que un tarifario no refleja (y que justifican que un diseñador cobre cierto monto o sea preferido, por sobre otro colega). Como dice el contrato modelo ofrecido por la American Institute of Graphic Arts (AIGA):  “Cada proyecto de diseño es diferente y lo mejor resultará de la confianza entre cliente y diseñador.” Una definición precisa y concisa de lo que implica un servicio.

A propósito, el problema con establecer tarifas “mínimas” (para evitar la competencia desleal de profesionales inexpertos y a veces talentosos que trabajarán por precio botado con tal de ganar experiencia, clientes o dinero) es que pueden ser un remedio peor que la enfermedad, pues validan a colegas mediocres que cobrarán lo mismo que sus pares, a pesar de entregar un producto y/o servicio deficiente, lo cual termina desprestigiando a todo el sector.

4) ¿SON LEGALES LOS TARIFARIOS?

El principal escollo que debe sortear cualquier tarifario es la legalidad de proponer valores fijos, transversales o mínimos, lo que en Economía puede considerarse un cartel de precios o colusión, prácticas penadas por las leyes de libre competencia de varios países. Todos conocemos el caso de la Asociación de Diseñadores Gráficos de Asturias (AGA) y la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), organismos españoles multados por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) precisamente por “recomendar” tarifas mínimas de diseño (Gráffica.info, 6 Feb. 2013)

En el caso de Chile, un tarifario debe tener muy en cuenta la Normativa del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), particularmente el Art. 3º inciso a, del Decreto Ley Nº 211 de 1973:

TITULO I 
DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1º.- La presente ley tiene por objeto promover y defender la libre competencia en los mercados.
Los atentados contra la libre competencia en las actividades económicas serán corregidos, prohibidos o reprimidos en la forma y con las sanciones previstas en esta ley.

Artículo 2º.- Corresponderá al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y a la Fiscalía Nacional Económica, en la esfera de sus respectivas atribuciones, dar aplicación a la presente ley para el resguardo de la libre competencia en los mercados.

Artículo 3º.- El que ejecute o celebre, individual o colectivamente, cualquier hecho, acto o convención que impida, restrinja o entorpezca la libre competencia, o que tienda a producir dichos efectos, será sancionado con las medidas señaladas en el artículo 26 de la presente ley, sin perjuicio de las medidas preventivas, correctivas o prohibitivas que respecto de dichos hechos, actos o convenciones puedan disponerse en cada caso.
Se considerarán, entre otros, como hechos, actos o convenciones que impiden, restringen o entorpecen la libre competencia o que tienden a producir dichos efectos, los siguientes:

a) Los acuerdos expresos o tácitos entre competidores, o las prácticas concertadas entre ellos, que les confieran poder de mercado y que consistan en fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización, limitar la producción, asignarse zonas o cuotas de mercado, excluir competidores o afectar el resultado de procesos de licitación.

b) La explotación abusiva por parte de un agente económico, o un conjunto de ellos, de una posición dominante en el mercado, fijando precios de compra o de venta, imponiendo a una venta la de otro producto, asignando zonas o cuotas de mercado o imponiendo a otros abusos semejantes.

c) Las prácticas predatorias, o de competencia desleal, realizadas con el objeto de alcanzar, mantener o incrementar una posición dominante.

Artículo 4º.- No podrán otorgarse concesiones, autorizaciones, ni actos que impliquen conceder monopolios para el ejercicio de actividades económicas, salvo que la ley lo autorice.

5) ENTONCES, ¿CUÁNTO COBRAR?

Aunque no sean recomendables o se impida el establecimiento de tarifas fijas, sería poco serio dejar sin respuesta una pregunta que la merece, y que en nuestro caso está orientada por un fin noble: ayudar a colegas y educarlos para que cobren lo que vale su trabajo, por el impacto que en todo el sector puede tener la caída de precios de mercado por competencia desleal (involuntaria o deliberada).

Personalmente aprendí a cobrar usando 3 métodos:

a) Aplicando las técnicas que recopilo en este artículo.

b) Cotejando precios con colegas (de mi mismo nivel profesional o bien solicitando orientación de otros más experimentados, para tener referencia y estimar un precio proporcional) y

c) “horquillando”: un término de guerra naval que se refiere a calcular la distancia de un barco enemigo disparando un primer proyectil muy lejos y el siguiente más cerca. Si ninguno de los dos lo toca, significa que el contendor se encuentra entre medio de ambas distancias, y así se ajusta el cañón hasta darle. En el caso de los servicios profesionales, horquillar implica partir proponiendo una tarifa alta, excesiva incluso, y si es recibida con escándalo, negociar hasta lograr un monto que nos deje satisfechos al cliente y a mí, pero jamás empezar regalando trabajo a precio botado. Tener claro tu disparo más cercano, es decir, la cifra mínima por la que vale la pena tomar un encargo.

La combinación de estas 3 técnicas ha sido mi mejor tarifario. Y por lo mismo considero importante generar comunidad y deliberación entre colegas, con objeto de asistirse mutuamente en asuntos como consulta o comparación de precios adecuados. En muchos casos pueden ser la mejor referencia.

