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Ene
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Grafiscopio
¿Tiene sentido un tarifario en Chile?
Debate, Negociación, Tarifas
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¿Cuánto cobrar por un logotipo, afiche, anuario corporativo, ilustración, video y un largo etcétera? ¿Existe algún tarifario específicamente chileno donde consultar precios?

Créanlo o no, estas preguntas fueron la inspiración para fundar Grafiscopio. Antes que cualquier otra información de utilidad para el ejercicio profesional, Carolina López (Diseñadoras.cl) y yo nos propusimos crear el primer tarifario de artes gráficas y visuales chileno. Incluso desarrollamos un anteproyecto que luego quedó congelado, no solo por motivos presupuestarios o administrativos, sino que mientras más he investigado sobre el tema, más me convenzo de que un tarifario parece útil, pero en la práctica es inoperante.

1) ¿Y CÓMO ALLÁ AFUERA?

En otros países hispano-parlantes existen tarifarios -por ejemplo el del CDGM (Misiones, Argentina), ADGORA (Colombia), Aprovisual (México) o CDCV (Rafaela, Argentina)- mientras en países de habla inglesa son bastante más escasos. Uno de los pocos parece haber sido FreelanceSwitch (Australia), aunque el formato original ha cambiado. Otros sitios como FireBubble (UK) solo se aventuran a sugerir precios aislados: por ej., rangos de tarifa por logotipo (250-450 Libras para clientes pequeños, 350-1000 para clientes medianos y grandes). Lo importante, sin embargo, no es replicar una herramienta porque otros países la tengan, sino porque cumple el fin que se propone. Y es ahí donde el asunto me merece reparos.

2) ¿SIRVE UN TARIFARIO?

Hay por lo menos 3 grupos especialmente interesados en que exista un tarifario: estudiantes recién egresados que ignoran cuánto cobrar, profesionales que comienzan en el negocio freelance y veteranos que desean reducir o eliminar la competencia desleal proponiendo tarifas mínimas. Sus motivos son razonables, pero cabe preguntarse si la solución es un tarifario, por lo que explico a continuación:

PRINCIPALES FALENCIAS DE TARIFARIOS

  • Descripción demasiado genérica: cuando proponen precio de, digamos, un logotipo, pasan por alto el destino de dicha pieza gráfica: ¿almacén de barrio o empresa multinacional?, ¿Logotipo de campaña de temporada o institucional?, ¿Pensado para institución con o sin fines de lucro? Recordemos que el trabajo gratis o a bajo precio (modalidad pro bono) para fines benéficos o humanitarios no se considera especulativo y hay quienes sugieren reducir el precio en estos casos.
  • Alcance limitado: las tarifas genéricas pueden -y suelen- no ser válidas en distintas ciudades de un mismo país, como es el caso de Chile, donde los presupuestos que se manejan en la capital difieren considerablemente de regiones. Al menos el tarifario CDCV (Rafaela, Argentina) advierte al lector sobre su alcance únicamente regional. Está de más decir que en razón de lo anterior, la simple conversión a moneda nacional de valores expresados en un tarifario extranjero pueden ser de poca utilidad.
  • Ausencia de perfil profesional: al proponer un precio fijo y transversal no queda claro si vale por igual para un novato o un veterano. Este último tiene experiencia comprobable sobre la efectividad de sus servicios profesionales, por tanto es lógico que su trabajo cueste más. Hasta donde sé, la variable perfil es abordada únicamente por la aplicación CuantoCobrar. (Nota: fuentes cercanas me han contado que la aplicación es buena, pero ofrece conversión de precios para diferentes países y la de Chile no es 100% exacta/ confiable)
  • Segmentación por tamaño de cliente: al dividir la escala de cobros en clientes pequeño, mediano y grande, desestiman el hecho de que el presupuesto para Diseño no es siempre proporcional al tamaño de una empresa. A veces un cliente pequeño quiere apostar agresivamente por Diseño, como vimos en este artículo.
  • Incapacidad de cubrir todo el espectro posible de servicios profesionales: son tantas las variedades de encargos y tareas solicitadas a un profesional creativo que es casi imposible cubrir todas, por lo que se tiende a equiparar algunas no consideradas con las que sí figuran en el tarifario, lo que podría ser inexacto.
  • Ausencia de variable Propiedad Intelectual: son poquísimos los tarifarios que incorporan el tema derechos, fundamental en negociación por obra gráfica o visual, como advierte el Nuevo Libro Blanco de la Ilustración (FADIP, España). En tal sentido, los únicos relativamente eficaces serían el de la ANIGP (España) o Calkulator 2.3

