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Jun
13
Grafiscopio
¿Puedo agregarlo a mi portafolio?
Comercial, Derecho autor, Metodológico
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Básicamente agregamos material al portafolio por dos motivos: nos enorgullece el resultado y/o puede servir para enganchar nuevos clientes. Sin embargo hay veces en que no conviene hacerlo, o simplemente no tenemos derecho. ¿Cómo saberlo?

1) NO PUBLIQUES CADA COSA QUE HACES

En su notable artículo Inspiration vs imitation, Jessica Hische advierte a principiantes que eviten la tentación de publicar en internet todo lo que hacen. Más allá del valor de ser selectivo (pues no todo ejercicio habla bien de su creador), Hische alerta sobre la chance de terminar exhibiendo material demasiado inspirado en tus héroes (por no decir, imitación). Con el fan-art debes tener cuidado, ya que es obra derivada, con todo lo que eso implica.

2) SI NO HA SALIDO DEL HORNO, NO LO SIRVAS

Desde que empecé en esto aplico un precepto básico: no mostrar nada que no haya sido publicado antes por el cliente. Sé de colegas que disfrutan mostrando el proceso (work in progress o WIP) o anticipos (sneak preview), pero lo restringen a fragmentos, y asumo que si lo hacen es porque primero hablaron con el cliente sobre la política de WIP. Cierto es que somos dueños de nuestra obra mientras no cedamos derechos, pero la ética profesional dicta confidencialidad cuando no lo ha hecho un contrato(*).

3) ¿PUEDO MOSTRAR EN MI PORTAFOLIO UNA OBRA CUYOS DERECHOS CEDÍ?

Como sabes, Copyright y Derecho de Autor son semejantes, pero no idénticos. El primero, de tradición anglosajona, tiene ciertas leyes que no necesariamente operan en el segundo, de tradición continental (Francia, España, América Latina). Según Lisa Shaftel del Graphic Artists Guild , en EEUU sí se admite agregar este tipo de material al portafolio, considerando la doctrina del “fair use” (uso legítimo), siempre que:

  • No se trate de uso comercial (p. ej., no estés vendiendo reproducciones de esa obra)
  • Cites claramente en los créditos al propietario de los derechos
  • No violes algún acuerdo o cláusula de confidencialidad que hayas suscrito con el propietario de los derechos.

En consulta telefónica, el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) nos indica que en Chile la situación es parecida, pero con matices: cuando hemos cedido derechos -en especial mediante contrato- ya no podemos disponer de una obra para mostrarla en el portafolio, pues estaríamos infringiendo el derecho patrimonial de publicación, que ahora pertenece a quien transferimos nuestra titularidad de derechos. Por eso lo mejor es pedir autorización por escrito antes de cometer infracción.

4) ¿TUYO Y DE QUIÉN MÁS?

De vez en cuando practicantes o profesionales se atribuyen autoría exclusiva de un proyecto colaborativo, que suben a su portafolio sin mencionar otros nombres ni pedir permiso, lo que puede acarrear desde reclamos hasta demandas.

5) ME FUI DE LA EMPRESA, ¿ES SUYO O MÍO EL DISEÑO?

Tratamos este caso en detalle aquí.

6) CUANDO EL CLIENTE PROHIBE

En un artículo de Freelancers Union titulado What if a client forbids you from including something in your portfolio? (“Qué pasa si un cliente te prohibe incluir algo en tu portafolio”) se analiza esta situación. Si cediste derechos mediante contrato y el cliente niega autorización, ni modo: podría demandarte por infringir el derecho patrimonial de publicación.

Para prevenir esto conviene leer muy bien el contrato antes de firmarlo, y si es posible, agregar una cláusula de “portfolio use”: se permite al diseñador el uso del proyecto y cualquier diseño previo para participar en concursos, publicaciones futuras, fines educativos y/o auto-promoción, dando crédito al cliente por estos usos cuando sea necesario.

Si un cliente se niega a este tipo de cláusulas puedes compensarlo con un aumento en la tarifa. Si persiste en su negativa, mejor abandona el encargo: tu portafolio sirve para atraer nuevos clientes y un proyecto que impida exhibición es poco útil para ese fin.

7) SI NO ES TUYO, DEFINITIVAMENTE NO LO PUBLIQUES

Un análisis sobre portafolios necesariamente debe tratar el caso de individuos poco profesionales -y menos creativos- que agregan al suyo trabajo(s) ajeno(s), para postular a un empleo o ganarse un cliente. Mi recomendación es evitar a toda costa esa práctica, no solo viciosa, sino además riesgosa: podría terminar en demanda, y si no te descubre el verdadero autor de la obra o diseño, tarde o temprano tu cliente se dará cuenta de que no estás a la altura de lo que vendes, porque solo alguien mediocre se apropia del trabajo de otro.

(*) Para esta y otras situaciones, Mike Monteiro recomienda agregar a contratos la cláusula IP transfer on full payment (transferencia de derechos se hace efectiva cuando recibas el pago completo por tu trabajo).