Oct
30
Grafiscopio
Cómo elaborar cotización formal por servicios gráficos
Cotización, Metodológico, Negociación
39
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“¿Me puedes enviar cotización?”. Esta es una de las preguntas más frecuentes y complicadas en el ejercicio independiente de profesiones artísticas, sobre todo para quienes desconocen el valor de su trabajo y deben responderla con urgencia, por lo que terminan enviando un simple número que, aparte de poco serio, no refleja en absoluto el contexto, alcances y condiciones asociadas a una determinada tarifa. En suma, el proveedor queda en pésima posición para negociar, pues más de algún cliente podría aprovecharse de tal desconocimiento o pensar que la cifra es un total que abarca bocetos, modificaciones sin límite, etc. Para evitar errores vamos a estudiar la anatomía de una cotización formal y pondremos a disposición de nuestros lectores un documento editable (al final del texto).

QUÉ DEBE INCLUIR UNA COTIZACIÓN O PRESUPUESTO

1) Datos de contacto

En el extremo superior izquierdo del documento deben figurar en orden descendente: nombre completo del proveedor de servicios gráficos (o sea tú), profesión, ciudad, país, teléfono (con código de país y/o ciudad), código ZIP de tu oficina o lugar de trabajo (si va dirigida a clientes extranjeros. Puedes averiguar el tuyo mediante el sitio de Correos Chile), link a tu portafolio y dirección e-mail. Si tienes un logotipo o ícono personal o corporativo, puedes incluirlo arriba de toda esta información, siempre que sea discreto y pequeño. (Nota: el RUT no es necesario, por tratarse de un dato muy personal)

La función de tus datos es facilitar la identificación y procedencia del documento una vez que se imprima o circule fuera del servidor mail.

2) Fecha de emisión de cotización

En el extremo superior derecho anota el día, mes y año en que envías la cotización. P. ej.: “Martes 30 de octubre, 2012”. Este dato es fundamental para dejar constancia de su emisión y, como veremos más adelante, su vigencia.

 3) Título principal

Es una breve descripción -máximo 2 líneas- para dar contexto a la cotización: a qué proyecto y cliente se refiere. P. ej.: “Cotización ilustración proyecto etiqueta botella Coca-Cola”.

 4) Detalle

Es un breve bloque de texto que complementa al título y describe:

  • Las tareas o prestaciones que se realizarán, y sus respectivas tarifas. Para saber cómo presupuestar un proyecto, revisa nuestro artículo.
  • Las aplicaciones específicas que permites por la tarifa propuesta, en tu calidad de titular de derechos de autor.

NOTA:

JAMÁS se extiende una cotización ni se proponen tarifas sin antes conocer los fines o usos específicos que cliente dará a tu obra. De lo contrario, estás “firmando un cheque en blanco”. Por ello es importante que antes de preparar una cotización preguntes a tu cliente dónde, cómo, para qué y por cuánto tiempo será usada tu creación o producto.

 5) Plazos

Toda cotización debe incluir un plazo estimado para desarrollo de etapas y entrega final. Un cliente necesita saber qué está pagando y cuándo podrá ver la obra terminada. Si puede comprenderlo, estará más dispuesto a financiarla. Además, entre las variables que definen la calidad de un servicio está la prontitud. Si ofreces una buena solución de diseño en menos tiempo que el resto de tus pares, te vuelves más competitivo, ergo preferible. Por último, especificar fechas es también útil para ti, pues reduce la chance de que un proyecto se extienda innecesariamente.

Algunos profesionales incorporan a la cotización una carta Gantt, o diagrama cronológico que describe tareas, cuánto tomará hacerlas y cuáles pueden hacerse en forma paralela, para ganar tiempo. La ventaja de este gráfico es que permite programar rigurosamente el proyecto y da a cliente una perspectiva confiable sobre su desarrollo (algo que además te evita reclamos del tipo: «¿cómo sé que efectivamente trabajaste X horas?»)

6) Cobros adicionales

  • Bocetos: indicar tarifa y número máximo de diagramas o bocetos que definirán la obra final
  • Correcciones: indicar tarifa y número máximo de instancias de corrección posteriores a obra terminada.
  • Gastos asociados a cumplimiento de labores: indicar tarifa por gastos de traslación (movilización propia o transporte aéreo, terrestre o marítimo) y/u hospedaje, cuando sea necesario. Así mismo y de ser preciso, advertir que tarifas se refieren exclusivamente a la ejecución de una tarea o diseño, y no comprenden arriendo de estudios fotográficos, contratación de personal, ni compra de insumos o materiales. Otra opción es indicar que dichos gastos corren por cuenta de cliente

7) Forma de pago

Señalar que el pago por servicios gráficos -expresado en UF (Chile) o monto LÍQUIDO (extranjero)- se divide en 2 etapas:

  • Adelanto de al menos 30% de tarifa total antes de iniciar labores.
  • Pago del resto a contra-entrega (es decir, una vez que entregues el trabajo terminado) o en un plazo no superior a 30 o 60 días (dependiendo de la magnitud de la tarea).