3) NATURALEZA DE LOS SERVICIOS PROFESIONALES

Este es otro factor que podría agregarse a las falencias de tarifarios, pero dada su importancia prefiero aislarlo. Tanto quienes exigen como quienes ofrecen tarifarios descuidan las particularidades de los servicios, desde el punto de vista de la Economía.

A diferencia de ciertos productos que tienen más o menos las mismas propiedades u ofrecen prestaciones similares, los servicios se caracterizan por incluir algún nivel de habilidad, ingenio y experiencia. Así, 3 profesionales que egresan simultáneamente de la misma universidad, instituto o curso ofrecerán servicios de distinta calidad. Y la diferencia es aun mayor entre cualquiera de ellos y un colega con varios años de experiencia (y trato con clientes). Es más, el servicio no consiste únicamente en la ejecución de una tarea o entrega de un producto, sino también en la forma cómo se atiende al cliente y otras habilidades blandas que un tarifario no refleja (y que justifican que un diseñador cobre cierto monto o sea preferido, por sobre otro colega). Como dice el contrato modelo ofrecido por la American Institute of Graphic Arts (AIGA):  “Cada proyecto de diseño es diferente y lo mejor resultará de la confianza entre cliente y diseñador.” Una definición precisa y concisa de lo que implica un servicio.

A propósito, el problema con establecer tarifas “mínimas” (para evitar la competencia desleal de profesionales inexpertos y a veces talentosos que trabajarán por precio botado con tal de ganar experiencia, clientes o dinero) es que pueden ser un remedio peor que la enfermedad, pues validan a colegas mediocres que cobrarán lo mismo que sus pares, a pesar de entregar un producto y/o servicio deficiente, lo cual termina desprestigiando a todo el sector.

4) ¿SON LEGALES LOS TARIFARIOS?

El principal escollo que debe sortear cualquier tarifario es la legalidad de proponer valores fijos, transversales o mínimos, lo que en Economía puede considerarse un cartel de precios o colusión, prácticas penadas por las leyes de libre competencia de varios países. Todos conocemos el caso de la Asociación de Diseñadores Gráficos de Asturias (AGA) y la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), organismos españoles multados por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) precisamente por “recomendar” tarifas mínimas de diseño (Gráffica.info, 6 Feb. 2013)

En el caso de Chile, un tarifario debe tener muy en cuenta la Normativa del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), particularmente el Art. 3º inciso a, del Decreto Ley Nº 211 de 1973:

TITULO I 
DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1º.- La presente ley tiene por objeto promover y defender la libre competencia en los mercados.
Los atentados contra la libre competencia en las actividades económicas serán corregidos, prohibidos o reprimidos en la forma y con las sanciones previstas en esta ley.

Artículo 2º.- Corresponderá al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y a la Fiscalía Nacional Económica, en la esfera de sus respectivas atribuciones, dar aplicación a la presente ley para el resguardo de la libre competencia en los mercados.

Artículo 3º.- El que ejecute o celebre, individual o colectivamente, cualquier hecho, acto o convención que impida, restrinja o entorpezca la libre competencia, o que tienda a producir dichos efectos, será sancionado con las medidas señaladas en el artículo 26 de la presente ley, sin perjuicio de las medidas preventivas, correctivas o prohibitivas que respecto de dichos hechos, actos o convenciones puedan disponerse en cada caso.
Se considerarán, entre otros, como hechos, actos o convenciones que impiden, restringen o entorpecen la libre competencia o que tienden a producir dichos efectos, los siguientes:

a) Los acuerdos expresos o tácitos entre competidores, o las prácticas concertadas entre ellos, que les confieran poder de mercado y que consistan en fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización, limitar la producción, asignarse zonas o cuotas de mercado, excluir competidores o afectar el resultado de procesos de licitación.

b) La explotación abusiva por parte de un agente económico, o un conjunto de ellos, de una posición dominante en el mercado, fijando precios de compra o de venta, imponiendo a una venta la de otro producto, asignando zonas o cuotas de mercado o imponiendo a otros abusos semejantes.

c) Las prácticas predatorias, o de competencia desleal, realizadas con el objeto de alcanzar, mantener o incrementar una posición dominante.