NOTA: es MUY importante que tanto una cotización como un contrato especifiquen fechas de pago, de lo contrario queda abierto un flanco para retrasos.

8) Contrato

Para proyectos de cierta envergadura conviene indicar que trabajas con Contrato de Prestación de Servicios Profesionales a Honorarios, donde quedarán estipuladas formalmente las condiciones mencionadas en cotización, más los detalles sobre Propiedad Intelectual (y otros específicos de cada proyecto). Nunca está de más recalcar que Cotización y Contrato son documentos distintos, aunque complementarios, pero aquella no reemplaza de ningún modo a este último.

9) Vigencia

Dado que el paso del tiempo produce variaciones o depreciación en cualquier tarifa, una cotización debe tener vigencia limitada y estipulada con claridad. P. ej.: “La presente cotización tendrá una vigencia de 2 semanas contadas a partir de la fecha en que fue emitida”. De este modo, cuando un cliente tarda más del tiempo señalado en tomar una decisión, corresponde emitir una nueva cotización con tarifas actualizadas y/o reajustadas.

10) Cierre

La norma es cerrar una cotización tal como finaliza una carta: “Atte., Juan Pérez, Diseñador Gráfico”. También se recomienda agregar una línea en el extremo inferior de la última página, que mencione a tu contacto en la empresa que solicita tus servicios. P. ej.: “se extiende esta cotización a petición de Pedro González, Agencia XYZ”. Aparte de una convención de cortesía, el objeto de este punto es designar un contacto, alguien a cargo de la negociación por si el documento se “traspapela” y te preguntan con quién hablaste, como suele ocurrir en empresas grandes con múltiples departamentos o jefaturas.

11) Extensión

En la medida de lo posible, limitar cotizaciones a un máximo de 2 carillas (tamaño carta), para facilitar su lectura e impresión. No es recomendable extenderse demasiado en descripciones o condiciones que luego se detallarán en Contrato. Después de todo, y por formal que sea, una cotización no garantiza que el cliente nos asigne la tarea, por lo que debemos ser precisos y concisos.

Confiamos en que esta información sea de utilidad al momento de cobrar por tu primer o próximo encargo. Puedes descargar nuestro modelo de Cotización Formal desde estos links:

May
23
Grafiscopio
Dicen vs. quieren decir
Cliente, Editorial, Metodológico
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Todos conocemos esas frases ingenuas o astutas que salen de boca de clientes o gente poco versada en diseño. A continuación comparamos el mensaje mismo con su real significado, para alertar a quienes puedan “pisar el palito” o confundirse por inexperiencia o buena fe:

1)
Dicen: “Feria de Diseño”
Quieren decir: Feria de Decoración.

2)
Dicen: “Queremos algo como esto”
Quieren decir: Queremos un calco de esto.

3)
Dicen: “¿Para cuándo lo puedes tener?”
Quieren decir: lo necesito para ayer.

4)
Dicen: “Boceto”
Quieren decir: dibujo con pinta de trabajo terminado (a mitad de precio).

5)
Dicen: “Te pusiste complicado”
Quieren decir: Tu formalidad nos puso en aprietos. Necesitamos a un tipo más ingenuo.

6)
Dicen: “Se busca diseñador / estudiante en práctica proactivo, jugado…”
Quieren decir: Buscamos operario que haga mucho por poca plata.

7)
Dicen: “No tenemos mucho presupuesto por ahora, pero viene más pega”
Quieren decir: No habrá más pega que esta, y la queremos barata.

8 )
Dicen: “Monito”
Quieren decir: logotipo, sitio web, afiche, maqueta, boceto, retoque, animación, ilustración, diseño, etc.

9)
Dicen: “¿Me puedes mandar una muestra para conocer tu mano?”
Quieren decir: ¿Me puedes hacer la pega gratis?

10)
Dicen: “Lo usaremos en 2 ó 3 aplicaciones”
Quieren decir: Lo vamos a imprimir hasta en papel higiénico.

11)
Dicen: “Falta solo una firma para que salga el cheque”
Quieren decir: Estamos cubriendo nuestros compromisos financieros primero; después haremos tu cheque.

12)
Dicen: “Necesitamos unos cambios”
Quieren decir: Hazlo de nuevo. Y gratis.

13)
Dicen: “Tu cotización está muy por encima de nuestro presupuesto”
Quieren decir: Sabes demasiado sobre precios de mercado. Te confundimos con un principiante.

14)
Dicen: “Ya veo que sólo te interesa el dinero”
Quieren decir: Ya veo que el dinero te interesa tanto como a nosotros.

15)
Dicen: “Queremos algo jugado, novedoso. Queremos que te vueles”
Quieren decir: Queremos algo igual de formal, pero desabróchale el primer botón de la camisa.

16)
Dicen: “…pero si sale algo a futuro, te aviso.”
Quieren decir: hasta nunca.

17)
Dicen: “acuérdate lo que hablamos / acordamos / dijimos / conversamos”
Quieren decir: Lo que no hablamos / no acordamos / no dijimos / no conversamos.

18)
Dicen: “El proyecto se encuentra en stand-by
Quieren decir: El proyecto no va. O no contigo.

19)
Dicen: “¿Cuánto me saldría..?”
Quieren decir: ¿Cuánto es lo máximo que puedes bajarte..?

20)
Dicen: “Tengo a otro que lo haría por la mitad del precio”
Quieren decir: Sólo te tengo a ti, pero sin descuento no hay trato.

21)
Dicen: “¿Me puedes mandar el archivo en capas?”
Quieren decir: Queremos hacer nuevos cambios sin tener que pagarlos.

22)
Dicen: “¿Te puedo pedir una peguita? Es algo super simple.”
Quieren decir: Necesito alguien para endosarle este cacho.

23)
Dicen: “¿Te puedo llamar?”
Quieren decir: Por teléfono te ablando.

23)
Dicen: “Ya estamos a punto de llegar a lo que quiere cliente. Hazte estos cambios y estamos:”
Quieren decir: Sé que te tengo chato, pero con buena onda seguro no me cobras todas las correcciones.

24)
Dicen: “El proyecto es una apuesta en la que vamos todos”
Quieren decir: No hay plata para ti.

25)
Dicen: “Pagamos cuando cliente suelta el pago.”
Quieren decir: Pagamos a 120 días. Mínimo.

¿Conoces otras frases? Déjanos un comentario y ayúdanos a completar esta colección.

Por sus aportes y sugerencias, agradecemos a: Yerely Fonseca, Elizabeth Hunt, Christian Dittmann, Daniel Rodríguez, Gabriel Rodríguez y Felipe Suanes.

Mar
12
Grafiscopio
Negociación: que no te pasen gato por liebre
Cliente, Comercial, Cotización, Metodológico, Negociación
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En mis casi 15 años de experiencia negociando con agencias de publicidad, productoras o editoriales, he visto de todo: gente honesta, profesional y eficiente, pero también incompetentes, inescrupulosos o por lo menos, astutos. Y para evitar malos ratos a quien se tope con este último grupo, voy a transmitir algunos consejos y advertencias sobre prácticas viciosas, negligentes o engañosas a la hora de negociar.

1) La cotización

Casi siempre nuestro primer contacto con agencia es un mail donde nos piden cotización para determinado encargo. Debes saber que una cotización no implica que hayas sido seleccionado o “premiado” para desarrollar la tarea. Simplemente quieren tantear tu nivel de precios, como podrían estar haciéndolo con otros candidatos. Es más, algunas piden cotizaciones sin la intención de contratar los servicios del profesional a quien la encargan, sino para tener un marco de referencia sobre una labor o técnica cuyos precios de mercado desconocen. Una vez en sus manos, utilizan nuestra cotización para encargar la tarea a otro ejecutante por menos precio. Siendo así, recomiendo cotizaciones escuetas, genéricas, no demasiado detalladas. Reserva otra cotización extensiva para cuando sepas con certeza que fuiste elegido.

2) “Tómalo o déjalo”

“Tengo sólo $200.000 ¿Te interesa?”. Esta es una condición arbitraria, pues nos deja sin opción de negociación. Imagina llegar a un restaurant o consulta médica diciendo: “tengo sólo esta cantidad de dinero. ¿Me atiende?”; Curioso: lo que nos parece absurdo en otras áreas es algo que aceptamos sin reclamo en nuestra profesión, ya sea por ignorancia, necesidad, poca estima del trabajo que hacemos o debilidad de carácter. Mi opinión es esta: cuando no existen opciones desaparece el concepto negociación. Más bien estamos ante una imposición unilateral, y aceptarla es preámbulo de un trabajo desagradable por delante.

Ahora bien, puede ocurrir que la cifra propuesta por cliente se ajuste o supere nuestras expectativas, caso en el cual no tiene sentido reclamar. Pero cuando es sustancialmente inferior a nuestros precios, podemos empatar ofreciendo a cambio un resultado más sencillo (no de calidad inferior, pero definitivamente menos complejo). De todas formas, no aceptes una cifra sin al menos ofrecer una contrapropuesta, porque negociar no es aceptar de inmediato cualquier condición con tal de quedar bien con cliente, sino llegar al punto óptimo de beneficio para ambas partes.

3) Rebajas

A nadie se le ocurriría pedir rebaja a un doctor o abogado, sin embargo existe la noción – promovida por agencias y nosotros mismos – de que nuestra labor es menos importante, decorativa, y por ende se la puede regatear. Sin sobreestimar, una buena gráfica genera ventas para cliente, agencia y/o editoriales (por lo general mucho mayores que el presupuesto destinado a nuestra obra); de lo contrario no tiene sentido invertir en ella, como explica Wolfgang Fritz Haug en “Publicidad  y consumo” (Ed. FCE, 1989), sobre el fundamento de la estética de mercancías. Si estamos conscientes de esto, lo transmitiremos a cliente y le haremos ver que pedir rebaja es absurdo, porque se supone que nuestras tarifas corresponden a los recursos invertidos (tiempo, energía, materiales, talento o experiencia), y en ningún caso al azar.