Artículo 4º.- No podrán otorgarse concesiones, autorizaciones, ni actos que impliquen conceder monopolios para el ejercicio de actividades económicas, salvo que la ley lo autorice.

5) ENTONCES, ¿CUÁNTO COBRAR?

Aunque no sean recomendables o se impida el establecimiento de tarifas fijas, sería poco serio dejar sin respuesta una pregunta que la merece, y que en nuestro caso está orientada por un fin noble: ayudar a colegas y educarlos para que cobren lo que vale su trabajo, por el impacto que en todo el sector puede tener la caída de precios de mercado por competencia desleal (involuntaria o deliberada).

Personalmente aprendí a cobrar usando 3 métodos:

a) Aplicando las técnicas que recopilo en este artículo.

b) Cotejando precios con colegas (de mi mismo nivel profesional o bien solicitando orientación de otros más experimentados, para tener referencia y estimar un precio proporcional) y

c) “horquillando”: un término de guerra naval que se refiere a calcular la distancia de un barco enemigo disparando un primer proyectil muy lejos y el siguiente más cerca. Si ninguno de los dos lo toca, significa que el contendor se encuentra entre medio de ambas distancias, y así se ajusta el cañón hasta darle. En el caso de los servicios profesionales, horquillar implica partir proponiendo una tarifa alta, excesiva incluso, y si es recibida con escándalo, negociar hasta lograr un monto que nos deje satisfechos al cliente y a mí, pero jamás empezar regalando trabajo a precio botado. Tener claro tu disparo más cercano, es decir, la cifra mínima por la que vale la pena tomar un encargo.

La combinación de estas 3 técnicas ha sido mi mejor tarifario. Y por lo mismo considero importante generar comunidad y deliberación entre colegas, con objeto de asistirse mutuamente en asuntos como consulta o comparación de precios adecuados. En muchos casos pueden ser la mejor referencia.



  1. muy importante que esta propuesta se llevara a cabo este proyecto a si la gente mantendria al tanto de las cosas que buen contenido tiene en esta pagina permitame felicitarlos!!! un saludo muy especial desde colombia

  2. En Uruguay surgió una muy buena propuesta que es la publicación de encuestas en donde por cada ítem, diseñadores votan por un rango de valor y así se puede establecer un acercamiento a lo que se cobra en la realidad.

    http://www.mirazoqui.com/adgu/branding/

  3. Creo que la intención es buena, para saber cuánto cobrar cuando sales al mercado. Pero si no se actualiza con precios reales, pierde validez. Los precios siempre van a variar por las leyes del mercado.

  4. ok, pero que pasa con los que no tienen idea de cuanto cobrar, lo pregunto porque cuando salí de diseño, nunca me pasaron una formula o tarifario… lo que me hizo cobrar 20 lukas solo por una marca, por ultimo un tarifario seria como cuanto se estaría cobrando por realizar un trabajo(un promedio) y que este tariafario cambie cada año según encuestas y/o aportes de empresas, todo esto muy anonimamente.
    y creo que en ese momento , por fin podríamos dar mas valor al diseño en chile

    • El problema con fijar precios es que es una solución parche. Un auténtico aporte sería enseñar CÓMO cobrar, más que CUÁNTO. Incluso si se establecen precios fijos podría ocurrir que un principiante venda algún diseño al PRECIO mínimo recomendado por el tarifario, siendo que tal vez el VALOR (relevancia, impacto económico) de su trabajo signifique un precio muchísimo mayor. Por eso -entre otras cosas- es que los tarifarios son una idea bien intencionada, pero que puede resultar nefasta o poco práctica.

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