Ciertas agencias recurren a persuasión afectiva para solicitar rebajas. Nos piden “buena onda”, “comprensión”, cuando lo cierto es que pocas veces manejan presupuestos exiguos. Lo que en verdad buscan es obtener el máximo de ganancia con el mínimo de pérdida.

4) “Mándame una muestra”

Algunas agencias o editoriales exigen al candidato una “muestra” (no pagada) de su trabajo, para supuestamente “ver cómo funciona su mano” (es decir, si se ajusta a los requerimientos técnicos o de estilo que buscan) antes de decidirse por él. Esto equivale a pedir a un sastre que confeccione un traje “de prueba”. Y no falta el que envía material, esperando adjudicarse el encargo. Grave error.

La muestra gratis es una argucia que recomiendo rechazar de inmediato, por dos buenas razones: 1) implica regalar trabajo y 2) en la práctica esa muestra suele usarse para encargar a otro candidato que replique la misma obra o estilo por menos precio.

5) “Si el proyecto resulta, te pagamos”

¿Perdón?, ¿Es broma?; Si hay algo más estrafalario que esta propuesta es que exista alguien dispuesto a abordarla. Básicamente, quien solicita tus servicios bajo esta modalidad te está invitando a apostar en el casino: puede que ganes, como puede que pierdas, lo que hace aun más estresante la labor, pues todo el esfuerzo invertido en un encargo que requiere compromiso -para adjudicarse el financiamiento del proyecto- no garantiza que resulte; ergo, tu pago pende de un hilo. Es un espejismo que sin embargo tienta a algunos incautos, al ver la cifra prometida como ya depositada en su cuenta bancaria.

Si bien esta propuesta es más frecuente en concursos o licitaciones, alguna vez trabajé para una conocida editorial donde estaba institucionalizada. Me indicaron, textualmente: “trabajo NO publicado NO se paga”. Sin pensarlo dos veces les advertí que tan pronto me aplicasen dicha cláusula, renunciaba como proveedor. Nunca la aplicaron, pero todavía me escandaliza.

6) Ocultar información

Hace tiempo circulaba por la red un polémico documento donde cierto empleador norteamericano daba consejo a quienes deseen contratar los servicios de un ilustrador. Entre otros, había un título que decía textualmente: “ocúltales información”, y este es un truco que las agencias manejan. Cuando te solicitan una cotización, evitan mencionar – o minimizan – el alcance que tendrá tu creación, el presupuesto total del proyecto o el detalle de las aplicaciones en que será usada. “No es algo muy grande”, “tenemos poco presupuesto” o “la usaremos en dos o tres formatos” son todas frases sospechosas, cuando no fraudulentas.

Antes de cotizar o negociar, pide a tu contraparte tanta información como sea posible, y exige que todo quede estipulado en documento escrito y firmado antes de iniciar cualquier tarea. Recuerda que si la agencia reproduce o emplea tu obra en aplicaciones no pactadas, comete infracción a la Ley Nº 17.336 de Propiedad Intelectual chilena, y se expone a sanciones que van desde multa en dinero hasta reclusión.

7) Los tratos “a lo compadre”

Desafortunadamente, la norma chilena en negociaciones entre agencias y proveedores gráficos son los tratos de palabra, informales, sin contrato escrito ni firmado; un vicio alimentado y perpetuado por ambas partes, generalmente en perjuicio de estos últimos. Confiamos excesivamente en la buena fe o en factores afectivos que convierten lo que debería ser una relación profesional en algo parecido a una sentimental. Se habla de “lealtades”, “buena onda”, “compromiso” pero estos no suelen ser mutuos o equivalentes. Y bien por necesidad o negligencia, el colaborador consiente en abordar proyectos de envergadura o plazos extensos con la palabra de su empleador como única garantía, lo que a menudo deriva en abusos o dolores de cabeza.

Por lo general una agencia actúa como intermediario entre el cliente y un colaborador o proveedor de servicios profesionales (fotógrafo, diseñador, ilustrador, productor audiovisual, etc). Pero al no existir contratos que establezcan reglas del juego, queda terreno abonado para toda clase de imprevistos (retraso en los pagos, cambio abrupto de planes, extensión de un proyecto, cese del proveedor, etc.) porque legalmente no se deben nada el uno al otro. Y es por ello que más adelante pondremos a tu disposición un modelo de contrato para trabajos gráficos, de modo de formalizar la relación entre tú y tu empleador para un determinado proyecto.

¿Cómo reconocer a una agencia sospechosa? Te encontrará “complicado” por exigir contratos formales; una confiable, en cambio, agradecerá tu profesionalismo.

8 ) No dejar evidencia

Ciertos directores o ejecutivos de agencias prefieren las llamadas telefónicas a los mails, no solo para evitarse el esfuerzo de redactar una idea, sino por otra buena razón: una llamada telefónica – como un trato de palabra – no constituye prueba de nada, ni deja evidencia. Además, por teléfono las personas somos menos agresivas y estamos más dispuestas a transar. Por lo mismo, y frente a asuntos importantes o críticos, intenta siempre negociar o intercambiar información por medio escrito.

Finalmente, y por experiencia, recuerda siempre que es preferible no tomar un encargo a hacerlo en condiciones riesgosas, injustas o indignas. Como suelo decir: terminar enfermo con tal de ganar dinero es peor que perder dinero.

Mar
8
Grafiscopio
¿Cómo cotizar un trabajo gráfico?
Cliente, Comercial, Cotización, Metodológico, Negociación
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Seas principiante o veterano, de pronto debes responder a la pregunta «¿Cuánto me cobras por X trabajo?». Esto puede confundir, fastidiar o incluso angustiar a muchos que no saben calcular costos, o no disponen de referencias (por lo que buscan desesperadamente tarifarios, poco útiles en materia de servicios profesionales) y así terminan entregando una cifra sin contexto que apenas refleja lo que en verdad cuesta el encargo. Para evitar todo lo anterior debemos aprender a presupuestar lo que hacemos.

1) PIERDE EL MIEDO

A veces arrastramos complejos, culpas o deficiencias que obstaculizan la negociación: sentimiento de que nuestro trabajo no es tan relevante para el negocio del cliente (“si cobro demasiado les parecerá un descaro”), temor a su autoridad o poder, necesidad de subsistencia (cuentas que pagar, bocas que alimentar), baja autoestima, etc. Librarse del miedo es un ejercicio que involucra estudiar cómo funciona el mercado, la Economía, pero también -y sobre todo- nuestra mente.

2) NO TE GASTES

Presupuestar es como conducir: al comienzo te trabas pensando en coordinar volante, palanca y pedales. Con el tiempo lo haces mecánicamente. Si aprendes a calcular costos (ver punto #6), conoces el valor de tu trabajo y entiendes que muchas veces el cliente sólo está vitrineando entre varios proveedores, liberarás de compromiso emocional el acto de cotizar. Le dedicarás el tiempo necesario y suficiente, y enviarás tu propuesta sin demasiados rodeos.

3) VALOR vs PRECIO

En una entrada de su fanpage, Stephen Silver aconseja: “no importa cuál sea tu nivel, si un cliente quiere tu trabajo, entonces tiene valor. ¡Cobra lo que vale!” Esto es particularmente verdad en ciertos casos. Sin embargo, valor y precio no siempre van de la mano: algunos clientes valoran un precio bajo, mientras otros valoran la solución a un problema, sin importar qué precio deben pagar con tal de obtenerla. Mike Morrison (Local Profit) explica mediante una didáctica anécdota el problema de enfocarnos demasiado en el precio y poco en el valor: su presupuesto fue rechazado ¡Por cobrar muy poco! (el cliente asumió que Mike no había entendido bien el brief, ergo sus servicios no estaban a la altura del encargo). Dicho en simple: cuando ofreces valor y el cliente lo percibe, el precio pasa a ser irrelevante.

Según Fernando del Vecchio, a veces nos apresuramos en tachar de “competencia desleal” a un colega que cobra “poco”, pero su negocio podría terminar siendo más rentable, porque apunta a un segmento de mercado específico: el de clientes que valoran un precio módico y soluciones simples. Por lo demás, es mejor negocio ganar $50 todos los meses que $200 en enero y $10 el resto del año.

4) TÓMATE TU TIEMPO

JAMÁS propongas un número sin antes conocer los usos específicos que el cliente dará a tu obra, o las circunstancias que rodean al encargo. De lo contrario estás “firmando un cheque en blanco”. Si te presionan para hacerlo con urgencia es que esperan que pases por alto algún factor determinante.

5) INVESTIGA AL CLIENTE

Una buena idea antes de proponer números es investigar a tu cliente: ¿Pez gordo o pequeño? (aunque sin dejarse engañar por el tamaño), ¿A qué nivel gráfico aspira?, ¿Qué valora: excelencia o precio? Una u otra son opciones legítimas. Escucha, pregunta, obtén información (no solo por internet): es el mejor camino para que tu cotización resulte adecuada y aprobada.

6) ¿CUÁNTO CUESTA DESARROLLAR EL ENCARGO?

Es común que al cobrar pensemos únicamente en ejecutar la obra. Pero tu computador no está encendido por arte de magia: necesita alimentación eléctrica, servicio básico que debes pagar mes a mes. Sentarse a diseñar lleva aparejado un tren de gastos fijos que a veces no vemos, pero que deberíamos recuperar: estos son los costos operativos. El “piso” de todo cobro debería ser el llamado punto de equilibrio (cuando lo que te pagan equivale a lo que gastaste, o sea que no hay pérdida). Por encima de este punto obtienes ganancias.

El sueldo estimado es el valor de mercado de un profesional de tus características (habilidad, conocimientos, nivel de estudios, experiencia, etc). Cuánto mereces, ganas o aspiras ganar. Una buena referencia son las Estadísticas por Carrera publicadas en mifuturo.cl (MINEDUC), o los datos de Comparte tu sueldo.cl

Todo lo anterior se explica en el siguiente diagrama didáctico para cálculo de hora-hombre y costos de un proyecto (Fuente: fórmula de Jorge Llantén, publicada en el blog de Marcelo Álvarez). No debe entenderse como cálculo del precio global de un proyecto, pues no considera el ítem derechos (ver punto #8):

costo-proyecto
Ahora bien, es importante entender la palabra “costo” en sentido amplio. Desarrollar un encargo puede implicar esfuerzos o situaciones imprevistas (¡empezando por las correcciones!), dependiendo de la naturaleza del encargo. Supongamos que te encomiendan fotografiar viñedos para una campaña publicitaria. Tendrás que viajar, pagar peaje, bencina o pasaje, conseguir escaleras y otros implementos para obtener una buena panorámica. Tal vez llueva y debas quedarte unos días hasta que escampe… ¿Y qué pasa si sufres un accidente de trabajo? En contratos a honorarios el empleador no está obligado a cubrir esta situación, por ende deberías considerarlo al proponer valores.

7) NO REDUZCAS TODO A HORA-HOMBRE

El cálculo de tu hora-hombre (HH) es un parámetro útil para cobrar, aunque dentro de ciertos límites, pues deja fuera aspectos más relevantes que la ejecución (como los derechos). La HH es común entre principiantes o para proyectos acotados, mientras que profesionales consagrados prefieren el cobro por proyecto (o sea, evaluando relevancia del cliente, magnitud del encargo, etc). Incluso hay quienes recomiendan desestimarla de plano, pues no tiene sentido cobrar $20 mil -según tu HH- por un diseño que reportará ganancias mensuales de $5 millones al cliente.

Otro ejemplo: supongamos que te encargan diseñar 2 afiches: uno para banda folklórica regional y otro para la gira mundial de los Rolling Stones. Puede que tardes las mismas horas en diseñar ambos, pero la relevancia del segundo es muchísimo mayor que la del primero. Aquí entran en juego los derechos, que explico en el siguiente punto (#8).

En este artículo para FastCo. Design, la destacada diseñadora Jessica Hische agrega un importante punto en contra del cobro por hora, y es que castiga la eficiencia: si trabajas más rápido, por habilidad o experiencia, ganas menos, lo que es bastante absurdo.

Por su parte, John Tabita (SitePoint) explica en este artículo el problema de intentar justificar precios con base en la cantidad de tiempo que toma ejecutar una determinada tarea, pues el cliente no valora eso, sino la solución a un problema, algo que guarda estrecha relación con lo que vimos en el punto #3: ofrecer valor.

8) DERECHOS: ¿CÓMO SERÁ USADA TU CREACIÓN?

Por ignorancia o subestimación de la Propiedad Intelectual, muchos diseñadores o artistas se enfocan de modo preferente o exclusivo en la ejecución de una tarea, los costos de producción o la hora-hombre. Sin embargo -y como sugieren el British Council o John Mireles (The Photographer’s Business Coach) en este artículo– la explotación comercial de derechos patrimoniales es la principal herramienta con que cuenta un creativo para vivir de su obra y convertirla en negocio rentable. Es decir, lo que cobramos no es tanto la ejecución, sino la forma en que será usada nuestra obra:

Al presupuestar no cobres solamente la ejecución de una tarea. Esto funciona para un obrero, más no para un profesional creativo, en cuyo desempeño prima “la inteligencia por sobre la obra de mano” (como define el Código Civil chileno a las profesiones liberales).

Tus decisiones de diseño, la forma en que interpretas información para llevarla a una solución gráfica comprensible, una interfaz o puente que comunique a una marca o negocio con sus consumidores o la sociedad, son labores que no puede hacer una máquina (de lo contrario el cliente no acudiría a ti, sino a un software). Tu trabajo es una creación intelectual, amparada por derechos. Cobra lo que valen, el valor pecuniario que generan.

¿Y de qué hablamos exactamente al cobrar “Derechos”?, ¿De qué forma participan en una cotización por trabajo gráfico?

DERECHOS

  • APLICACIONES: ¿En qué formato será usada?: ¿impreso? (packaging, revistas, folletería, volantes, letreros), ¿web? (banner, múltiples sitios, webmail), ¿televisión?, ¿todos los anteriores?, ¿De cuánto tiraje hablamos?: ¿10, 100, 1000 ejemplares?
  • PLAZO: ¿Por cuánto tiempo será utilizada (o re-utilizada)?: ¿quincena, mes, temporada, semestre, año, 2 años, indefinido?
  • TERRITORIO: ¿Qué difusión tendrá?: ¿Local, regional, nacional, internacional?

Recuerda que en contratos, los derechos deben ser detallados expresamente (como indica el Art. 20 de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual chilena), no en forma vaga o demasiado abierta a interpretaciones.

¿Cómo gestionar y cobrar por derechos? Revisa este artículo.

9) ¿ES URGENTE?

El tiempo asignado para desarrollo de un proyecto también incide en la tarifa. Un trabajo urgente no puede valer lo mismo que otro ejecutable en 2 semanas, dado que el primero exige postergar todo (incluso a otros clientes o encargos, igual o mejor pagados) para cumplir el requerimiento del nuevo cliente. Esa prioridad tiene un precio.

10) ¿QUÉ EXPERIENCIA TIENES EN LO QUE TE ENCARGAN?

La experiencia incide en el precio por la misma razón que preferimos un cirujano de trayectoria antes que uno primerizo para ingresar al quirófano: es una medida objetiva y comprobable de producto exitoso y buen servicio profesional (factores que parecen lo mismo, pero son distintos). Los veteranos no cobran más porque sí, o porque sean necesariamente más “talentosos” que un novato, sino porque pueden ofrecer garantías al cliente: ya han hecho algo parecido, conocen los recursos involucrados, saben a lo que van (por tanto gastan menos tiempo en pruebas y errores), etc.

11) COSTO DE OPORTUNIDAD

¿Qué debes posponer o descartar para cumplir con el encargo? Esto se llama costo de oportunidad, y es una variable no menor. Algunas tareas parecen sencillas en el papel, por lo que tientan a cobrar poco. Pero incluso los proyectos más simples pueden extenderse o complicarse, y entre medio surgir un mejor prospecto. Ten esto en cuenta, y aplica la regla de oro: si vas a cobrar poco, no sacrifiques calidad, pero tampoco le dediques mucho tiempo. Esto se llama dosificación de esfuerzo.

12) EVITA CIFRAS REDONDAS

Un buen consejo de Freelancers Union es evitar cifras exactas (“$700.000”), pues invitan a regatear. Las cifras específicas (“$718.500”), en cambio, dan impresión de un cálculo concienzudo. En el peor de los casos te pedirán que cedas hasta redondear a la cifra más cercana ($700.000), que puede ser lo que originalmente pensabas cobrar.

13) HORQUILLAR

Es un término de guerra naval que se refiere a calcular la distancia de un barco enemigo disparando un primer proyectil muy lejos y el siguiente más cerca. Si ninguno de los dos lo toca, significa que el contendor se encuentra entre medio de ambas distancias, y así se ajusta el cañón hasta darle. En el caso de los servicios profesionales, horquillar implica partir proponiendo una tarifa alta, excesiva incluso, y si es recibida con escándalo, negociar hasta lograr un monto que satisfaga a ambas partes (al cliente y a ti), pero jamás empezar regalando trabajo a precio botado. Tener claro tu disparo más cercano, es decir, la cifra mínima por la que vale la pena tomar un encargo.

El programa de tv cable Pawn Stars -sobre una tienda de empeño en Las Vegas, EEUU- aporta valiosas claves sobre negociación, entre ellas, el concepto de horquillar. Cuando un cliente llega a vender un objeto valioso, el dueño de la tienda parte ofreciendo un precio muy bajo (para obtener máxima ganancia). De esta forma, el cliente reduce drásticamente su tarifa para llegar a un punto de acuerdo. Tal vez el dueño de la tienda está dispuesto a pagar más, pero de este modo obtiene la mayor rebaja posible y maximiza la ganancia. Al negociar servicios profesionales podemos hacer lo mismo, pero a la inversa: partir con una cifra elevada, para que la contraoferta del cliente -que seguramente será inferior- de todos modos nos beneficie.

14) DESCUENTOS NO, FACILIDADES SÍ

Si el cliente se espanta con tu tarifa, no hagas grandes recortes, ya que tu cifra parecerá arbitraria o antojadiza, y te hará quedar mal o abrirá la puerta para regateos excesivos. En lugar de ello ofrece facilidades de pago (p. ej., cuotas). Un jarabe amargo se digiere mejor con cuentagotas.

15) PREGUNTA A TUS COLEGAS

Puedes ahorrar mucho tiempo y dolores de cabeza preguntando a colegas de tu misma área y nivel de experiencia, que conozcan a tu cliente o hayan ejecutado encargos similares. Pierde la vergüenza -u orgullo- que tanto daño hace a freelancers creativos. Bien apunta otro artículo de Freelancers Union que la colaboración y diálogo abierto sobre tarifas ayuda a todo el rubro a saber cuánto cobrar, y reduce la mal llamada “competencia desleal”: ¿Cómo puede un principiante cobrar lo justo si ninguno de sus colegas o profesores quiere hablar de precios?

16) CONCLUSIONES

Si llegaste a esta parte mareado o más confundido que antes de leer, tranquilo. Cotizar es un arte y ciencia que no se aprende de la noche a la mañana. Y tampoco es ciencia exacta: cada quien opta por su método y prioriza o descarta alguno de estos puntos, o emplea distintos criterios dependiendo de cada proyecto.

Asume que por bien estudiada, justificada o estructurada que sea tu cotización, algunos clientes no la tomarán en cuenta, pedirán rebaja o ni siquiera agradecerán tu esfuerzo. De 5 que envíes, es posible que solo una conduzca a un encargo bien pagado. No te desanimes. Lo importante es tratar de obtener feedback: averiguar por qué fue rechazada, para pulir asperezas y/o enfocarse en el próximo cliente.

ANEXO: ME PIDEN COTIZACIÓN FORMAL, ¿QUÉ HAGO?

Calma. Grafiscopio ya pensó en eso. Revisa este artículo y descarga el modelo de cotización formal que ahí aparece.